EL PROFETA


Decía cosas que no gustaban. No decía lo que querían.

Oían, pero no escuchaban…

A pesar de que se reunían muchos para oírle, la mayoría meneaba la cabeza y se iba, ignorándole y conversando de otras cosas…

Hasta que un día, el día señalado, la multitud decidió que era suficiente, que había que acabar con él y votó por el otro candidato, que decía lo que todos querían oír…

Tiempo después, vino el lloro y el crujir de dientes.

Publicado en el blog masticadoresvenezuelacolombia.wordpress.com

CUARTO CRECIENTE


De niño, oyó alguna vez hablar del “cuarto creciente”, preguntó qué era “creciente” y le dijeron que era algo que aumentaba, “que crece, pues, preguntón…” y entonces se quedó pensando en cómo sería eso, de una habitación, o sea, como su cuarto, que crecía, porque le parecía muy bueno si su cuarto fuera de esos, crecederos, para que no estuviera tan lleno de juegos, juguetes, muñecos, libros de cuentos, ropa, toallas, de zapatos y zapatillas, de su colección de avioncitos, de las cajas cerradas con cinta pegante, que tenían escrito “mamá”, “papá”, “vajilla de abuelita”, “documentos y papeles”…

Su cuarto, que estaba tan lleno de cosas, que apenas cabía la cama, chiquita –no como la de sus papás-, además de la cómoda, que tenía los tres cajones llenos, en los que se mezclaban envolturas de chocolate, dos pijamas, y un sinnúmero de objetos que guardaba como tesoros…

Un “cuarto creciente” … ¡Ojalá fuese así su cuarto y no tuviese que poner sobre la cama al dragón de peluche, a los muñecos de “Toy Story” y su bata, cuando no estaba acostado (aunque la bata siempre estaba a los pies y él dormía abrazado al dragón), o sea de noche …

Era macanudo que viniese la noche y dormir, para soñar con un cuarto que crecía, se inflaba y le permitía tener todo allí dentro, sin que sintiera que las cosas lo apachurraban…

Cuarto creciente” … Lo tendría en su casa, cuando fuera grande, trabajara… Pensándolo mejor: ¿Y si todos los cuartos de su casa fueran “crecientes” …?

Imagen: ElBlogVerde.com

PUBLICADO EN EL BLOG masticadoresvenezuelacolombia.wordpress.com 9.7.2021

“NO SÉ SI TÚ TE ACUERDAS…”


Toribio Alayza, “Toto”, mi amigo entrañable y colega, que ya se fue al “Barrio Eterno”, nos dejó el ejemplo de un creativo múltiple, porque no solamente escribía maravillosamente bien, sino que era dueño de un buen humor envidiable, tenía una memoria prodigiosa, fue autor de campañas publicitarias memorables y de frases que se siguen usando hoy (como “Pásame la Manty”, para margarina “Manty”), dirigió cientos de comerciales y según creo, fue el director creativo de más de un programa de la tele hace mucho tiempo…

Con él, ya cuando los dos no trabajábamos en la parte creativa de ninguna agencia de publicidad, nos escribíamos casi a diario, intercambiando anécdotas, recuerdos publicitarios en común y personales, empezamos a escribir una “novela”, en la que cada uno iba inventando un capítulo, teniendo como única referencia lo que antes había escrito el otro… Avanzamos hasta que yo, lo confieso, “saqué la mano” y abandoné el cometido creativo, porque sentí que las ideas se me estaban agotando… En resumen, me ganó “Toto”, que era inagotable…

Desgraciadamente, no recuerdo el tema, pero creo que era policial y divertido, así como tampoco guardo ningún registro de lo escrito, porque la tecnología y mi propia desidia me atacaron varias veces, borrando el disco duro de mis computadoras (me ha sucedido con por lo menos tres máquinas y no tuve “back up” …), con la pérdida de infinidad de registros.

Pero otro juego que nos entretenía, “chateando” (por escrito, porque “Toto” estaba totalmente sordo), era una especie de “competencia” que hacíamos, recordando eslóganes pasados y a qué productos pertenecían. Yo me “preparaba” para cada sesión de “chat”, que era acordada previamente, premunido de ejemplares antiguos de “Caretas”, algunas revistas bien vetustas argentinas (que habían sido de mi madre) y un “folder de palanca” donde tenía pegados y archivados, avisos que me habían llamado la atención…  Era francamente divertido, porque nos unían nuestro antiguo trabajo de creativos publicitarios, las ganas de entretenernos y por, sobre todo, la amistad. Era además una manera en que los dos manteníamos activo nuestro cerebro…

Ya mi amigo no está aquí, pero su recuerdo vive siempre en mí, porque ambos formamos parte de ese mundo maravilloso que es la publicidad y que tiene la característica de permanecer y alojarse en la memoria, haciendo que sintamos el agradable calorcito que proporciona un café compartido y conversado, digamos que en el “Haití” de Miraflores…

Imagen: “Toribio Alayza, Tato Gómez de la Torre, Manolo Echegaray.

