¿MALINTERPRETACIÓN?


MARITZA GARCÍA

MALINTERPRETACIÓN

 

 

Se dice que “los periodistas malinterpretan”, que “sacan de contexto” ciertas declaraciones lo tal vez sea cierto pero definitivamente no todos lo hacen.

 

Cuando un político lo dice, es bueno fijarse bien en las declaraciones que hace y comprobar en primera persona si se le están haciendo decir otras cosas y si los medios cambian a su antojo lo que en verdad fue manifestado.

 

Hace muy poco, una señora congresista que preside la Comisión de la Mujer y la Familia, afirmó repetidas veces y en distintos medios que había sido tergiversada y que ella no dijo lo que dijo.

 

Esto es pan de cada día y la famosa “interpretación auténtica” parece cobrar vida; sin embargo, sus palabras no dejan duda alguna cuando en un seminario de orientación en Huancabamba, Piura, respalde a un psicólogo que en su charla a un público compuesto por mujeres, entre otras cosas les aconseja que si quieren dejar a su pareja, nunca le digan “te voy a dejar” y alguna otra frase que pueda provocar la violencia; que consulten con alguna amiga y mejor le digan que se van a casa de su madre.

 

La congresista Maritza García lo cita, titulándolo como “maestro” y “gran psicólogo” y dice que algunas mujeres “sin querer queriendo” (¿Chespirito dixit?) provocan la violencia contra ellas por decir cosas que NUNCA deberían decir.

 

Cuando de todas partes se levantaron contra esas expresiones, la congresista dijo que “la habían tergiversado”; sin embargo allí están las declaraciones y me parece que está tratando de corregir lo incorregible y enmendar lo que dijo, echándoles la pelota a otros.

 

En algún programa de televisión negó conocer al psicólogo, ni haberlo invitado a dar la conferencia como si con su presencia allí y la mención que hizo de sus desafortunadas palabras, dándolas como consejo a la audiencia, fueran algo sin ninguna importancia; incluso afirmó que el profesional trabajaba para el Gobierno Regional de Piura (y no para el congreso), lo que (ella estaba segura, al parecer) la eximía de responsabilidad.

 

Este caso, que ha sido ventilado a todos los aires, es una muestra de la manera en que ciertas “autoridades” entienden su papel frente a la población y creen que servir al pueblo es decir frases grandilocuentes, respaldar cosas que parecen no entender cabalmente y ostentar cargos para los que no tienen una preparación suficiente, aunque sean profesionales en alguna materia.

 

Dejo aquí el enlace al programa “Todo se sabe” de RRPP, donde se puede comprobar lo que digo; perdónenme quienes me leen en el exterior, pero el país está como está por cosas como estas, entre otras muchas, claro.

https://www.youtube.com/watch?v=ZgZfcCUoaxY

 

 

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LA PRIMERA INTENCIÓN.


 

 

ESCRIBIR

Mi primera intención sobre los acontecimientos políticos locales, fue escribir sobre ello; creí que mejor era esperar un poco para mirar más ampliamente el panorama y no actuar como el relator que tiñe su crónica con opiniones.

 

Entiendo la urgencia que vi en ciertos reporteros de televisión por obtener inmediatamente datos que pudieran ser primicia, porque ese es su trabajo y se desgañitan por hacerlo aunque a veces parece que no se dieran cuenta de que no obtendrán respuestas porque todavía no las hay.

 

También me resulta corriente que si a un “personaje” (nótense las comillas y la letra cursiva, por favor) se le pregunta algo, este no quiera parecer poco enterado y dé su opinión aunque esté absolutamente en babia y posiblemente su manifestación sea una repetición de la repetidera.

 

Creo que la situación política en el Perú es lo bastante grave para opinar sin ton ni son, hablar por hacerlo y contribuir a un caos que debería a toda costa evitarse, porque a buenas o malas actuaciones, poses desafiantes, insultos y palabras soeces debe enfrentarse una reflexión que implique ese compás de espera necesario.

 

Lo digo, no porque mi opinión importe a nadie, sino por la sencilla razón de que aprendí que los impromptus no llevan a nada, sino a enredarse uno mismo.

 

No hay que llorar ni clamar por la leche derramada si la vaca todavía no ha nacido.

 

 

MILLONES DE MOSCAS NO PUEDEN EQUIVOCARSE.


