LA PACIENCIA CIUDADANA TIENE UN LÍMITE.


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Frente al desastre que muchas “autoridades” propician, el ciudadano inerme, sólo puede protestar. Y cuando lo hace es acusado de enemigo de la modernidad, de retrógrado, alborotador, mal vecino o simplemente bobo.

Los serenos lo patean, los policías invaden su casa (sin fiscal a la vista), llega tarde a todas partes gracias a la incompetencia que cierra pistas con el pretexto de obras que son respuestas apuradas a necesidades largamente postergadas y hoy aceleradas ante la cercanía de unas elecciones donde muchos de los incompetentes esperan ser  reelegidos.

Los delincuentes al vecino que está desprotegido, lo golpean, atemorizan o o matan sin que al parecer pase nada salvo que éste se convierta en noticia de programas sangrientos de TV o en protagonista de la crónica roja en tabloides deleznables.

Como diría el entrañable  “Chapulín Colorado”: “Y ahora, quién podrá salvarnos?”.

A los aspirantes a salvadores los conocemos aunque se disfracen. Sabemos quienes son y también conocemos a sus secuaces. Vamos a seguir esperando que vuelvan una vez más los expoliadores, los facinerosos? Les allanaremos el camino y el famoso “borrón y cuenta nueva” será otra vez la norma? Según cuentan, en la colonia las autoridades que no cumplían solían ser expulsadas del pueblo montadas en un burro, cubiertas de brea y  plumas. A veces la terrible “Fuenteovejuna” se cierne como si fuera una solución. Es que no se dan cuenta quienes recibieron el mandato para servir y en vez de hacerlo se sirven a sí mismos que la paciencia ciudadana tiene un límite?

“Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?” que se suele traducir por “Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?” Hay tantos “Catilinas”  en estas tierras peruanas….

? ¡No abuses de nuestra paciencia!”.
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RULETA RUSA


IMAGEN: http://www.mundoruleta.com

Ayer asaltaron a un compañero de trabajo: saliendo con un amigo de una cabina de Internet fueron encañonados por dos delincuentes, mientras en el auto -un Chevrolet negro, del servicio de taxi, seguramente robado- esperaban otros dos. Felizmente ambos asaltados están vivos aunque sin sus pertenencias y con un susto mayúsculo.

No tuvo tanta suerte el Director del penal Castro Castro: lo abalearon en la puerta de su casa, temprano, cuando salía para trabajar. La policía “baraja” hipótesis; el hecho es que lo mataron.

Salir a la calle se ha convertido en una verdadera ruleta rusa, donde el premio es un balazo, o varios.

En todas partes se escribe y se lee sobre la inseguridad ciudadana. Se ve en la TV, se escucha en la radio y se respira en el ambiente.

Los delincuentes son cada vez más audaces y restan total importancia a que se los identifique. Matan por robar una cartera, un par de zapatillas o unos pocos soles. Atacan sin discriminar: no les interesa la zona, la hora o el lugar. Lo hacen sin que las consecuencias de sus actos les importen un pito.

Y sus víctimas reales y potenciales, nosotros los ciudadanos, estamos desprotegidos. O por lo menos esa es la sensación que se vive diariamente: hay que estar atento, mosca, no vaya a ser que a uno le pase y… bingo!

Cárceles hacinadas, delitos “menores”, “palomilladas”, “barras bravas”… Vivimos en el medio de la violencia, como si lo hiciéramos en uno de esos juegos de video que se llamara “Ciudades peligrosas”, porque ya esto no es patrimonio de Lima la urbe, la descontrolada gigantópolis sino de cuanto nombre figura en el mapa de nuestro país.  La violencia se ha convertido en una realidad cotidiana que  encallece sentimientos y conciencias  paralizando las reacciones. Para muchos la violencia es un juego, hasta que hay un muerto cercano. Entonces se reacciona pero es por muy poco tiempo; después el revoltijo en el que se ha convertido el Perú hace que el adormecimiento gane.

No nos extraña ver cómo se abalean los “hinchas”, cómo algunos sub-normales rompen a patadas un muro histórico con padres que los justifican y que mueran policías y soldados a manos de criminales que a veces se llaman terroristas, otras narcotraficantes, otras sicarios y otras delincuentes nomás. Qué está pasando en este Perú del que se dice que sale de la crisis, que va camino de la superación, que exporta paltas, pisco, uvas y muchísimo más?

