UN LENTO APOCALIPSIS: LLUVIAS, FUEGO, ARMAS, VIRUS, MUERTE…


Cada vez a mayor velocidad, el apocalipsis avanza sobre nuestro planeta, y el ser humano es tan estúpido, que resulta ser el actor principal de esta tragedia, la incentiva y parece seguir tan tranquilo, porque “no se da cuenta” …

Produce más petróleo, para quemarlo en los altares de la destrucción, el plástico invade los mares, ahogando la vida y la basura ennegrece, emporcando, la cumbre nevada más alta de la Tierra…

El cambio climático se combina con la pandemia, y la muerte avanza, implacable, cosechando el trigo negro de los incendios, de lluvias imparables, de los bosques quemados y casas calcinadas, de hombres sin abrigo; de las cifras astronómicas y frías en las que se convierten los seres humanos, de la basura que se sigue acumulando y por si no bastara este apocalipsis en la Tierra, a cada instante, la “basura espacial”, la “militarización del espacio exterior” y “la conquista espacial” humana, de nosotros, ínfimas criaturas, pone en peligro al Cosmos…

¿Es que somos asesinos, suicidas e imbéciles…?

PANCONPALTA


El apodo se lo pusieron, porque además de llevar todos los días, al colegio, en su lonchera, uno, era bueno como un pan y se “palteaba” (o sea, se preocupaba) por todo, por lo mínimo y cuando no había motivo alguno.

El motivo de su “palteo”, era la inseguridad que le producía que su padre se hubiera ido de la casa y que cuando regresaba de clases, solamente estaban la empleada y el gato; su madre regresaba por la noche y después de un “¡Hola! ¿Cómo te fue…?” y una media sonrisa, se metía en su cuarto y cerraba la puerta.

Era Filomena la que le llevaba una bandeja a su madre, con la comida que preparaba y que compartía con él, en la cocina. Después de recoger la bandeja, lavaba la olla, los tres platos, los cubiertos y los vasos, mientras él se acomodaba en la mesa del comedor, para hacer sus deberes escolares…

Después en su habitación se ponía el pijama y las zapatillas, iba al baño, se lavaba los dientes y después hacía “toc-toc” en la puerta del cuarto de su madre y decía “Buenas noches mamá…”, sin esperar una respuesta que no venía nunca, regresaba a su habitación y se metía en la cama, para leer el libro que contaba las aventuras de un pirata y esperar a que Filomena terminara sus quehaceres, viniera a sentarse a los pies de la cama y siguiera contándole de su pueblo, de las fiestas bonitas y las mil historias que sabía…

Él se quedaba dormido, Filomena apagaba la lamparita y se iba a acostar, porque a la mañana siguiente había colegio y a Julito tenía que prepararle el desayuno: 2 tostadas con mantequilla, una taza con leche y “Milo”, bien caliente; también la lonchera: Un pan con palta, un paquetito de galletas dulces y el termo con el “Milo” que tanto le gustaba…

A “Panconpalta”, cuando le preguntaban el nombre de su mamá, decía Rosa, pero lo que quería decir era Filomena…

Imagen: chifaperuanomadrid.com

EL PROFETA


Decía cosas que no gustaban. No decía lo que querían.

Oían, pero no escuchaban…

A pesar de que se reunían muchos para oírle, la mayoría meneaba la cabeza y se iba, ignorándole y conversando de otras cosas…

Hasta que un día, el día señalado, la multitud decidió que era suficiente, que había que acabar con él y votó por el otro candidato, que decía lo que todos querían oír…

Tiempo después, vino el lloro y el crujir de dientes.

Publicado en el blog masticadoresvenezuelacolombia.wordpress.com

EL DEDO CREATIVO


Puedo decir que el dedo índice de mi mano derecha, es “el dedo creativo”, porque solamente con él, tecleo desde siempre; primero en la máquina de escribir y luego en una PC o cualquier artefacto que tenga teclas y sirva para escribir (llámense laptop o teléfono con pantalla “táctil”), desde que empecé en la vieja “Hermes-Baby” portátil, metálica y gris, que tenía mi padre cuando yo era chico…

Es mi modo de reconocer que NO soy dactilógrafo, porque no uso los diez dedos de las manos como cualquiera que lo sea…

Cuando empezaba como redactor publicitario en McCann, me vio escribir el gerente de la agencia y me ofreció matrícula en un curso para aprender dactilografía y me parece que ahí nació lo del “dedo creativo”, además de decirle, respetuosamente, que el curso de dactilografía se lo dieran a Lucho Piérola (que era el otro redactor que trabajaba allí), porque yo estaba bien así …

Estoy seguro que la negativa –que no le debió haber gustado mucho a Christian Hamann, el gerente- era en realidad, que a mí me daba flojera pasar por un curso que permitía escribir rápido y sin mirar las teclas. Supongo que Lucho sí aprovechó la oportunidad y yo… ¡Seguí escribiendo con un dedo y mirando las teclas…!

Con el tiempo, mi velocidad escribiendo a máquina aumentó, y “casi” me sabía de memoria las posiciones de las teclas, aunque por supuesto, cualquier dactilógrafo experto, parecería una bala a mi lado…

“Racionalizando” un poco el tema, pienso que el escribir con un solo dedo –y por consiguiente ser más lento haciéndolo- me permite pensar “un poquito más” y que las ideas se acomoden mejor; que las palabras que estoy usando, sean más precisas.

Seguramente concluirán que estas son las excusas de alguien que nunca aprendió algo útil por flojo, pero confieso que yo mismo me lo creo, porque tengo 74 años, 50 como redactor publicitario y empecé a teclear en la “Hermes-Baby”, cuando tenía siete…

Publicado en mentemochilera.blogspot.com

TONES PARA LOS PREGUNTONES


¿Por qué a los pellejitos” , que se producen en los bordes de las uñas de las manos, se les llama “padrastros” …  ¿Y por qué no “madrastras” …? ¿Será tal vez que los padrastros son peores que las madrastras? ¿Por qué entonces, en los cuentos e historias, las “malas” son las madrastras y los padrastros ni aparecen…?

Como diría un “guachimán” *, “Mayormente desconozco…”

*Guachimán”: vigilante.  Creo que es un peruanismo, que probablemente proviene del término inglés “watch man”.

Imagen: http://www.publimetro.cl

SHU Y CHU


La shushupe es un ofidio, una serpiente, una víbora, venenosa, probablemente la más larga del mundo, tan solo superada por la cobra real y que habita en Sudamérica y Centroamérica…

La Shushupe es también un personaje de la novela de Mario Vargas Llosa, “Pantaleón y las visitadoras”, una prostituta, de quien pronuncian el apodo como “Chuchupe” y es que este es el “modo limeño” y tal vez general en español, de pronunciar esta palabra del “dialecto iquiteño” (español de Iquitos, en la Amazonía peruana), cambiando el suave y ligeramente silbante sonido de la sh”, por uno duro y grotesco, como el de la “ch”.

Particularidades del habla, los dialectos y los idiomas, que, sin ser un especialista en la materia, me llaman la atención y aunque parezcan no tener importancia, comparto.

Imagen: yamil tours. es-la.facebook.com