 

MOSCAS

Se ha interpelado a la Ministra de Educación, lo cual no es sino que ella vaya al congreso a responder a un número determinado de preguntas que previamente le fue alcanzado; después de producidas sus respuestas vino un largo “debate” que en realidad fue un festival de insultos y malos tratos.

 

¿Debate? ¿Con qué se come eso? Parecían ser las preguntas que se hacía  la mayoría de progenitore(a) s de la patria.

 

Pues bueno, fieles a su interpretación aprovecharon cada minuto en que les tocaba hablar para expresar (es un decir) su disconformidad absoluta con la Ministra y su actuación durante la huelga de profesores escolares.

 

La Ministra hizo “mea culpa” y reconoció deficiencias, pero también puso los puntos sobre las íes.  Por supuesto esto último no les cuadró para nada a quienes, como perros guardianes de la “fiscalización” sintieron que la interpelada “no había satisfecho al parlamento”.

 

Pasarán unos días y ya lo adelantaron, censurarán a la funcionaria pública; algunos sugirieron que “dé un paso al costado” para evitarse la censura; en palabras llanas, la van a botar y les parecería bien que se fuera antes de que la boten, para evitarse –y evitar al Gobierno- un papelón.

 

Por supuesto, todo esto de la censura es pura especulación y no se hará realidad hasta que se concrete; pero el ánimo parece ser el de hacer rodar su cabeza y mostrar un Ejecutivo débil al cual se puede vapulear sin mayores problemas. No de otra manera, creo, se interpretaría una censura a estas alturas, porque al dar fuerza a los “argumentos” que los profesores esgrimen para perennizar la huelga se les da completamente la razón (que la tienen parcialmente no hay lugar a dudas): “La Ministra (el Gobierno) tiene la culpa, por eso sancionamos”.

 

Se cita una encuesta donde un 75% del país está de acuerdo con que Marilú Martens deje el ministerio; una mayoría parlamentaria “interpreta ese sentir” y probablemente la Ministra tenga que irse.

 

Es verdad, lo dice la frase, “Coma caca; millones de moscas no pueden equivocarse”.

SUTEP LIMA: PARO NACIONAL. HUELGAN COMENTARIOS.


Foto CORREO

Paro es un sinónimo de huelga según el diccionario.

Lo que varía es el tiempo, al parecer; uno es más corto que la otra, a no ser que la palabra “indefinido – a” se le agregue.

 

Esto me hace acordar que el puente no se “cayó” sino que se “desplomó” según la municipalidad de Lima y que no es “plagio” sino “copia” lo que vimos en el tema de las tesis y el libro con el señor Acuña…

 

Mencioné en un post anterior (“Castillo de arena”) que la supuesta vuelta a clases del lunes no sería tal, porque primero dijeron que los profesores  necesitaban tiempo -48 horas- para regresar a sus lugares de origen (Castillo dixit) y ahora se convoca a un paro nacional para el día viernes 8, porque “no están resueltos todos los puntos del pliego” (Tello -SUTEP- dixit).

 

Dos bandos de profesores se enfrentan, con opiniones diferentes, sobre algo que perjudica a los alumnos; la lucha por el poder ha hecho que pierdan de vista lo que la sociedad les ha encomendado.

 

Mientras unos regresan (es un decir) a clases, otros hacen un “paro nacional” el mismo viernes 8, en que el congreso interpela a la ministra de Educación: ¿Chantaje al congreso? ¿“Presión”, por decirlo suavemente? ¿Lo hacen para forzar la renuncia de la titular del pliego mediante una censura congresal?

 

Es curioso como coinciden en lo mismo aunque luchen por el poder desde tiendas distintas: paro o huelga / huelga o paro; los que pagan el pato, repito lo dicho, son los alumnos y ese cuento de la “recuperación”  con clases sábados, domingos y feriados (que son pagadas a los profesores) es no solo algo inverosímil sino anti educativo (la educación a marchas forzadas no es otra cosa que paporreteo y engañamuchachos).

 

La educación me parece algo muy importante para que esté en manos de los profesores; por lo menos de estos.

 

Foto: “CORREO”, Lima.

 

 

CASTILLO DE ARENA.


CASTILLO DE ARENA

 

A Pedro Castillo le queda grande el título, porque creo que el maestro es quien enseña y guía, no el que solivianta y agita el puño.

 

La huelga de maestros ha hecho una pausa y volverán

a las aulas; ya no desde hoy lunes porque el oráculo Castillo ha dicho, primero que les tomará un día más a los maestros llegar a sus lugares y luego que se observará “un día de duelo nacional” por “los muertos de la huelga”.