Hay una responsabilidad del ciudadano, es cierto, pero el Estado (con mayúscula) tiene el deber de protegerlo. De otro modo, la ley del viejo Oeste Norteamericano (porque la Ley de la Selva se dio aquí y resultó con los muertos de Bagua) será cualquier cosa frente a la que aquí se arme. Porque ya se está armando y esta ruleta rusa parece ser a la inversa: el revólver tiene cinco balas y sólo una recámara vacía.


CONFESIÓN MEDIANTE LA TORTURA: LA ESTUPIDEZ MILENARIA PARECE DISIPARSE


Desde hace milenios, la tortura ha sido considerada como el mejor recurso para extraer confesiones. Desde que el hombre tiene memoria se han usado los métodos más bizarros para obtener “la verdad”.  La inquisición, los métodos de gobiernos totalitarios y los que no lo son tanto; las actuaciones de los llamados servicios secretos… La historia está llena de ejemplos de la barbarie humana ejercida para obtener datos clave, verdades y reconocimiento de hechos y culpas.

Por éso creo que es interesante leer el comentario que adjunto y que proviene del “Blog de Mentat”.

No se puede confiar en un cerebro torturado

Posted: 13 Oct 2009

Un nuevo estudio publicado en la revista Trends in Cognitive Science, indica que la información obtenida por medio de técnicas de interrogatorio coercitivas no sería confiable.

Teniendo en cuenta nuestros conocimientos neurobiológicos cognitivos actuales, es improbable que los interrogatorios coercitivos que van acompañados de estrés extremo faciliten la obtención de información verídica procedente de la memoria a largo plazo”, explica Shane O’Mara, autor de la investigación y catedrático del Instituto de Neurociencias del Trinity College de Dublín (Irlanda).

Por el contrario, los resultados de este trabajo, publicados hoy en la revista Trends in Cognitive Science, muestran que estas técnicas provocan un estrés intenso, repetido y prolongado que pone en peligro el tejido cerebral que sustenta tanto la memoria como la toma de decisiones.

Los informes publicados por el Departamento de Justicia de EE UU en abril de 2009, en los que se daban detalles sobre técnicas de interrogatorio coercitivas, indican que los periodos prolongados de conmoción, estrés, ansiedad, desorientación y falta de control son más efectivos que las técnicas de interrogatorio habituales para hacer que los sujetos revelen información verídica procedente de su memoria.

“Esto se basa en la suposición de que los sujetos estarán más motivados para revelar información verídica y así poner fin al interrogatorio, y en que ese estrés, esa conmoción y esa ansiedad extremos no afectan a la memoria”, apunta O’Mara. “Pero las pruebas científicas no respaldan en absoluto este modelo”.

Los estudios psicológicos indican que durante los periodos de estrés y ansiedad extremos, la persona presa estará condicionado a asociar el hecho de hablar con periodos de seguridad. Para el captor, cuando el prisionero habla, el objetivo de conseguir información se habrá alcanzado y se verá liberado de la desagradable tarea de generar estas condiciones de estrés.

Por tanto, “es difícil o imposible determinar durante el interrogatorio si el prisionero está revelando información verídica o simplemente hablando para escapar de la tortura”, continua O’Mara. “Es más, la investigación también ha mostrado que el estrés extremo tiene un efecto dañino en el lóbulo frontal y está asociado con la producción de recuerdos falsos”.

La memoria queda afectada

El hipocampo y la corteza prefrontal, regiones cerebrales que son esenciales en los procesos de la memoria, son ricas en receptores de hormonas que se activan por el estrés y la falta de sueño y que se ha demostrado que tienen efectos perniciosos en la memoria. La literatura científica revela que el estrés prolongado y extremo inhibe los procesos biológicos que se cree que sirven de apoyo a la memoria en el cerebro.

“Por ejemplo, los estudios del estrés extremo llevados a cabo con soldados de las Fuerzas Especiales han mostrado que la recuperación de información previamente aprendida se veía mermada después del episodio de estrés. En concreto, la asfixia simulada con agua es una causa de estrés extremo y tiene la capacidad de desencadenar en el cerebro cambios inducidos por el estrés”, concluye.

http://blog.mentat.com.ar

OJALÁ QUE TE MUERAS.


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La canción suena en prácticamente todos los taxis que me transportan a diario. Es un título que parece excesivo pero que a veces refleja el deseo  que albergamos íntimamente.

