EN LOS DESAGÜES, LAS RATAS SE ALBOROTAN


scary illustration of a rat

En estos días, los desagües de Perú están alborotados porque las ratas corren de un lado para otro, tratando de salvarse de la fumigación que amenaza extinguirlas.

 

Otras, más alejadas de las emanaciones letales, están convencidas de su supremacía y salen por algunos buzones mordiendo el aire como si fueran fieras.

 

Todas van a morir porque el humo del Bien es para estos animales veneno poderoso; el país necesita que sus alcantarillas se libren de alimañas y que estas al dar sus últimas boqueadas sepan que la Verdad sí es capaz de liquidar a la mentira porque que lo que creyeron ser refugios no son sino lugares donde agonizarán para después morir.

 

Los cadáveres luego, se han de quemar para que no quede ningún rastro, el fuego se haga cargo de sus restos y así, el país pueda vivir por fin en paz.

 

Imagen: i.stockphotos.com

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DÍA DEL NIÑO


FOTO CARÁTULA EL PASADO

Es un libro abierto, escrito por alguien que es y ha sido querido, por un niño que confía en los adultos. Esa es la mejor de las infancias: el haber vivido confiando en los adultos

Abelardo Sánchez-León.

 

(Del colofón del libro “El pasado se avecina”, por Manolo Echegaray.  Pontificia Universidad Católica del Perú. Diciembre 2010).

 

Cito a mi amigo “Balo” Sánchez-León en el colofón que tan amable y “amigamente” escribió para el librito que la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la PUCP tuvo la gentileza de publicar van a hacer diez años ya; lo hago porque “Balo” acertó al decir que soy y he sido querido, porque eso es lo que hace que la vida sea llevadera: el cariño de los padres, la familia, los amigos –y en mi caso particular- el de los alumnos.

 

En este día, que ya está muy avanzado –es de noche en Perú- y en que se celebra el “Día del Niño”, quiero extraer de mi librito algo para compartir. Porque total, del niño son todos los días y hay muchos niños que trasnochan.

 

PERICO

 

Perico era chino, hijo de chinos y tenía una bodega  heredada de su padre,  a quien no conocí  y que había sido el Perico original. Su hijo era llamado cariñosamente Pericote (no por ser grandazo, sino por esa ternura que pone apodos a los que nos caen bien).

 

    Sin embargo, Pericote  siempre fue Perico para mis amigos y para mí. El “chino Perico” era –a pesar de tener a Piselli a una cuadra de casa- la bodega de confianza. Supongo que porque el trajinar diario de mi madre para ir a la parroquia, hacer sus compras de mercado y visitar a su amiga la señorita Lazo o a sus otras amigas las señoras Auza y Caravedo, la llevaban en esa dirección y no hacia Chorrillos. Entonces, cuando había que hacer una compra urgente o simplemente haraganear  tomando una gaseosa a la sombra, era Perico  a donde acudíamos  y no se nos ocurría nada diferente.

 

   Perico decidió casarse y trajo a María desde la China.  Sonriente, blanquísima, gordita y sin hablar palabra de castellano, María entró no solo en la vida de Perico, sino en las nuestras, atendiendo en la bodega y hablándonos en su incomprensible idioma. Tan incomprensible como los periódicos que su marido leía sobre el mostrador, con el cigarrillo sin filtro colgándole de la boca: “fumar como un chino” alcanzaba con Perico su verdadera expresión. Recuerdo el olor del tabaco negro de sus “Inca”  de cajetilla amarilla, azul y blanca (sí, los mismos colores que tiene Inca Kola).

 

   María aprendió el castellano, manejó la bodega y le dio el toque femenino que hizo que Perico dejara de arrastrar sus sempiternas zapatillas de levantarse y ofreciera un surtido más amplio de dulces, camotillo, maní confitado y esas delicias que hoy los padres suelen prohibir a los niños.

 

   María salió encinta y era hermoso verla, más gordita y sonriente siempre, con sus ojos chinos y tejiendo la ropa del futuro Periquito. Porque su hijo fue Periquito para nosotros. Si acelero la máquina del tiempo y llegamos a muchos años después, Periquito resultó ser todo un Pericazo, porque era muy alto y fornido. La familia creció y si no me equivoco  nació algo después un hijo más. Ya María usaba anteojos  para leer, diferentes a los redondos con los que Perico descifraba su periódico, el que para un chico como yo contenía verdaderos jeroglíficos. Las canas aparecieron pero la bondad  de quienes siempre consideré mis amigos venidos de ultramar se mantuvo y creció con la familiaridad que solo el paso del tiempo permite. María y Perico me fiaban pequeñeces  e incluso me prestaron de vez en cuando algunas monedas, cosa que siempre hizo que los sintiera mis cómplices.