 

Ellos mismos lo han dicho: dan un paso atrás para avanzar dos. Están adaptando la conocida frase “El tigre retrocede para saltar” y al coro de “¡Volveremos!” solo admiten tomarse un descanso para regresar a lo mismo.

 

Voces aliviadas y/o triunfales dicen que la huelga ha terminado, pero los maestros no lo admiten. Creo que el asunto es como si en una olla a presión se dejara escapar el vapor: no significa que lo que hay dentro se deje de cocer.

 

Es verdad que a los maestros se les debe mucho más de lo que se les puede dar y lo saben ellos mismos desde que su vocación los hace abrazar la carrera; ahora han conseguido avanzar en temas de importancia y eso es algo que no puede negarse, sin embargo no transigen en el tema de la evaluación y al parecer quieren ser ellos quienes determinen la forma en que esto debe hacerse. Creo que aspiran a ser juez y parte a la vez.

 

Demás está decir que el derecho a la huelga está amparado por la Constitución, sin embargo las imágenes de los maestros pegándoles a los policías, obstruyendo y llegando a impedir el tránsito vehicular, hostilizando a la prensa y lanzando diatribas contra todo títere con cabeza poco o ningún bien hacen a sus alumnos que ven esto en la televisión; se educa con el ejemplo y me pregunto si estos son ejemplos a seguir.

 

La educación es un derecho y nadie con más derecho a la educación que los niños que tienen mínimos recursos y necesitan de ella como el único medio para surgir en la vida; nadie tiene derecho a conculcar el derecho a la educación de los niños.

 

El problema no son los castillos de arena, porque el mar los barre finalmente; el verdadero problema son los que construyen estos castillos de arena.

 

 

¿CARGAMONTÓN?


 

 

CARGAMONTÓN

En el Perú estamos acostumbrándonos peligrosamente a hacer una institución de lo que antes se llamaba “el apanado”, es decir que todos se iban contra uno por razones a veces ciertas y otras desconocidas; otro nombre sería el de linchamiento, acto que supone una “voluntad popular” expresada por una “justicia por mano propia”.

 

Lo que habría que pensar es quien se beneficia de esto y quienes lo promueven, a veces al amparo de las sombras del anonimato.

 

No se trata de no denunciar irregularidades o errores, pero de allí a obtener réditos de esto y que no se busque las correcciones, hay un trecho muy largo.

 

Sin ninguna simpatía especial por la actual Ministra de Educación, el caso es que parecen querer traérsela abajo, que renuncie, por incompetente.

 

Definitivamente tiene responsabilidad política sobre lo que sucede en su cartera ministerial, porque ha sido colocada al frente para representar al poder ejecutivo allí y ejecutivo viene de ejecutar, es decir, hacer; parece que hay quienes quieren ejecutar, es decir acabar con la Ministra) políticamente.

 

De un tiempo a esta parte, todos los errores que comete el Ministerio de Educación (que son bastantes) son atribuidos a su ineficiencia para el cargo; se deslizó la imputación de corrupción por un supuesto aprovechamiento de su influencia porque su hijo había postulado a una beca oficial que finalmente no obtuvo por no reunir los requisitos, acusándosela después de haber ejecutado venganza desde su cargo de Ministra sobre empleados que habrían intervenido en el caso, despidiéndolos.

 

Parece que en el juego de bolos en que se ha convertido esto, tumbarse a ministros es el fin para debilitar al Ejecutivo. A veces el mismo Ejecutivo parece contribuir a que esto suceda, pero la “bola” es lanzada para lograr caídas que buscan demostrar que el poder que ostenta el Presidente y sus colaboradores cercanos en la tarea de gobernar, no depende de ellos ni de su actuar, sino de una “voluntad popular” que tiene segundas intenciones.

 

Por un lado, facciones magisteriales ejercen un derecho, el de la huelga, también con segundas intenciones. Aquí, cada uno parece estar llevando agua para su molino; esta especie de “fuenteovejuna” hace que pierda quien siempre paga el pato, que es la ciudadanía.

 

Peligroso “deporte” que traerá consecuencias nefastas para el Perú; consecuencias que ya hemos vivido y parecemos olvidar; n sé si somos un pueblo sin memoria o es que no aprendemos nada de la historia, la reciente en especial.

ACEI