MISTI.


vista_desde_cuarto_casa_tete_aqp_octubre_2007

Otras veces ha contado que en mi infancia,  para las vacaciones de julio o diciembre, Arequipa era el destino.

 

Arequipa, llamada la “Ciudad Blanca” (por sus edificaciones, especialmente las antiguas, construidas con piedra sillar blanquecina, de origen volcánico) fue mi territorio de sueños y aventuras. El lugar donde un chico hallaba que tenía una familia inmensa; una fábrica de helados que era una fábula de sabores y secretos; un club con piscina, deliciosos pasteles y panes de “la Lucha” y lo que era importante para él en ese entonces: sentirse “capitalino” y a la vez, darse cuenta de ser uno más.

 

Estuve en Arequipa infinidad de veces conforme fui creciendo, hasta que la última vez, hace unos años, un infarto al corazón, ya el número cuatro,  me mandó quince días al hospital. Supe que no podría volver más y que tendría que quedarme al nivel del mar…

 

Si me preguntaran que extraño de Arequipa, sería ver al Misti.

El volcán que conocí coronado de nieve y que fue perdiendo su cima blanca y viendo cómo se subían a sus faldas las casas.

 

El Misti, “el blanco” en quechua, recuerdo de pasada grandeza nevada, hoy no es más que eso: un recuerdo.

Existe, sí, pero ya no es lo que era antes. La casa de mi hermana tiene vista al volcán y un día, en durante ése último viaje, le tomé una fotografía desde la ventana de mi cuarto. No había rastro de nieve, pero una nube traviesa y blanca que parecía un penacho de humo, me transmitió su furia. No es que echara humo el Misti, sino que yo interpreté su enojo porque se fueron las grandezas y ahora los seres humanos se atreven a levantar sus casas, ahogándolo.

 

Termino este post nostálgico, con una fotografía tomada por mi tío, Julio Gómez de la Torre, el año 38, un año que fue “de poca nieve” según decía él.

el-misti-por-julio-gomez-de-la-torre

“LAMIA” O “LA MÍA”


 

descarga

En la mitología griega, “Lamia” es una vampiresa o una mujer fatal y en  la del país vasco “Lamia”  es una mujer de fábula y leyenda que según la zona que sea, tiene la mitad del cuerpo de una hermosa joven y la otra mitad de pez, gallina,  perro u otro animal.

 

“La mía” significa “de mi propiedad”.

 

Al comienzo, al ver las noticias sobre el horroroso accidente aéreo del lunes por la noche cerca de Medellín, pensé que el nombre de la aerolínea era el primero (aunque sonase raro), porque no se me ocurrió que una empresa de aviación pudiera llamarse “La Mía”. Pero luego me di cuenta que por lo que parece sí, o por lo menos así se ve en la fotografía que ilustra este post.

 

Este es el nombre pues de la línea aérea cuyo único avión que volaba con 19 años desde que fue fabricado (de un total de tres que componían su flota) tuvo un terrible percance, donde fallecieron 71 personas, entre ellas los integrantes de un modesto equipo de futbol brasilero que iba precisamente a jugar el partido final por la Copa Sudamericana.

 

La trágica noticia ha conmocionado al mundo y las muestras de solidaridad no se han hecho esperar; no solamente las de la comunidad futbolística sino las generadas en los más diversos lugares. El dolor une a las personas.

 

Las noticias, que continúan llegando además de los detalles del accidente y las historias que hay alrededor de él, dicen de oscuridad. La madeja que termina por ahora en este fatal desenlace, involucra a un chino que está acusado de traición al partido comunista de su país y enriquecimiento ilícito; la venta de astilleros en España; una línea aérea que primero fue venezolana, pasando, sin volar, por ser una “promesa” en por lo menos dos estados de ese país y que se “mudó” a Bolivia, donde operaba como empresa del país llanero con los tres aviones, citados al comienzo de este post. A eso hay que sumarle un personaje que parece ser central que es Ricardo Albacete Vidal, venezolano, presidente de la aerolínea que culpó del accidente a “probablemente un rayo que alcanzó al avión”, en una aparente “lavada de manos” y que entreteje su nombre en la oscura madeja, como representante del chino Sam Pa y parece que mucho más. A esto hay que agregar que el piloto del avión, fallecido en el accidente, era socio del venezolano en la empresa que operaba en Bolivia.

 

Siempre según las noticias, el accidente podría haberse producido por falta de combustible, lo que provocó probablemente que se apagara el sistema eléctrico del avión.

