LA FORZA DEL DESTINO


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El operático señor Petrozzi, ministro de cultura, parece estar destinado a meter la pata, además de reiterar la acción y hundirse hasta que las cosas le impidan respirar.

 

A su desafortunada –por decirlo suavemente- decisión de despedir a Hugo Coya, presidente de Ejecutivo IRTP (Instituto de Radio y Televisión del Perú), es la más reciente metedura de miembro inferior del lírico tenor que o es muy tonto, es un topo de las fuerzas naranja (la desbancada bancada de Fuerza Popular, con la que llegó al congreso y de la que formó parte), o en un chivo expiatorio enviado por el presidente Vizcarra al que no le gustó la cobertura del canal que Coya presidía, con respecto a la excarcelación de la señora Fujimori.

 

No lo sé a ciencia cierta, pero la maratón televisiva del señor P, frente a las declaraciones de Hugo Coya en un programa de TV,  dejan a este émulo minus de Carreras y Plácido Domingo –por decirlo suavemente, otra vez- como un fabulador, como alguien que dice lo que no es cierto.

 

Declara ser muy tímido, pero su ego lo traiciona y se hunde  chapoteando desesperado no sé si por cuenta propia o de alguien, convirtiéndose en un notorio personaje,  ese cuyo nombre él ve en las marquesinas del Metropolitan Opera o de la Scala de Milán en sus sueños canoros.

 

Cuando todos defienden al defenestrado, él tenorísticamente se afirma en su ministerial acto, ése que fue publicado un domingo en el diario oficial “El Peruano”, como tendiente a llevar “aire fresco” a IRTP, nombrando otra vez al señor Guzmán, al que Coya reemplazó cuando lo cesaron del cargo.

 

Tozudo el señor Petrozzi, ignora que tirios y troyanos deploran la salida de Coya, el modo en que este fue echado y que unánimemente mencionan su buena gestión frente al Instituto. Él cree y dice ser dueño responsable de sus decisiones como ministro, claro que las decisiones que toma son para llorar o mandarlo, como futbolísticamente se dice, “al rincón de las ánimas”. Bueno, yo, de Vizcarra (a no ser que jueguen en oscura dupla) lo mandaría a la mierda.

 

 

Nota: Al escribir este pequeño artículo, temprano por la mañana del 4.12.2019, el ministro Petrozzi, que ayer homenajeó a quien fuera nuestra compositora Chabuca Granda y diera un discurso que sonaba a despedida, no ha renunciado…

 

 

Imagen: http://www.canstockphoto.es

LA COLMENA, EL LADRILLO Y EL TRANVÍA


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Escribo, a raíz de esta fotografía que me hizo llegar Carlos, compañero de clase en mi aumentada promoción escolar, para agregar un ingrediente más a la “máquina de recordar” y como suelo decir, “gatillar” su funcionamiento.

 

Cualquier ex alumno del colegio de La Inmaculada en Lima, sobre todo si tiene sus añitos, verá que se trata del edificio del colegio, hecho exteriormente de ladrillo, un tranvía que pasa y la avenida La Colmena…

 

De los tres ingredientes, uno ya no existe y es el tranvía. Ese transporte público democrático, ordenado, movido por electricidad, era un tejido que interconectaba la ciudad y los balnearios, traqueteante, con vagones autónomos casi siempre pintados de color gris, aunque había alguna “línea”, digamos ruta, que los tenía verdes y eran más pequeños. Algunos llevaban otro coche acoplado y recuerdo también que se podía subir a algunos que luego, eléctricamente, subían la grada del pescante y cerraban las puertas con un “chisss….” Característico al reiniciar la marcha. La “Compañía Nacional de Tranvías”, CNT por sus siglas que estaban pintadas de rojo oscuro a los costados de los “carros”, que así se solía llamar a los vagones, prestaba un buen servicio de transporte, necesario en la Lima que crecía, todavía sin conocer aún de microbuses y asardinamientos de hora punta.