Anoche mientras escribía, la TV en otra habitación narraba el caso de un discapacitado, según entendí perteneciente a ése grupo de personas que vistiendo uniforme, hacen posible que podamos continuar viviendo, arriesgando sus vidas y su futuro. Los choferes de los micros que intentaba tomar, al verlo, no se detenían y si lo hacían los cobradores le impedían subir. La policía no lo ayudaba a pesar de sus quejas, ignorándolo. Finalmente entre un chofer, el cobrador y gente que supongo eran pasajeros o mirones, trataron de pegarle. La intervención de serenazgo y la presencia de la cámara de TV hicieron huír al lumpen que disfrazado de ciudadano circula impunemente.

Y el testimonio del hombre hizo que brotara espontáneamenta la frase “Ojalá que te mueras!!” (sin música alguna), dirigida a ésos choferes, a ésos cobradores, pasajeros y mirones inactivos. Y quise escribir de inmadiato este post por la rabia y la impotencia que sentía. Pero decidí reposar el sentimiento y hoy, muchas horas después, resulta que sigue siendo el mismo: “Ojalá que te mueras!”.

Dan ganas de tener todo el poder y hacer que las maldiciones se hagan realidad en contra de ésos sub-hombres que creen ser más fuertes, más “vivos”, más normales y que maltratan de palabra y acción a quienes no pueden defenderse, porque muchas veces por defender a ésa ralea sufrieron la dolorosa disminución que se convierte en objeto de escarnio y mofa.

Me pedirán “caridad cristiana” y de pronto sí, yo debería tenerla. Pero no creo que el señor del noticiero de ayer, por ejemplo, tenga porqué sufrirla. Porque cuando la caridad cristiana se convierte en inacción, se llama complicidad. Y tan delincuente es el que comete el acto, como el que ve, calla y deja hacer o a veces increíblemente, colabora.

A mucha gente ya no le quedan mejillas qué poner y las voces que claman en el desierto se han convertido en un sonido atronador. Mientras tanto,  en medio de ése ruido circulan impunes los cobardes que se escudan tras las muchedumbres para hacer tropelías y demostrar que la especie humana tiene individuos que por comparación, hacen que una ameba sea poseedora de la mayor inteligencia.

Seguramente no habría que desearles la muerte sino la vida, pero aquella que hace desear terminar cuanto antes.

Pero sin pensarlo, lo que brota (a mi, por lo menos) en estos casos, es el título de la canción que popularizan Los Hermanos Yaipén.

PAÍS DE SOMBRAS


rueda

A veces dan ganas de iluminar los rincones para que las sombras y la oscuridad se retiren y podamos ver que, como las cucarachitas de cocina cuando se enciende la luz, ciertos personajes y costumbres huyen para desaparecer.

Por ejemplo, en un programa de TV, se muestra cómo un conocido  congresista le arruina la vida a un Maestro y Chofer de Taxi, que entre lágrimas de impotencia trata de explicar que él no tiene nada que ver con lo que una comisión (estoy tentado a llamarla  comicción, inventando una  palabra que significaría  meada comunitaria) ha decidido investigar. Que él no conoce para nada el tema y que a pesar de idas y venidas no sólo no lo reciben sino que unos pobres e increiblemente  auto-empoderados empleados de un devaluado congreso, lo zarandean en sus derechos ciudadanos.

Y que, además, ahora  la policía lo ha citado como sospecho de terrorismo (léalo bien: TERRORISMO).

Sólo cuando una cámara con su respectivo periodista interviene, el cogresista bigotudo y minúsculo se “aviene” a hablar. Y cuando le ponen delante al agraviado, ni siquiera lo mira, para negar su responsabilidad. Ése señor aparece,  en una rapidísima búsqueda en Google (0.28 segundos) , con aproximadamente 30,900 entradas, la mayoría de ellas no muy santas. Y cosa curiosa, pertenece a una organización que lleva el  título de “Solidaridad Nacional”, aunque suene a broma.

En este país de sombras, los escogidos por votación se sienten verdaderos Elegidos, Seleccionados, Ungidos. Se creen la última chupada del mango y ningunean a los ciudadanos a los que dicen representar. No todos, es cierto; pero muchos parecen tener no inmunidad sino impunidad. En realidad resultan inimputables pero por las razones que ya se saben. Y ellos?:  inmutables.

En el mismo programa vemos como los estudiantes de medicina de San Fernando (UNMSM), practican cirugía en canes que han sido robados a sus dueños. El robo es un delito, pero en este caso sólo es agravante para un hecho  inhumano y que se debate en todo el mundo civilizado: el uso de animales para “pruebas medicinales” que beneficien al hombre.

