CHACHI


CHACHI

Escribo con dolor.

 

Chachi Sanseviero, mi amiga, mi vecina cuando ella y Eduardo iniciaron su aventura peruana en Miguel Dasso, en el primer piso del edificio donde estuvo la oficina de mi primera agencia de publicidad propia, se ha ido para seguir viviendo entre las páginas del libro que el Universo escribe desde siempre.

 

Qué alegría ver como “El Virrey” iba tomando forma y los libros salían de las cajas para alinearse en los estantes; que alegría porque ahí, al alcance de mi mano estaba el mundo entero con sus sueños, el hermoso equipaje para viajes fantásticos, las historias, los días de verano, las sonrisas, todo lo que pudiera imaginar y siempre mucho más…

 

Qué alegría bajar para tomarnos un café y conversar, hablando de política, contando nimiedades, comentando lo último leído, sabiendo yo que a la noche volvería a tomar más café y a seguir con la charla mientras Eduardo y Sammy Drassinower jugaban ajedrez y llegaba la hora de cerrar.

 

Qué alegría que Chachi aceptara el marcador de página que diseñé para ellos (entonces dibujaba) y que era una flecha violeta de bordes redondeados que decía  AQUÍ con letras gruesas redondeadas también y debajo, “Librería El Virrey” y que, como me pasa siempre, no guardé.

 

Qué alegría tener buenos amigos.

 

Qué tristeza cuando Eduardo partió y qué tristeza hoy porque Chachi se fue para ayudarlo a ordenar las estrellas en esa librería inmensa y nos dejó sin su humor ácido, sin su mirada limpia, sin su dejo rebelde y uruguayo.

 

Qué tristeza, Chachi, porque no pudimos despedirnos pero sabes que el abrazo y el beso te los debo para cuando nos encontremos allí, entre las páginas del libro que el Universo escribe desde siempre y no será ya una despedida, sino un ¡hola! Alegre como el de cada día hace ya tanto tiempo.

 

 

Foto: Víctor Idrogo  “El Comercio”

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PREMEDITACIÓN, INIMPUTABLE,IRRESPONSABLE, FUERA DE SUS CABALES, OBNUBILADO…


PREMEDITACIÓN...

Son palabras que hace muy poquito han aparecido en prácticamente todos los medios dando o comentando la trágica noticia del atentado contra una joven mujer en un bus de servicio público a la que un sujeto le roció gasolina y prendió fuego, hiriendo de la misma manera a otros pasajeros del vehículo, para escapar luego en medio de la confusión generada.

 

La policía detuvo a un sospechoso al que todo parece señalar como el autor aunque él lo niegue; los detalles de este repudiable suceso han sido dados en extenso y no creo que deba abundar aquí con su mención que a fuerza de repetir puede tornarse en morbosa.

 

Se ha dicho que es un loco el autor, un insano mental, alguien inimputable legalmente; que su irresponsabilidad sería fruto de un desorden o enfermedad mental, que “no estaba en sus cabales” y mucho más: sin embargo no me parece que nada de esto sea cierto cuando su acto criminal demuestra una premeditación (subió en el mismo bus que la víctima, llevaba combustible en un envase y fósforos) que no es propia de situaciones de enfermedad mental; por desgracia se tiende a acusar de locura un acto de esta naturaleza lo que da pie para que el perpetrador intente acogerse a una enfermedad que lo hace irresponsable de sus actos, los que no pueden ser tipificados como delito.

Posiblemente, si aceptara su autoría, el imputado declarará haber estado “obnubilado” -que es un estado de conciencia en el que la capacidad de vigilancia de una persona está disminuida- por algo como los celos, a modo de evasión de su responsabilidad…

 

El hecho, terrible y lamentable, demuestra crudamente que la sociedad mira, se espanta, comenta pero no parece tomar ninguna acción salvo esporádicas intervenciones eficaces de la policía que no sea la protesta; ¿es que instituciones como el poder judicial no están hechas para velar por el ciudadano y asegurarle protección frente a hechos como estos? ¿Se espera que se asesine a alguien para actuar?

 

A ver si un doloroso remezón como este hace que desaparezca este letargo peligroso y yo diría que culpable, aunque lo que sucede con Arlette Contreras…

 

 

Imagen: altavoz.pe; fuente: Jackeline Fowks/Twitter

TODO SE VE Y SE OYE


TODO SE VE Y SE OYE

El Gran Hermano de Orwell está por aquí hace tiempo, ubicuo, omnividente y a la escucha.

 

Nos mira, oye y sabe sobre nosotros más que nosotros mismos.

 

Colaboramos entusiasmadamente con su conocimiento.

 

Es un monstruo todo ojos y oídos con una sola boca que sonríe atractiva.

 

Pasa por invisible para la mayoría pero cuando por casualidad se le vislumbra produce miedo.

 

Tiene nombres inofensivos y hasta simpáticos.

 

Parece un buen vecino que riega su jardín.

 

Se mueve sin dejarlo, pero su rastro son las manchas de sangre.