 

Alguna “línea” estaba conectada a al servicio adicional de ómnibus, que cubría una zona donde el tranvía terminaba su ruta y a estos ómnibus no muy grandes se les llamaba “el urbanito”. Si no me equivoco, el costo del pasaje del “urbanito” estaba incluido en el del tranvía, pero francamente no tengo la certeza porque seguramente los engranajes de mi “máquina de recordar” tienen un poco de óxido…

 

Los conductores del tranvía iban de pie, adelante y empuñaban un “timón” que era una palanca y la hacían girar, mientras los rieles guiaban el recorrido y el vehículo recibía la fuerza motora de la electricidad por un “trole” (del inglés “trolley”, que en el caso de los tranvías debería ser “trolley pole” –la vara del trolley- que es el tranvía propiamente traducido) o sea el conducto que llevaba la fuerza motriz hacia la ruedita que hacía contacto con el cable eléctrico; el circuito se cerraba con el contacto del tranvía con los rieles…

 

El tranvía tenía alternativamente “adelante y atrás” según la dirección en que fuera, porque los comandos los tenían iguales en ambos lados y los espaldares de los asientos de los pasajeros se podían variar en posición para que siempre miraran “al frente”.

 

Perdonen esta larguísima disquisición sobre los tranvías de mi infancia, esos de los que en una “línea” cubría de Lima a Chorrillos (ida y vuelta) por la avenida Pedro de Osma, a la vuelta de mi casa, atronándola medio “terremóticamente” para los que no tenían costumbre; esos que “gorreábamos” para tratar de no pagar pasaje y eran parte del paisaje y esperábamos con excitación poniendo sobre los rieles, chapitas metálicas (tapas corona) de gaseosa para que las aplastara y así, aplanadas, usarlas como “run-runes” en nuestros “combates infantiles de run-run”…

 

Ofrecidas mis disculpas, por ahora llego hasta aquí, porque los otros dos elementos del título alargarían esta entrada para el blog y prometo volver pronto sobre ellos para “completar”. Entonces, haciendo funcionar de nuevo la “máquina de recordar”, iremos hasta una segunda parte que espero -contrariamente a lo que se dice- sea buena.

¿LO DIGITAL TE VUELVE VEGETAL?


 

DURA UN POCO MÁS DE 41 MINUTOS, PERO ESTE DOCUMENTAL ME PARECE ALTAMENTE RECOMENDABLE E INTERESANTE. EL TÍTULO DE ESTA ENTRADA AL BLOG NO ES EL DEL DOCUMENTAL, PRECISAMENTE, PERO HACE UNA PREGUNTA QUE ES CLAVE RESPONDER. 

Gracias Youtube.

BARRANCO: TIEMPO DE AMAR


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  Hay muchas historias en mi infancia.

Vivíamos en una casa grande, llena de rincones oscuros y con vidrios de colores. De muchos colores.

A través de los rojos se veía porque eran transparentes, pero los otros eran “catedral” y solo dejaban pasar la luz.

En la terraza de abajo poníamos una colchoneta y nos tirábamos a leer chistes: El Pájaro Loco, El Conejo Oswaldo, El Capitán Marvel.

También leíamos “El Chico de las Dunas”, que tenía una cita se San Agustín pegada en la parte de atrás. Entonces nos sentíamos en la hacienda, durmiendo bajo los árboles y pescando en el río.

A la hora de almorzar, dejábamos abierta la ventana del comedor para que entrara el aire de mar. El comedor. Con su mesa de mantel de hule: la mesa tenía diversos crujidos.

Nosotros escondíamos las espinacas, tratando de que no nos vieran, en el borde de debajo de la mesa.

-o-o-o-o-o-

Quizá tú te acuerdes de esos días largos de vacaciones en los que bajábamos a la playa y nos poníamos las zapatillas (las de básquet nomás hermano, mi mamá no me compra de las otras) para que las piedras no nos aplastaran los pies.

¡Y los erizos! ¿Te acuerdas?

La señora gorda que se metía de a poquitos, bien agarrada de la soga y las olitas que hacía.

Las escaleras de madera y los rieles oxidados, llenos de musgo y pequeños choros…

¡Vacaciones! Tiempo de sol y playa. Tiempo de los amores nuevos que se iban cada tarde en el pico de una gaviota.

Tiempo de no ir al colegio y volver por la noche, pasadas las diez, a la casa.

-o-o-o-o-o-

Mi infancia tenía cerros azules y bosques del color de la tarde en mis juegos y los piratas navegaban desde la baranda de la terraza.

