CONTRA DIOS


Es terrible cuando las religiones se ponen en contra de Dios con los hechos y tratan de justificar sus acciones con palabras.

Terrible, porque vemos que la palabra vale más que la Vida.

Terrible porque por más que se extiendan, las palabras no son sino la sábana con que se intenta cubrir a los muertos.

Dios está horrorizado porque para muchos se ha vuelto solamente una excusa.

Imagen: bing.com

CARTOGRAFÍA


CARTOGRAFÍA

Le encantaban los mapas y los globos terráqueos, porque mirándolos, soñaba con lugares de cuento; mares donde navegaban piratas irredentos, desiertos por los que atravesaban audaces caravanas y selvas que ocultaban las ciudades que un día fueron reinos…

Se perdía en las tardes hasta entrada la noche, vagando sin destino, saltando de frontera en frontera, aboliendo distancias y sintiéndose descubridor, viajero impenitente y dueño de arcanos recónditos…

Todo acabó para él,  el día en que supo que el GPS había asesinado a la brújula amiga, convirtiendo a los mapas en papeles pintados y a los globos terráqueos en pompas de jabón.

Imagen: conspiraciones1040.blogspot.com

BIBIDI-BOBIDI- ¡BÚ!


Es tan simple…

Solamente unas palabras mágicas y todo se arregla. Si no, escuchen a la bruja, en la película de dibujos animados “Blanca Nieves”, cantar:


“Salacadula machica bula babidi-bobidi-bú”


yo hago milagros con esta canción:


Babidi-bobidi-bú.”

Claro, eso es un cuento, una película de dibujos animados de Disney y no la realidad, que es mucho más cruda que esa edulcorada historia y su exitosa adaptación animada cinematográfica…

La verdad es que con cantitos y ensalmos no se arregla nada, aunque muchos crean en la “magia”, esa que proporciona inmunidad contra todas las desgracias y avanza vencedora, sea “blanca” o “negra” …

Vuelvo a decir que creer que la solución está “a la mano”, es como creer en el vuelo de los chanchos o la inmortalidad del mosco, porque, aunque se están haciendo todos los esfuerzos para proteger a la humanidad del Covid y encontrar una cura para el virus, aunque las señales que podemos ver cerca de ello y las noticias (las “malas noticias”), sean desalentadoras, lo que está sucediendo es una dolorosa realidad y lo peor sería creer que un ente sin cerebro, atiende a los cantos y retrocede hasta desaparecer porque se le dice “¡!”

Ya hay, no una, sino varias vacunas y los científicos están trabajando a marchas forzadas con el fin de encontrar el remedio que acabará con el virus y la Ciencia (con mayúscula) no es magia, aunque veces sus resultados parezcan provenir de allí; pero hay que tener cuidado y saber que los charlatanes, los magos y toda esa cáfila de embaucadores que se refugian en la “ciencia” y se cubren de un manto de sabiduría, respetabilidad, de “efectividad comprobada”, no son sino truhanes, vendedores de jarabe “curalotodo” y pomadas “sebo de culebra”, para ganar dinero a costa de la necesidad, credulidad e ignorancia de mucha gente…

Queda esperar, aunque ello nos desespere. Confiar el que la Ciencia, seguirá persiguiendo y alcanzando sus metas para nuestro beneficio, el personal y el de toda la humanidad.

Imagen: Internet, “bruja” de la película de Disney.

LOS “DUEÑOS”


En Myanmar, hay golpe de estado.

Es algo que ha sido bastante común en Sud América y que estoy seguro todavía anima a muchos. No es nada raro que sean los militares quienes quieran alzarse TOTALMENTE con el poder, porque la lógica –su “lógica”- les dice que el DUEÑO, o sea ellos, debe serlo de TODO y que eso de compartir es una tontería…; entonces, mexicanizando el asunto: “Jalisco nunca pierde y cuando pierde… ¡Arrebata!”. Eso es precisamente lo que han hecho los militares que llamaré myanmarenses.

Militares de este tipo, se sienten los “dueños” de un país, están convencidos de tener la razón y ven a la población civil como a párvulos que necesitan guía, instrucciones, reglas, castigo y ser “defendidos”, hasta de ellos mismos. No les importa que la ley diga otra cosa.

Parecería raro que en pleno siglo XXI, en este año que también es el 21 del segundo milenio, ocurra algo así, pero es que la ambición de poder del ser humano no ha amainado nada con el tiempo y la muestra fresquita de ello, es esto.

Se barajarán muchísimas razones, pero la “verdadera verdad” es que patear el tablero o golpear la mesa cuando algo no gusta y se está perdiendo, es más común de lo que se cree, porque ser un “perdedor” no viste, no resulta aceptable, no da dinero y hay que ganar, aunque sea a patada limpia, a balazo certero o a prisión sorpresiva e injusta.

Trató de hacerlo el señor Trump, a su manera, en los EEUU, pero se estrelló con la Democracia, primó la razón y fue derrotado, aunque diga, como el general MacArthur, “¡Volveremos!” …

Myanmar está geográficamente lejos, pero lo que sucede, en plena desgracia mundial, producida por el coronavirus, es una nueva clarinada de alerta, acerca de cómo los “dueños” lo quieren TODO, como “piensan” y actúan, porque “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

Imagen: foto REUTERS

VACUNARSE O NO VACUNARSE


Me perdonarán, pero creo que la disyuntiva no existe. Es verdad que hay mucho “anti vacuna” por el mundo y no solo lo son en el caso del Covid 19, sino en el de cualquier vacuna.

