¡HELEKSIONES!


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Aunque quienes están fuera del Perú y tienen la paciencia de leerme tal vez no estén al tanto o no les interese mucho, sucede que aquí, en mi país se vienen “con todo” las elecciones para congresista, con el fin de reemplazar al disuelto congrezoo, que daba verdadera vergüenza y que gracias a Dios, a pesar de pataleos de los “afectados” y los de quienes los avalaban, la más alta autoridad independiente que hay en el Perú sobre temas de la constitución –el Tribunal Constitucional-, ha declarado por mayoría (de 7 magistrados cuatro votaron a favor y tres en contra) que la “demanda competencial” que interpuso quien era presidente del hoy fenecido congreso,  que decía que no era competencia del poder ejecutivo disolver al congreso  o poder legislativo, no es válida…

 

Zanjada constitucionalmente la causa de pataleos, soponcios y rasgadas de vestidura, el país en muy pocos días se apresta a una elección que se supone dará a los peruanos un Congreso de verdad y no el hemicirco que hemos tenido que sufrir, donde contadas y honrosas excepciones escaparon de ser delincuentes comunes procesados judicialmente (y amparados por su congresal inmunidad), narcotraficantes, representantes de traficantes de la educación superior o quienes desde el congrezoo gestionaban favores y leyes a cambio del pago en forma de participación en las obras públicas obtenidas, dinero en efectivo u otras jugosas prebendas…

 

Esperanza se llama a la sensación que sigue a la de alivio, pero que a la vista de muchas de las candidaturas que van tras un puesto en esta renovación que se supone nos dará una institución aséptica, ( y cuyos antecedentes están siendo expuestos a la ciudadanía por las unidades periodísticas de investigación y los medios) , nos dan verdaderas sorpresas purulentas o retratan a individuos que no solamente parecen no pensar sino que no son capaces de articular ideas ni de hilar coherentemente las palabras que dirigen a sus probables electores…

 

¿Es que podremos tener algo peor que lo disuelto y felizmente desaparecido? ¿Es que el Perú no tiene remedio y seguirá siendo un país donde la corrupción está enquistada sin posibilidades de verse liquidada algún día? ¿Es que los delincuentes ganarán siempre más terreno vistiendo luego ropajes de honestidad y decencia? ¿Es que el Bicentenario de la Independencia, este año que viene no nos encontrará verdaderamente libres, realmente felices y sólidamente unidos frente al mal y a la adversidad provocada?

 

Lo único que puedo hacer ahora es escribir, pero creo firmemente que los peruanos pueden decidir activamente su propio destino.

 

Imagen: sp.depositphotos.com 

UNA ACCIÓN DE ESPERANZA


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Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y me pregunto entonces cuántos miles de esperanzas perdidas hay en el día de votación al hacer el recuento y precisar los ganadores…

 

El voto es una acción de esperanza y a veces las buenas acciones demuestran no ser suficientes.

 

Imagen: ladobe.com.mx

¿SIN DUDAS NI MURMURACIONES?


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Si se trata llenarse los bolsillos…

¡Vergüenza que parece que no sonroja a nadie, pero el Ejército Peruano demuestra que también está carcomido por la corrupción, con una última investigación donde 27 miembros de esta institución, incluyendo a cuatro generales EP, fueron apresados por robar combustible diésel a su institución y venderlo!

 

El asunto empezó en el 2013 y lentamente (tal vez MUY lentamente) fue avanzando hasta este vergonzante resultado. Incluye una camioneta “van” acondicionada para esconder el combustible robado y comercializarlo; el asunto de “distribuye” en varios departamentos del Perú, demostrando que la delincuencia, de civil o de uniforme, tiene las mismas prácticas a la hora de burlar la ley.

 

Un caso anterior muy sonado, fue el del ex general EP (r) y ex congresista Edwin Donayre, sentenciado por robo de combustible, y que fuera protegido por el congreso, pero que cuando perdió su inmunidad parlamentaria y debía ir preso por la sentencia en su contra, fugó, para luego de larga búsqueda por la policía, fuera recapturado (él dijo que “se entregó”, pero lo real es que “lo chaparon”) y ahora cumple los 5 años de condena impuestos por la Justicia.

 

Pareciera ser que el “pensamiento guía” es: “Si otros roban… ¡Robo yo también!” y esto se extiende como mancha de aceite desde hace mucho tiempo, lo que se comprueba leyendo “Historia de la corrupción en el Perú” de Alfonso W. Quirós, que no es un libro muy viejo que digamos, como sí lo es en nuestra patria el tema que toca y que se ha puesto ahora en evidencia con las acciones que dificultosamente, contra un viento y una marea producidos, avivados y agitados por la corrupción, el Estado emprende, con éxitos que son torpedeados incesantemente por quienes han hecho su “modus vivendi” de este delincuencial “modus operandi”.

