¿LO DIGITAL TE VUELVE VEGETAL?


 

DURA UN POCO MÁS DE 41 MINUTOS, PERO ESTE DOCUMENTAL ME PARECE ALTAMENTE RECOMENDABLE E INTERESANTE. EL TÍTULO DE ESTA ENTRADA AL BLOG NO ES EL DEL DOCUMENTAL, PRECISAMENTE, PERO HACE UNA PREGUNTA QUE ES CLAVE RESPONDER. 

Gracias Youtube.

LA LENGUA QUE NOS HERMANA NOS SACA LA ÍDEM


LA LENGUA QUE NOS HERMANA NOS SACA LA ÍDEM.png

El español es la lengua común a los latinoamericanos (salvo Brasil) y españoles; bueno, el español como genérico, porque lo que se habla y escribe comúnmente se llama castellano (o sea, “de Castilla”) porque el euskara y el catalán no es que sean un puente diariamente transitado entre estas dos realidades continentales.

 

Y aquí en esta América Latina que es un patchwork de naciones, el idioma común (español/castellano) es algo así como una tranquera fronteriza que se manifiesta en las innumerables palabras que siendo iguales a la vista, difieren en su significado hasta llegar a ser lo opuesto según el país en donde estemos.

 

Nuestro “idioma común” –y reconozco que no soy historiador, experto en idiomas o filólogo, solamente un curioso escribidor- tiene tantas variantes que entre países latinoamericanos y España hay palabras que nada tendrían que envidiar si fuesen chino, porque en ambos lados (esos que los océanos Atlántico o Pacífico mojan), las caras de sorpresa ante el desconocimiento de algunas puede ser también de risa o enojo y no digamos nada porque en nuestra (o sea la de los de por aquí) América Latina la confusión puede transformar en una babel la conversación desavisada de ciudadanos de ArgentinaBolivia,  (excluyo nuevamente a Brasil, donde se habla portugués), ChileColombiaCosta RicaCubaEcuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela,

el desmadre es gigantesco porque los malentendidos y las “significaciones equívocas” van a estar a la orden del día.

 

Es que los localismos son tan locales que al cruzar la frontera, cualquiera que sea el país, cambian como para que mi padre en Chile (país limítrofe con Perú), durante una cena a la que estaban invitados él y mi madre con ocasión de terminar un ciclo de charlas sobre pavimentos que dictó en la Universidad, muy formales todos, se lanza a contar una anécdota y dice que dos señoras se habían puesto “pico a pico” sin imaginar que allí “pico” se le dice al pene. El silencio, me contaba, fue instantáneo y se podía cortar con una tijera, de lo espeso que era, hasta que su vecino de al lado en la mesa le dijo al oído el significado. El serio ingeniero que era mi padre, seguramente se puso color grana y por supuesto pidió las disculpas del caso, no solamente por lo vulgar del término que usó sino por haber demostrado un desconocimiento total de la anatomía humana…

 

Ahora que Internet hace sencillísimo que existan blogs como éste, donde se escribe de forma local, muy pocos piensan que llegan a una audiencia extendida en el mismo idioma (donde el traductor automático, con todos sus defectos, parece innecesario) y las variaciones en significados sin embargo, hacen a veces difícil la comprensión, las dificultades que esconde nuestra lengua común resultan infinitas.

 

La lengua que debería hermanarnos nos saca la ídem y demuestra que las cercanías pueden bien ser lejanías…

 

Imagen: hanklee.net

LAS REDES SOCIALES PUEDEN SER MORTALES


redes-sociales

Vivimos creyendo en aquello que queremos creer y no necesariamente en lo que es verdad: nos contamos cuentos, reproducimos historias escuchadas y que no sabemos si son ciertas y nos movemos en una burbuja de suposiciones que es peligrosamente alimentada por la adicción a las redes sociales y todo o gran parte de lo que viene por esa vía lo damos por bueno, cierto y fiable.

