CAROL CRISMA´S


CAROL CRISMA´S

El título debería decir Carol’s Christmas, o sea, traducido al castiano, “La Navidad de Carol”, pero me he tomado la libertad pre navideña de cruzar un poco idiomas y escribir sobre “La cabeza de Carol”…

 

Carol no existe químicamente pura, porque es la combinación infinita de Carols y muchísimas más, que sueñan con una “blanca Navidad” cuando el calor empieza a arreciar y lo único blanco es la camiseta tipo BVD que se ponen para que el solcito les tueste los hombros y luego lo blanco será el envase de “Solarcaine” que se ponen en los hombros, el cuello y la cara, o sea donde el solecito hizo de las suyas.

 

No es que sea sexista sino más bien oportunista y escuchando un villancico en inglés que algún vecino disfrutaba con atronador volumen navideño, pasó por mi mente lo de “Christmas carol”, o sea “villancico de Navidad” y me pareció que escribir sobre eso resultaba trillado, en especial en esta época de jingle bells; una cosa me sonó a la otra y la Navidad (Christmas) se convirtió en crisma, o sea cabeza (¿no decíamos antes “se rompió la crisma” cuando alguien se caía y golpeaba la cabeza? ); Carol es nombre de mujer y bueno…

 

Pero decía que este no es un escrito sexista, porque el sol sale (y brilla) para todos haciendo estragos en la piel sin distinguir género, erisipeleando a mujeres y a hombres por igual, a Carols y a Jorges, a Eduviges y a Pancracios, pero como soy oportunista, aproveché lo de carol-Carol y empecé a escribir este post…; lo malo es que no recuerdo bien de qué quería escribir… ¡Ah, sí…! Sobre la cabeza de Carol, esa chica que es todas las chicas y sin ser sexista,  tod@s l@s mujeres y hombres, que creen que la nieve, las lucecitas, el pino (era un pino en el comienzo) de plástico verde o de metal plateado, los regalitos, los festones ventaneros y los renos de neón que durante el día no son porque son para la noche, sudan navidad y digo sudan, porque en esta Lima bulliciosa y fiestera, el calorcito veraniego hace avances y hay un “casi Niño” que nos amenaza con su abrazo caliente…

 

Pareciera ser que en la cabeza, crisma o head de quienes creen que la Navidad es esa mezcolanza de signos exteriores llamativos, luminosos, verde-rojos, barbudos… ¡no hay más que pelo!

 

Bueno, felices Christmas y no se rompan la crisma, la tutuma, la cabeza, la chimba o como quieran llamar a lo que tienen sobre los hombros, tratando de descifrar esta entrada del blog, porque lo que quiere decir es muy sencillo: no hay Navidad sin Jesús.

 

 

 

¡DIN-A-LING, DIN-A-LING, DIN-A-LING, TILÍN!


DING

“Noche de paz”, “Rudolph the red nosed raindeer”, “Navidad, navidad, blanca navidad” y otros clásicos de la temporada suenan desde las siete de la noche o un poco antes (o sea desde que empieza a oscurecer) hasta lo suficientemente tarde como para que anoche, después de las doce, siguieran lanzando su músico mensaje desde los juegos de lucecitas que, intermitentes, se encienden y se apagan alrededor de los múltiples arbolitos y postes que hay en el condominio.

 

No me malentiendan, por favor, no es que tenga nada en contra de la Navidad, pero esta costumbre ornamental músico-luminosa, me saca de quicio; los temas navideños repetidos monótonamente con un sonidito que quiere imitar campanitas o a una cajita de música durante horas, en vez de –como quizá debiera ser- convertirse en la parte sonora del paisaje, se tornan en un suplicio decembrino que altera los nervios.

 

Yo casi no salgo, pero sé que por esta época todo bicho viviente “celebra” de la misma manera y tanto los supermercados, las tiendas y hasta la bodeguita del barrio se unen con las mismas canciones repetidas, las lucecitas que se prenden y se apagan para que nadie, en algún lugar, pueda ignorar la efeméride.

 

Están bien las lucecitas, los villancicos y la “nieve” de a mentira en esta Lima que va entrando en el calor veraniego, pero… ¿podría ser menos monótono el asunto? Sé que “las tradiciones se respetan” y que este post es una nota falsa en el jolgorio navideño o una lucecita quemada en las decoraciones, pero siempre la Navidad ha sido la celebración del nacimiento de Jesús, por lo menos para mí, mis padres y mis hermanos; además estoy seguro que para muchísimas personas es así…

 

La Navidad se lleva dentro y se festeja, claro, pero por favor ¿podrían bajar el volumen a la musiquita o hacer que las alegres lucecitas intermitentes enmudezcan aunque sea por un ratito?

 

Imagen: navidad.es

NO HAY NAVIDAD SIN JESÚS.


 

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La Navidad asomaba a las ventanas con sus barbas blancas, nieve, orejeras y pinos decorados; vestía ropa de abrigo color rojo y se veía también un trineo tirado por renos que miraban desconcertados, cargado de paquetes envueltos en papel de regalo.

 

El problema era que en ese pueblo, en medio de un desierto donde nunca llovía y hacía un calor asfixiante, la incongruencia resultaba tremenda y el viejo no entendía, mientras una Virgen y san José esperaban a un niño dios que esa noche llenaría el espacio vacío con su luz.