LOS JEFES


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No se trata aquí del primer cuento de Mario Vargas Llosa, publicado en 1957, sino de lo que otro escritor, también muy famoso, Gabriel García Márquez, “inauguró” para la literatura: el realismo mágico.

 

Y es que las declaraciones del Presidente peruano Martín Vizcarra, acerca de que él es Jefe de Gobierno pero no Jefe de Estado –asombrando a todos- se encuadran perfectamente en esa “realidad irreal”, fantástica, que Gabo narró tan magistralmente.

 

Sucede que en este Perusalén nuestro, antiguo y sin muro de las lamentaciones, cada vez más lo que sería imposible, increíble u onírico se hace realidad, porque si el señor Presidente (nada que ver con la novela de Asturias, por si acaso) dice no ser Jefe de Estado (que por si acaso es lo que dice la Constitución del Presidente al reunir en su persona los dos cargos) o es que no ha leído bien esa parte de nuestra “Carta Magna” o es que –digámoslo suavemente- tiene un caos mental que lo hace hacer lo que está haciendo.

 

Defenestra ministros porque tuvieron algún contacto con la empresa Odebrecht, aunque este fuera anterior a saberse lo que se ha sabido y se sigue sabiendo de la constructora carioca; o porque, como sucedió con la Ministra de Justicia (RIP), que supo de las conversaciones que estaba teniendo  un Procurador del Estado, del cual era el jefe directo (RIP también por si las moscas el Procurador) en la búsqueda de soluciones ventajosas para el Estado, con  los representantes de los brasileros; o para “volarse” en una especie de carambola mágica o “chuza” trágica a la titular del misterio de Educación (sin ninguna explicación sobre corrupción…), que venía haciendo una plana impecable e inclusive tuvo el “atrevimiento” de anunciar el cierre esos negocios informales que con el letrerito de “Colegio Privado” estafan a los padres de familia,

 

Y el realismo mágico/trágico peruviano continúa, porque el señor Primer Ministro sabía de las conversaciones y tratativas de sus ministros (¿no es el Jefe del Gabinete Ministerial?) pero su ya célebre frase “No negociamos con corruptos” se elevó como una pared y prefirió, en vez de renunciar él, “renunciar” a los ministros, seguramente diciéndose que son “fusibles”…

 

Mientras tanto el Ministro del Interior (el que les echa la culpa de la inseguridad ciudadana a los venezolanos          –delincuentes o no- y los deporta, asistiendo con el Presidente al aeropuerto, supongo que porque la atracción de las luces de la “fama” es irresistible) dice que para que se dediquen a brindar seguridad ciudadana, se ha decidido que los efectivos policiales que daban seguridad al Congreso y a los congresistas, dejen esa labor; para más inri, el Jefe de Gobierno lo desautoriza un poco después, diciendo que es “solo una propuesta” de su peliculinero ministro, a pesar de que este había dicho que la nueva norma se publicaría, como debe hacerse, en el diario oficial “El Peruano”…

 

Tal vez sea por afinidad con McDonald’s, la cadena hamburguesera, pero esto se parece a ese Macondo que flotaba en la irrealidad de la Ciénaga Grande.

 

¿Es que se ha abierto el cofre de Melquíades y creemos que el trozo de hielo que hay ahí es un diamante gigantesco?

 

Imagen: lucidez.pe

 

 

 

LA TRAVIATA


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Siguiendo con la ópera, esta, también de Verdi, se traduciría al español como “La Extraviada”, aunque aquí en el Perú se dice “¡La Traviata…!”, queriendo decir “¡El acabose!”.

 

El título de esta obra le viene muy bien a la Cultura peruana, porque aunque el ministro tenor ahora sea un ex, la Cultura parece que se les perdió y no les importa mucho a los del gobierno; es pues, propiamente, “La Extraviada”…

 

No se entiende de otra manera el que haya habido tantos ministros que se han sucedido en la cartera y francamente ya perdí la cuenta, pero creo que son ocho o nueve…  Barrunto que lo que pasa es que ninguno ha encontrado a La Extraviada y cuando alguno estaba sobre la pista, fue cambiado para que se empezara de nuevo con la búsqueda: “Cultura… Where are you?”

