SERENOS VS SERENOS


SERENOS

Cualquier cosa menos gente serena. Quienes deben cuidar de la ciudad, en dos distritos limítrofes, como son Magdalena y San Isidro, se agarran a golpes por… ¡disputas limítrofes!

Los alcaldes de uno y otro distrito se acusan mutuamente de invasión de territorio, agresiones y más. ¡Buen ejemplo dan estas autoridades! El público los eligió para que trabajen y no para que peleen como colegiales.

Pero lo peor es que la animadversión se manifiesta en los enfrentamientos que protagonizan los serenos contratados por cada comuna, como si de bandas rivales de delincuentes se tratara.

Un concierto en el parque “La Pera” (al que todo el mundo conoce como “La pera del amor”) fue un pretexto más para una nueva gresca tremenda (porque siempre las hay), con resultado de heridos, tumulto, golpes y estoy seguro que desconcierto. A la hora del evento había por un lado “serenas” fuerzas de San Isidro y al otro las “serenas” huestes de Magdalena; ambos grupos con perros entrenados. Al medio el público asistente que no tiene ninguna culpa y para completar la “coboyada”, por no decir la estupidez increíble, estaba la policía antimotines preparada para intervenir si se armaba la gresca nuevamente.

Si esto pasa aquí nomás ¿por qué nos extrañamos que suceda lo que sucede en partes más alejadas del país? ¿Es de extrañar que la criminalidad florezca y opere incontenible en distritos inmensos como San Juan de Lurigancho?

¿No saben los alcaldes de San Isidro y Magdalena que pueden dialogar? ¿Será que creen que están en una edición del programa “Esto es Guerra” y están dispuestos a que la sangre (la de los serenos y vecinos, por supuesto) riegue el terreno en disputa?

¡Qué vergüenza, por decir lo menos!

 

Foto: correo.pe

ÁNGELES EN LA CABEZA DE UN ALFILER


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En la Edad Media se solía hacer preguntas como “¿Cuántos ángeles pueden bailar en la cabeza de un alfiler?”. Temas tan trascendentales como ése tratan de distraer la atención, lográndolo muchas veces, de lo que en realidad sucede en el Perú.

Resulta que nos piden que nos fijemos en cosas absolutamente accesorias, en vez de que se tome al toro por las astas y nos remanguemos para resolver los verdaderos problemas. Bajo los lemas de “no hagan olas” o “no mojen que no hay quien planche” buscan que se mire para otro lado para no tener dificultades y seguir accionando impunemente.

¿A quiénes me refiero? A los de siempre. A quienes han hecho del Perú su chacra y cosechan a manos llenas desde hace tanto. Porque la sinvergüencería no tiene edad y se mueve cómodamente en el tiempo.

Tratan de distraernos regalándonos vidrios de colores, figuritas y chucherías mil. Creen que si no vemos no nos daremos cuenta y seguirá la farra para alegría de ellos y lucro, por supuesto.

Mientras tanto, lo que está sucediendo es que rodamos por la cuesta, cada vez a mayor velocidad. Pero quieren que sigamos distraídos, como si fuéramos un montón inconsciente de gente que va bailando cumbia hacia su muerte.

LOS MALDITOS IMBÉCILES


OBSERVATORIO

Otra vez, los invasores destruyeron el patrimonio nacional.

Nuevamente, quienes quieren apoderarse de un pedazo de tierra, que no les pertenece en exclusiva y que lotizan sin pudor para venderlo a otros, que tal vez, desavisados, compran para tener un suelo que reclamarán luego como suyo y levantar viviendas.

Y después nos sorprende la falta de peruanidad de los peruanos: nos llama la atención que nunca hayamos podido constituir una nación.

Mientras los malditos imbéciles pululen y sigan ignorando en forma olímpica que hay terrenos que no son de su propiedad solamente, sino una herencia de la cual participamos todos, seguirán los desmanes y nuestra Historia será algo que provoca la admiración de otros.

Es difícil pensar que esa ralea que solo busca el lucro, tenga nuestra misma nacionalidad y es difícil creer que tan siquiera piense en otra cosa que no sea la inmediatez de su delincuencial ganancia.