Como otras veces dirán que exagero, pero lo que tenemos a la vista es precisamente una dependencia a las redes sociales representada por millones de personas que se “informan” con lo que “otros” dicen sin cuestionar ni un poquito lo que están recibiendo y que está diseñado de manera tal que atraiga y “convenza” citando fuentes que no existen o que quienes las citan, saben de antemano que no serán consultadas, fruto de la pereza o si lo son, el número que acceda a ellas será ínfimo y sus opiniones, -si son expuestas- no tendrán mayor trascendencia.

Se ha escrito mucho sobre las redes sociales y su influencia sobre esta sociedad que es inmediatista y que “no tiene tiempo”: donde todo debe ser rápido, corto y lo más concreto posible, además de llamativo; es claro que, como siempre, “el que busca, encuentra”, pero precisamente allí está la cuestión: no se busca porque se siente que hacerlo es perder el tiempo y en realidad para qué buscar si el resultado está a la vista, parece claro, “está bien ubicado” en los buscadores de Internet lo que asegura un gran número de miradas y “todo el mundo” sabe que “muchos NO PUEDEN errar” (bajo esa premisa, recuerdo la vieja frase: “Coma caca, 500´000,000 de moscas no pueden equivocarse”).

No se trata de denostar a Internet y “tirarse contra ella” sino insistir en que el problema está en el individuo, su afán reduccionista y su costumbre de realizar el menor esfuerzo para obtener algo y que este “algo”, le dé rédito.

“La confianza mató a Palomino”, reza el dicho popular y me parece que asistimos a un funeral masivo de Palominos que confiaron y les resultó mortal.

Publicado en codigo.pe 8.8.2019.

EL BANALIZADOR


EL BANALIZADOR

Está al alcance de casi todos el mundo y casi todo el mundo lo posee; sirve para banalizarlo todo –de ahí su nombre- porque convierte en intrascendente cualquier conversación y cualquier sentimiento.

 

Banaliza aquello que el hombre ha perfeccionado desde que apareció sobre la faz de la tierra y pudo hablar, superando a las señas; convierte en intrascendente casi cualquier comunicación en la que se use y curiosamente no solo para hablar sino para escribir.

 

Es claro que me refiero al teléfono celular, ese invento maravilloso en un principio, que fue ampliando su radio de acción hasta poder unir a dos personas desde los puntos más distantes e insospechados; su desarrollo lo ha llevado de ser un maletín algo engorroso a  empequeñecerse, multiplicando sus funciones y capacidad de modo asombroso. Hay un manido chiste que dice: “¿Qué es lo único que admite y se siente orgulloso un hombre de tener pequeño…?: ¡El teléfono celular!”.

 

Pero con todos los avances tecnológicos y habiéndose convertido casi en un miembro más del cuerpo humano, su cotidianeidad lo ha convertido en algo que si bien se hace sentir indispensable, en algo que le quita importancia a todo: un corazón reemplaza al sentimiento del amor, una carita sonriente, llorando o enojada y roja significa que se está alegre, triste o enojado; los famosos “emoticones” suplen a las emociones: los colores y la expresión mínima denotan el estado de ánimo.

 

Se ahorra tiempo para comunicar, pero un sentimiento o emoción se convierte en algo apurado, dicho al paso, por salir de un compromiso y mención aparte merecen los dibujitos con el pulgar arriba o las diferentes señas que manos y dedos graficados indican. Los famosos “likes” o “me gusta” se dispensan de un modo tan copioso y corriente, que son el equivalente a ver llover a través de una ventana.

 

Se usa el teléfono celular para decir “Me divierto bailando” y se adjunta la fotografía o el pequeño video que muestra una discoteca en plena ebullición, tomados por el mismo celular: perennizamos el instante y al mismo tiempo lo hacemos descartable con el próximo mensaje.

 

Sí, es verdad que sirve para saber dónde se está, qué hay cerca o lejos y para mil cosas más que van desde servir como linterna hasta darnos la cotización de la bolsa: un universo de posibilidades que se usan tanto como un impermeable, un día de sol radiante en la playa.