Éramos Sandokán y Mompracem quedaba al frente, casi pasando la quebrada.

Todas las tardes arribábamos con el botín preciado de los sueños. Todas las tardes los vidrios filtraban la realidad en verde, rojo, amarillo y azul.

Jugábamos solos y al caer la noche regresábamos cansados de vagar por entre las páginas del libro que estábamos leyendo. Yo era Phileas Fogg y daba la vuelta al mundo en un juego que tenía capítulos. “¿Dónde nos quedamos ayer?”: Ese era nuestro visitar a la fantasía diaria.

La casa de Lucho tenía una perezosa grande, de metal, con cojines floreados; allí en las noches de los catorce años, cantábamos y Lucho empezaba a tocar la guitarra.

“Noches de Ipacaraí” era la mejor. Era verano, claro: las mejores canciones se cantan en verano.

Adaptábamos letras y nos asombraba ser tan poetas.

Cada noche descubríamos que era mejor sentarse conversando de las chicas, que darse una vuelta en bicicleta tirando papelitos, con una liga, a los enamorados en la costanera.

Entonces yo me iba a la casa y Lucho me acompañaba. Yo volvía, lo acompañaba y él me acompañaba al regreso…

Y así, conversando, pasaba nuestra pequeña adolescencia.

Nos asombrábamos de todo y ver a las chicas en ropa de baño era como película para mayores de 18.

Así éramos los chicos entonces.

 

1° de setiembre 1972.

 

Nota: Este es el primer cuento que un diario, “Correo”, publicó, por la intermediación de don Jorge Donayre Belaunde, “El Cumpa”, notable periodista, guionista de televisión y director creativo de “Kunacc”, la segunda agencia de publicidad donde trabajé como redactor.

Como curiosidad, diré que la ilustración que realizó el dibujante del diario, no tenía nada que ver con el texto, porque era una pareja de jóvenes besándose con el fondo del “Puente de los Suspiros”.

A la narración  agregaron, a modo de presentación: “Un joven narrador inicia la que esperamos sea larga y fecunda colaboración con este diario, cordialmente abierto siempre a los nuevos valores”.

 

Imagen: Barranco, Puente de los Suspiros.  http://www.pinterest.com

 

 

 

YO TENÍA DIEZ PERRITOS


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 Yo tenía diez perritos, yo tenía diez perritos, uno se me fue a la nieve, no me quedan más que nueve…”

 

Esa canción que todos –de niños- cantamos alguna vez y que servía saber contar por lo menos hasta diez, para hacerlo en  reversa, para fijar lo que era una resta, para que las pequeñas rimas facilitaran el recuerdo y para memorizar las circunstancias en que los pequeños canes desaparecían hasta llegar al perro que se fue al cerro, como de costumbre me vino a la memoria sin razón alguna, estuve repitiéndola hasta que lo tomé como una señal, me senté a escribir y lo primero que hice fue poner el título como para no tener escapatoria.

Me pongo a pensar en la letra y parece la historia de un niño o niña (aunque tal vez fuera un “grande”) descuidado o con mala suerte porque los animalitos o se iban o se morían, aunque es verdad que era un desaparecer rimado, lo que tal vez haga más llevaderas las ausencias.

 

Es, creo también, una metáfora de la vida que te da mucho y te va, poco a poco, quitando lo que te dio, con una tonadita alegre y despreocupada, como para que cantando, el hecho cierto de que en la realidad todo se acaba, no sea traumático, es decir que las cosas se van y es natural que así sea.

 

Por supuesto, cuando cantaba “Los diez perritos” era un chico que no pensaba nada de eso sino en acordarme de la letra, del orden descendente y de las rimas sonoras. Ahora que el tiempo ha pasado, me doy el lujo de interpretar –a mi manera- algo que casi inconscientemente repetía y me doy cuenta que si se destripa el juguete, uno tendrá resortes, rueditas y alambre, pero ya no podrá jugar.

 

Imagen: http://www.youtube.com

 

 

PREGUNTA. ES LA MEJOR MANERA DE SABER.


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Hay quienes tienen miedo, vergüenza o se sienten dueños del conocimiento y no preguntan, lo que resulta tremendo porque se equivocan permanecen con la duda y en publicidad esto es peor, porque el publicitario tiene que transmitir lo que sabe… y si no lo sabe ¿qué transmitirá?