Hoy es el Reloj Solar de Buenavista, en el valle del río Chillón; el observatorio astronómico más antiguo de América, con cerca de 4,000 años de antigüedad. Mañana venderán lotizado Machu Picchu, Sacsayhuamán o el terreno donde están las Líneas de Nazca.

Los mal nacidos, apedrearon la cápsula  de acrílico de 2 pulgadas de espesor y dañaron la escultura de barro. El lugar arqueológico está protegido por una reja que violaron; la cápsula que destrozaron a pedradas y la conservación del monumento, se lograron gracias a una donación de la National Geographic Society.

El sitio cuenta además con un letrero del Ministerio de Cultura, que indica que la Ley protege el sitio. Los malditos imbéciles no saben leer o no les importa nada lo que el aviso diga.

¿Y el Estado? Bien, gracias.

Nuestro gobierno no solo no protege lo que debe, sino que actúa a posteriori, cuando el daño está hecho. La prevención no parece ser de su incumbencia.

Mientras tanto, los malditos imbéciles continúan lotizando un Perú que es de todos nosotros y vendiéndolo. Y a nadie le interesa.

 

Fuente y foto: Diario “La República”

AUTOBOMBO


CON ANDRÉS ROMERO IPP 30 AÑOS 27.6.2015. - copiaLo hago muy pocas veces, pero esta, me perdonarán, pero se me sale la felicidad por las costuras. Es una fotografía que grafica el cariño cosechado a lo largo de 30 años y me demuestra que estuve en el camino correcto.

El Instituto Peruano de Publicidad (IPP), celebró su tradicional parrillada y como siempre, hace tres décadas, todo fue una fiesta. Dieron  un reconocimiento a algunos profesores y entre ellos, Andrés Romero, el hijo de Julio, mi gran amigo, que ya no está con nosotros y uno de los que me empujaron a enseñar (el otro fue Alfredo Goitre), me entregó uno a mí. Sorpresa y agradecimiento muy grandes, porque físicamente no he podido volver a mis clases desde hace cinco o seis años.

No sé si algún día podré regresar, pero siempre he sentido la tentación de hacerlo, aunque el cuerpo se niegue a acompañar mi voluntad.

Lo que importa es que pude estar allí gracias a Carmen Vera, amiga de los primeros días del IPP, que me llevó y me regresó a casa. No me podía perder ver tantos rostros conocidos, recordados y queridos. No me podía perder los abrazos cariñosos y el sentirme en familia.

Por eso escribo esto; porque sentí que el tiempo no había pasado para nada: el afecto está intacto y el buen humor también. Escribo, porque quiero que sepan que me siento feliz. Que el agradecimiento por estos treinta años, de los cuales fui partícipe activo en 25, es para todos los que hicieron posible que fuera profesor. Son tantos que la memoria no basta, pero quiero que sepan que llevo a cada uno aquí, en mi corazón.

GRUPO IPP 30 AÑOS 27.6.2015

LA MÚSICA ME LA ENSEÑASTE TÚ


TONY CHIQUITA

Era un negado para la música y tú, pacientemente, me hacías escuchar a Beethoven Chopin, Rachmaninoff.  No te importaba que al principio me aburriera, porque sabías que poco a poco les tomaría el gusto. Matizaste después con zarzuelas, música más ligera, canciones y todo un repertorio que como sucedió con la lectura, me abrió el apetito y quise escuchar más. Me gustó mucho el jazz y compré discos y discos. Primero esos de 45 rpm, que tenían una canción por lado y luego los de 33 rpm que aseguraban escuchar sin tanto movimiento. Recuerdo la alegría cuando fuimos a ver una grabadora Sony, que tú y mi papy me obsequiaron. La compramos (es un decir, la pagaron ustedes) en Carsa de Galerías Boza (en el centro de Lima, el Jirón de la Unión). Era una maleta con dos parlantes que hacían de tapa, desmontables; dos micrófonos color crema y la maravilla de tener mi propia estereofonía. Pude escuchar, grabar, hacer experimentos. Recuerdo haber grabado de la televisión (el televisor era un Saba, también comprado a crédito en Carsa) en el año 67, el Festival de San Remo, completando las canciones que me faltó grabar, sacándolas de discos, editándolas con aplausos y todo. Estaba tan orgulloso de esa grabación, porque me tomó tiempo, mucho tiempo lograrla, pero quería demostrarte que sí había aprendido a gustar de la música. Tal vez nunca te dije esto hasta ahora, pero tantos años después quiero darte las gracias. No fui un alumno aprovechado, ni pude cantar bien o tocar instrumentos (una pena, seguro para ti que tocabas el piano y un poco la guitarra), pero aprendí a escuchar música. A viajar a lugres hermosos sin moverme siquiera.