Digo yo,  si alguno de estos jóvenes proto-médicos no empezará así su carrera de ningunear pacientes y la ejercerá creyéndose omnipotente en el desprecio, considerándolos tan solo una fuente de ingresos o una molestia necesaria en el ejercicio de su profesión. Médicos que confunden el  Juramento Hipocrático con el ser unos hipócritas juramentados?

Hoy, “El Comercio” menciona el tema. Se habla de sanciones y sin embargo a la dueña de “Tomás”, que salvó a su mascota sacándola de una mesa de operaciones en el hospital Loayza, fue acusada de robo de microscopios por la responsable del lugar donde se “practica” con animales, en “bien” de los humanos. Terminó en la comisaría.

Y allí también pudimos ver cómo empleados uniformados cerraban rejas y negaban que se filmara, de la manera que estos especímenes usan al sentirse dueños del poder. Individuos que creen que pueden avasallar a las personas porque tienen un uniforme, un disfraz.   Este es un tema que se repite en las urbanizaciones con reja, en las puertas de los edificios, en las dependencias públicas y casi en cualquier lugar donde la palabra “seguridad” ampara el atropello. Escudados en qué?: en compañías tan privadas como cualquiera, que han sido contratadas para eso, brindar seguridad y que lo que hacen es dotar a personas comunes y corrientes de un seudo poder, dándoles a veces un arma, para alquilarlos por horas.

Y finalmente, Pisco. El sur chico.

Aquí hay tanto por decir que ya parece la repetición de la repetidera.  Dos años de sombras dentro de las cuales medran ladrones, ratas, cucarachas, sinvergüenzas, asesinos y toda laya de escoria. Sombras alentadas por la ineficiencia y la indiferencia. Alentadas por un afán de lucro que lo descalabra todo. Sombras que expelen a todos los que quieren hacer algo. Sombras que absorben la ayuda material y la desaparecen para distribuirla en alcantarillas, lupanares y basureros, donde el mal sonríe y se felicita de un faenón extraordinario.

“Luz, más luz!” parecen haber sido las últimas palabras de Goethe antes de entrar en su agonía final. Que ése pedido no preceda a la muerte en el caso de nuestro Perú;  porque a pesar de los éxitos innegables, la mentira falsea los hechos y trata de hacernos creer que todo está mejor que la realidad. Nuestra triste realidad, como dice mi amigo Juan.

POOR LITTLE THING.


Leo con asombro e indignacion esta cortisima nota en “Espacio Compartido” . Un buen amigo llamaba “poor little things” a sujetos de esa laya. Ni categoria de personas les daba.

Francisco Tudela, indignado por lo que el pintor piensa de él -sólo el pintor, nadie más- y con un arrojo digno de Grau y Bolognesi, le tira un vaso de pisco en la cara y luego un puñete. Fernando de Szyszlo, de 84 años, termina en una clínica.

Fuente: “Espacio Compartido” Felipe Basombrio.

La noticia como espectáculo.


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Fuente de la imagen: helelbensahar.wordpress.com/.

Este post se iba a titular ” No una, sino muchas muertes”, pero creo que resulta más acertado el título que elegí poner.

Más acertado, porque a la noticia como  espectáculo no se sustrae ningún medio masivo.

Para todos ellos ha sido y sigue siendo una fuente de ingreso la racha de muertes “importantes” tanto a nivel internacional, con Michael Jackson como a escala nacional con Marco Antonio Gallego, Micky Rospigliosi y Alicia Delgado.

Reportajes, cámaras en vivo, videos exclusivos, programas dedicados, declaraciones… Todo con el fin de “recordar, aclarar, informar, llorar”  y por supuesto, vender. Ya lo he dicho antes, como muchos otros. Vender espacio, elevar el rating, hacer crecer la sintonía. No importa para ello acusar a alguien, mostrar intimidades,  hacer de todo por tener “la primicia”.

Muchas vestiduras se rasgan cuando la señora Magaly Medina ve que su apelación se convierte en una pena aún más dura. Y algunos periodistas se preguntan si éso no vulnera la libertad de prensa.

La Corte suprema, con su dictamen ha definido a los medios como un arma y a los periodistas como los que la usan. Es cierto, un arma puede servir para defender, para amenazar o para matar. Como don Luis Miró Quesada dijo: “El periodismo puede ser la más noble de las profesiones o el más vil de los oficios”.