 

El banalizador ha entrado en nuestra vida, ha sido adoptado, incorporado a nosotros mismos y es elemento indispensable “para estar en contacto” con personas que ni conocemos y que se identifican con un alias o apodo pululando en las llamadas redes sociales donde intercambian opiniones, zalamerías o insultos de diferente calibre, sin discriminación ninguna y sin necesidad de que sean verdaderos.

 

Creo que casi todos conocemos o tenemos un banalizador, pero pienso que su utilidad se ve opacada por su futilidad.

 

Imagen: http://www.pinterest.com

PHDOCRACIA


REPRODUZCO ESTA MAGNÍFICA ENTRADA DE “LA LÍNEA DE FUEGO” PORQUE CREO QUE EL FENÓMENO ES UN MAL QUE ATACA A TODA NUESTRA SOCIEDAD, MÁS INTERESADA EN “CARTONES” QUE EN SABERES Y HACERES.
MANOLO.

PHDOCRACIA. Por Atawallpa Oviedo Freire*

Foto referencial de Pixabay
El correísmo introdujo en el Ecuador la meritocracia que en realidad es la titulocracia, lo que quiere decir que mientras más títulos tiene alguien es mucho mejor. Nos pasamos de un extremo al otro. La meritocracia no es titulocracia. La meritocracia está más allá de la titulocracia.

La experiencia dice que quién tiene muchos títulos no necesariamente está mejor preparado que otro que no tenga. En la historia hay muchos que han sobresalido sin título o que abandonaron en algún momento la academia.

Creer en la titulocracia es creer que el conocimiento está en los libros o en la academia, cuando la mayoría de los sabios en la historia humana no han salido precisamente de la academia. Está claro, que una cosa es la información o el conocimiento y otra la sabiduría. Y lo que este mundo necesita es precisamente sabios para hacer otro mundo posible. Y eso no forma la academia y muchos menos la academia actual.

Antes, en la época de los egipcios, griegos, incas, aztecas y las grandes culturas milenarias sí los había, quienes hacían educación de otra manera. Siendo esa la clave, el tipo de personas que forma la academia actual en todo el mundo, y lo que antes y hoy, forman los centros de autoconocimiento y de transformación personal y social.

Es por ello, que existimos padres en todo el mundo que manejamos el concepto de desescolarización, porque no queremos más hijos bibliotecas sino seres humanos creativos, críticos, integrales.

Hemos roto con la escuela convencional y abogamos por otro tipo de educación que forme seres humanos holísticos preparados para la vida. No nos interesa los títulos, a los que el capitalismo les da la importancia para medir a las personas. Nosotros valoramos totalmente diferente y se llama conciencia. Siendo eso lo que hace la diferencia entre unos y otros seres humanos y no los títulos, peor los que otorga la academia actual.

Este concepto tiene relación también con la descolonización, que implica cuestionar y replantear las bases ontológicas y epistemológicas de la escolarización, del adoctrinamiento, de la domesticación al ser humano y que se resume en el concepto de civilización, como la ruptura con la naturaleza no-humana y la decadencia de la especie humana a partir de la situación extrema que ha generado el cambio climático. ¿Es o no responsabilidad también de la academia el cambio climático? ¿En dónde y en qué se han formado los que dirigen el mundo y que nos han conducido a esta situación en la que está en peligro la sobrevivencia de la especie humana?

Entonces, el problema no está en los títulos, sino en el tipo de conocimiento que maneja un individuo y muchos conocimientos o saberes no están en la academia oficial. Lo que quiere decir que hay PhDs expertos en la civilización de la muerte. ¿Quién les ha formado? El sistema, la sociedad, su academia o es que alguien piensa que la academia no responde al sistema.

El sistema tiene su academia, donde prepara a quienes le van a servir al sistema, no prepara a personas que atenten contra este sistema, eso se aprende en los centros alternativos, alterativos y espirituales. Ahí se aprende otro tipo de producción agroecológica, de tecnologías sustentables, de economía mutual, de medicina natural, etc. Y eso justamente no esta escolarizado ni titularizado, afortunadamente, o muy poco, si no sería tomado por el sistema y lo desnaturalizaría, o simplemente lo absorbería como otro elemento para que le ayude a sostener su sistema civilizatorio verde. Entonces, lo que debería primar en la academia si quiere aplicar la meritocracia, no es la cantidad de títulos sino de aportes investigativos que ha hecho una persona. Ahí sabemos con quién estamos y qué es lo que puede hacer esa persona.