Recuerdo el entusiasmo con que escuchábamos un disco nuevo o una grabación en cinta (había carretes y discos por todas partes en mi cuarto) y tú asentías con la sonrisa, pero sabía que en el fondo, considerabas superior a Beethoven. Cuando te llevé de regalo por tu santo una nueva versión de la 9ª sinfonía, me miraste en silencio y el beso que me diste, lo llevo fresco siempre en la frente.

Hoy, 26 de junio, es tu santo nuevamente y tendrías 114 años. Quisiera regalarte algo, pero sé que seguro estarás celebrando con Ludwig van Beethoven, Manuel Enrique, Lucho y Panchín. No puedo pensar en un mejor regalo que ese que ya tienes.

¿Sabes, Tony? Me enseñaste la música y ése sí fue el gran regalo que me hiciste tú a mí. ¡Gracias!, cualquier música me trae tu recuerdo.

LETRA MUERTA


LETRA MUERTA

Tenemos muchas leyes y muchas de esta son letra muerta. No se aplican y estamos como estamos.

Definitivamente no se trata de leyes. Tenemos cantidad y cada vez aumentan. Somos muy “leguleyos” y aplicamos el derecho según nuestra propia interpretación. Esto, cuando el derecho se aplica, porque las más veces es cancha libre y cada uno hace lo que quiere. Ni siquiera se puede decir que es la “ley de la selva”, porque esta por lo menos tiene un ordenamiento biológico.

En nuestro Perú pródigo en leyes y nulo en cumplimientos, unos piensan estar por encima de ellas y otros simplemente las ignoran o dicen que “mayormente desconocen”. Nadie tiene la responsabilidad de nada y menos la culpa. Cuando atrapan a alguien en flagrante delito, simplemente niega lo evidente, porque sabe que los agujeros legales y la venalidad de muchos funcionarios le aseguran pronta libertad… ¡para seguir delinquiendo!

Nos molesta formar colas y respetar el sitio; cuadramos nuestro autos en el espacio reservado para los discapacitados y nos enojamos si alguien nos llama la atención. Parece que son deportes populares atropellar y pegar a la policía y reclamamos porque no nos atienden primero. Creemos que el apellido es una patente de corso que funciona como paraguas frente al derecho de otros.

Somos de lo que no hay, pero envidiamos a los suizos. Alabamos la industriosidad japonesa y la calidad alemana, pero no nos ponemos a pensar en cómo conseguirlas.

¿Para qué se necesitan leyes si se vive tan bien de esta manera? ¿Para qué complicar las cosas si la vida es tan simple? Hecha la Ley, hecha la Trampa.

INTI RAYMI


SolI

Las manos levantaban el vaso de metal de color amarillo, como siempre por esa época, con el líquido que espumeaba porque se había dejado descansar. Era el ofrecimiento sagrado que hacían los hijos de esa luz maravillosa que venía del disco que recorría arriba hasta que desaparecía para dejar en el oscuro todo. Lo ofrecían a Inti, el padre, el bienhechor, el que calentaba la tierra; que a veces hacía arder las piedras y aseguraba que las plantas crecieran y dieran alimento.

Después, todo eran cantos y bailes en Su honor. Los colores vibraban en el aire y las voces se alzaban como humo ligero para llegar a donde Él estaba. La multitud que llenaba la cancha venía desde distintos puntos con el solo propósito de bailar, de cantar, de adorar, de poder ver el vaso de metal amarillo elevarse y asegurar que estaban bajo Su protección.

El tiempo empezaba de nuevo su viaje circular inmemorial pero ellos no sabían que llegaría un día en que otros hombres que adoraban a un dios que no veían, se llevarían el metal amarillo, los harían esclavos y dirían que la tierra era suya. No sabían y mientras tanto con cantos y colores y bailes, celebraban. La oscuridad inacabable vendría  para ser la más negra de todas. Llegarían extraños para romper el círculo del tiempo.