VIRUS.


virus-309622_960_720

Pensó que nunca le iba a ocurrir, porque era muy cuidadoso al usar su computadora. Tenía el último antivirus, no abría correos extraños ni nada que le pareciera sospechoso. Era muy cuidadoso y metódico; estaba al día con todo lo que podía para asegurarse una computadora “limpia” y evitarse problemas. Su computadora era rapidísima.

 

Una tarde entraron los ladrones a su casa mientras estaba tomándose un café y la “limpiaron” toda.

 

La computadora fue a parar a las manos de un joven que la compró a un amigo que “sabía” y allí está, llena de virus, porque al nuevo dueño solo le interesa jugar en línea; claro, se queja de que es muy lenta.

ESQUINAS HAY EN LA VIDA…


ESQUINA

Lo consideraban el “lunar” de la familia.

Siempre fue díscolo y no quería seguir las reglas; de chico lo castigaban y él rumiaba su rabia. Era rabia por no poder salir, por tenerse que quedar encerrado en su cuarto, porque sus amigos estaban afuera, jugando y lo llamaban y él espiaba impotente por la ventana, cuidando que no lo vieran de la calle.

 

Tuvo una adolescencia tumultuosa que recorrió hasta tres colegios de donde indefectiblemente lo botaron.

Su padre trataba de corregirlo a correazos y su madre sufría por el hijo “torcido” que en nada se parecía a los mellizos.

 

Lo que nunca supieron es que a él, de chico, le hubiera gustado ser mellizo y tener un hermano igualito al que poder echarle la culpa en caso necesario.

 

En vez de hermano mellizo tuvo amigos de barrio y de cuadra, que después se volvieron compañeros de esquina. Pensaban lo mismo que Guillermo, el audaz del grupito, porque les daba flojera pensar por cuenta de ellos mismos.

 

Pensaban que lo mejor era la esquina desde donde, en “mancha” podían hacer cosas que solos no se hubieran atrevido. El grupo los protegía y por fin encontraba a quienes, como él lo había deseado de niño, les echaban la culpa a otros en un “¡Yo no fui!” circular.

 

Hasta que un día el círculo que parecía interminable se rompió, precisamente en él, que se quedó solo, “monse”, frente al patrullero; y ni siquiera había arrebatado el celular.

 

Se lo llevaron y en la comisaría le dieron un buen susto, haciéndolo quedarse ocho horas. Cuando salió era entrada la noche, no tenía un centavo y tuvo que “patonear” como diez cuadras hasta su casa.

 

Lo esperaban su madre preocupada y su padre furioso; no dijo nada, sino que había estado “por ahí”…

 

Cuando al día siguiente llegó a la esquina, los amigos lo miraron como a un apestado. No se imaginó nunca que salir de la “cómica” lo convertiría en un paria.

 

SOLO.


Bloque-de-viviendas-12

Vivía en una ciudad grande que se extendía por las faldas de los cerros y la llanura. Era muy grande la ciudad.

 

Habitaba uno de los muchos bloques de edificios que se habían construido últimamente; pasó de una casita lejos de todo a este pequeño departamento que también quedaba lejos.  Tal vez por eso, acostumbrado a lejanías de todos y de todo, no hizo ninguna amistad con los vecinos y pasaba los días recluido en un cuarto que tenía la luz del sol por las mañanas y a las 6 de la tarde, la penumbra hacía que encendiera la luz.

 

La ciudad tenía más de 12 millones de habitantes y él estaba en su cuarto, solo.

PULLMAN.


 

georgepullman1

Es una palabra de uso corriente en castellano y otros idiomas para definir comodidad y hasta lujo; sin embargo estoy casi seguro que no se sabe bien de donde proviene.

 

Compramos pan “pullman”, hay colchones de categoría “pullman”, maletas “pullman” y sí, en los ferrocarriles se viaja en vagones “pullman”.

 

George Pullman fundó una compañía de vagones de tren hacia fines del siglo 19 cuando el auge de los trenes en los Estados Unidos: la “Pullman Car Company” y hacia 1880 desarrolló un coche-dormitorio que llevó su nombre; pero no solamente fabricaba estos coches sino que los operaba en la mayoría de compañías ferroviarias en USA, pagándoles para que acoplaran sus coches a los trenes.

 

Hasta aquí parte de la información que obtuve de Wikipedia, pero me parece curioso que el término se popularizara de tal manera y que como las “máquinas de afeitar de seguridad” Gillette, haya supervivido tanto tiempo y se convirtiera en un sinónimo. Digamos que el de George es un apellido con historia, lo mismo que el de King Camp Gillette.

TONY.


 RED ROSES

Te fuiste una mañana

en que no quise estar

porque adivinaba que te irías

y preferí recordarte

como eras cada día.

Quise escuchar tu música y tu risa;

acompañarte en los silencios

y seguir tu mirada

hacia un tiempo mejor.

Tiempo de trepar árboles,

de tocar timbres y correr;

el tiempo que hoy está

en mi memoria,

gracias a ti.

Ahora que hace años

que te fuiste

solo quiero decirte

lo que Manuel Enrique

hubiera escrito

en la tarjeta blanca:

Rosas rojas para ti

CATAFRACTO.


 

NIÑO RASCANDOSE LA CABEZA

Releyendo “La Traición de Roma” de Diego Posteguillo, encuentro nuevamente la palabra “catafracto” como el arma “secreta” del rey Antíoco III, que le hace ganar la sangrienta batalla contra el ejército egipcio compuesto por naturales y mercenarios griegos.

 

Para información de quienes como para mí la primera vez que la vi, la palabra más parecida tal vez sea “artefacto” (que no proviene del griego sino del latín) aquí hay una cita explicativa:

 

El catafracto (del griego κατάφρακτος, kataphraktós, palabra compuesta que quiere decir ‘totalmente’ —κατά— ‘cubierto, cerrado, protegido’ —φρακτός—; en latín: cataphractus) era una unidad de caballería pesada en la que tanto el jinete como el caballo portaban armadura. Si bien es cierto que su poder de choque era más que significativo y su invulnerabilidad casi total, adolecía de defectos notorios: tanto el jinete como el caballo se cansaban pronto, se movían más lentamente que otras caballerías y eran poco aptos para una lucha prolongada en el desierto.

Poseían una capacidad de maniobra mucho mayor que la de las indisciplinadas caballerías pesadas occidentales, que sólo tenían dos movimientos: la carga frontal y la de tomada (rebasando la línea enemiga). Los catafactos, que cargaban en formación más ordenada, podían efectuar ataques envolventes, por el flanco, cargas frontales e incluso hostigamiento, ya que en ciertos periodos se les dotó de armas ligeras.” (Wikipedia)

 

Es pues una palabra que designa a la combinación acorazada de jinete y caballo. Al parecer desde la antigüedad ya se conocían y se usaban, aún antes de la era de Antíoco III. Por lo que he leído eran lentos pero letales.

 

Desde la piedra arrojadiza hasta las bombas que se precian de ser “la madre” y “el padre” de todas las bombas, es terriblemente evidente que el ser humano ha ido encontrando siempre nuevas armas e inventado artilugios para provocar la muerte.

Lo malo es que piensa y sin sus inventos y descubrimientos es nada más que una especie inerme, porque ni garras tiene.