De otra parte, en la elección de nuevas autoridades que ha emprendido el CPPCS-T se ha observado también como la titulocracia se ha tomado el poder, solo una élite de personas ahora tiene acceso a instancias de poder, lo que quiere decir que el pueblo común no tiene acceso, con poquísimas excepciones. Por qué un Defensor del Pueblo tiene que ser titularizado y por qué necesariamente abogado, cuando el asunto es político y para esos existen los expertos en distintas temáticas.

Se ha reclamado que en la asamblea había gente sin títulos. Acaso los titulados son una diferencia. Algunos asambleístas tienen títulos académicos, pero ahora también tienen títulos de corruptos, de inmorales, de odiadores. El título por el título no asegura nada. Lo que quiere que el problema no es académico sino político, de las posturas políticas de los titulados y no titulados.

PhDs que sirven al poder estatuido y no a su pueblo, que no hacen procesos de transformación sino de consolidación de este mismo sistema. Ahí está la posibilidad de un mundo donde quepan otros mundos, o simplemente un mundo de élites a todo nivel, y la mayoría de PhDs están por un sistema elitista, vertical, domesticado.

El correísmo en muchos asuntos nos llevó tan solo al otro extremo, por lo que no estamos diciendo que hay que regresar a lo de antes, que también es cuestionable, sino de buscar un punto de equilibrio. Y el cual tiene que ser dentro de otro sistema, sino solo habrán nuevas formas de civilización de derecha o de izquierda como lo que hemos vivido y que reproducirán lo mismo pero de otra forma, es decir, más gatopardismo.

El pensamiento crítico para que sea tal tiene que venir desde otro paradigma al que se cuestiona y lo que hemos visto en la intelectualidad y la academia mundial es simplemente otros puntos de vista dentro del mismo paradigma.

Millones de libros, cursos, teorías, pero que solo se dan la vuelta dentro del mismo paradigma. No se interesan a otros paradigmas, cuando ellos están ahí, pues no se trata de dejar que el ego comience a inventarse o seguir experimentando nuevas locuras, tenemos la experiencia acumulada de las culturas de la humanidad y esas son las guías para profundizar. Y esas no se enseñan en la academia, a excepción de la griega que es la que se ha impuesto. Hay que estudiar la filosofía egipcia, azteca, maya, maya, tibetana, hindú, sufi, etc, para hacer pensamiento crítico y crear otro mundo.

LOS PASOS PERDIDOS


LOS PASOS PERDIDOS

En el local principal del congrezoo peruano existe un lugar que se llama Eel Hall de los Pasos Perdidos” y esta es la información que uno encuentra en Wikipedia:

El Hall de los Pasos Perdidos es la principal vía de acceso del palacio. Se inicia en la portada del Palacio Legislativo que da a la Plaza Bolívar y conduce hasta el hemiciclo de sesiones del Congreso y a las oficinas de la Presidencia del Congreso.

Tal y como están las cosas en el congrezoo, el nombre tal vez debería cambiarse por “El Hall de los que pierden el paso” porque su ubicación lo hace de recorrido necesario para los congrezooistas que no dan pie con bola, no quieren darlo, no saben lo que es una bola o se la llevaron a su casa en un acto de hurto esférico.

 

Allí andan los que no quieren que se metan con sus hijos, pero se entrometen con los hijos de los demás, los que defienden intereses varios como los de la tala ilegal, la minería ilegal, los de ciertas universidades privadas e intereses propios, de su propiedad de ellos que incluyen el narcotráfico por supuesto; hay uno que otro despistado que todavía cree que al congrezoo se va a legislar sin darse cuenta que está siendo un ridículo útil para sus congrezooetáneos y que les sirve de pantalla frente a unos electores que en un porcentaje extremadamente alto lamentan, deploran y maldicen el momento en el que introdujeron su voto en el ánfora de Jurado Nacional de Elecciones y quedaron con la mano impregnada de un “aroma” a mierda que parece imborrable.

