TÓXICO


TÓXICO

Tóxico es lo que envenena, lo que hace daño y en algún caso, puede provocar la muerte. No necesitamos ir al diccionario, porque el significado de la palabra lo comprendemos bien.

 

Por extensión, una “persona tóxica” es aquella que produce daños, que por lo general no se aprecian a simple vista pero con su manera de ser o sus opiniones, “envenena” a quienes le rodean o con quienes tiene alguna relación; existen las “amistades tóxicas” que son aquellas personas que tienen esa “envenenadora” condición y son nuestros amigos o personas a las que conocemos desde hace tiempo; tener amistad con alguien “”tóxico” es responsabilidad de quien así considere al amigo o amiga, porque si se discrepa profundamente de sus opiniones, no estando de acuerdo con ellas, lo más sano es trazar una línea divisoria y decir que se respetan pero no se comparten tales o cuales pareceres de la “persona tóxica” y pedir que se tenga la misma conducta hacia lo que pensamos sobre tal o cuál tema.

 

Hay un viejo dicho: “Cuentas claras, guardan amistades” y no se trata únicamente de sumas y restas o de materia económica, sino de decir las cosas claramente desde el propio punto de vista: “yo opino así sobre esto pero no trato de convencerte si piensas lo contrario, ni quisiera que tú intentaras hacerlo conmigo”. Si la persona se ofende y “nos retira su amistad”, habremos perdido un “amigo” o “amiga”, pero ganaremos en tranquilidad personal. Por lo menos, así creo que son las cosas.

 

Mi padre decía que “cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas”: aceptemos a las personas como son o simplemente evitémoslas sin querer “convertirlas a nuestra religión”.

 

Imagen: http://www.hoy.com.ni

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INKY DINKY ARAÑA


INKY DINKY ARAÑA

Escuché a un niño pequeño que estaba jugando con sus papás,  cantar en su “media lengua” la antigua canción infantil “Inky Dinky” araña”; lo que me pareció hermoso es que los padres, que debían ser jóvenes, le hubiesen enseñado al chiquito una canción inocente en estos tiempos de Avengers y Transformers.

 

Me hizo pensar y desear que volviéramos a la ingenuidad que permite considerar a Inky Dinky una amiga y no imaginar arañas gigantes que invaden el planeta; debo decir que –como a mi padre- no es que me gusten las arañas y sea un fan de ellas, pero el cantito produjo por un instante la magia de aceptar a estos bichos como un animal más, sin anteponer lo que pueden ser prejuicios atávicos.

 

Tal vez, si recuperáramos esa mirada inocente e incontaminada del niño pequeño, las cosas irían mejor y todos seríamos amigos… ¡hasta de las arañas!: “Inky Dinky Araña, subió por un palito…”.

 

Imagen: viyoutube.com

RECICLAJE


reciclaje

Antes fueron “X” y ahora son “Z”, eran colorados y se cambiaron a verdes; corrían tras uno y ahora vivan a otro; siempre cuidan de caer parados por más volteretas que den en el aire.

 

Niegan enfáticamente ahora lo que afirmaban antes y se muestran sorprendidos si se les hace notar el cambio; son los “reciclados” y andan por todas partes: maestros en el acomodarse, no pierden la oportunidad de estar con quien parezca ganador o les de alguna ventaja para sus intereses que son cambiantes y móviles.

 

Los “reciclados” siempre están dispuestos porque dicen que lo único permanente es el cambio.

 

Imagen: http://www.organizedatoz.com

EL AÑO EMPEZÓ YA


EL AÑO EMPEZÓ YA

Estamos a dos de enero y delante se extiende un año nuevecito, como un cuaderno recién estrenado que tiene las hojas en blanco y que poco a poco se irán llenando de letras, palabras, frases y dibujos: correcciones, notas en color rojo e insensiblemente, con el pasar de los días, el trajín hará más gruesas sus páginas que tendrán alguna esquina doblada y –tal vez- una hoja completa arrancada dejando esa huella de “aquí hubo algo que preferí quitar”.

 

Se irá completando el cuaderno pensando que vendrá uno nuevo, que ya dan ganas de empezar, aunque sepamos que primero hay que terminar este y que faltan muchas páginas y días para que el deseo, incipiente, se cumpla.

 

Tenemos este cuaderno nuevo: afilemos los lápices, usemos muy poco el borrador y hagamos buena letra; al fin y al cabo el cuaderno es nuestro y que cuando lo revisen vean que lo llenamos con cuidado y cariño.

Imagen: http://www.freepik.es

TU ARMA NO ESTÁ MEJORADA…


TU ARMA NO ESTA MEJORADA

La ventana del escritorio, sigue siendo fuente de inspiración para escribir; mejor dicho, lo que escucho o vislumbro (porque no veo claro) a través de ella y sucede en el parque del condominio, especialmente ahora que los chicos juegan afuera desde más temprano…

 

El título de este pequeño artículo es lo que oí que un niño la decía a otro que le respondió: “¡Sí…, la mejoré en la tienda…!”; eso me hizo pensar que los niños siempre han jugado con “armas” que simulan ser verdaderas y yo no me escapo a esta costumbre que sigue repitiéndose, solo que en mi época éramos “coboys” que tenían como “armas” unos Colt Frontier falsos que “disparaban” seis balas o en ocasiones extremas una “balas” inacabables, lo que generaba las protestas de los afectados.

