¿ES EL TIEMPO DE LOS EXTREMOS?


Vemos que, en todo el mundo, los extremos parecen ir ganando terreno y colocarse como opciones preferidas, dejando a un centro sensato y equilibrado, fuera de juego.

Las “radicalizaciones” se entronizan y el ciudadano pareciera que, en algunos casos, “tapándose los ojos” opta por aquello que cree le asegurará paz y tranquilidad, aunque para lograrlo tenga que abdicar a su normal desempeño ciudadano.

Los “ultras” de cualquier pelaje, se presentan como una solución, admitida a veces con alivio y otras a regañadientes, pero con la convicción tranquilizadora de estar eligiendo el “mal menor” …

Así como la Tierra tiembla y los terremotos físicos se producen en todas partes, desmoronando construcciones que parecían protectoramente sólidas, lo “establecido” pareciera caer para dar paso a desconocidos futuros que caminan por la orilla opuesta …

Creo que asistimos al fin de una época; pienso que los extremos predominan y todo se trastoca.  No sé si llegaré a ver lo que sucede, finalmente, pero me huele que ya se está en camino …

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EL RETORNO DE LOS CAVERNARIOS


Una sombra parece cernirse sobre el mundo y es la que proyectan los cavernarios al salir de sus cubiles. Están emergiendo por todas partes, hablan diferentes idiomas, pero se entienden por señas (que es el lenguaje común de estos pre-primates) y empuñan piedras para atacar …

Son la regurgitación de un pasado abyecto y caminan a trompicones, enmierdándolo todo a su paso. Emiten sonidos guturales y los une haber sido habitantes de un ayer en que las pieles de animales eran vestimenta y el fuego no se conocía …

Han regresado estos cavernarios y se sienten dueños de lo que les rodea. Odian el presente y todo lo que tenga que ver con él, porque sus mentes obtusas no lo entienden y prefieren quedarse al abrigo de la ignorancia, las cavernas, las pieles y las piedras. Podemos verlos en manadas o en pequeños grupos que se ponen nombres estrambóticos o encubridores y usan símbolos prestados, porque ni originales son; así, van husmeando en busca de sangre fresca, que les sirva como golosina y alimento …

¿Los cavernarios regresaron? En realidad, nunca se fueron, pero ahora, envalentonados, son visibles y por desgracia, notorios …

Lo mejor será no hacerles caso o espantarlos para que regresen a sus cuevas, de donde nunca debieron salir …

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LA RULETA RUSA


Es un juego, sabemos, que consiste en poner una sola bala en el tambor de un revólver, hacerlo girar, apuntarse a la sien, jalar el martillo y oprimir el gatillo. El sonido puede ser “¡click!” o consistir en un estruendo que sea lo último que escuchamos … (o no, ya no importa); luego del aterrado suspiro de alivio, se vuelve a hacer girar el tambor y se pasa el revólver al siguiente “jugador”, repitiéndose el ciclo, hasta que…

Se juega con la muerte y es el azar o algo llamado “destino” quien interviene. Algunos lo llaman “suerte”, que puede ser buena o mala … La rima entre “suerte y “muerte” es tremenda …

Rusia está jugando a la ruleta (“rusa”, por supuesto) con el mundo, solamente que la “bala” es una bomba atómica -un ataque nuclear, vamos- que provocará tal muerte y devastación general, que probablemente no quede nadie para contarlo …

Esta es la “última opción” de Rusia, que amenaza con ella para ganar una guerra expansionista –en el mejor estilo de la vieja Rusia imperial- que se niega a llamar guerra y en la que parece estar sufriendo reveses que no esperaba …

No se trata aquí del antiguo “comunismo vs capitalismo”, sino de un capitalismo del peor estilo, manejado por una o más mafias delincuenciales, que quieren hegemonía y no dudan en aplastar a quien se ponga delante. El caso de Rusia y Ucrania, parece el enfrentamiento de un Goliat enorme y poderoso, contra un David, armado con una honda: balas, bombas y tanques, contra piedras …

Y entonces el mundo se “divide”- en una división que en realidad es histórica- entre Oriente y Occidente, por aquello que también es histórico: la economía, el dinero, tal vez con algún disfraz ideológico, pero en realidad, por la lucha por dominarlo todo… ¡a cualquier costo!

Y la ruleta rusa hace que el tambor gire, suene un “¡click!” y todos respiremos, porque la muerte total, que está dando vueltas, se demora un poco, ofreciendo la oportunidad de seguir respirando. ¿Hasta cuándo? No quiero imaginarlo, pero de pronto no alcanzo a terminar esto que escribo, ni ustedes a leerlo …

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