RODOLFO, EL RENO DE LA NARIZ ROJA


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La Navidad está a tiro de piedra y el condominio está adornado con lucecitas intermitentes de colores, guirnaldas y lazos, decoración que supongo está en todas las etapas de este gran complejo de edificios de vivienda porque la administración se encarga de eso, previo pago, por supuesto, de una cuota por departamento que creo asciende a 10 soles; nada caro por unidad, pero un montón de plata si se multiplica la cifra por el número de departamentos y edificios  (4 por piso, en construcciones que tienen 10 o 12 pisos)…

 

Pero es Navidad y todo se hace en función de ella; por ejemplo, en la 4ª. Etapa, donde vivo. Hay un concurso “inter-torres” con premio a la mejor decoración navideña propia de cada torre y que los vecinos elaboran entusiasmados (aquí lo que prima es el “ingenio y la creatividad torrísticos” porque este ornato es propio y particular de los habitantes de cada edificio) y que significa más lucecitas (no sé  si parpadeantes o no) y más guirnaldas con hojitas de muérdago plástico y colgandijos, también de plástico, pero metalizado.

 

Muy bonito, parpadeante, iluminado y colorido a partir de las 7 de la noche (porque de día no se ven las lucecitas), destinado a decir que fiesta, quevhay alegría y por ejemplo, escuché a una señora que cantaba mientras paseaba con su retoño: “¡Feliz Navidad para todos, feliz Navidad para todos…!” y me pareció recordar que completa, la cancioncita pegajosa había sido el jingle publicitario de las tiendas “Saga-Falabella” de la pasada Navidad…

 

Pero lo mejor no son las lucecitas parpadeantes de colores, ni el muérdago, las guirnaldas, los lazos y otros adornos, sino la musiquita: esa musiquita electrónica de villancicos que “electropleta” (o sea interpreta electrónicamente) con sonidito como de órgano musical diminuto y que es el “loop” de un limitado muestrario de canciones populares alusivas a la fecha, pero cuyas letras originales están en inglés (aunque aquí solo hay la música diminuta) según tengo memoria: “Rudolph the Red Nosed Reindeer”, “Silent Night”, “We Wish You a Merry Christmas” y creo que nada más; una parte de cada una que se recontrapite desde las 7.00 a las 10.00 u 11.00 in the night…

 

Por supuesto el loop musical navideño es parte de la decoración lumínica parpadeante con la que la administración condomínica alegra el ambiente.

 

Hasta hace unos días, la celebración musical era fortísima, pero parece que las quejas de algunos vecinos, lograron una disminución del volumen sonoro.

 

Digo yo, ¿tendrá que ver algo en esto el que la compañía que construyó el condominio y lo administra se llame “San José”…?

 

Me pregunto también si es que ustedes (aquí en el Perú) alguna vez habrán visto un reno, con la nariz roja y que se llame Rudolph, fuera de algún libro de cuentos navideños, de una película o de esas populares decoraciones y figuras plásticas “Made in China”…

 

Finalmente, no soy el Grinch (ese que se robó la Navidad) pero “Silent Night” se traduce al castellano como “Noche de Paz” y con esto de los renos y las musiquitas navidosas no es que haya mucho silencio ni paz por este condominio que digamos.

 

Imagen: www. tumblr.com.com

UNA ACCIÓN DE ESPERANZA


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Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y me pregunto entonces cuántos miles de esperanzas perdidas hay en el día de votación al hacer el recuento y precisar los ganadores…

 

El voto es una acción de esperanza y a veces las buenas acciones demuestran no ser suficientes.

 

Imagen: ladobe.com.mx

¿SIN DUDAS NI MURMURACIONES?


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Si se trata llenarse los bolsillos…

¡Vergüenza que parece que no sonroja a nadie, pero el Ejército Peruano demuestra que también está carcomido por la corrupción, con una última investigación donde 27 miembros de esta institución, incluyendo a cuatro generales EP, fueron apresados por robar combustible diésel a su institución y venderlo!

 

El asunto empezó en el 2013 y lentamente (tal vez MUY lentamente) fue avanzando hasta este vergonzante resultado. Incluye una camioneta “van” acondicionada para esconder el combustible robado y comercializarlo; el asunto de “distribuye” en varios departamentos del Perú, demostrando que la delincuencia, de civil o de uniforme, tiene las mismas prácticas a la hora de burlar la ley.

 

Un caso anterior muy sonado, fue el del ex general EP (r) y ex congresista Edwin Donayre, sentenciado por robo de combustible, y que fuera protegido por el congreso, pero que cuando perdió su inmunidad parlamentaria y debía ir preso por la sentencia en su contra, fugó, para luego de larga búsqueda por la policía, fuera recapturado (él dijo que “se entregó”, pero lo real es que “lo chaparon”) y ahora cumple los 5 años de condena impuestos por la Justicia.