 

    María y Perico: no sé qué será de ellos. Nunca supe su apellido pero recuerdo siempre  que en su puerta, un día al año, ondeaba la bandera de China Nacionalista. Ahora me da tristeza no haber conversado más con ellos, siento que cuando paso por la esquina donde estuvo la bodega de Perico me entra nostalgia  y quisiera que fuera verano, que “tocara playa”, para al regreso pasar por allí  y disfrutar de un camotillo casero y de una Pasteurina bien helada.

 

Imagen: Alicia María, mi hija, a los dos años, foto que está en la carátula de “El Pasado se Avecina”.   

OTRO MÁS Y SUPONGO QUE NO MÁS


Finger pushing enter button on black computer keyboard; Macro photo

Dicen que siempre es bueno empezar y yo, llevándome de lo que dicen, empiezo un nuevo blog; se suma a “manologo”, a “eltigredepapel”, “jacuzzi martínez” y “de la máquina de escribir de manolo echegaray”.

 

Probablemente pensarán que para qué tantos blogs si con uno basta, pero lo que sucede es que estoy volviendo a mis orígenes blogueros en los que pensé que ra bueno tener un blog diferente por tema para así no aburrir a gente con lo que no le interesa; resultó mucho, porque entre los blogs que debía “alimentar”, mi trabajo en publicidad, el de comunicación política, la enseñanza de técnicas de razonamiento creativo, comunicación intercultural y comunicación política en universidades e institutos superiores, apenas si me quedaba tiempo para ir de un lado a otro, comer, ir al baño y dormir (leer nunca lo dejé, por si acaso)…

 

De seis blogs, me quedé con “manologo” (el más antiguo y verdaderamente constante); pero como uno resulta terco y reincide, fui abriendo nuevamente otros frentes que son los que ahora, gracias a WordPress (no es publicidad ni “pasada de franela” por si acaso) tengo, aunque sea “manologo” el que más lecturas parece tener (2,360  personas seguidoras y 464,323 “clicks”) porque los otros, tal vez por nuevos o menos interesantes, tienen cifras de lectura y “miraditas” muy reducidas…

Ahora, como solamente escribo, porque ya no enseño ni trabajo en publicidad ni en comunicación política y he ido alejándome de las redes sociales porque lo que les dedicaba era mucho y no tenía sentido, tengo tiempo; entonces, un pequeño “accidente” hoy me animó (diría “impulsó”) a iniciar esta aventura que por el momento es la última en la selva bloguera.

 

Como ya creo que estoy en la etapa de la vida en que uno se olvida frecuentemente de las cosas (las banales y muchas importantes) de pronto se me ocurrió escribir lo que tratará de ser este blog que lleva por título “FRANCO D’TERIORO”; el nombre por supuesto no es invención mía sino que lo he escuchado muchas veces jocosamente, como el de un personaje italiano olvidadizo.

 

Ahora bien, no sé por qué italiano, si D´Artagnan era un personaje francés y Eugenio D´ors fue un poeta español, pero lo dejo con la nacionalidad que el que lo lee quiera y santas pascuas.

 

Bueno, entonces esta primera entrada del nuevo blog va a ir en “manologo” (por difusión inicial) y los que quieran, apenas sea autónomo, pueden seguir a Franco. No prometo frecuencia diaria pero sí una periodicidad decente y que no aparezca un post –como dicen- “a la muerte de un obispo”…

 

En fin, ojalá les guste y no se quede en el “rincón de las ánimas”, como llamaba al “corner” don Humberto Martínez Morosini, un magnífico locutor peruano, famoso por los nombres que al narrar fútbol, inventaba.

 

El blog es: http://francodterioro.home.blog/

 

Imagen: http://www.stockphoto.com

DOBLE BANDA


Puede sonar a una jugada de billar, pero era lo que íbamos a ver, de la agencia de publicidad a la productora de películas, cuando nos presentaban para aprobación o modificaciones el spot que se había producido: blanco y negro, en film y el sonido (que se había grabado con anterioridad) en una cinta de audio que corría paralela para la exhibición, en un proyector especial que a la vez que hacía correr la película lo hacía con la cinta de sonido (que era muy parecida a la que contenía las imágenes pero marrón y magnética).

