PARECE QUE FUE AYER…


Mi padre murió un día como hoy, para tristeza mía, mientras estaba haciéndole masaje al corazón, alternando con el médico que le practicaba respiración boca a boca; hasta que pasado un tiempo y tas repetidos intentos del cardiólogo y míos, le pedí a mi madre que estaba a un costado, que rezara –lo que ella ya estaba haciendo, en silencio- y detuvimos los intentos de reanimación. Con las lágrimas corriéndole por las mejillas, su amigo, médico cardiólogo, me dijo que no lo hiciéramos más, porque ya el cerebro de Manuel Enrique no recibía oxígeno …

Ahí estaba mi padre, echado boca arriba, mirando al cielo, pero a ese con mayúscula, donde se dirigía. Recuerdo los ojos de sorpresa y el rictus de dolor de su boca, en el instante en que el doctor guardaba los implementos que había usado para hacer un electrocardiograma; recuerdo también el grito de su amigo médico: “¡Infarto…! ¡Hazle masaje al corazón, yo le hago respiración de boca a boca…!” Recuerdo los ojos brillantes de lágrimas de mi madre y el rezo musitado de Alicia …

Francamente ya no recuerdo más o tal vez he borrado de mi memoria esos momentos, en los que el hombre que yo soñaba de niño que viviría siempre, se iba, nos dejaba … para siempre.

Han pasado los años, pero esas escenas dolorosas han quedado grabadas en mi mente y hoy, nuevamente, me llevan a la incredulidad de esos momentos y a la curiosa confianza tranquila que siguió, porque supe que mi padre, el ingeniero constructor de los muchos caminos, había llegado con éxito a culminar el camino más importante, que era su vida misma, justo el día de la Santísima Cruz   …

Manuel Enrique, padre, ingeniero, hombre bueno, desde aquí, Manolo, el único que queda de esa nuestra pequeña familia, no solamente te recuerda, sino que te abraza cariñoso y contigo a Tony, a Teté, a Panchín y a Lucho, el hermano que me perdí de conocer …

LA CALLE, EL BARRIO, EL CORAZÓN…


Cuando los recuerdos salen a flote en la memoria, son como esos pequeños juguetes inflables, de colores, que navegan alegrando la monotonía cromática del mar de los días …

Wasapeando” con Kitty, que vivía –calle de por medio- al frente de mi casa en la calle 28 de Julio, en Barranco (la primera estuvo en la calle Ayacucho – ¡bien patriotas, nosotros…!), recordábamos los innumerables momentos en que, sentados en la grada antes de la entrada de su casa, conversábamos de todo y de nada; de las futilidades, importantes entonces, para dos adolescentes amigos entrañables y vecinos, con música de fondo que emitía el maravilloso equipo de sonido AMPEX (marca distribuida en Lima por el papá de Kitty, don Fernando) que era muchísimo más bello, potente y sofisticado que mi humilde “radiola” marca “Saba” con tocadiscos “Grundig”, amigos que de pronto decidían caminar hasta la bodega de los hermanos Piselli       –Ángel y Antonio-, que quedaba “ahicito nomás”, en la esquina, y comprar chocolates, tomar una gaseosa o comer uno de los fantásticos sándwiches “bien servidos” de jamón y queso, que nos alcanzaba Máximo, el dependiente, que tiempo después compró la bodega y que como los Piselli, ya no está más y ahora, seguro que con ellos, en el Barrio Eterno, atiende amable y solícito en la bodega que hace esquina, en una calle luminosa …

Aparecen Mimi, Anita, Pilar, Rosi, Coto, los Zavala, el negro “Camote”, “Cucaracha”, “Pluto”, los Guerrero, “Platanazo” y su bastón, “Gasolina”, Doris, los Callegari, Cecilia …

Ya no hay tranvía, pero quedan los rieles y un futuro despreocupado     –casi veraniego, de vacaciones ociosas- que estamos de acuerdo, hoy, que nos enviamos mensajes por “WhatsApp”, ya es parte de ese tiempo pasado que ha quedado anclado en el mar de la memoria, con una boya bien visible, en forma de corazón …

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Historias de grabadora II. / «JAZZ AL ANOCHECER»


Siguiendo con las “Historias de Grabadora”, recuerdo una aventura, fruto de eso que, de adolescente, uno cree poder “comerse al mundo” y que uno puede “entrarle a todo” y tener éxito en lo que emprenda …

Me gustaba el jazz, gusto que posteriormente se fue decantando, dejando en primer lugar el “dixie”; como me gustaba esa música, no quería sino compartirla, pero entre mis amigos no encontraba mayor eco o sea que se me ocurrió “hacer” un programa de radio, donde el jazz fuera el personaje (recordemos que mi “decantación especializada” por un estilo, sería posterior…), y lo primero que hice fue buscar a mi tío el coronel (r) Juan Gonzales, esposo de Lucila, la hermana mayor de mi madre, el que tenía un sobrino que era responsable, dueño o gerente – no lo recuerdo- de radio “San Isidro”, una emisora de reciente creación, que transmitía por frecuencia modulada …