 

La Cultura es tan poco importante que se pierde, como un clip en el cajón del escritorio; tanto, que en el Perú se reduce al parecer a Machu Picchu (porque se cobra entrada, atrae turistas y da renta), a un par de ruinas más y al vals criollo ese que se titula “Si te vas… ¿Qué me queda?”.

 

Patito feo de la gestión presidencial, a La Cultura se la ningunea, se la pierde y se prenden velitas a San Blando (ése que “no se sabe cuándo”), para que no aparezca nunca, porque la Historia que se enseña es histeria y el tema parece ser tan peligroso que, como dijo el nazi Hermann Göring: “Cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola”.

 

Dicen que somos un país culturalmente riquísimo pero sin embargo el presupuesto del ministerio de Cultura es ínfimo… ¿Un sinsentido? ¡Nooo…! Lo que pasa es que se ahorra para que los teleféricos puedan ser construidos, las pistas que llevan hasta los despojos históricos sean asfaltadas y los vendedores de recuerdos nativos, “Made in China”, no tengan problemas para llegar a ofrecer su culta mercancía a los gringos que llegan para probar el “sabor nacional” de la “Inca Kola”…

 

Miren lo que es la vida, empecé con “La Traviata (repito “La Extraviada”) y me perdí un  poco, pero ahora creo entender este asunto de extravíos, porque parece que el Presidente leyó ayer este blog…

Vizcarra: Francesco Petrozzi presentó su renuncia al Ministerio de Cultura y lo hemos aceptado

 

 

Ha mandado al ministro Pavarozzi allí donde está la cultura peruana…, o sea, a la mierda.

 

Imagen: elblogdepablogallo.blogspot.com /  titular diario: “Gestión” 4.12.2019.

LA FORZA DEL DESTINO


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El operático señor Petrozzi, ministro de cultura, parece estar destinado a meter la pata, además de reiterar la acción y hundirse hasta que las cosas le impidan respirar.

 

A su desafortunada –por decirlo suavemente- decisión de despedir a Hugo Coya, presidente de Ejecutivo IRTP (Instituto de Radio y Televisión del Perú), es la más reciente metedura de miembro inferior del lírico tenor que o es muy tonto, es un topo de las fuerzas naranja (la desbancada bancada de Fuerza Popular, con la que llegó al congreso y de la que formó parte), o en un chivo expiatorio enviado por el presidente Vizcarra al que no le gustó la cobertura del canal que Coya presidía, con respecto a la excarcelación de la señora Fujimori.

 

No lo sé a ciencia cierta, pero la maratón televisiva del señor P, frente a las declaraciones de Hugo Coya en un programa de TV,  dejan a este émulo minus de Carreras y Plácido Domingo –por decirlo suavemente, otra vez- como un fabulador, como alguien que dice lo que no es cierto.

 

Declara ser muy tímido, pero su ego lo traiciona y se hunde  chapoteando desesperado no sé si por cuenta propia o de alguien, convirtiéndose en un notorio personaje,  ese cuyo nombre él ve en las marquesinas del Metropolitan Opera o de la Scala de Milán en sus sueños canoros.

 

Cuando todos defienden al defenestrado, él tenorísticamente se afirma en su ministerial acto, ése que fue publicado un domingo en el diario oficial “El Peruano”, como tendiente a llevar “aire fresco” a IRTP, nombrando otra vez al señor Guzmán, al que Coya reemplazó cuando lo cesaron del cargo.

 

Tozudo el señor Petrozzi, ignora que tirios y troyanos deploran la salida de Coya, el modo en que este fue echado y que unánimemente mencionan su buena gestión frente al Instituto. Él cree y dice ser dueño responsable de sus decisiones como ministro, claro que las decisiones que toma son para llorar o mandarlo, como futbolísticamente se dice, “al rincón de las ánimas”. Bueno, yo, de Vizcarra (a no ser que jueguen en oscura dupla) lo mandaría a la mierda.

 

 

Nota: Al escribir este pequeño artículo, temprano por la mañana del 4.12.2019, el ministro Petrozzi, que ayer homenajeó a quien fuera nuestra compositora Chabuca Granda y diera un discurso que sonaba a despedida, no ha renunciado…

 

 

Imagen: http://www.canstockphoto.es

EL GUION


EL GUION

Salvador del Solar, neo-Primer Ministro es además de actor y director de teatro y cine, abogado, tiene una maestría en Relaciones Internacionales con especialización en comunicación y negociación intercultural, fue Ministro de Cultura y habló de su vocación de servicio participando en la política nacional.