 Cada uno es dueño de pensar como quiera, pero está más que probado con el control y la eliminación de muchas enfermedades gracias a diferentes vacunas, de la eficacia de esta práctica.

Ahora bien, en el caso específico del Covid 19, virus altamente contagioso y que ya va por su “tercera ola”, cada vez de más rápida transmisión y evolución, desde el contagio a la gravedad, el decidir no vacunarse, recomendar no hacerlo e impedir que las personas cercanas lo hagan, es criminal.

Los derechos de uno, llegan hasta donde no choquen con los derechos de los otros y no se puede poner en peligro la vida de los demás, porque se toma la decisión de no vacunarse.

Dicho claramente, y me refiero específicamente al caso del virus del Covid, los “anti vacunas” son asesinos y, además, suicidas; esta condición última, que significa quitarse la vida, es puramente personal, pero el asesinato implica la muerte de otros, que no tienen por qué desearlo.

En toda sociedad, el asesinato es penado por la ley con resión en cárceles y en algunos lugares con la muerte del culpable, decretada por el Estado.  Sin embargo, los “anti vacuna” siguen no solamente libres, sino que actúan para extender su “credo”, convencer y asesinar así a los crédulos.

Los “anti vacuna” (sobre todo en el caso del virus del Covid) aducen, para serlo, las más estrambóticas razones. No solamente son ridículas, sino que además no tienen ninguna base, ni científica, ni lógica. Toda creencia es un acto de fe y si la fe mueve montañas, estas también suelen caer y causar desastres.

Dicen, por ejemplo, que con la vacuna les van a introducir un “chip” en el cuerpo, para que el Estado o un “poder oscuro que rige los destinos del mundo”, pueda saber exactamente qué hacen y así, controlarlos. O si no, que la vacuna esteriliza sexualmente a quien la recibe, o le cambia el sexo, o “altera los cromosomas”, o…

Deteniéndonos en la primera estupidez, la de la “inoculación del chip vigilante” que tanto se repite en las redes sociales, ¿no se dan cuenta los que lo hacen que YA están siendo vigilados hasta en su menor movimiento y utilizados como “data” por las grandes tiendas, las compañías que “facilitan” el acceso a Internet y por ende a las redes, y por todos esos servicios, juegos y cuanta cosa a uno se le ocurra, cuyas “condiciones” se aceptan con la alegría de un “¡click!” porque son “gratis”, sin leer ni un poquito siquiera del farragoso        –a propósito- contrato, que ponen allí para cumplir con la ley que lo pide así, pero saben que será muy raro que alguno, entre millones, lo lea por completo…?

¿Es que creen que el “gratis” es de verdad y que cada vez que encienden y se conectan con su teléfono celular o su computadora, no hay miles de ojos mirándolos y programas informáticos que siguen, registran y recuerdan cada paso que dan, cada “site” que visitan, cada consulta que hacen, cada chiste que comparten y su mínima actividad en los “buscadores”, “sites” y diferentes “redes” …?

Esos mismos que se horrorizan ante un bulo de tamaño catedralicio, que les dice que los que se vacunen contra el Covid van a ser espiados por un “chip” introducido en su cuerpo (en una versión sui generis del “Gran Hermano” de Orwell), están brindándose alegremente, en bandeja, consintiendo y apresurándose para ser observados, registrados, usados y explotados, no precisamente por un “poder oscuro” o un “Estado nefasto” sino por prístinas empresas, negocios que parecen inocuos y una multitud sonriente y bien peinada, que lo que tiene es interés económico, nada más.

De DINERO se trata. Dinero que compra Poder, con “P” mayúscula, y que los tratantes de información buscan para hacer más dinero, que lo compra casi todo… ¡Y todavía hay quienes no se vacunarán contra el Covid, para que no les “roben” sus datos…! Que conste, que el ser humano es un ente pensante.

Imagen: http://www.flipa.net

LA ISLA DE LA FANTASÍA


En 1977, una serie de televisión sumamente popular, cuya trama y acción se localizaba en una isla, en algún lugar del océano Pacífico, donde la gente podía cumplir cualquier fantasía que tuviera, previo pago de US$ 50,000 y de no revelar nada sobre la ubicación de la isla…

Estamos en el año 2020, en el camino inmediato al 2021, en una Tierra que es más que nunca una isla, flotando en el espacio y vivimos la fantasía más fantástica que ningún señor Roarke ni Tattoo harían posible, sino un microscópico personaje, cuyo nombre tiene el número 19.

Lo que está sucediendo en todo el mundo, hace realidad una historia que parece salida de la ciencia ficción, que deja chiquitos a los libretistas de la más imaginativa serie de la tele y nos pone a todos en esta nueva realidad, que, aunque no queramos, ni hayamos pagado nada por vivirla, es.

Pero lo último no es tan cierto, ya que muchas personas –sin quererlo- sí pagaron y con lo más valioso que tenían: sus vidas. Esta es una pesadilla fantástica, en la que estamos atrapados en nuestra isla, rodeada de oscuridad por todas partes, que, aunque figurando en los mapas estelares, es tan minúscula e insignificante que parece haber sido olvidada…

Esta serie, ya está resultando larga, tediosa y aunque en cada capítulo se nos promete un final casi feliz, a veces dan ganas de apagar el televisor para irse a tomar un café…

Imagen:  ABC Television – eBay itemphoto frontphoto back, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=20143137