Hablé con el sobrino, señor Juan Zea Gonzales, y le conté de mi “proyecto” (que solamente era una idea, en realidad, porque no tenía más que eso); me contactó con alguien de la emisora, que me escuchó y me dijo que, si “era recomendado del señor Zea”, preparara material para media hora de programa y lo llevara grabado (aquí entra mi fiel grabadora “Sony”); me despedí entusiasmadísimo y fui a casa, con la alegría desbordante que produce “tener programa de radio propio” …

Escogí la música (nada de “dixie” entonces) de entre los muchos discos de jazz que tenía y con un libro que se llamaba “Historia del Jazz” de editorial EUDEBA, del que hasta ahora recuerdo la carátula azul y gris, del que entresaqué párrafos cortos, que me parecía iban a ir bien con las piezas musicales elegidas, los transcribí a máquina y “armé” a mi leal saber y entender, un guion que tenía una presentación del programa, e iba intercalando piezas musicales y texto.

Disculpen si los aburro con los detalles, pero es mi modo de “reconstruir” lo que –repito- entusiasmado, hice hace más de sesenta años, en la casa de Barranco (la de la calle 28 de julio) y que fue toda una experiencia; pensé entonces, que para las locuciones, sería bueno contar con una voz de mujer y se me ocurrió pedir la ayuda de mi amigo Germán, para ver si su hermana mayor, Áurea, a la que todos le decíamos la “Gringa”, querría participar. La “Gringa” aceptó y quedamos en una fecha, para que en mi casa grabáramos la parte hablada del programa, el que tendría una presentación mía y luego nos alternaríamos en los textos entre piezas musicales, haciendo, yo también, un cierre y despidiéndonos ambos …

Preparé el “guion”, mezclando un texto y una pieza musical y ahí me di cuenta que tenía que medir la duración de cada texto, presentación, despedida y de cada pieza musical, para meterlo todo en media hora…; leí lo escrito, tomándole tiempo y copié de los discos la duración de cada una de las piezas musicales. Quité lo que sobrepasaba el tiempo (que era bastante entre textos y música), para llegar a veinte minutos, dando diez al “por si acaso” …

Llegó el día en que la “Gringa” y yo, grabamos, repitiendo una y otra vez hasta que la locución quedó “decente” y puedo decir que admiro la paciencia que tuvo Áurea para conmigo y el “proyecto” …

Después de la grabación de los textos, me tocaba “editar” el programa y me dediqué a intercalar textos y música, cortando y uniendo ambos, ya grabados, con el bisturí y la cinta pegante…

Finalmente terminé el rompecabezas de audio y lo escuché, satisfecho de haber logrado hacer “un programa de radio”;     

dentro de un un sobre “de manila”, a nombre del señor con el que había conversado, acompañada por la copia de un guion mecanografiado, dejé en la recepción de la radio la cinta grabada …

Nunca me contestaron y yo no me atreví a llamar, de pura vergüenza, a pesar de que escuchaba radio “San Isidro”, todos los días, al empezar a anochecer, desde las siete, hasta que eran como las nueve y ya bien entrada la noche, para ver si ponían el programa. Por supuesto, nunca lo transmitieron y luego de un tiempo me desencanté, aunque cuando ya estaba trabajando en publicidad y “sabía cómo se hacían las cosas”, viendo el producto final en las casas productoras de audio, que era una cinta grabada intacta, me di perfecta cuenta que mi cinta toda llena de los parches blancos de la cinta pegante, les debió parecer una mala broma o una basura y fue a parar a la ídem, junto con el guion y el sobre de manila.

Ahora, muchos años después, agradezco a “la Gringa” por su colaboración, paciencia y le pido disculpas porque mi vehemencia unida a la total inexperiencia, echaron al tacho una esperanza, esa, de la que dicen, es lo último que se pierde …

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EL OLOR DEL TIEMPO


El tiempo, estoy convencido, tiene olor a recuerdo. Por lo menos eso es lo que ha sucedido conmigo, el día que abrí el frasquito, olí, y con el aroma ya olvidado, me comenzó a venir una sucesión de imágenes, que tenía guardadas en la memoria …

Es verdad que los olores nos llevan al pasado, pero hacía tiempo que esto no me pasaba; tal vez sí con algún sabor, pero volver a mi afeitada primera –que fue toda una ceremonia- preparada con antelación, donde estrené una “brocha de afeitar” con mango azul y blanco-crema”, así como un jabón “de afeitar” también, que venía en una taza blanca de vidrio y llevaba impresos en azul un barquito y la marca “Old Spice”, más una máquina, “Gillette” –por supuesto-, con una hoja delgadita, de dos filos, de la misma marca y un frasquito de agua de colonia “Varón Dandy”, comprada con los demás implementos para el afeitado, en la botica “Americana” y recomendada, como todo, allí mismo, volver en el recuerdo, digo, fue como voltear el reloj de arena que uno lleva en el alma y sentir que el tiempo retrocedía para que viera mi cara de niño-adolescente, reflejada en el espejo del botiquín del “baño de arriba”, de la casa de la calle Ayacucho …