 

En su presentación en el congrezoo para el llamado “voto de investidura” parece que como buen actor y director ha seguido disciplinadamente un guion: el “no te pelees con nadie” ha sido observado puntualmente y hemos asistido a una especie de actuación muchas veces vista que no aporta mayores novedades y que la ausencia de congresistas al acto y la confirmación (obtenida casi “raspando”) por un número inusualmente ajustado de votos produjo, como algún periodista lo mencionó, aburrimiento, por decir algo.

 

A mí me parece que el señor Primer Ministro ha perdido una oportunidad de oro de cosechar no solamente aprobación popular sino los aplausos del respetable por tocar temas que había que tocar, que se esperaba que tocara pero seguramente su especialización en “negociación intercultural” pesó más y se perdió en cifras al azar que no decían nada, en lugares comunes, en promesas ya escuchadas y que nunca han sido cumplidas.

 

Alguna cosa rescatable dijo pero en general su presentación fue soporífera y eso es lo peor que le puede pasar a un actor; es verdad que en el congrezoo están acostumbrados a dormir y solo se despiertan cuando alguien le mienta la madre a uno, si se trata de metidas de mano o acosos sexuales y el señor del Solar es muy correcto para mentar la madre así nomás, meter la mano o acosar sexualmente; pero no dijo nada que perturbara el sueño congrezooal ni que removiera conchos archivados.

 

Creo que, por el momento, hace poco honor a su nombre, porque no parece ser el Salvador que se necesita en un momento tan enredado para el Perú, que requiere firmeza para llamar pan al pan, vino al vino y ladrón al ladrón…

 

Una periodista decía que ni siquiera las radios habían alterado su programación para transmitir el evento y pienso yo que de pronto es que no había mucha esperanza en lo que fuera a decir y que no esperaban sobresaltos de parte de un tipo correcto que, a pesar de serlo, cuando era Ministro de Cultura, puso en su sitio a un obispo en Arequipa, eso sí con ingenio y sin que se le moviera un músculo de la cara.

 

De pronto no era el momento y se saldrá del libreto en algún momento para poner en su sitio a los que haya que mandar a su lugar (que empieza con “m”, pero hay que ser “polite”) y acomodar las cosas para que funcionen como debe ser…

 

Lo que pasa es que no queda tiempo y una cosa es negociar y otra ceder nomás.

 

¡APAGA Y VÁMONOS, MALDITA SEA!


APAGA VÁMONOS

Por más que trato de recordar la frase, no estoy seguro si fue cuando yo era chico, al “Zorro” Iglesias es sus programas de radio o a algún otro cómico radial que ácidamente comentaba “actualidades”; sea lo que sea la escuché seguido; eso es precisamente lo que provoca hacer en el Perú, pienso: apagar la luz, cerrar la puerta (contribución mía por si los ladrones…) e irse.

 

Si se pudiera hacer y dejar atrás, bajo llave y a oscuras una situación que al parecer se ha vuelto inmanejable con todo su guirigay de corrupción, corruptos, mentirosos, delincuentes, hijos de la guayaba, guayabas-padre, mercachifles, tahúres y como decía un amigo mío, recojoñogrones,   además de otros especímenes zoológicos y detritus biológicos, si se pudiera, digo, otro gallo nos cantaría en esa especie de amanecer “paísico” que tanto se quiere, pide y necesita.

 

Pero no es posible: hay que luchar con las armas que se tienen y respaldar de alguna manera a esas fuerzas del Bien que son pocas pero son y están ahí dando una batalla desigual contra las trampas y artimañas de los sinvergüenzas curtidos en situaciones mil y acostumbrados a salir ganadores, libres de polvo y paja e impolutos como recién nacidos.

 

A veces creo que esto es como la pelea bíblica de David y Goliat: la honda y la piedra humildes contra la armadura, lanza, escudo, espada y gigantismo; ojalá que la puntería de estos Davides modernos sea igual de certera y la piedra derribe al gigante que no se imaginó que podía ser muerto.

 

Ojalá que así sea y el ejército de arteros e inútiles que quiere apoderarse de todo lo que hay, huya en cobarde desbandada y se ahogue en el mar.

 

Ojalá que así sea por el bien del Perú.

Imagen: palabrasmaldichas.blogspot.com