PASAJE A LAS ESTRELLAS


PASAJE A LAS ESTRELLAS 1

Anacreonte satirizó al entorno y junto con sus pequeñas poesías pasó a la Historia convertido en fragmentos  y ecos desvanecidos; cantó a lo simple y no tomarse en serio fue su pasaje para la Eternidad.

PASAJE A LAS ESTRELLAS 2

 

Imágenes: datuopinion.com / http://www.writeopinions.com

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ORÍGENES


ORÍGENES

Esta es una “historia” incierta, una leyenda que abunda en el tema de genealogía y prometo, por un tiempo, no insistir en algo que desconozco, pero el comentario que envió por correo un amigo me anima a contar…

 

Dicen (por lo menos eso escuché hace tiempo) que el origen del apellido “Gómez de la Torre” está en una promesa real cumplida, porque allá por el mil y algo, a un pueblo español fue de visita el rey y el zapatero que apellidaba Gómez, le obsequió un par de zapatos que él había confeccionado; estos fueron tan del gusto del monarca que le dijo que le pidiese cualquiera cosa para concedérsela.

 

Gómez solicitó algo que pensaba era imposible: “Quisiera que me permitierais construir una alta torre para vivir en ella” dijo;  yo supongo que el zapatero se veía contemplando los campos muy arriba de todo, pero el imposible consistía en que en esa época no se podía construir nada que fuera de mayor altura que la torre de la iglesia.

 

El rey había prometido y el zapatero recibió la venia del monarca para tener su torre y vivir en ella; desde entonces en el pueblo le llamaron “Gómez el de la torre” y cuentan que es el origen del apellido Gómez de la Torre.

 

Claro, sin poner “el”, que sobraba…

 

 

Imagen: excelenciapersonal.wordpress.com

TODA CELEBRACIÓN ES UNA FIESTA


TETÉ

Hoy que es 12 de noviembre estoy de fiesta aunque esta sea callada, porque celebro el cumpleaños de Teté, mi hermana mayor, que fue con la risa cantarina y contagiosa para reunirse con su Jorge, con mis padres y hermanos, allá en el barrio eterno.

 

Es fiesta muy mía, casi egoísta; hecha de recuerdos e instantes, de anécdotas, de ese cariño que permanece como rescoldo agradable después que el fuego de la chimenea se apagó, pero que en lo oscuro da luz y conserva el calor…

 

Celebro este 12 como cada año, extrañando nuevamente esta vez no oír la voz querida, temprano, en el teléfono…

 

Sé que solo tengo recuerdos, el cariño y estas pobres palabras, pero hermana, quiero dártelas envueltas en el papel de la alegría para que abras el regalo y lo lleves contigo: que mis palabras sean collar, anillo, prendedor o lo quieras llevar puesto en la fiesta de hoy 12.

 

Te quiero mucho, hermana.

Manolo.

 

 

 

 

CARAJO, PUTA MADRE, MIERDA*


CARAJO

Nunca, cuando éramos chicos y jugábamos en grupo decíamos tantas lisuras como las que escucho desde mi ventana, a pesar de tenerla cerrada, que gritan (porque gritan) los chicos y chicas que juegan en la parte libre y de jardines de esta parte del condominio; tal vez suene a que me he vuelto un viejo mojigato y que no recuerde o que éramos unos “nerds” entonces.

 

Es cierto que no contábamos con espacios de este tipo, en general, y jugábamos en la calle, en los recreos del colegio o más tarde en alguna canchita de fútbol cerca del barrio (donde yo sería, a lo más, espectador, porque siempre fui muy malo para el fútbol, el fulbito o alguna pichanga pelotera inesperada); es cierto que nuestros compañeros de juego no eran los vecinos y en número resultábamos bastante menos; es cierto que “eran otros tiempos” y que no es que oyéramos lisuras a cada rato en casa; es verdad que sabíamos y decíamos lisuras, pero también sabíamos cuándo y dónde decirlas sin que fuera habitual para nosotros usar groserías al hablar…

 

Creo que es una cuestión de la educación que se perdió hace un tiempo y de permisividad; poco a poco el lenguaje ha ido decayendo, lumpenizándose para convertirse en esa jerga que sincopa y acorta palabras, dice una cosa por otra y que antes se escuchaba en el sub mundo del hampa.

 

De pronto lo que sucede es que no entiendo que todo cambie y que la libertad supone, como dice Pérez Reverte, tener idiotas sociales; gente para quien la libertad es absoluta y ni siquiera se da cuenta (o no le importa) que vive en una sociedad donde hay otros y existen unas reglas mínimas de convivencia…

 

No se trata de quejarme, sino de observar y pensar para mí, compartiendo un poco este pensamiento a través de lo que escribo y ustedes leen.

 

*Perdón por las groserías.

 

Imagen: http://www.taringa.net

EL BUSCABULLAS


EL BUSCABULLAS

Crear problemas era su especialidad: desde chico había sido su “nota” y lo botaron del colegio tres veces, lo cambiaron tres también y no lo terminó; la esquina de la cuadra en el barrio fue por tiempo su centro de operaciones y un buen (¿o mal?) día fueron a contratarlo como “fuerza de choque”.

 

Participó en todo tipo de grescas a cambio de pago y a la vez, en su casa, se fortalecía levantando pesas artesanales hechas con una varilla de construcción y dos grandes champas de cemento en cada extremo, saltaba con una soga vieja y tempranito se iba a correr por la playa, metiendo los pies en la arena seca para hacer más esfuerzo.

 

Por las noches aprendió a boxear en el estadio nacional y se convirtió en el ariete que todos querían tener de su parte cuando fuera necesario; nada lo paraba y así pudo comprarse un televisor, ropa y hasta una computadora para jugar cuando no “trabajaba” liquidando en peleas virtuales a todo títere con cabeza y alienígena inventado.

 

Finalmente, un día lo paró para siempre una bala dum-dum calibre 32: un plomito que entró por su frente e hizo mierda lo único que él nunca había entrenado.

 

Imagen: quoteimg.com

MILK SHAKE


MILK SHAKE

El milk shake de fresa estaba riquísimo y su imaginación vagó hacia las frutas, que rojas y apetitosamente vistosas crecían en un pradito, hasta el cual llegó un hombre que se puso a orinar desde el borde del sembrío sobre las matas de fresa; detuvo la succión que hacía pasar la mezcla líquida y fría por el sorbete de plástico traslúcido con rayitas rojas, recordando que su mamá siempre insistía en que lavaran las fresas antes de comerlas, porque “sabía” que las regaban con aguas servidas.

 

Dejó  casi entero el milk shake en el vaso, un poco asqueado y algo confundido por la pregunta: “¿Y si…?”, pagó y se fue; el mozo llevó el vaso y la servilleta usada a la cocina, tiró a la basura el sorbete y la servilleta, hizo un gesto bebiéndose luego íntegro el milk shake que le salía gratis y estaba riquísimo; en algún lugar, un hombre se cerraba la bragueta del pantalón después de orinar al borde de la carretera y regresaba aliviado a su camión de mudanzas para ir a la ciudad, porque tenía que entregar los muebles que llevaba.

 

Imagen: comobajarelcolesterolalto.com