 

Pareciera ser que el “pensamiento guía” es: “Si otros roban… ¡Robo yo también!” y esto se extiende como mancha de aceite desde hace mucho tiempo, lo que se comprueba leyendo “Historia de la corrupción en el Perú” de Alfonso W. Quirós, que no es un libro muy viejo que digamos, como sí lo es en nuestra patria el tema que toca y que se ha puesto ahora en evidencia con las acciones que dificultosamente, contra un viento y una marea producidos, avivados y agitados por la corrupción, el Estado emprende, con éxitos que son torpedeados incesantemente por quienes han hecho su “modus vivendi” de este delincuencial “modus operandi”.

 

“Lava Jato”, “Lava Juez”, “Cuellos Blancos” y mucho más se va destapando, haciendo público y como las fichas de un dominó, van cayendo, empujados por la caída de la ficha anterior.

 

Ojalá que esto sea hasta las últimas consecuencias, un “caiga quien caiga”, que de pronto nos deja sin aliento, pero permitirá al país entero tomar aire fresco y empezar, ahora sí, a correr sin lastre y sabiendo salvar los obstáculos… ¡SIN TENER QUE PAGAR COIMAS!

 

Info: RPP radio / Imagen: es.wikihow.com

LA TRAVIATA


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Siguiendo con la ópera, esta, también de Verdi, se traduciría al español como “La Extraviada”, aunque aquí en el Perú se dice “¡La Traviata…!”, queriendo decir “¡El acabose!”.

 

El título de esta obra le viene muy bien a la Cultura peruana, porque aunque el ministro tenor ahora sea un ex, la Cultura parece que se les perdió y no les importa mucho a los del gobierno; es pues, propiamente, “La Extraviada”…

 

No se entiende de otra manera el que haya habido tantos ministros que se han sucedido en la cartera y francamente ya perdí la cuenta, pero creo que son ocho o nueve…  Barrunto que lo que pasa es que ninguno ha encontrado a La Extraviada y cuando alguno estaba sobre la pista, fue cambiado para que se empezara de nuevo con la búsqueda: “Cultura… Where are you?”

 

La Cultura es tan poco importante que se pierde, como un clip en el cajón del escritorio; tanto, que en el Perú se reduce al parecer a Machu Picchu (porque se cobra entrada, atrae turistas y da renta), a un par de ruinas más y al vals criollo ese que se titula “Si te vas… ¿Qué me queda?”.

 

Patito feo de la gestión presidencial, a La Cultura se la ningunea, se la pierde y se prenden velitas a San Blando (ése que “no se sabe cuándo”), para que no aparezca nunca, porque la Historia que se enseña es histeria y el tema parece ser tan peligroso que, como dijo el nazi Hermann Göring: “Cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola”.

 

Dicen que somos un país culturalmente riquísimo pero sin embargo el presupuesto del ministerio de Cultura es ínfimo… ¿Un sinsentido? ¡Nooo…! Lo que pasa es que se ahorra para que los teleféricos puedan ser construidos, las pistas que llevan hasta los despojos históricos sean asfaltadas y los vendedores de recuerdos nativos, “Made in China”, no tengan problemas para llegar a ofrecer su culta mercancía a los gringos que llegan para probar el “sabor nacional” de la “Inca Kola”…

 

Miren lo que es la vida, empecé con “La Traviata (repito “La Extraviada”) y me perdí un  poco, pero ahora creo entender este asunto de extravíos, porque parece que el Presidente leyó ayer este blog…

Vizcarra: Francesco Petrozzi presentó su renuncia al Ministerio de Cultura y lo hemos aceptado

 

 

Ha mandado al ministro Pavarozzi allí donde está la cultura peruana…, o sea, a la mierda.

 

Imagen: elblogdepablogallo.blogspot.com /  titular diario: “Gestión” 4.12.2019.

LA FORZA DEL DESTINO


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El operático señor Petrozzi, ministro de cultura, parece estar destinado a meter la pata, además de reiterar la acción y hundirse hasta que las cosas le impidan respirar.

 

A su desafortunada –por decirlo suavemente- decisión de despedir a Hugo Coya, presidente de Ejecutivo IRTP (Instituto de Radio y Televisión del Perú), es la más reciente metedura de miembro inferior del lírico tenor que o es muy tonto, es un topo de las fuerzas naranja (la desbancada bancada de Fuerza Popular, con la que llegó al congreso y de la que formó parte), o en un chivo expiatorio enviado por el presidente Vizcarra al que no le gustó la cobertura del canal que Coya presidía, con respecto a la excarcelación de la señora Fujimori.