 

Recuerdo que alguna vez, jugando en la casa de la calle Ayacucho, en Barranco, con los amigos, “contra” mi hermano Pancho (mayor que yo) y sus amigos, en la noche, nos tocaba a nosotros “ser indios” y escondernos; de pronto de la oscuridad veo salir al gordo Labarthe, Pedro Alfonso, el que ya está jugando en el Barrio Eterno, gritando como un energúmeno y blandiendo un tomahawk de madera y saltar sobre un inocente “enemigo” que no recuerdo si era mi hermano o uno de sus amigos; por suerte detuvieron al gordo, la adrenalina que producía acechar en la oscuridad se le bajó y se deshizo el juego, pero casi hay heridos…

 

Ahora las “armas” son espaciales, galácticas, complicadas, imaginativas, coloridas…, disparan “rayos laser” intermitentes que iluminan… el “arma” con luces rojas o bolitas de plástico que si te caen pueden doler y resultan peligrosas; son “armas” que tienen infinita capacidad de “fuego” o si funcionan a pilas, “dispararán” mientras duren estas.

 

No hay que desdeñar de ninguna manera la imaginación infantil, que se apropia de “armas” que ve en series de dibujos animados o en juegos de compu y que tienen la potencia que da la fantasía, contra la que no parece haber ninguna protección conocida posible…

 

Sin embargo, hoy que hay un movimiento mundial en contra de los “juguetes bélicos” y que me parece muy bueno porque LAS ARMAS NO SON JUGUETES y desde que se es niño eso debe aprenderse, me da un poco de ternura el recuerdo de los juegos de infancia, aunque sé que repetíamos estereotipos que no eran de lo más conveniente ni lo son actualmente.

 

El del “arma mejorada” y sus amigos, deben haberse ido para almorzar y van a “seguirla” después…, sucede que ya antes conté en algún lado, que nuestros juegos tenían capítulos… ¡Lo mismo que ahora!

 

Imagen: dibujoscolorear.biz

¡DIN-A-LING, DIN-A-LING, DIN-A-LING, TILÍN!


DING

“Noche de paz”, “Rudolph the red nosed raindeer”, “Navidad, navidad, blanca navidad” y otros clásicos de la temporada suenan desde las siete de la noche o un poco antes (o sea desde que empieza a oscurecer) hasta lo suficientemente tarde como para que anoche, después de las doce, siguieran lanzando su músico mensaje desde los juegos de lucecitas que, intermitentes, se encienden y se apagan alrededor de los múltiples arbolitos y postes que hay en el condominio.

 

No me malentiendan, por favor, no es que tenga nada en contra de la Navidad, pero esta costumbre ornamental músico-luminosa, me saca de quicio; los temas navideños repetidos monótonamente con un sonidito que quiere imitar campanitas o a una cajita de música durante horas, en vez de –como quizá debiera ser- convertirse en la parte sonora del paisaje, se tornan en un suplicio decembrino que altera los nervios.

 

Yo casi no salgo, pero sé que por esta época todo bicho viviente “celebra” de la misma manera y tanto los supermercados, las tiendas y hasta la bodeguita del barrio se unen con las mismas canciones repetidas, las lucecitas que se prenden y se apagan para que nadie, en algún lugar, pueda ignorar la efeméride.

 

Están bien las lucecitas, los villancicos y la “nieve” de a mentira en esta Lima que va entrando en el calor veraniego, pero… ¿podría ser menos monótono el asunto? Sé que “las tradiciones se respetan” y que este post es una nota falsa en el jolgorio navideño o una lucecita quemada en las decoraciones, pero siempre la Navidad ha sido la celebración del nacimiento de Jesús, por lo menos para mí, mis padres y mis hermanos; además estoy seguro que para muchísimas personas es así…

 

La Navidad se lleva dentro y se festeja, claro, pero por favor ¿podrían bajar el volumen a la musiquita o hacer que las alegres lucecitas intermitentes enmudezcan aunque sea por un ratito?

 

Imagen: navidad.es

LAS VACACIONES DE MONSIEUR MAMANI


LAS VACACIONES 1

Una vez más acude en mi ayuda el título de una película, esta vez la del genial francés Jacques Tati, “Las vacaciones de monsieur Hulot”, aunque tengo la seguridad que los franceses acentuarían la “i” del apellido congresal, quedando como Mamaní, lo que tal vez haga referencia a lo que este sujeto tiene como cerebro.

 

120 días de vacaciones le han dado en el congrezoo (¡sin goce de haber, faltaba más!) que seguramente empleará para descansar de los problemas que hicieron por una simple tocadita de poto, debajo de una sombrilla para protegerse del sol al borde del lago Titicaca o en alguna playita de Miami; usará por supuesto sus sempiternas gafas de lunas oscuras para que no lo noten si la mirada se le desvía hacia lugar anatómico ajeno alguno, porque eso de tocar se deja para “lugares congestionados”  y para cuando se marea por la enfermedad que sufre desde hace años.

 

Por más que muchos de sus colegas, especialmente sus compañeros de banka (da) han tratado de ningunear la denuncia y desacreditar a la denunciante sometiéndola a las “preguntas” de una tal Milagros Salazar, fujikeikista, con las tristes declaraciones públicas del señor Vicealmirante AP (r) Carlos Tubino, vocero naranja (que es una muestra de cómo puede descomponerse uno, si se tiene en cuenta que el señor llegó a Vicealmirante de nuestra Armada) y mereciendo en opinión generalizada el llamado Moisés el desafuero y la expulsión del congrezoo (aunque tal vez por el nombre y en un alarde bíblico fue “salvado de las aguas”), Mamani regresará a su escaño, fresco como una lechuga y “por la puerta grande” como él mismo dijo en sus declaraciones (lo de la lechuga es adición mía).

 

¿Este es el Perú, señores? …Bueno, hasta ahora…; hasta que lo que quieren impedir las ratas y las cucarachas limpie el escenario de basura, las alimañas no encuentren alimento y mueran…; es que, francamente, hay que combatir a las plagas y exterminarlas.

LAS VACACIONES