Quedarse con la duda o dudas y no preguntar a tiempo, puede hacer caer por la base toda la comunicación aunque sea brillante y atractiva; recordemos siempre que la base del negocio publicitario es la información y que la creatividad no puede hacer absolutamente nada si no está sustentada en datos fehacientes en los que el consumidor confiará.

Porque se maneja material informativo relevante, no puede ser parcial ni es dable que existan “huecos” en él; de nada sirve algo incompleto porque a lo que va a llevar es a equivocarse y trasladar este error al sector del consumidor, donde se multiplicará.

Es muy sencillo preguntar por qué y reconocer que no se sabe algo porque los publicitarios tratan sobre tantos y tan variados temas que su conocimiento, en casos específicos, puede ser nulo o lo que es peor: incompleto, defectuoso o sesgado.

Preguntar no “te va a hacer menos”, antes bien, aumentará tu conocimiento y con ‘el, tu capacidad profesional; recuerda siempre que nadie comunica aquello que desconoce.

 

Publicado en codigo.pe 26.8.2019

EL PLAN DE JAIR BOLSONARO PARA “PAVIMENTAR” EL AMAZONAS


INCENDIO AMAZONÍA FOTO REUTERS

Fue diseñado por los militares en la época de la Guerra Fría. Va a construir rutas, puentes y ferrocarriles a través de la selva. Para eso se están deforestando enormes superficies con las “queimadas”

Por Gustavo Sierra

24 de agosto de 2019

Especial para Infobae America

 

En los primeros meses de su gobierno, Jair Bolsonaro, desveló su proyecto para el Amazonas sin que muchos lo advirtieran. Diseñó un nuevo presupuesto para Defensa y el 98% está destinado a un antiguo programa denominado Calha Norte (canal norte).

En ese momento pocos advirtieron que esa era la base de su estrategia para desforestar la reserva de oxígeno más importante que tiene el planeta y desarrollar un territorio virgen que podría llevar a Brasil a un enorme crecimiento económico. Consiste en crear “infraestructuras estratégicas para la defensa de la frontera norte del país“.

Un proyecto del Ejército brasileño de los ’80, en plena Guerra Fría, para desarrollar un territorio de 1,5 millones de kilómetros cuadrados a lo largo de ocho estados –Acre, Amapá, Amazonas, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Pará, Rondônia y Roraima–, un área más grande que todo el territorio de Perú o la mitad de Argentina o todo Irán. Con represas, carreteras y puertos sobre el río Amazonas. Y para esto, la clave está en la liberación de territorio, en ganar espacio a la selva, en talar árboles. Todo basado en el mismo principio que utiliza, por ejemplo, China para no cumplir con las reducciones de emisiones de carbono que aumentan el calentamiento global y que es un mensaje para las grandes potencias occidentales: “Ustedes se desarrollaron desforestando y contaminando; ahora nosotros queremos tener la misma oportunidad“.

Calha Norte fue desarrollado en 1985, durante el gobierno de José Sarney, y con Brasil –así como el resto de América Latina- bajo la influencia de Estados Unidos. Las justificaciones del proyecto fue la fuerte presencia de militares cubanos en Surinam, así como las guerrillas colombianas, del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo que constituía una hipotética amenaza comunista.

 

También, los militares querían combatir el contrabando en la frontera y morigerar los conflictos entre empresas mineras, garimpeiros (mineros informales) e indígenas. En ese momento, la Iglesia Católica se opuso firmemente a la iniciativa. “El proyecto acelerará el proceso de destrucción de la cultura indígena, además de representar un desperdicio de recursos financieros, materiales y humanos que podrían ser destinados a obras de infraestructura y apoyo a la población del Amazonas”, dijeron los obispos en un comunicado. Después vinoFernando Collor de Mello que no tenía ningún interés en el asunto y la caída del Muro de Berlín hizo el resto. Calha Norte quedó archivado hasta que los militares, que constituyen una fuerza fundamental del gobierno de Bolosnaro, lo desempolvaron.

El resultado lo vimos en las últimas semanas. Una combinación de la voracidad por nuevas tierras de los productores rurales, una sequía profunda y el comienzo de algunas obras relacionadas con el Calha Norte.

