SIENTO COMO UN HARTAZGO… Y EL HARTAZGO ES COMÚN.


Re-blogueo este post, porque sí, creo que algo hay que hacer; pongamos nuestro granito de arena, a ver si entre todos, formamos una playa tranquila…

Manolo.

 

Imagen: ovejanegra.peru.com

 

a través de Más vale prevenir que curar

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MIEDO.


MIEDO www.abc.es

Tengo miedo” dijo y tenía razón para tenerlo: su violador negaba todo el hecho decía que eran fantasías; la policía no le creyó cuando hicieron la denuncia; los medios que al principio “saltaron” sobre el caso, se fueron desentendiendo porque era uno más y no el de mayor “jugo”; el público le perdió atención porque entre la política y otros “hechos luctuosos” se disolvió en la nada de un acontecer diario que cada vez resultaba más difícil de comprender.

 

Tenía miedo porque el violador le había dicho que mataría a su abuelita si seguía señalándolo y era con quien ella vivía; tenía miedo a salir, miedo a dormir por las pesadillas y miedo a la gente que cuando la miraba, movía la cabeza, sonriendo; tenía miedo porque a una niña de once años, huérfana de padre y madre que dice una cosa tan tremenda, no se le cree.

 

Tenía miedo, porque el señor que la violó tenía terno y lo que a ella le faltaba: poder.

 

 

IMAGEN: http://www.abc.spain

PICAFLOR* ANDINO.


Picaflor, foto por D. Bathaver www.fotonat.org

En la agencia de publicidad, todos le decían “Picaflor Andino” porque galanteaba a cuanta mujer se le cruzaba en su camino y no perdía oportunidad de “meterle letra”; una mañana, hacia el mediodía, venía de la calle y en recepción estaba sentada una mujer muy guapa, que de inmediato concentró su atención, saludó a la recepcionista y dirigiéndose a la visitante, sin hacer caso a las muecas que le hacía la chica, se lanzó:

 

“¡Buenos días! ¿Vienes para algún casting de modelos? Si quieres pasa a mi oficina mientras esperas al productor…” y preguntó acto seguido a la recepcionista si le había avisado; no obtuvo respuesta, porque la visitante le dijo que venía a buscar al gerente.

 

¡Ah…! dijo él, cambiando por si acaso el tú por el usted “pero pase a mi oficina mientras lo espera…, disculpe ¿es para algo especial que viene?…; “No, nada especial” dijo ella, “vine, porque vamos a almorzar juntos, es mi esposo…

 

Picaflor Andino” se puso rojo como un tomate y farfullando un “permiso” voló a refugiarse en el baño de la segunda planta.

 

 

 

*El picaflor, colibrí o papamoscas es un ave que debe su nombre a que se alimenta, en pleno vuelo, metiendo su largo pico en las flores.

Fotografía: http://www.fotonat.org

EL BARÓN DE MALAPATAEMBURGO*


CUCÚ ANTIGUO

Un comentario me trae a la memoria al “Barón de Malapataemburgo” personaje de mi infancia barranquina.

Su recuerdo, lo confieso, es borroso a pesar de que si trato consigo verlo a través de la niebla de los años (han pasado más de sesenta): bajito, serio pero amable; con un bigotito a lo Adolfo Hitler y el pelo cortado “a cepillo“. Era profesor de inglés y se apellidaba Telaya. Su nombre no lo supe nunca, pero me enteré , por mi madre, que era arequipeño.

 

Era nuestro vecino porque vivía muy cerca de “Villa Teresa“; en realidad únicamente había que bajar las escaleras que daban a la puerta de al lado en la calle y en el primer descanso estaba su departamento, donde vivía solo. Otra puerta daba al departamento de la familia Rivarola (que tenían lo que creo era un automóvil “Standard Vanguard” negro y pequeño, que estacionaban afuera en la calle Ayacucho. Tal vez había otro departamento allí, pero bajando el último tramo de escaleras se pasaba frente al de Anita Williams, costurera eximia y amiga de mi madre; el departamento de Anita se abría a una gran terraza de la que se veía el acantilado y por supuesto el mar.

 

En la terraza había una sombrilla rígida, pintada a colores rojo y amarillo tal vez; sí muy descolorida por el sol de innumerables veranos…

La terraza era un territorio donde soñar con aventuras que tenían al mar como escenario y a los barcos piratas como protagonistas, mientras a mi madre le probaban un vestido que había llevado para que “lo arreglaran“.

 

¡Personajes y años barranquinos que pasaron!… La memoria es un reloj cucú al que hay que darle cuerda, esperar que su mecanismo no se haya estropeado con el tiempo y nos sorprenda con el pajarito que sale para anunciar las horas; esas que ya no volverán.

 

*(Publicado hoy, miércoles 3.1.2018 en el blog  elpoderdelasletras.com).

 

TÓXICO.


FRASCO DE VENENO

El aire que respiramos en las ciudades es tóxico; tóxica es la “comida chatarra”, tóxicas son algunas “amistades”;  tóxico es el pez que nada en aguas contaminadas, que después se convierte en pescado y comemos alegremente.

 

Tóxico es todo aquello que hace daño pero admitimos cada día como símbolo de “la modernidad”: ¡y se dice que avanzamos a pasos agigantados!

LOS IMBÉCILES “HINCHAPELOTAS”.


 

FOTO REFERENCIAL Cohete

Un grupo de hinchas peruanos detonaron fuegos artífices frente al hotel JW Marriott, lugar de concentración de la Selección de Nueva Zelanda. El hecho ocurrió en la madrugada de este miércoles.

El material pirotécnico tenía como objetivo no dejar descansar plenamente a los jugadores neozelandeses, pero terminó perjudicando también a los vecinos de la zona. Los fuegos artificiales duraron poco más de dos minutos.

 

La noticia avergüenza.

Un grupo de desadaptados, lo que en Argentina llamarían “hinchapelotas” (o sea que “cargan”) y que si dividimos en dos la palabra, se compone de “hincha” y “pelotas”, que en interpretación libre pueden ser hinchas (malos hinchas) -en singular- de la pelota, o sea del fútbol; hinchar es, según significado, llenar un cuerpo con gas (aire, por ejemplo) y el término pelotas no necesita explicación.

 

Larga la explicación al título de este post, porque los verdaderos hinchas del fútbol no tienen nada que ver con un grupúsculo de mamarrachos que creen que los partidos se ganan gracias a ciertas “ayudas”, como no dejar dormir al eventual rival.

Definitivamente, esos no representan al Perú ni a los peruanos; no me representan a mí y estoy seguro que a quien esté leyendo estas líneas en el Perú.

 

Hoy JUGAMOS; y ponerle fe a una victoria no significa “hacer cualquier cosa”, sino confiar en una selección peruana que ha dado suficientes muestras de pundonor deportivo para no necesitar que imbéciles revienten cohetes para desestabilizar a los contrarios.

 

Por individuos como los que motivan este post es que el Perú no camina como debería y mientras estos existan sobre la tierra, seguiremos siendo el país del “no te preocupes hermanito, nadie se va a dar cuenta, aquí no pasa nada…

 

¡Qué pena que esto sea así!

 

¡ARRIBA PERÚ!

 

(Foto referencial)