LOS DUEÑOS DEL DRAGÓN


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Leí la entrevista a Ricardo Bonilla en la revista “Impresión” de los estudiantes de periodismo de la PUCP y me pareció que los de América Televisión, dueños del personaje, no solo decidieron desaparecerlo después de 20 años, sino prohibir al hombre que encarnó al dragón de colores cualquier tipo de uso, incluyendo la aparición en fiestas o en alguna actividad.

Pensaron “bueno pues, somos los dueños del personaje y si no nos da a nosotros la plata que supone un gran rating, tampoco debe darle dinero a nadie y menos a Bonilla al que ya despedimos”. Sí, son los dueños, pero la fantasía no los tiene y no creo que haya copyright que valga con los niños.

Desaparece la inocencia porque la guerra es asesina y resulta mejor tener una televisión de vertedero que da rating y plata, que esa llamada “blanca” que no reporta nada, dice el pensamiento cloaca.

Es verdad, los del canal son dueños del dragón, pero nunca poseerán los sueños, porque para tenerlos hay que ser inocente.

¡LA QUE SE VIENE…!


Tormenta-Agatha

Si ahora todo es un desbarajuste donde cada uno jala por su lado y no importan los contusos, conforme se avance hacia la votación presidencial, el tema se va poner color de hormiga.

Hay ensayos y amagos con ocasión de la elección de la mesa directiva parlamentaria; eso, que en comparación a la población votante del Perú, los congresistas son una micro minucia. Sin embargo las ambiciones, componendas, tiras y aflojes son inocultables. Imaginémonos lo que pasará pronto en el país. Actualmente el despelote no lo entiende nadie, mientras nuestro Perú se desangra de manera imparable. Si el hoy es turbulento, el futuro va a ser la tormenta perfecta. Esto no es ser pesimista sino objetivo con algo de experiencia. Experiencia que los ciudadanos tienen, pero no parece servirles para nada: no aprenden. No lo quieren hacer porque se sienten cómodos, porque tienen mala memoria parece que a propósito.

No sé si estamos a tiempo de enmendar rumbo y no seguir derecho al desastre. Lo tremendo, es que parece que ensayáramos y deletreáramos con fruición la palabra, sin entender que después no hay vuelta de hoja.

ORO DEL PERÚ


TEJEDA

Gladys Tejeda es un ejemplo. Uno de superación, de constancia, de ñeque. Su fuerza y valentía la hacen excepcional, aunque ella sea sencilla. Una verdadera muestra de que quien quiere puede y no hay nada que se interponga en su camino al éxito.

Bien necesitado está el Perú de muchas Gladys en todos los campos; su triunfo nos alegra y hace que despunte la esperanza. Podemos ser mejores si nos lo proponemos y dejamos de lado la molicie y la comodidad extrema; estamos sedientos de victorias y no nos damos cuenta que para conseguirlas necesitamos eso que Gladys tiene: ganas.

Ganas no de la boca para afuera, sino esas que lo desafían todo para al final ganar. No creo que se necesite decir más… ¡Viva Gladys Tejeda porque vale un Perú!

RECORDANDO CON IRA


PUÑO

Cada vez que leo alguna noticia que narra la odisea de alguien a quien no quisieron admitir en un hospital porque no mostró su carnet del seguro o carecía del dinero para depositar la “fianza” que exigían para atenderlo, salta a mi recuerdo la experiencia propia con un sistema que considera que los enfermos son un estorbo y los enfermos graves, carne de cementerio.

Han pasado varios años desde que el tercer infarto cerebral me dejó con la mitad derecha del cuerpo paralizada y sin poder articular palabra; los bomberos me llevaron a medianoche, de emergencia, al hospital Almenara. Allí no querían recibirme y por fin, un médico dictaminó que me colocaran en una especie de sala de recepción. Los bomberos pidieron una camilla del hospital para poder desocupar la suya y seguir trabajando, pero el médico exigió que los bomberos la dejaran. Es terrible escuchar todo y no poder hablar; yo oía claramente los pedidos y las negativas.

El médico acusó a los bomberos de celebrar espirituosamente el “Día del Bombero”, de estar borrachos y se fue, simplemente. Mi yerno consiguió no sé cómo una camilla y allí me trasladaron, liberando la otra.