Más de 70.000 focos de incendio, provocados fundamentalmente por la deforestación. De acuerdo al Instituto Nacional de Investigación Espacial, sólo en el mes de julio se deforestaron 2.254 kilómetros cuadrados, un 278% más que en el mismo mes del año pasado. Una tragedia para la Humanidad que Bolsonaro intentó esta semana traspasarla a las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que protegen el Amazonas. “Puede estar ocurriendo, es una posibilidad, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esas ONG ambientalistas para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil; esa es la guerra que enfrentamos”, dijo Bolsonaro. Y lanzó una frase ingeniosa: “Antes me trataban del ‘monstruo de la motosierra’ y ahora dicen que soy ‘Nerón'”. Algunos periodistas brasileños ya lo denominan “El Nerón del Amazonas“.

En febrero, tres ministros de Bolsonaro presentaron en Tiriós, estado de Pará, los planes para construir un puente sobre el río Amazonas en la ciudad de Óbidos, una hidroeléctrica en Oriximiná y la extensión de la carretera BR-163 hasta la frontera con Surinam. Esa es la columna vertebral del Calha Norte. De acuerdo a un documento oficial publicado por la plataforma “openDemocracy”, el plan de Bolsonaro es “ocupar la región amazónica con infraestructura estratégica para evitar que otro proyecto multilateral de protección de la selva, denominado corredor ecológico Triple A: Andes – Amazonas – Atlántico, pueda ser implementado en el futuro”.

 

Y una de las páginas del powerpoint en el que se presentó el proyecto, de acuerdo a openDemocracy, dice que “hay que poner en práctica el Calha Norte sobre la cuenca del Amazonas e integrarlo al resto del territorio nacional, para hacer frente a las presiones internacionales“. Durante la campaña en 2018, Bolsonaro citó la idea del Triple A como una amenaza a la soberanía del país. El proyecto de cuidado del medio ambiente continental denominado “Corredor AAA“, fue propuesto hace unos años por un ambientalista colombiano con el propósito de formar un gran corredor ecológico que abarcara 135 millones de hectáreas de bosque tropical, que se extendería de los Andes al Atlántico, pasando por el Amazonas.

Los documentos del gobierno brasileño dicen que “existe actualmente una campaña globalista que relativiza la Soberanía Nacional en la Cuenca Amazónica, usando una combinación de presión internacional y opresión psicológica tanto externa como interna. Esa campaña moviliza a ONGs ambientalistas e indigenistas, además de los medios de comunicación, para ejercer presiones diplomáticas y económicas. Implica también a las minorías indígenas y quilombolas (afrodescendientes) para que actúen con el apoyo de instituciones públicas de los niveles federal, estatal y municipal. El resultado de este movimiento restringe la libertad de acción del gobierno”.

La primera fase del Calha Norte es continuar la ruta transamazónica BR-163, que actualmente conecta Cuiabá y Santarém, hasta la frontera con Surinam. Luego, se conectará esta carretera con otras que den acceso a Manaos, Porto Velho y la frontera con Venezuela. Esto incluye un gran puente sobre el río Amazonas frente al puerto de Óbidos. En forma paralela se construirá el complejo de vías del ferrocarril EF-170 o Ferrogrão. Al mismo tiempo, se levantará la central hidroeléctrica de Oriximiná, en el río Trombetas, con capacidad para generar energía para todo el Amazonas, particularmente las ciudades de Manaos, Macapá y Boa Vista, que sufren permanentes cortes de luz. Y si a esto se le suma la presión del sector agrícola ganadero que expande cotidianamente la frontera de las tierras aptas para el cultivo o el engorde de animales a través de las “queimadas”, el resultado es una deforestación masiva como nunca antes se vio en la Tierra y que propicia los devastadores incendios que estamos viendo.