 

Tal vez, en un momento de lucidez estentórea creen una comisión que se llame, por ejemplo, “De sus nombres el Cambio”, ya que hay bancadas que usan “Cambio” sin remordimientos ni pudor, que sus integrantes cambian de sitio por dame estos dólares en vez de las briznas de paja que quita la frase tradicional*, que podría ser presidida por un congrezooista charapa (o sea del lugar donde hablan al vesre, o sea de la selva) y que se encargue como urgente, primera medida, del tema de los Pasos.

 

Va a demorar y tal vez nunca vea la luz porque formar una Comisión requiere estudio, asesores, billete en cantidades y todo el mundo sabe que el congrezoo tiene en su calendario la famosísima “Calendas Griega” como su fecha favorita; pero si con el tiempo y las equivocaciones se lograra conseguir que esté reunido el número necesario de especímenes que se necesita en el momento de la votación, estoy seguro que los progenitores de la Patria escribirían “Kanvyo” y todo tendría un airecito tan japonés que de la cafetería enviarían bandejas con sushi y sashimi con teteras de té en reemplazo del café.

 

¡Y el cambio? dirán ustedes…

  • “¡Se perdió!”, será la respuesta unísona y unívoca…

 

Se perdió como se pierde el tiempo, se pierde plata, se pierden o archivan a “fondo perdido” las denuncias en el congrezoo y se pierde la paciencia con este colegiado en el Perú.

 

Imagen: http://www.freepik.es

 

 

 

LOS NIÑOS CANTORES DE


los niÑos cantores de

Soy católico y creo verdaderamente que hay que dar gracias a Dios por su bondad que nos permite seguir viviendo, equivocarnos, meter la pata y que Él nos ayude a salir de apuros; creo que es loable sobre todo porque “nos deja ser” y es esa libertad la que nos ayuda para que asumamos responsabilidades y sepamos íntimamente cuando obramos bien o no lo hacemos así.

 

Creo que hay que alabar a Dios y si para “facilidad” de estos bípedos pensantes se programan momentos y fechas específicamente para hacerlo, se destinan lugares y se alienta las reuniones numerosas para alabarle en forma conjunta, el reconocimiento personal, “in pectore”, tiene el valor de la comunicación entre dos seres que podrán decirme que las catarsis multitudinarias superan, pero –perdónenme- no lo pienso así.

 

Y toda esta introducción viene a propósito, porque el domingo, a las diez de la mañana un grupo de niños y niñas que si no es numeroso sí hace el esfuerzo de sonar como si lo fuera, arranca a cantar canciones de alabanza a Dios, en algún departamento situado en uno de los edificios de esta etapa del condominio; cantan fuerte, supongo que sin saber que Dios todo lo oye y no es necesario que levanten tanto la voz.

Claro, es domingo, son ya las diez de la mañana y nadie se debería quejar de que no le dejen dormir, pero pienso en los departamentos que están pared de por medio con este lugar alabatorio que quién sabe en qué edificio estará, pero si aquí suena como si los cantores estuvieran frente a mi ventana…; no me parece que la fe de nadie ni sus creencias deban incomodar a alguien por el modo de manifestarse y finalmente todas las religiones que conozco, tienen lugares destinados al culto masivo, a la alabanza grupal de quien en verdad es un Dios único aunque tenga distintos nombres y haya quienes se sientan sus exclusivos poseedores.

 

Cantar alabanzas a Dios está perfecto, hacerlo en grupo, más, pero ¿no sería bueno que tuvieran un lugar aparente para hacerlo en grupo? A Dios se le alaba en cualquier parte, pero repito que Él oye hasta los pensamientos, entonces ¿¡Por qué…!?  ¿¡Por qué…!? ¿¡Por qué…!?

Imagen: http://www.atades.com