Este “doble banda” lo veíamos como colofón de todo un proceso que empezaba con el guion, pasaba por la etapa de producción, grabación (a veces se grababa con anterioridad el sonido a no ser que hubiera “lipsinc” –sincronización con los labios- que era cuando los modelos hablaban, el movimiento de los labios de la imagen tenía necesariamente que coincidir con el sonido y entonces se hacía con posterioridad), filmación, revelado (positivado del negativo original) y edición de lo filmado; después se hacía la presentación “oficial” al cliente (siempre en las instalaciones de la casa productora) que era lo que podría llamarse “el momento de la verdad”.

Desde la introducción del video para los comerciales (hecho del que fui testigo y participante, en la época en que Alfonso Maldonado –Cine70- lo introdujo como una alternativa económica y rápida a las películas en color que debían revelarse generalmente en Buenos Aires) todo ha ido muy rápido y me parece que se perdió en el camino esa especie de ceremonial que llevaba a la presentación de un spot; ahora las cosas deben haber cambiado mucho con el advenimiento de la era digital que lo facilita y acelera todo.

Tal vez, hacer un comercial tenga menos misterio ahora, pero en mis épocas de película y blanco/negro era algo casi mágico porque sólo el camarógrafo sabía si la toma efectuada estaba bien y se tenía que esperar a ver lo que se llamaban “rushes” que a veces se podían revisar el mismo día de la filmación por la noche, para, en caso necesarísimo, volver a hacer la o las tomas que no habían salido bien. Recuerdo mucho cuando trabajaba como director creativo en Mc Cann Colombia (donde filmábamos también en blanco y negro), cada vez que hacíamos comerciales para algún producto de la marca Revlon, traíamos a Bogotá modelos escogidas de un catálogo de la agencia norteamericana de modelos Ford y como se hacía el trabajo para tres o cuatro productos diferentes se filmaba en bloque, gracias a una meticulosa planificación y las protagonistas llegaban a la ciudad, se hospedaban, filmábamos al día siguiente las partes que les correspondían, en las noche veíamos el resultado en los “rushes” del día y si todo estaba OK, regresaban al día siguiente a USA o de lo contrario se quedaban para repetir las tomas con ellas; el tema, además de un cierto orgullo profesional que pedía hacer las cosas bien, era que cada día adicional de la modelo tenía un costo al que se sumaba el de la estadía…

Puedo decir que Gamma, la casa productora donde Gustavo Umaña era el cineasta y factótum, nunca tuvo que repetir tomas; solamente una vez, recuerdo que había que filmar exteriores y llovió casi durante tres días, retrasando la filmación y aumentando abultadamente el presupuesto.

Así conocí y me tocó “dirigir” a la que en ese entonces era el símbolo mundial del perfume “Charlie”, Shelley Hack, una de las actrices de la exitosa serie televisiva “Los Ángeles de Charlie”…

Es increíble como algo tan “pedestre” y común como el “doble banda” puede traer a la memoria recuerdos gratos y del más variado tipo…

 

Imagen: Shelley Hack, para perfume “Charlie” de Revlon.

Publicado en codigo.pe 14.8.2019.

PARA QUE ME CONOZCAN UN POQUITO…


Hoy domingo, limpiando un poco los archivos de la PC, encontré este video -que como para que me conozcan un poquito- comparto con ustedes..

Si no me equivoco, fue hace bastantes años en la primera edición en Lima del “Ojo de Iberoamérica”, donde hicieron una simpática semblanza mía. Hacía unos meses que había tenido el tercer ACV y les confieso que al subir despacio al escenario para decir unas palabras y ver la sala llena (no sé cuántas personas, pero muchísimas), lo único que pude fue decir gracias y dedicar ese homenaje a los amigos y compañeros que ya no estaban con nosotros y lo merecían muchísimo más que yo. Ahí supe lo que era la emoción y yo -hablador- casi no pude hacerlo.

Peronen la “autopromoción”, pero parece que no puedo con mi manía (sostenida por 50 años) de ser publicitario.

Manolo.

¡Gracias “Mercado Negro” (organizador), “Ojo de Iberoamérica” y Youtube!