La tala de árboles en la Amazonia aumentó un 15% entre agosto de 2018 y julio de 2019, en comparación con el mismo período del año anterior. Según el Sistema de Alerta de Deforestación se registraron 5.042 kilómetros cuadrados de devastación. La organización ambientalista Imazon informó que sólo en el mes de julio, la destrucción de los bosques ascendió a 1.287 kilómetros cuadrados, eso corresponde a un aumento del 66% con respecto a julio del año anterior cuando la deforestación alcanzó los 777 kilómetros cuadrados. Y se avanzó sobre las áreas de conservación: la unidad protegida Triunfo do Xingu perdió 82 kilómetros cuadrados en el mes de julio, la de Florex Río Preto-Jacundá 40 km. y la Resex Jaci-Paraná 25. También se perdieron tierras de las reservas indígenas del estado de Pará: Apyterewa, Trincheira Bacajá e Ituna/Itatá.

Hasta que no oscureció a las tres de la tarde sobre San Pablo por la columna de humo de los incendios –que de acuerdo a las fotos satelitales ya cruzan como un cuchillo el corazón de Sudamérica- no hubo reacción del gobierno brasileño. La comunidad internacional ya había puesto el grito en el cielo.

Noruega, el principal donante del Fondo Amazonia, el mecanismo de cooperación global que más recursos aporta para reducir los gases de efecto invernadero por la deforestación, anunció que no entregará los 30 millones de euros que tenía comprometidos. Era la reacción por los incendios y a la medida del gobierno brasileño de cambiar de forma unilateral al equipo directivo que gestiona el fondo. Inmediatamente, el segundo aportante, Alemania, se sumó al boicot. La respuesta de Bolsonaro fue brutal: “Tengo un mensaje para la querida Angela Merkel: agarrá tu dinero y reforestá Alemania. Lo necesitan mucho más allí que aquí“. Y cuando le preguntaron por la decisión de Oslo, añadió: “¿No es Noruega la que mata ballenas en el Polo Norte? Agarren su dinero y vayan a ayudar a Merkel a reforestar Alemania”.

 

Bolsonaro también se enfrentó al Papa Francisco, que se prepara para liderar un sínodo especial sobre la Amazonía en octubre. Bergoglio cuestionó “la mentalidad ciega y destructiva” de aquellos que buscan beneficiarse de la selva tropical más grande del mundo. “Lo que está sucediendo en la Amazonía tendrá repercusiones a nivel mundial”, advirtió. La respuesta del presidente brasileño cuando le pidieron un comentario sobre lo que había dicho el Papa fue: “Brasil es la virgen que todo pervertido extranjero quiere tener en sus manos”.

Y sobre el fin de semana, vino la reacción de otros países europeos. Francia e Irlanda anunciaron que se opondrán al acuerdo recientemente anunciado de un tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur porque Bolsonaro no muestra un compromiso real de cuidar el medio ambiente.

“Teniendo en cuenta la actitud de Brasil en las últimas semanas, el presidente de la República se ve obligado a denunciar que el presidente Bolsonaro le mintió durante la cumbre del G20 en Osaka”, dice el comunicado oficial de la oficina del presidente Emmanuel Macron.

“Las decisiones y propósitos vertidos por el mandatario brasileño en estas semanas muestran bien que el presidente Bolsonaro decidió no respetar los compromisos climáticos ni esforzarse en materia de biodiversidad. En las actuales condiciones, Francia se opone al acuerdo con el Mercosur”, concluyó.

Casi al unísono, el primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar, dijo que estaba “muy preocupado” por lo que estaba sucediendo y que seguirá muy de cerca el comportamiento del gobierno brasileño en los próximos dos años. “Si no cuida el medio ambiente no ratificaremos el tratado”, dijo Varadkar, echando por tierra el esfuerzo de 20 años de negociaciones por parte de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.

Los ambientalistas brasileños dicen que sólo la presión internacional podrá detener el proyecto Calha Norte que promete “pavimentar” el Amazonas. Si se ve muy ahogado, tal vez, Bolsonaro termine negociando más ayudas y créditos a cambio de morigerar los efectos de las rutas y ferrocarriles que van a atravesar la selva con su inevitable deforestación.

Pero seguramente no se detendrá en el “desarrollo” de su Amazonía y del “pulmón de todos”. Está en su ADN. Fue su proyecto “secreto” desde que lanzó su campaña a la presidencia. Y seguramente tendrá el apoyo de su amigo Donald Trump, así como de los autócratas Vladimir Putin y Xi Jinping, que creen como él que el interés de sus economías está por delante del cuidado del medio ambiente para todo el planeta.

 

Fotografía: El incendio de noche / REUTERS.