 

“Lava Jato”, “Lava Juez”, “Cuellos Blancos” y mucho más se va destapando, haciendo público y como las fichas de un dominó, van cayendo, empujados por la caída de la ficha anterior.

 

Ojalá que esto sea hasta las últimas consecuencias, un “caiga quien caiga”, que de pronto nos deja sin aliento, pero permitirá al país entero tomar aire fresco y empezar, ahora sí, a correr sin lastre y sabiendo salvar los obstáculos… ¡SIN TENER QUE PAGAR COIMAS!

 

Info: RPP radio / Imagen: es.wikihow.com

LA TRAVIATA


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Siguiendo con la ópera, esta, también de Verdi, se traduciría al español como “La Extraviada”, aunque aquí en el Perú se dice “¡La Traviata…!”, queriendo decir “¡El acabose!”.

 

El título de esta obra le viene muy bien a la Cultura peruana, porque aunque el ministro tenor ahora sea un ex, la Cultura parece que se les perdió y no les importa mucho a los del gobierno; es pues, propiamente, “La Extraviada”…

 

No se entiende de otra manera el que haya habido tantos ministros que se han sucedido en la cartera y francamente ya perdí la cuenta, pero creo que son ocho o nueve…  Barrunto que lo que pasa es que ninguno ha encontrado a La Extraviada y cuando alguno estaba sobre la pista, fue cambiado para que se empezara de nuevo con la búsqueda: “Cultura… Where are you?”

 

La Cultura es tan poco importante que se pierde, como un clip en el cajón del escritorio; tanto, que en el Perú se reduce al parecer a Machu Picchu (porque se cobra entrada, atrae turistas y da renta), a un par de ruinas más y al vals criollo ese que se titula “Si te vas… ¿Qué me queda?”.

 

Patito feo de la gestión presidencial, a La Cultura se la ningunea, se la pierde y se prenden velitas a San Blando (ése que “no se sabe cuándo”), para que no aparezca nunca, porque la Historia que se enseña es histeria y el tema parece ser tan peligroso que, como dijo el nazi Hermann Göring: “Cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola”.

 

Dicen que somos un país culturalmente riquísimo pero sin embargo el presupuesto del ministerio de Cultura es ínfimo… ¿Un sinsentido? ¡Nooo…! Lo que pasa es que se ahorra para que los teleféricos puedan ser construidos, las pistas que llevan hasta los despojos históricos sean asfaltadas y los vendedores de recuerdos nativos, “Made in China”, no tengan problemas para llegar a ofrecer su culta mercancía a los gringos que llegan para probar el “sabor nacional” de la “Inca Kola”…

 

Miren lo que es la vida, empecé con “La Traviata (repito “La Extraviada”) y me perdí un  poco, pero ahora creo entender este asunto de extravíos, porque parece que el Presidente leyó ayer este blog…

Vizcarra: Francesco Petrozzi presentó su renuncia al Ministerio de Cultura y lo hemos aceptado

 

 

Ha mandado al ministro Pavarozzi allí donde está la cultura peruana…, o sea, a la mierda.

 

Imagen: elblogdepablogallo.blogspot.com /  titular diario: “Gestión” 4.12.2019.

LA FORZA DEL DESTINO


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El operático señor Petrozzi, ministro de cultura, parece estar destinado a meter la pata, además de reiterar la acción y hundirse hasta que las cosas le impidan respirar.

 

A su desafortunada –por decirlo suavemente- decisión de despedir a Hugo Coya, presidente de Ejecutivo IRTP (Instituto de Radio y Televisión del Perú), es la más reciente metedura de miembro inferior del lírico tenor que o es muy tonto, es un topo de las fuerzas naranja (la desbancada bancada de Fuerza Popular, con la que llegó al congreso y de la que formó parte), o en un chivo expiatorio enviado por el presidente Vizcarra al que no le gustó la cobertura del canal que Coya presidía, con respecto a la excarcelación de la señora Fujimori.

 

No lo sé a ciencia cierta, pero la maratón televisiva del señor P, frente a las declaraciones de Hugo Coya en un programa de TV,  dejan a este émulo minus de Carreras y Plácido Domingo –por decirlo suavemente, otra vez- como un fabulador, como alguien que dice lo que no es cierto.

 

Declara ser muy tímido, pero su ego lo traiciona y se hunde  chapoteando desesperado no sé si por cuenta propia o de alguien, convirtiéndose en un notorio personaje,  ese cuyo nombre él ve en las marquesinas del Metropolitan Opera o de la Scala de Milán en sus sueños canoros.

