FLOP.


Mujer-esperando

Siempre fue un distraído.

Cuando encontró a la que creía la chica de sus sueños, conversaron y quedaron en ir juntos al cine el domingo siguiente. Era apenas lunes y para no olvidarse, cuando ella se fue, apuntó en un papel el día, la hora, puso Patricia y la palabra CINE en mayúsculas.

 

En casa, el miércoles le lavaron el blue jean con el papel guardado en el bolsillo; nunca fue a la cita el domingo siguiente porque no se acordó; de todos modos, ni siquiera había apuntado el nombre del cine.

¿UN INGREDIENTE “MÁGICO”?


CUCHARA

Hace dos años más o menos, escribí este texto. Ahora lo vuelvo a compartir, porque parece que la “magia” sigue.

 

Me ha sucedido varias veces, con diferentes productos: al mirar los componentes, leo “AQUA”. Supuse, como creo que la mayoría, que se trataba de un error de escritura. Esto fue con el primer producto, pero cuando vi repetido el término en otros, pensé que era un modo “sofisticado” de llamar a algo tan simple y desprovisto de magia como el AGUA. Y claro, si uno se pone a pensar, el componente líquido ese, debería serlo.

Tal vez ACQUA, que es agua en italiano suena mejor que el agua. Pero no, la “c” no existía y entonces se me prendió el foquito: AQUA es AGUA… ¡en latín!

Definitivamente una manera sofisticada de nombrar eso que cuando uno abre cualquier caño, sale.

Debe ser porque al consumidor no se le puede decir “así nomás” que lo que compra tiene agua si entre otros insumos contiene Sodiumlaureth sulfate y Guar hydroxipropyltrimonium, más otros con nombres complicados, difíciles de leer y pronunciar.

Poner AGUA solamente, no tiene ningún “glamour”.

 

¿Será que los ingredientes están en idioma inglés? En ese caso debería ponerse WATER. O sea que hay en las etiquetas de ciertos productos un plurilingüismo curioso y una sofisticada inventiva de palabras que transforma el agua en algo casi mágico. ¿No será, digo, que hay una nomenclatura química detrás?

Tal vez sea huachafería monda y lironda nada más.

 

¿QUIÉN GANA?


 

CONTRALOR

Según una noticia del diario “Perú 21”, al Contralor de la República le llegó el sábado un correo electrónico donde lo amenazan de muerte y también mencionan  a su hijo y esposa con información que denota “reglaje” o seguimiento; copias del e-mail recibieron su secretaria, el vice-contralor y un asesor que ve el tema del aeropuerto de Chinchero.

 

La pregunta es ¿quién gana con esta acción intimidatoria?

 

Sería tonto pensar que el correo electrónico sale del Ejecutivo, porque lo único que haría sería echar leña al fuego de las acusaciones que hay en su contra y confirmarlas; sin embargo también podrían haberlo hecho con la intención “maquiavélica” y bastante boba de que se culpe del correo amenazador a la oposición.

 

También creo que hay que descartar de plano que el propio funcionario en un afán cinematográfico de victimización se auto-intimide.

 

Lo más simple sería pensar que la oposición esté detrás de esto, pero sería una maniobra burda, digna de chambones, primerizos e ingenuos.

 

La policía investiga y mientras tanto se alborota aún más el cotarro, poniendo en primerísimo primer plano el asunto, porque a “álguienes” les conviene que así sea.

 

Métodos delincuenciales de este tipo, aunque parezcan una mala broma de “fools´ day”, se están volviendo corrientes en nuestro país en asociación con la política.

 

¿A quién le conviene esto?

 

 

Imagen: Web RPP.

 

 

VIRUS.


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Pensó que nunca le iba a ocurrir, porque era muy cuidadoso al usar su computadora. Tenía el último antivirus, no abría correos extraños ni nada que le pareciera sospechoso. Era muy cuidadoso y metódico; estaba al día con todo lo que podía para asegurarse una computadora “limpia” y evitarse problemas. Su computadora era rapidísima.

 

Una tarde entraron los ladrones a su casa mientras estaba tomándose un café y la “limpiaron” toda.

 

La computadora fue a parar a las manos de un joven que la compró a un amigo que “sabía” y allí está, llena de virus, porque al nuevo dueño solo le interesa jugar en línea; claro, se queja de que es muy lenta.