NO RENDIRSE JAMÁS.


El vídeo de este post me arrancó lágrimas.

Verlo hasta el final hace que agradezca…y reflexione…

Por favor, véanlo y feliz Día de la Amistad, una palabra que se escribe siempre con mayúscula.

Manolo.

 

a través de …fragiLidad…

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EL RÍO QUE SE LLAMA RECUERDOS.


www.fondosypantallas.com

Los recuerdos son como un pequeño río, a veces caudaloso y otras tranquilo, que discurre entre las piedras de la vida;  bueno es tomar sus aguas y beber o lavarse la cara con ellas y sentirse mejor.

 

 

 

Imagen: http://www.fondosypantallas.com

¿CÓMO PUEDO SABER?


ESTOY RE-BLOGUEANDO UN INTERESANTE ARTÍCULO DEL BLOG “MILD AUTISTIC SPECTRUM DISORDER“. EL ORIGINAL ESTÁ EN INGLÉS Y LA TRADUCCIÓN ES DEL TRADUCTOR DE LA COMPUTADORA  (por si las fallas).

Manolo.

 

 

Hay un pequeño misterio en torno a la forma en que aprendo cosas, y podría estar relacionado con Asperger. Estoy investigando esto, así que si tienes información adicional sería útil. Me gano la vida usando mi mente, a menudo conectando información no relacionada y produciendo ideas nuevas, a veces inesperadas. Si me conocieras, me describirías como “intelectual”, y sería una evaluación precisa: me gano la vida usando mi mente. Parte de ser un intelectual es, por supuesto, ser “aprendido”. No es mi fuerte: siempre he tenido una relación difícil con las escuelas, fallé en varias asignaturas cada año y una vez (en la escuela secundaria) fallé por completo. Fui a la universidad más tarde, y aprendí mucho allí, pero nunca lo terminé. Así que no soy un académico, aunque tengo conexiones académicas, y algunas veces me pongo a trabajar como uno solo. No soy un periodista, aunque escribo en prensa escrita (a veces también en inglés). Tampoco soy un filósofo o un “pensador”, aunque eso es lo que hago principalmente. También hago arte, pero no me describiría como un artista.

El misterio radica en la forma en que he aprendido lo que sé. No puedo recordar una sola hora de clase, un solo tema, un solo tema que me llamó la atención. Sin embargo, me encuentro conociendo algunas cosas como trozos de latín o griego, mucha historia, geografía, material político, incluso antropología o sociología, y no recuerdo haberlos aprendido. Parece que absorbo la información de una manera diferente, y aunque sería muy difícil para mí describirle con precisión lo que hay en algunos libros importantes que he leído, incluso recientemente *, puedo conectar rápidamente las ideas presentadas en estos libros con otras cosas que mi mente ha recopilado en alguna parte, y que han estado inactivas durante quizás 40 años. Por supuesto, constantemente proceso nueva información (como todos lo hacemos, en la era de la información), así que recuerdo de dónde provienen algunas de las cosas que conozco. Pero aún,

Parece que finalmente estoy encontrando algunos aspectos positivos para AS. Pero lo sabía. Solía ​​decir: “Hay un maníaco en mi cabeza, pero no puedo matarlo porque paga el alquiler a todo el mundo”.

* Lo mismo ocurre con películas, series de televisión, artículos, etc.

 

EL SUEÑO DEL ABUELO.


ABUELO MANUEL ECHEGARAY

Cuando yo era chico, recuerdo que mi padre me contaba que su padre soñaba con tener una mina de talco; por ese entonces lo único que yo sabía del talco era que tenía marca “Jhonson´s” o “Mennen”  y que venía en unos envases con la tapa que tenía huequitos y que si uno la giraba, moviendo el envase, escapaban nubes de un polvo blanco, etéreo, que echaban a los bebes y mi mamá en la parte de adentro de los guantes de jebe que usaba para lavar.

 

El talco para mí no tenía misterio porque siempre hubo en casa y resultaba parte integrante del botiquín del baño; era un envase más que estaba guardado junto con los polvos “Takazima” (¡igualitos al talco!) que mi padre tomaba, bien deshechos en agua, para la digestión; la pasta para dientes “Kolynos” en su tubo amarillo con letras verdes, los cepillos, el frasco de mercuro-cromo, un pote de algodón, esparadrapo,  el agua oxigenada, un frasquito de alcohol, el “Jarabe Calmante de la Señora Winslow”, una botella de “Maravilla Curativa de Humprey’s”, las gotas de “Mistol” para los resfriados, el potecito de “Arrid”, crema desodorante; alguna que otra venda, la taza de vidrio del jabón de afeitar, la brocha y la máquina con su hojita “Gillette” de doble filo que usaba mi papá…

 

Vuelvo a decir que el talco era en casa, parte del botiquín con espejo que estaba sobre el lavatorio del baño en el segundo piso de la casa de la calle Ayacucho donde vivimos en Barranco; esa casa de terrazas soleadas en verano y vistas tras las ventanas en los inviernos grises con garúa finita, como brisa gruesa del mar…

 

Nunca entendí entonces el sueño de mi abuelo y pensaba que hubiera sido mejor soñar con una mina de oro, total, pensaba, en el Cusco, donde vivían ellos antes de que mis padres se casaran y apareciera yo como el último hijo, podía suceder cualquier cosa: allí estaban la hacienda, los primos, los tíos y el misterio de algo adivinado.

 

El sueño de mi abuelo, según supe después, porque yo no conocí a ningunos de mis abuelos paternos ni maternos, no se realizó nunca, pero fue una de las historias que al contar no me creía nadie, porque era impensable para un chico de entonces, que existiera una mina de talco.

 

 

 

Imagen: Fotografía circa 1900 del abuelo Manuel Echegaray Pareja, por C. Gismondi.

MA ME MI MO MU.


la adolescencia, este mundo de contradicción

 Un adolescente es eso:
  • “Yo, corro más rápido. “
  • “Yo, soy el más grande. “
  • “Tengo más músculo. “
  • “Lo sabía. “
  • “Yo, estoy en lo cierto. “
  • “Siempre tengo la razón. “
  • “Yo, nado más rápido. “
  • “Quiero ir a acampar una semana con mis amigos. “
  • “Yo soy el más fuerte. “
  • “Yo soy el más inteligente. “
  • “Lo sé todo. “
  • “Tengo la suma. “
  • “Soy indispensable. “
  • “Cuando salga de la casa, no haré como tú”. “

 

Cinco minutos después, el adolescente, eso es todo:

  • “Mamá, ¿puedes ir a buscar el ketchup? “
  • “Mamá, ¿puedes abrir ese tarro de mermelada? “
  • “Mamá, ¿dónde están mis calcetines? “
  • “Mamá, ¿puedes recogerme? “
  • “Mamá, ¿puedes llevarme allí? “
  • “Mamá, ¿me estás abrazando? “
  • “Mamá, me duele el estómago, voy a morir. “
  • “Mamá, necesito dinero para salir. “
  • “Mamá, ¿qué estamos comiendo? “
  • “Mamá, espérame! “
  • “Mamá, ¿lavaste mis jeans? “

 

La adolescencia, esta era fabulosa que comienza con “Me me”, pero siempre termina con “mamá”.