 

Cuando todos defienden al defenestrado, él tenorísticamente se afirma en su ministerial acto, ése que fue publicado un domingo en el diario oficial “El Peruano”, como tendiente a llevar “aire fresco” a IRTP, nombrando otra vez al señor Guzmán, al que Coya reemplazó cuando lo cesaron del cargo.

 

Tozudo el señor Petrozzi, ignora que tirios y troyanos deploran la salida de Coya, el modo en que este fue echado y que unánimemente mencionan su buena gestión frente al Instituto. Él cree y dice ser dueño responsable de sus decisiones como ministro, claro que las decisiones que toma son para llorar o mandarlo, como futbolísticamente se dice, “al rincón de las ánimas”. Bueno, yo, de Vizcarra (a no ser que jueguen en oscura dupla) lo mandaría a la mierda.

 

 

Nota: Al escribir este pequeño artículo, temprano por la mañana del 4.12.2019, el ministro Petrozzi, que ayer homenajeó a quien fuera nuestra compositora Chabuca Granda y diera un discurso que sonaba a despedida, no ha renunciado…

 

 

Imagen: http://www.canstockphoto.es

CON “M” DE MUERTOS VIVIENTES


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Basta ver las listas de los candidatos al Congreso para saber que los muertos vivientes, los zombis famosos se sacuden la tierra que los cubría y acomodan sus andrajos que malcubren la gusanera y la podre para iniciar su marcha. ¿La meta? Un sitiecito en lo que fue el congrezoo, desde donde poder vomitar sin que les hagan nada, porque la curul, el sitiecito, les asegura inmunidad/ impunidad: pueden cagarla donde quieran y mearse sobre cualquier principio.

 

La pandilla de cadáveres destartalados repite como mantra sus consignas y confía en que hay un 15% de la ciudadanía que sufre de adicción a la mugre, a los hedores de la descomposición y el desagüe y que peor es nada, que hay que cultivarlos con bocanadas de aliento fétido y tápers proselitistas llenos de excremento.

 

No importa que un 85% de intonsos celebraran el cierre del viejo congrezoo porque la memoria es frágil y cuando vean las caras pustulosas, ajadas y amarillentas pero conocidas, habrá mucho que se echen en sus brazos, aunque les pedirán cuidado porque algún entusiasmo regurgitado se los puede arrancar.

 

Los muertos vivientes confían en la desmemoria y el olvido de la gente y están muy seguros que sus olores ni se van a notar en medio del aroma a gasolina y basura que reina en las calles.

 

Es que parece que en el Perú no aprendemos y buscamos el hueco para meter la pata repetidas veces. “Nacidos para sufrir” no es el título de una vieja película india de Bollywood, sino lo que podría ser el lema masoquista de un país en el que los enterrados regresan de sus tumbas para seguir haciendo de las suyas, porque como decía Humberto Martínez Morosini, “Aquí no pasa nada”.

 

¿No será que se están preparando para una superproducción de Chollywood que se va a filmar en el Presbítero Maestro?

 

Imagen http://www.rtve.es

EL BARÓN DE MALAPATAENBURGO


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 Un comentario me trae a la memoria al “Barón de Malapataenburgo” personaje de mi infancia barranquina.

Su recuerdo, lo confieso, es borroso a pesar de que si trato consigo verlo entre la niebla de los años (han pasado más de sesenta): bajito, serio pero amable; con un bigotito a lo Adolfo Hitler y el pelo cortado “a cepillo”. Era profesor de inglés y apellidaba Telaya. Su nombre no lo supe nunca, pero me enteré por mi madre, que era arequipeño.

 

Era nuestro vecino, porque vivía muy cerca de “Villa Teresa”; en realidad únicamente había que bajar las escaleras que daban a la puerta de al lado en la calle y en el primer descanso estaba su departamento, donde vivía solo. Otra puerta daba al departamento de la familia Rivarola (que tenían lo que creo era un automóvil Standard-Vanguard, negro y pequeño que estacionaban fuera, en la calle Ayacucho). Tal vez había otro departamento allí, pero bajando el último tramo de escaleras se pasaba frente al de Anita Williams, costurera eximia y amiga de mi madre; el departamento de Anita se abría a una gran terraza de la que se veía el acantilado y por supuesto el mar.

En la terraza había una sombrilla rígida,  pintada de colores rojo y amarillo tal vez y sí, muy descolorida por el sol de innumerables veranos…

La terraza era un territorio donde soñar con aventuras que tenían al mar como escenario y a los barcos piratas como protagonistas, mientras a mi madre le probaban un vestido que había llevado para que “lo arreglaran”.

 

¡Personajes y años barranquinos que pasaron!… La memoria es un reloj cucú al que hay que darle cuerda, esperar que su mecanismo no se haya estropeado con el tiempo y nos sorprenda con el pajarito que sale para anunciar las horas; esas que ya no volverán.

 

Imagen: http://www.solostocks.com