«Historias de grabadora» / LA MUSICA NON E FINITA


Estoy escuchado vía YouTube, antiguas grabaciones del famoso “Festival de San Remo”, de los años sesenta …La música sigue sonando y me veo preparando la grabadora “Sony”, estereofónica, colocando su micrófono de metal color crema, sobre una pequeña pila de libros acomodada en una silla de las del comedor, para que esté a la altura de uno de los parlantes que el televisor, en blanco y negro, “Saba”, tiene a cada lado; pongo el carrete con la cinta nueva para que la grabación sea perfecta, miro el reloj y espero…

Es de noche, no hay nadie en casa, porque mis padres han viajado a un congreso a Roma y yo cuento los minutos que faltan para que el canal de televisión empiece a transmitir, en blanco y negro, claro, la primera fecha del “Festival de San Remo”, para yo poder grabar la música, seguramente maravillosa y cumplir el pequeño sueño de fanático, el que tuve de contar con “mi propia” grabación del “Festival de San Remo” …

Los mismos “preparativos” y la misma emoción, antecederían a cada fecha del Festival, que la televisión ponía a mi alcance, para grabarlas todas y después editarlas, con la “Sony” en la cinta de audio, borrando las obligadas pausas comerciales y la ocasional cháchara del locutor local, en castellano, que atentarían contra un “trabajo” del que me sentiría orgulloso cada vez más, al escucharlo montones de veces …

Finalmente lo hice, reconozco que pacientemente, luchando contra la impaciencia, que “calmaba”, “retocando” la edición de cada fecha, eliminando lo innecesario y asombrándome de mis “conocimientos técnicos” (sin imaginar siquiera, que muchos años después, ya trabajando en publicidad, vería en acción a los verdaderos artistas de las grabaciones y ediciones, en el estudio de audio profesional de mi amigo y fantástica persona, Elías Ponce) …

Claro que compraría los discos del Festival que vendían “Discos Héctor Rocca”, la tienda de discos de la mamá de mi amigo Tuco Ruju, o en “Disco Club 105”, que llegaban con las canciones ganadoras del certamen italiano y me servirían para “afinar” mi “obra”, grabando del tocadiscos a la “Sony”, canciones que por alguna razón habían quedado mal y también agregaba aplausos, cuando y donde fuera necesario, editando, por supuesto, con trozos pre-grabados. Aclaro aquí, que editaba ubicando el pedazo a insertar, cortándolo en diagonal, con un bisturí, por los extremos y pegándolo con una cinta adhesiva especial para ediciones (de color blanco, recuerdo), utilizando para ello una piecita de aluminio fabricada ad hoc, como un carril, del ancho de la cinta magnética; era una labor de cirujano de la que, otra vez digo, me sentía orgulloso…

Finalmente, después de muchas noches de grabaciones televisivas y mañanas de paciente editar, tenía terminada la cinta, que para mí era una obra de arte y un verdadero premio a la constancia. Recién entonces podía hacérsela escuchar a mis amigos, fanfarroneando (sin ningún éxito, estoy seguro, por sus caras de incredulidad) que era una grabación original del Festival, que “alguien” me había enviado de Italia, cosa que tuve que desmentir de inmediato casi, y contarles la verdad …

Algo me olvido al escribir esto y es que, durante las grabaciones, siempre esperaba que el canario, que estaba en su jaula, cubierta para que durmiera, no se pusiera a cantar en medio de la grabación, animado por la música; felizmente nunca pasó y el pajarito amarillo fue un oyente (¿o durmiente?) silente y respetuoso …

Para escuchar: Festivales de San Remo 60 – 70

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