 

No lo sé a ciencia cierta, pero la maratón televisiva del señor P, frente a las declaraciones de Hugo Coya en un programa de TV,  dejan a este émulo minus de Carreras y Plácido Domingo –por decirlo suavemente, otra vez- como un fabulador, como alguien que dice lo que no es cierto.

 

Declara ser muy tímido, pero su ego lo traiciona y se hunde  chapoteando desesperado no sé si por cuenta propia o de alguien, convirtiéndose en un notorio personaje,  ese cuyo nombre él ve en las marquesinas del Metropolitan Opera o de la Scala de Milán en sus sueños canoros.

 

Cuando todos defienden al defenestrado, él tenorísticamente se afirma en su ministerial acto, ése que fue publicado un domingo en el diario oficial “El Peruano”, como tendiente a llevar “aire fresco” a IRTP, nombrando otra vez al señor Guzmán, al que Coya reemplazó cuando lo cesaron del cargo.

 

Tozudo el señor Petrozzi, ignora que tirios y troyanos deploran la salida de Coya, el modo en que este fue echado y que unánimemente mencionan su buena gestión frente al Instituto. Él cree y dice ser dueño responsable de sus decisiones como ministro, claro que las decisiones que toma son para llorar o mandarlo, como futbolísticamente se dice, “al rincón de las ánimas”. Bueno, yo, de Vizcarra (a no ser que jueguen en oscura dupla) lo mandaría a la mierda.

 

 

Nota: Al escribir este pequeño artículo, temprano por la mañana del 4.12.2019, el ministro Petrozzi, que ayer homenajeó a quien fuera nuestra compositora Chabuca Granda y diera un discurso que sonaba a despedida, no ha renunciado…

 

 

Imagen: http://www.canstockphoto.es

WALK DON´T RUN


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La mamá de Tuco abrió una tiendita de venta de discos en una pequeña galería comercial que supongo por nueva y estar algo a trasmano no tenía mucha clientela; allí nos juntábamos para “ayudar” y lo que en realidad hacíamos era oír música y conversar. A veces nos acompañaba algún amigo, pero por lo general esas tardes de verano eran más bien musicales, de conversación y espera…

 

Allí descubrí a “The Ventures” con su famoso “Telstar”, con “Walk don´t Run”, “Apache”, Runaway y tantas otras canciones donde las guitarras eléctricas, el bajo y la batería nos hablaban en “moderno” y nos parecían lo máximo. Era, creo, nuestro refugio en un mundo que ya entonces aparecía un poco desordenado y medio agresivo. No existía Internet, las computadoras personales y los correos electrónicos eran algo que no se conocía, pero la música, las conversaciones, uno que otro cigarrillo (cuando la mamá de Tuco –que fumaba bastante- nos “dejaba a cargo), algún sándwich y Coca-Cola llenaban nuestras tardes antes de cerrar e ir a la cercana avenida Arequipa para tomar el “Mercedes azul” que a mí me llevaría hasta Barranco, atesorando un disco del grupo favorito, comprado con los ahorros y por supuesto con un descuento “especial” por ser “amigo de la casa”.

Recuerdo que el primero que pude llevarme fue precisamente “Telstar” y después “Walk don´t Run”: gloriosos vinilos de 33rpm que por las noches escuchaba una y otra vez en la radiola “Saba” de la sala de mi casa, hasta que llamaban a comer y el noticiero del televisor en blanco y negro reemplazaba a “The Ventures” con noticias que eran una ducha de realidad.

 

No sabría decir si fue una época feliz, pero creo que para la época, era feliz. No recuerdo ningún verano triste en Lima, con sus posibilidades de playa y sol, primero bicicletas y luego estirando cada día hasta la noche oyendo una música que hoy de pronto sería tildada de simplona y primitiva, pero que en esos sesentas sonaba a rebelión (porque en nuestras casas a nadie le gustaba mucho).

 

Ahora que pienso, ya en esa época, el título de la canción que “The Ventures” tocaban maravillosamente, me estaba dando un consejo: “Camina, no corras” y francamente no sé si lo escuché porque si hubiera caminado más y corrido menos, hubiera hecho que ese tiempo en el que fui feliz, durara más.

 

 

 

Y por si quieren escuchar más a “THE VENTURES”, aquí está el link a un concierto en Japón en 1965.

https://www.youtube.com/watch?v=D6DmtPQv7V8&list=PLq_Y-lcSMTsd-5yNJQubu9gju

 

Imagen: http://www.flickr.com