CASUALIDAD DE GUERRA


 

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No tiene la culpa pero es zarandeado de un lado a otro, usado como amenaza, deseado como trofeo. No entiende lo que pasa y de pronto escucha gritos, portazos, a veces percibe que tras la puerta cerrada hoy golpes y hay lágrimas.

Hay palabras que no entiende y se siente absolutamente solo porque los dioses del Olimpo batallan y lo utilizan como excusa. No entiende por qué se tiene que quedar con uno si querría estar con los dos.

No sabe si llorar o callarse; traga sus llantos y mira, con esos ojos grandes como platos, desconcertadamente. No sabe de mañanas ni futuros; se da cuenta eso sí que hay algo que está roto y los bordes filudos le hacen daño.

Total, solo es un trofeo, una excusa, una molestia. Un accidente que impide “volver a hacer la vida” de los padres que cuando lo tuvieron, queriéndose, no pensaron que llegaría este momento. Ahora que llegó después de la escalada de reproches e insultos, lo único que quiere cada u8no es ganarle al otro. ¿Ganarle el hijo? No: ganar la batalla en la que el pobre chico es nada más que una casualidad de guerra.

TIPO PARMESANO


 

PARMESANO

Eché el queso rallado en el pato de spaghetti humeante y un suave aroma a leche se desprendió de inmediato. Al probar, sí, había un cierto sabor lácteo inconfundible. Fui a buscar la bolsita del queso, ya vacía y vi que en letras pequeñas ponía “tipo parmesano”. O sea, no era pues. Seguramente era un queso común, duro, pero no el verídico. Me resigné a comer unos tallarines un poco lecheros y pensé: “es lo que pasa casi siempre, con todo”.

Los sucedáneos florecen a la sombra de lo real y nos contentamos con algo “que es igualito”, pero no es, pues.

Muchas veces nos engañan o nos engañamos a nosotros mismos con la añagaza del parecido. En un mundo donde lo verdadero es copiado sin misericordia y lo falso pasa por real sin pestañear, ustedes dirán que qué importancia tiene un poco de queso “tipo parmesano”. La importancia es simbólica.

Nunca nada puede sustituir al original. Se tratará de hacer algo parecido y saldrá un Frankenstein o un Golem: sí, tiene las características de, se parece, podría pasar por; pero no es.

Se venden zapatillas “AÍDAS”, en vez de ADIDAS; a una marca como NATIONAL se le agrega un “inter” en minúsculas, delante, para que te equivoques. En vez de un buen café nos dan cebada y hay bebidas que sueñan con ser la misma COCA COLA. ¿Y la piratería editorial? Tuve hace tiempo guardado un lapicero marca “Cros”, al que evidentemente le faltaba una “s” para ser CROSS y sin embargo, parecía uno. Dije bien “parecer”. Creo que importa mucho más eso, que ser. Los sucedáneos nos invaden, las falsificaciones nos acosan, las mentiras caminan disfrazadas de verdades y además se ríen del asunto.

¡Quiero un original! Y no me vengan con que eso “se le parece”…

SE FUE COMO REMEDIOS LA BELLA


RAYO LUZ

Subió hacia lo alto y se perdió en la luz: Gabriel García Márquez, el mago prodigioso de la palabra, nos ha dejado.

Yo soy un simple lector embrujado por su magia, pero quisiera desde aquí agradecerle el placer que empezó para mí al leer “Cien Años de Soledad”, un verano hace ya muchos años.

Gracias Gabriel García Márquez, porque cuando viví en Colombia, conocí los lugares de tus fabulaciones, las personas que pueblan tus novelas y comprendí que tu magia estaba en las palabras.

Y comprendí también que lo que yo hacía era tan solo juntar las letras. Comprendí que sentado bajo el sol tropical de tus historias, me bastaba leer para sentirme otro. Gracias, Gabriel García Márquez, por mostrarme ese atisbo hermoso de eternidad brillante.

 

PERDÓNAME, TORIBIO


LOBO

Perdona que escriba poco, ahora que tú que diste tanto no estás.

Siento que mis palabras sonarían a hueco y prefiero guardar en el recuerdo lo que significaste, Gran Lobo, para mí, porque siento que eso me ayudará a seguir.

Gracias Toribio Alayza porque yo sé que entiendes y sonríes porque el café que nos prometimos compartir, tantas veces, va a tener que esperar un poquito. Estará bien caliente, eso sí, cuando nos sentemos, sin apuro, en un sitio tranquilo a conversar de todo.

Ahora solamente quiero darte un abrazo: que pintes las estrellas y que bromees mucho.

Gracias por tu amistad.

CUMPLEAÑOS


 

pushi

Hoy que es 15 de abril, es mi cumpleaños.

Son 67 quinces y aquí vamos, caminando.

Hay mucho por dar gracias y a muchos. Sería muy pequeño este espacio, por eso prefiero tratar de resumirlos a todos en un ¡gracias a Dios!

Gracias porque hace sesenta y siete mañanas que abro los ojos a esta maravilla de existir. Gracias porque me tiende puentes, me dio padres, hermanos, esposa, hijas, nietos y cantidad de amigos. Me dio esta familia hermosa que cada día, sin merecerlo yo, crece. A todos los que se “adelantaron” y me felicitaron por Facebook ayer, gracias miles por recordarme…

Este post no tiene otro motivo que ése: dar gracias y tratar de seguir.