El aroma que me hizo volver a mis catorce o quince años, es un olor antiguo, que a muchos tal vez no gustará, pero que me recuerda la mañana de ese primer día en el que algo tan sencillo y luego cotidiano, como afeitarse, marcó un “antes y un después”, esa especie de línea divisoria entre la niñez despreocupada que se despide y una juventud incipiente que llega temerosa …

Después vendrían innumerables afeitadas y olores como “Old Spice”, “Jade East” de Swank (la misma marca que los gemelos para camisa), “Aqua Velva”, “Mennen”, “Eau Savage” de Dior, “Yardley” y muchísimo más… Olores, estados de ánimo, días …

Ha sido gracias a Ángela, una antigua y querida empleada que tuvimos Alicia y yo, que trajo hasta donde estamos, entre algunas otras cosas, la colonia- que Alicia le encargó para mí- y que Ángela escogió, porque yo le había mencionado alguna vez, que me gustaba (lo que sí se borró de mi memoria) …

El aroma me sirvió de vehículo y pude pasearme por un pasado, que ahora que me doy cuenta, es el mismo del título mi librito “El pasado se avecina. Historias del Barranco”, un pasado que se acerca, trayendo esos momentos felices e importantes que uno extraña …

Gracias Ángela, porque hiciste posible que la alegría de los buenos recuerdos tuviese un olor característico …

PLATINITAS


De pronto me he visto alisando y estirando platinas de diferentes colores, que cubrían los deliciosos chocolates de “La Ibérica”, que junto con una caja de maravillosos “mazapanes” de la misma famosa marca arequipeña, me obsequió un grupo de seis sobrinas Gómez de la Torre, que me invitaron para ir a tomar “lonche” la otra tarde; fue muy hermoso y les agradezco tanto el que se pusieran de acuerdo para reunirse con este tío -en el completo sentido de la palabra, porque soy su tío y estoy “bien tío”, o sea mayorcito- y darme una alegría tan grande, en una tarde/noche llena de conversación, risas, recuerdos, anécdotas familiares y un riquísimo y prolongado “lonche” …

Volviendo a las platinitas de colores, esta era una costumbre de mi padre, y ahora hago lo mismo que él, con iguales envoltorios de chocolate, “porsupuestamente”, de la misma mistiana marca …

Claro que él lo hacía desde mucho tiempo atrás, porque casi todos sus libros –por lo menos los que “heredé”- tenían multitud de platinitas, y no eran un señalador de página, porque son frágiles y se rompen fácilmente, sino sospecho o pienso que eran pequeños recuerdos de momentos felices, esos instantes en los que un chocolate se deshace en la boca, mientras discurre la lectura placentera …

No lo sabré nunca a ciencia cierta, como se dice, pero me lo imagino y eso hace que un puente más me una a Manuel Enrique; esta vez el puente es de colores y está construido de platina.

¡Gracias de veras, sobrinas, porque han hecho posible el que haga mía una costumbre sencilla de mi padre…!

IL SORPASSO


Es el título (en castellano “La Vida fácil”), de una famosa película italiana de 1962, que protagonizaran Vittorio Gassman, Jean-Louis Trintignant y Catherine Spaak; escrita por Ettore Scola, Ruggero Maccari y Dino Risi- que la dirigió- con música de Riz Ortolani, fue ganadora de múltiples premios y verdadera “película de culto” …

En la película, el auto convertible que aparece y es-curiosamente- una figura muy presente, tiene un “klaxon” o “bocina de aire” (con electro compresor) de tres trompetas y sonido característico, klaxon que se popularizaría y en Lima haría furor, poniéndose de moda …

Era un símbolo de modernidad, una especie de “yo tengo” que “hablaba” por el propietario del automóvil –generalmente joven-  que atronaba las calles de esta vetusta y sin embargo pizpireta Ciudad de los Reyes …

Épocas de “Puntos” de reunión -donde los jóvenes acudían en sus vehículos- como el “Bar B. Q.”, el “¡Oh Qué Bueno!”, el, el “Pío Pío” o “El Rancho” (este, tal vez más “familiar”), dejando en el olvido a los antes populares “CremRica”, eran escenarios de bullanga y sonoros “ilsorpassos” que anunciaban llegadas y partidas, con el rugido de motores acelerados …

Era épocas en las que el caos no se había apoderado todavía del tránsito en la ciudad, existían los tranvías y guardo gratos recuerdos de ellos y del “Expreso-Miraflores”, línea municipal de ómnibus, que unía el centro de Lima con el sur –llegando más allá de Miraflores, hasta Barranco, en el límite con Chorrillos; primero buses “Mercedes Benz”, azules, con el techo plateado y después “Büssing”, también alemanes, de colores crema y guinda …

Épocas de “rocanroleros”, de casacas de cuero, de los “Tabacos Negros” (un grupo joven –medio maloso- barranquino) y de los “Gatopardo” miraflorinos … Años más, años menos, los recuerdos, como siempre, se mezclan y se hacen un pequeño montón, con fechas poco claras, pero que viven en la memoria para arrancar sonrisas …

Imágenes:  https://rateyourmusic.com / http://www.colonnesonore.net