PUBLICADO EN EL BLOG mentemochilera.blogspot.com HOY, MARTES 6.7.2021.

RECORDANDO…


Dicen que recordar es volver a vivir y el siguiente, es un pequeño artículo que publiqué en “CODIGO”, el 27 de febrero del 2019…

RAPIDOL DORADO

Era un aceite para carros que se vendía y publicitaba en el Perú hace muchos años, tantos que he buscado en Internet, ese auxiliar inapreciable entre otras cosas cuando se trata de remontarse en el tiempo para encontrar datos e imágenes y no he encontrado nada; sé que en alguna antigua revista que tengo guardada en…., hay un aviso (en blanco y negro, claro) donde se “humaniza” al producto como una gota con ojos y amplia sonrisa: tal vez está guiñando un ojo y haciendo con la mano el símbolo de “OK”, pero por supuesto, confiar en la memoria no es lo más correcto…

Este artículo viene a propósito que mi padre (y seguro muchas personas más) decía “rapidol dorado” para significar que hacía o quería algo muy rápidamente y esto es una vieja muestra de cómo la publicidad se convierte en parte integrante del habla popular cuando acuña palabras, frases y expresiones que luego se integran naturalmente al diario hablar y comunicarse; esto ha sucedido siempre y es un indicativo de la “potencia” que la publicidad tiene en la vida común.

Las “frases felices” se cuentan por montones y han pasado a ser parte del acervo popular que las adopta y les da a veces significados que no son el o los que se plantearon inicialmente y es que la publicidad influye de maneras impensadas en una sociedad que cada vez tiene más acceso al conocimiento y está más interconectada…

Para terminar, vuelvo al tema de la responsabilidad del publicitario en la formación de esta sociedad que es más amplia, diversa y complicada, una responsabilidad que va hasta colocar en la mente y en la boca del consumidor las palabras que dice: es algo que hay que tener siempre presente y tomar muy en cuenta.

codigo.pe / 27 febrero, 2019 in Columnistas, Master Manolo.

TENGO UN SOBRINO…


Hace mucho tiempo, trabajando en mi propia agencia de publicidad, un cliente me preguntó cuánto le costaría que hiciéramos un logotipo y al comunicarle el precio, me dijo: ¡Tanto…!  Yo tengo un sobrino que dibuja muy bien y él no me cobraría eso, incluso, me lo haría gratis…”; mi respuesta fue inmediata y le respondí: “¿Por qué no le da el trabajo a él?” …

Tal vez esa respuesta fue la que hizo que poco después, perdiéramos la cuenta. El cliente se fue con su producto y su “música” a otra parte…

Ahora, que rememoro este hecho, me río y pienso en que muchas veces, quienes creen tener “la sartén por el mango”, se queman con el aceite hirviente; de pronto, mi respuesta no fue lo más “polite” del mundo y hubiera sido mejor si le ofrecía trabajo a su sobrino dibujante y de paso “amarraba” la relación con el cliente, pero me salió del alma lo que dije, porque siempre pienso que cuando te dicen una tontería, no te puedes quedar callado, ni ser diplomático y menos en una relación que se considera profesional …

Me parece errado ese concepto que pregona que “el cliente SIEMPRE tiene la razón”, porque retrata una situación de sumisión entre quien presta el servicio (o vende) y quien lo recibe (o compra), que me parece inaceptable. Debería ser una situación de igualdad, de intercambio, en el que una parte ofrece y da y la otra recibe y acepta o no lo hace y si esto último sucede, tendría que exponer sus razones para la negativa. Esto es un poco utópico, porque la “razón” mayormente invocada es el “gusto”: “No me gusta”.

No me gusta” y punto, porque “yo soy el cliente” (alguna vez me lo dijeron así…); es precisamente, dicho así o más o menos parecido, la “razón de la fuerza”, la que denota que la relación cliente-agencia, es asimétrica, con el lado ancho del embudo, ya sabemos para quién…

No se trata de creerse un genio, pero respetos guardan respetos y como le dije a un cliente un día: “Yo hago publicidad y tú golosinas, ¿qué te parece si tú haces publicidad y yo golosinas…”

Imagen: alamy.es

PUBLICADO EN mentemochilera.blogspot.com

HOY, MARTES 29.6.2021.