Al médico, no lo volví a ver más y la camilla quedó conmigo allí y después me enteré que de nada sirvieron los pedidos y ruegos para que me atendieran. Amaneció y me empujaron hasta un pasillo. Recién a eso de las diez de la mañana, cuando un amigo médico se enteró y fue a verme, se dieron cuenta de mi existencia. Se movieron e hicieron la pantomima de atenderme, sobre todo cuando se corrió la voz que “el doctor trabajó en el hospital y fue jefe”. Mi amigo se retiró creyendo que me dejaba atendido;  el resto de los días de hospital sobreviví gracias a la tenacidad de mi esposa, mis hijas y mi yerno.

Esta historia la conté varias veces y si ahora, a la distancia, la repito, es porque me indigna el comentario en Facebook de la madre un niño, sobre la negativa, en una clínica, para atender a su hijo que estaba desangrándose, mientras no comprobaran que estaba asegurado.

Y aquí estoy, recordando con ira;  vivo, a pesar de un médico que no me recibía en el hospital porque “él no era personal administrativo”, que quería quedarse con una camilla que no le pertenecía y al final se desentendió del asunto a pesar de los ruegos. Digamos que caí en manos de un ladrón asesino disfrazado de médico.

EL subPERIOR


Se siente un superhombre. Se cree superior a todos y a todo. Es un subhombre en realidad; deleznable y cobarde.

Lo que ha sucedido, no sé si como dice su padre en televisión es algo inexplicablemente propio, un trastorno de personalidad causado por el alcohol y los fármacos que estaría tomando o no es otra cosa que él mismo sin careta. A pesar de explicaciones que tratan de exculpar su conducta, hemos visto a un ser humano convertido en algo tan extraño que no creo que exista un solo nombre que nos dé una definición posible. Hambre de sexo y de violencia a tal extremo de no importarle nadie ni reparar en nada.

Lo he visto en las noticias y me produjo un repeluzno tal que me puse a escribir a modo de expulsar una especie de hiel que me invadía. Este es un acto sanitario que creo necesita quien vea las imágenes.

Escudado en un cargo paterno e influencias presuntas, se permite agredir y golpear a una mujer e insultar a quienes son la autoridad y amenazarlos repetidas veces.

No he sabido si sentir rabia, vergüenza o las dos cosas juntas. Un subhombre como ese no merece ser tendencia en las redes. Lo que en verdad debe obtener para acabar con su ego putrefacto es el olvido que asegura una prisión perpetua.th

EL CHALÁN GALÁN


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(sueño electoral)

Caracolea con su caballo repartiendo sonrisas y haciendo quecos a diestra y siniestra. Galante, se quita el sombrero y lo pone a la altura del pecho, sobre el poncho blanco  de lino, saludando. Allí están los espectadores coloridos y él espera los aplausos mientras la banda de música hace oír una marinera que el caballo, obediente y gracioso, baila.

Cree que ganará en la competencia y se piensa triunfante: la satisfacción se dibuja en su rostro. De pronto hace un mal movimiento y el caballo se asusta, pierde el paso y se rompe el encanto. Trata de recomponer la figura pero nada sucede. Hay un silencio extraño y sabe, en un instante, que ha perdido…

Se despierta cubierto de sudor. ¿Pesadilla o presagio? No lo sabe, pero no va tan seguro como antes.

Y si pierde… ¿qué le dirá al espejo?

LO POLÍTICO NO QUITA LO CORTÉS


retro comic book style cartoon furious man shouting
retro comic book style cartoon furious man shouting

Asistimos a un penoso espectáculo, donde la educación y la cortesía han desaparecido del congreso, salvo muy raras excepciones. Las expresiones subidas de tono, ofensivas y francamente groseras cruzan como piedras en una guerra primitiva. De quienes se debería esperar mesura y reflexión que puedan producir leyes útiles, se escuchan insultos, gritos y tonterías que dicen mucho del nivel congresal.

Es verdad y lo repito, hay excepciones, pero son las que confirman lo que parece ser una regla. Y es que parece que se esmeraran cuando hay prensa que puede reproducir sus exabruptos. Calculo que se sienten guerreros y gritan para asustar al enemigo, “bajonearlo” y demostrar que son valientes. Son “políticos” y causantes en gran parte del descrédito de la palabra y la función. Son “políticos” pero no aprendieron que la educación y la cortesía forman parte importante de lo que hacen.

Oí en televisión a una congresista decir que ellos son 24 horas al día, 7 días por semana. Todo el mes, doce meses al año y cinco años, congresistas. Tiene razón. Lo malo es que no sé por qué se tiene que aguantar todo ese tiempo a quienes se comportan como patanes…, o son.