 

Siempre viaja montado en la tecnología.

 

Si te viene a buscar… ¡no abras la puerta!

LOS DELINCUENTES


RATAS

Tienen sus apellidos, nombres y alias; usan terno y corbata, visten camisas blancas o de colores vivos, a rayas o a cuadritos; sonríen para la foto del instante, tienen familia y caminan mezclándose en con gente; son hombres y mujeres, algunos tienen deudas con la justicia y hay otros que dicen ser profesionales sin tener profesión.

 

Falsean documentos, graban en reuniones a escondidas, chantajean a los chantajeadores, se adjudican con fraude los terrenos de otros, cobran cupos, amenazan y matan; desde las cárceles organizan y dirigen sus bandas,  roban casas, asaltan transeúntes, cobran intereses usurarios y si no pagas, mueres; amañan los contratos y tienen como negocio defender prostitutas.

 

Están por todas partes con su disfraz de ciudadanos honrados, listos para saltar sobre la presa que acaba de salir del banco, mandándole la moto y ajustando el botón del ascensor para llegar a las nueve a su oficina; despistan haciéndose los locos y mirando a otro sitio cuando las papas queman y es a otros a los que echan la culpa.

 

Viven en lupanares, residencias lujosas, pisitos de alquiler o casas con jardín; se hacen los que trabajan, engañan a la gente y siguen saludando, sonriéndole a todos.

 

Han hecho de la necesidad del otro su fuente de riqueza, asaltan microbuses, sustraen en las tiendas, engañan en el peso, modifican balanzas y balances para obtener ganancias; son corruptos pero dicen luchar – “caiga quien caiga”- contra la corrupción; se santiguan frente a las iglesias y no pagan la pensión de alimentos.

 

Delincuentes nos invaden en calles en las plazas, en edificios, avenidas y parques; están por todas partes y si es que volasen taparían el sol: siempre estaría oscuro… Es que en la oscuridad medran, cometen sus chanchullos y luego, tan campantes van a tomar cerveza y se frotan las manos.

 

Los hay de toda laya: creen que están primero, llegan tarde a las coas pero compran un sitio, son altos y son bajos, gordos o de buen ver; pero son delincuentes y eso no se les borra ni usando lejía;  ¿qué hacer?: no lo sé bien pero sí que hay hartazgo y que se dice fuerte “¿por qué no se van todos?, es que “con menos bulto siempre hay más claridad”.

LIMA.


Lima plaza de armas. WIKIPEDIAjpg

Si alguien me preguntara como es Lima, le diría es una hermosa ciudad, grande, que tiene al mar como vecino y aunque por muchas partes está descuidada, posee tesoros que vale la pena ver; es Lima tierra de santos, tradiciones e historias.

 
Lima, en la que casi nunca llueve (solo garúa o llovizna)  según decía don Héctor Velarde, escritor y arquitecto limeño  por supuesto, no tiene invierno sino “inviernito”, ni verano, sino “veranito”; en ella casi no se conocen los extremos y el diminutivo resulta una constante: “un ratito”, “ahorita”, “caramelito”, “una estampita”…

 

 

Podemos encontrar una calle llamada “Pericotes”, otra “Pelota” o la “Siete Jeringas”; irnos al barrio de “Mirones” o ver ponerse al sol, que parece bañarse, desde “La Punta”.

 

 

Debe ser porque soy limeño, pero me gusta mucho Lima,  esta ciudad repleta de pasados, con un hoy gastronómico y su cielo, el de siempre, color “panza de burro”.

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www.elcomercio.es

 

Imágenes: www.elcomercio.es / Wikipedia/perupassion/yainis.com/geo4

 

eltigredepapel


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Sí, es un blog nuevo (que trataré de perfeccionar), además de este que ya lleva bastantes años y tiene más de 1,000 seguidores, que estoy empezando a escribir.

Aspiro a que sea un poco distinto, más localista en temas, aunque por las estadísticas mis lectores estén mayoritariamente fuera del Perú…

Lo que sucede es que aquí, en “manologo”, continuaré dando rienda suelta a la “creatividad”, a la imaginación  y las entradas seguirán siendo fantasiosas (porque “fantásticas” suena a “muy buenas” y sé que no lo son) y en “eltigredepapel” la realidad (que parece fantasía) del Perú, será la constante; digamos que es un blog de opinión, donde encontrarán MI opinión y por supuesto la de los que quieran opinar sobre ella.

Trataré de no hacer algo aburrido y les dejo, para que si quieren, lean y comenten: es eltigredepapel en WordPress.

Un abrazo a tod@s (uso @ para estar “a la moda”).

Manolo.

SIENTO COMO UN HARTAZGO… Y EL HARTAZGO ES COMÚN.


Re-blogueo este post, porque sí, creo que algo hay que hacer; pongamos nuestro granito de arena, a ver si entre todos, formamos una playa tranquila…

Manolo.

 

Imagen: ovejanegra.peru.com

 

a través de Más vale prevenir que curar