QUINQUENIO


Cinco años, uno de ellos bisiesto. Sesenta meses, mil ochocientos veintiséis días, cuarenta y tres mil ochocientas veinticuatro horas, dos millones seiscientos veintinueve mil cuatrocientos cuarenta minutos o ciento cincuenta y siete millones setecientos sesenta y seis mil cuatrocientos segundos…

Según se vea, suena a una eternidad, a bastante tiempo o a un período presidencial (normal) en el Perú…

El tiempo que haya transcurrido hasta que lleguemos, este 28 de julio, al Bicentenario de la Independencia, es un verdadero océano de dimensión inmensa, que el país ha navegado desafiando tormentas, calmas chichas, corrientes traicioneras y sirenas que con sus cantos trataban de atraer a los tripulantes de esta nave, para la que hoy se acerca una fecha gigantesca y un puerto que no se sabe seguro…

La nave acoderará y con suerte, si hay posibilidades de un dique seco, restañará las heridas que las rocas produjeron, se abastecerá, para seguir navegando…

Los marineros que fallezcan en la travesía, serán enterrados al llegar a algún puerto, o encontrarán el descanso eterno, en las aguas del mar…

Nota: Si hubiera algún error en los números, espero que no sea grande, porque los revisé una y otra vez, e incluso pedí a otro que los revisara… Si lo hay, se debe a mi impericia, nada más.

Imagen: Youtube

ESPERAR CONTRA TODA ESPERANZA


Tal vez, lo único que queda es la Esperanza.

Esa, que, según el mito, esperaba para salir al final del ánfora de Pandora*, luego de todos los males del mundo…

Esperanza en que algo sucederá, que se impondrá la cordura y todo será una pesadilla, un mal sueño…

Tengo la Esperanza de que el Perú despierte y todo el desbarajuste quede atrás…

Dicen que la Esperanza es lo último que se pierde, pero me aferro a ella, porque siento que no puedo hacer nada…

Que la Esperanza sea una realidad, y el salvavidas en este mar embravecido…

*El mito de Pandora, cuenta que Zeus hizo crear a Pandora, una mujer bella que llevaba una jarra (y no una caja, como recién se menciona en una versión de la época renacentista) que contenía bienes. Al abrirse, la jarra, los bienes volaron volviendo a las mansiones de los dioses, dejando a los hombres afligidos por los males y lo único que pudieron conservar de los bienes, fue la Esperanza.

Imagen: http://www.larepublica.net

¡HELEKSIONES!


HELEKSIONES IMAGEN.jpg

Aunque quienes están fuera del Perú y tienen la paciencia de leerme tal vez no estén al tanto o no les interese mucho, sucede que aquí, en mi país se vienen “con todo” las elecciones para congresista, con el fin de reemplazar al disuelto congrezoo, que daba verdadera vergüenza y que gracias a Dios, a pesar de pataleos de los “afectados” y los de quienes los avalaban, la más alta autoridad independiente que hay en el Perú sobre temas de la constitución –el Tribunal Constitucional-, ha declarado por mayoría (de 7 magistrados cuatro votaron a favor y tres en contra) que la “demanda competencial” que interpuso quien era presidente del hoy fenecido congreso,  que decía que no era competencia del poder ejecutivo disolver al congreso  o poder legislativo, no es válida…

 

Zanjada constitucionalmente la causa de pataleos, soponcios y rasgadas de vestidura, el país en muy pocos días se apresta a una elección que se supone dará a los peruanos un Congreso de verdad y no el hemicirco que hemos tenido que sufrir, donde contadas y honrosas excepciones escaparon de ser delincuentes comunes procesados judicialmente (y amparados por su congresal inmunidad), narcotraficantes, representantes de traficantes de la educación superior o quienes desde el congrezoo gestionaban favores y leyes a cambio del pago en forma de participación en las obras públicas obtenidas, dinero en efectivo u otras jugosas prebendas…

 

Esperanza se llama a la sensación que sigue a la de alivio, pero que a la vista de muchas de las candidaturas que van tras un puesto en esta renovación que se supone nos dará una institución aséptica, ( y cuyos antecedentes están siendo expuestos a la ciudadanía por las unidades periodísticas de investigación y los medios) , nos dan verdaderas sorpresas purulentas o retratan a individuos que no solamente parecen no pensar sino que no son capaces de articular ideas ni de hilar coherentemente las palabras que dirigen a sus probables electores…

 

¿Es que podremos tener algo peor que lo disuelto y felizmente desaparecido? ¿Es que el Perú no tiene remedio y seguirá siendo un país donde la corrupción está enquistada sin posibilidades de verse liquidada algún día? ¿Es que los delincuentes ganarán siempre más terreno vistiendo luego ropajes de honestidad y decencia? ¿Es que el Bicentenario de la Independencia, este año que viene no nos encontrará verdaderamente libres, realmente felices y sólidamente unidos frente al mal y a la adversidad provocada?

 

Lo único que puedo hacer ahora es escribir, pero creo firmemente que los peruanos pueden decidir activamente su propio destino.

 

Imagen: sp.depositphotos.com 

UNA ACCIÓN DE ESPERANZA


UNA ACCIÓN DE ESPERANZA.jpg

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y me pregunto entonces cuántos miles de esperanzas perdidas hay en el día de votación al hacer el recuento y precisar los ganadores…

 

El voto es una acción de esperanza y a veces las buenas acciones demuestran no ser suficientes.

 

Imagen: ladobe.com.mx

CON “M” DE MUERTOS VIVIENTES


CON M DE MUERTOS.jpg

Basta ver las listas de los candidatos al Congreso para saber que los muertos vivientes, los zombis famosos se sacuden la tierra que los cubría y acomodan sus andrajos que malcubren la gusanera y la podre para iniciar su marcha. ¿La meta? Un sitiecito en lo que fue el congrezoo, desde donde poder vomitar sin que les hagan nada, porque la curul, el sitiecito, les asegura inmunidad/ impunidad: pueden cagarla donde quieran y mearse sobre cualquier principio.

 

La pandilla de cadáveres destartalados repite como mantra sus consignas y confía en que hay un 15% de la ciudadanía que sufre de adicción a la mugre, a los hedores de la descomposición y el desagüe y que peor es nada, que hay que cultivarlos con bocanadas de aliento fétido y tápers proselitistas llenos de excremento.

 

No importa que un 85% de intonsos celebraran el cierre del viejo congrezoo porque la memoria es frágil y cuando vean las caras pustulosas, ajadas y amarillentas pero conocidas, habrá mucho que se echen en sus brazos, aunque les pedirán cuidado porque algún entusiasmo regurgitado se los puede arrancar.

 

Los muertos vivientes confían en la desmemoria y el olvido de la gente y están muy seguros que sus olores ni se van a notar en medio del aroma a gasolina y basura que reina en las calles.

 

Es que parece que en el Perú no aprendemos y buscamos el hueco para meter la pata repetidas veces. “Nacidos para sufrir” no es el título de una vieja película india de Bollywood, sino lo que podría ser el lema masoquista de un país en el que los enterrados regresan de sus tumbas para seguir haciendo de las suyas, porque como decía Humberto Martínez Morosini, “Aquí no pasa nada”.

 

¿No será que se están preparando para una superproducción de Chollywood que se va a filmar en el Presbítero Maestro?

 

Imagen http://www.rtve.es