VALLEJO NO TIENE LA CULPA (pero… ¿qué pensaría?)


 

Vallejo 

César Vallejo, el inmenso poeta peruano, tuvo una vida, digamos, por lo menos, que azarosa. No descansa ni siquiera estando muerto, porque resulta que un señor tomó su nombre y llamó así a su universidad. Usó también un dibujo del rostro del vate hecho por Picasso, como una especie de logotipo. Pero no pudo porque era propiedad de su autor y hubo una reclamación de los herederos. Eso se llama, creo, apropiación ilícita.

Pero Vallejo que falleció hace tiempo no puede quejarse de los estropicios del señor.

Tampoco tienen la culpa de los actuales problemas de credibilidad y honestidad del señor, los alumnos que estudian en la Universidad. Lo que parece que el señor no se da cuenta, o convenientemente elude, es que su sombra, aunque hayan renunciado él y su familia al manejo de la institución, continúa ominosa proyectándose sobre ella y se asocia (porque él se encargó de remacharlo publicitariamente) de modo indisoluble con él. El señor se aprovechó de Vallejo en el principio, continuó luego aprovechándose para hacer su fortuna y luego usó a la Universidad (que se llama Vallejo) como su plataforma, su chacra electoral.

Los alumnos de la César Vallejo no pueden responder por quien hizo del nombre y la memoria de un ilustre peruano, un negocio. Llegaron, en busca de buena educación, atraídos por el brillo de un nombre, sin saber que detrás había un innombrable que lo quería todo, que lo compraba todo y que sin ningún escrúpulo navegaba sonriente en su mar de millones.

No tienen culpa alguna y hay que distinguir al innombrable, de la Universidad y de los que allí estudian. Que ellos sigan con su propia ruta de esfuerzos hacia el éxito y que ese señor nunca encuentre, por mucho que la busque, la puerta de salida. Porque no la hay.

MEMORIA DE SUEÑO


BRUMA

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

MEMORIA DE SUEÑO

 

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

MEMORIA DE SUEÑO

 

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

MEMORIA DE SUEÑO

 

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

MEMORIA DE SUEÑO

 

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

MEMORIA DE SUEÑO

 

Supo que había soñado algo importante, pero por más que trataba no podía recordarlo. Mientras se duchaba, imaginó que el agua limpiaba telarañas y que lo soñado aparecería limpio. No sucedió.

Bebió el café despacio, porque estaba caliente y porque la necesidad que tenía de recordar le hacía hacer pausas.

Finalmente salió a la calle y caminó pensando. Al llegar a la esquina una luz se hizo en su cerebro y vio que en su sueño lo atropellaba un auto.

No pudo reaccionar. Mucho rato después tapaban su cadáver.

GUIÑOL


 

 GUIÑOL 1

Representación teatral que se hace con títeres

o muñecos movidos con las manos por personas

que están ocultas tras el escenario.

 

 

Caras vemos, corazones no sabemos, dice el refrán y todo parece indicar que en estas elecciones hay mucha gente oculta detrás del escenario. El público se traga el argumento y se ríe con despreocupación. Los guiñolistas aparecerán en su momento, cuando consideren que es necesario pasar el sombrero. Porque eso sí: no se van a quedar sin la suya; es decir sin paga, sin reclamar retribución.

 

“¿¡QUÉ HACES CON ESA MUJER EN NUESTRA CAMA!?”


 

Couple having sex - woman on top
Young couple having sex in bedroom.

 

Lo que estamos viendo con la negación de plagio por el candidato presidencial, me hace recordar a una escena donde el marido, descubierto por su esposa, en pleno acto sexual con otra mujer en la cama, es increpado: “¡Sinvergüenza y en nuestra propia cama…!”.

Él, tranquilamente se levanta y dice: “¿Mujer….? ¿Qué mujer…?” y mira a todos lados con aire de inocente, mientras camina hacia la silla donde está su ropa.

“¡Esa, maldito malnacido…!”, chilla.  Mientras, la otra mujer se levanta, coge su ropa y se va al baño.

Él se viste parsimoniosamente: “¡Ay Clotilde, estás viendo visiones; aquí estoy solo yo, vistiéndome…!”.

Ella,  a los gritos, le replica furiosa: “¡Esa, la que se metió al baño…!” Se se sienta al borde de la cama y solloza tapándose los ojos. La otra mujer sale del baño y se va de la habitación rápidamente.

El marido termina de vestirse y va hasta la puerta del baño, la abre y con voz preocupada replica: “¡Está vacío, no hay nadie…! ¿De cuál mujer me hablas? Ahhhhh…, ¡ya sé!” “En tu reunión del casino seguro que tomaste algunos tragos. Eso es: ¡diablos azules!” Y dice ofendidísimo: “¡Yo me voy! ¡No soporto a una mujer borracha!” Sale tirando la puerta.

Con las pruebas multiplicándose y a la vista de todos se niega lo evidente y en esto colaboran los escuderos que por alguna razón creen el cuento.

Por lo hasta ahora visto, una mentira cínica se alarga como chalina de culebra y exige “versiones oficiales”, confiando, estoy seguro que estas no llegarán o lo harán tarde y así se ganará un tiempo hacia el posible olvido o la disminución aparente del delito, porque ya adelantaron que copiar es poca cosa frente a los derechos humanos vulnerados por otros candidatos. Algo así como el tristemente célebre “nosotros matamos menos”, al que se le agrega tácitamente: “Yo ni siquiera mato”.

Me parece terrible, pero bueno, eso es lo que hay. El idioma español tiene un término claro: truhan.

AMA LLULLA


Post-21-Quechua

 Uno de los preceptos que por cientos de años vienen rigiendo a nuestras comunidades andinas parece que no es observado por alguno que quiere conquistar sus votos. “No seas mentiroso” se obvia, mintiendo y diciendo que no se lo es, cuando todo lo afirma. El subterfugio de esperar una versión “oficial” que dictamine la mentira y bajo el cual muchos se amparan, no tiene, a mi modo de ver, mayor asidero; consideran que el dolo no se habría cometido contra el país entero y que la institución “directamente” afectada, tiene que pronunciarse. Se ha probado muchas veces el engaño, pero hay un empeño en la legalidad que solamente significa ganar tiempo. Hablan de un “linchamiento mediático” ¿y de qué otra manera nos podemos enterar de esto si no es por los medios? Y si la cosa es grave, ¿no es lógico que la repitan y analicen? Parece que únicamente el candidato y sus extraños defensores a ultranza, creen que no hay delito sin probanza “oficial”. Pero como en las pruebas policiales “el delito se ve” y negarlo es negar lo evidente. Además el candidato no engañó solo a la universidad, sino que lo hizo con todos los peruanos. ¿Cómo confiar en un aspirante a presidente que “cree” engañar a una universidad y lo hace con todo un país?

Ama llulla, se completa con ama quella y ama sua. Es decir no seas ocioso ni ladrón.