Es decir que, sabiéndolo, el piloto procedió a volar una aeronave cargada de vidas humanas que no tenía el combustible necesario para sortear una emergencia, la que sucedió bajo la forma de una demora para la autorización de aterrizaje, porque a otro avión que perdía combustible, le dieron la precedencia desde la torre de control.  El piloto de “La Mía (¿o Lamia”?) no reportó a la torre de su falta de combustible, hasta que fue demasiado tarde. ¿Lo hizo para “ahorrarse costos y problemas” como especulan, siendo dueño, en parte del avión?

 

Seguirán las investigaciones de este horror y es de esperar que poco a poco se desenrede la madeja. Parece ser que, como es desgraciadamente una costumbre, las vidas humanas no valen absolutamente nada cuando de dinero se trata.

 

Fotografía:  INFOBAE.

LA MUJER INVISIBLE.


flor-marchita

Estornudaba y nadie le decía “¡Salud!”.

 

En el bus no le cedían el asiento.

 

Nadie respondía a su saludo en la calle.

 

Las palomas se cruzaban en su camino sin inmutarse.

 

Varias veces se quedó con la mano extendida.

 

Finalmente fue a mirarse para ver si existía y el vidrio de la vitrina que escogió para hacerlo solo dejaba ver las luces que desde dentro decían “¡FELIZ NAVIDAD!

TURISTAS.


platillo-volador

Leyeron manuales y todo lo concerniente al lugar al que iban. Vieron películas que mostraban hermosos paisajes; habían decidido viajar los tres y no los asustaban las distancias porque eran turistas con alguna experiencia. Arreglaron sus cosas y se prepararon para partir en un viaje que sería largo.

El plato volador aterrizó silenciosamente sobre una colina tapizada de pasto; al tiempo, un rayo de luz hizo descender a los tres seres cargados con mochilas. Eran morenos y de ojos dorados, como habían leído, pero podían cambiar a voluntad.

Parecían lo que eran: una familia de turistas,  con la única diferencia de que estaban en la Tierra y su vivienda quedaba más allá de las estrellas visibles.

 

Bueno familia Jones…”, dijo uno de ellos, ¡Aquí estamos!”

¿KO-INCIDENCIA?


 

lucha-libro

En realidad, parece ser un golpe bajo.

Uno de esos golpes que no están en el libro por más lucha libre que sea. Que se dan de mala manera y a sabiendas.

 

LUCHA LIBRO” es un movimiento cultural peruano de mucho éxito, creación del publicista Christopher Vásquez hace bastantes años (más de seis) y que se registró en Indecopi (protege los derechos de autor nacionales) en el 2013.

 

Ahora, resulta que del otro lado del charco lo han vuelto a copiar idéntico, pero cambiándole el nombre. Una revista de Madrid (“La Eñe”) presenta “Batallas literarias” (nombre que les debe haberles demandado mucho pensamiento); pero no es la primera vez que lo hacen… ¡sino la tercera!

 

Inclusive, según la publicación del viernes pasado en el diario “El Comercio” de Lima, los “copiones” han tenido que pagar dos veces la cantidad risible de 200 euros, menos descuentos.

Y, siempre según el diario, las partes españolas consultadas que son la coordinadora de actividades de MINIHub, Agnieszka Lifowfka e Isabel Cisneros, jefa de prensa de “La Fábrica” (empresa propietaria de la revista “La Eñe”)  negaron conocer la existencia de “Lucha Libro” y la de su extraña similitud al evento que ellas representan.

 

Extraño, muy extraño”, para usar el nombre de un popular programa de TV, que algo así suceda, pero todo puede pasar en “La Dimensión Desconocida” como se decía en otra muy vista serial de la televisión…

 

Indecopi protege solamente en el territorio peruano y para gozar de amparo legal extendido, los de “Lucha Libro” deberían registrar su marca en cada país.

Creo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría que lo pueden plagiar fuera de las fronteras. Bueno, sí; a los mercaderes se les ocurre.

 

Solamente me queda exclamar ¡coño!, una palabra que tiene la letra que nombra a la revista española.

 

 Información: Diario “El Comercio” edición del 25.11.2016, pág. 7 del suplemento “Luces”.

EL ALBINO.


mono-albino

 Le decían “blanquiñoso”.

 

Estaba siempre a la sombra, mirando sin ver bien porque era corto de vista y no resistía estar al sol.

 

Nadie conocía a los padres y su pelo, casi blanco,  trinchudo, crecía desordenadamente formando remolinos; hacía sonidos guturales cuando quería decir algo porque ser sordo le privaba de escuchar para que pudiera imitar las palabras.

 

Era albino, miope, sordo y sin palabras.

 

Los chicos se reían de él o murmuraban. Solo había una vieja en el pueblo que decía que en realidad era el hijo de la Luna y el Sol.