«¡ES PURA PUBLICIDAD…!»


Es una frase que se oye y que quiere decir que lo que se ve, oye o sucede es muy exagerado, cuando no falso … Es bastante corriente llamar “publicidad” a aquello que no lo es y se la usa como sinónimo de “engaño” …

¿Por qué tiene tan mala fama la publicidad …? ¿Por qué en algunos círculos se la menosprecia, se la desprecia y hasta se la demoniza…?

Creo que esto sucede porque la publicidad presenta “modelos” (no se trata en este caso de chicas bonitas, sino de ejemplos), “metas” para alcanzar, en forma de satisfacción de necesidades, por medio de productos o servicios … Parece “inútil”, pero cumple con avisar, “anunciar” al consumidor, acerca de una pléyade (disculpen la repetición) de productos y servicios que están a su disposición …

La publicidad no es el “malo de la película”, sino que cumple una función importante entre el mercado y los consumidores; es el “puente” a través del cual pasa la información “de lo que hay”, desde este hacia ellos, y lo hace de forma atractiva, informa y cumple con esa misión de “pregonero”, que gráficamente vemos como un personaje con megáfono, ese aparato para amplificar la voz y que permite que se escuche lejos …

La publicidad es parte de nuestras vidas y no es cierto que promueva “superficialidades innecesarias”; lo que hace es poner a nuestro alcance, información que de otro modo difícilmente tendríamos y realizarlo de tal manera, que esa información nos llame la atención y la tengamos en cuenta para el momento en que tengamos que elegir.

Ni “demonios” ni “santos”: publicistas nomás …

Originalmente publicado en el blog «mentemochilera.blogspot.com«

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PEPE ROBOT


Pepe es un robot que piensa.

Es una maravilla que no tiene brazos, piernas, ojos ni boca; Pepe es un cerebro electrónico, digamos una computadora diseñada y creada para hacer lo que el cerebro humano hace: pensar.

Gracias a una “alimentación” inmensa de datos de todo tipo, su programa, ante una solicitud, realiza el proceso de pensar, es decir de buscar datos en su “archivo”, seleccionarlos, compararlos, validarlos, unirlos a otros datos “de la misma familia” para construir el pensamiento, ese que, expresado en ideas, y que, gracias a su complicado sistema, se convertirán en frases que a su vez se convertirán en párrafos de correcta ortografía, párrafos y frases que podrán componer un aviso publicitario, en respuesta a lo pedido y que sea único, brillante, atractivo y eficaz …

Pepe habrá hecho su trabajo en seis segundos y de “yapa” producirá una ilustración ad-hoc a todo color, igualmente original y única como el texto; si es aprobado, lo enviará a la red, a los sitios y en las fechas previamente seleccionados por él mismo …

Fin del sueño. O de la pesadilla de un anunciante y de un redactor publicitario: sueño feliz para el primero y pesadilla horrenda para el segundo …

Sí es un sueño/pesadilla que puede producir el tema de la “inteligencia artificial” en este asunto de la publicidad; un sueño/pesadilla que puede haber llegado ya, o no estar muy lejano, porque todo parece ser cuestión de tiempo.

La ciencia ficción se ya se está volviendo ciencia nada más desde hace un tiempo y como dicen, el futuro nos alcanza y promete convertir en pasado muchas cosas …

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VALORARSE


A veces uno no se siente a la altura de las circunstancias y no acomete la tarea; se siente “menos” y no se cree capaz de hacer algo. Puede que no lo diga abiertamente, pero en lo íntimo de sí mismo está pensando en que no puede.

Otras, un exceso de auto confianza lo hace creer que lo puede todo y que el trabajo que le encargaron lo hace “con las manos amarradas” de lo sencillo que le parece.

Son dos extremos en los que no se debe caer nunca; la valoración de uno mismo tiene que ser justa, sin excesos: ni tanto, ni tan poco. Y es que tenemos que aprender a valorarnos, sabiendo hasta donde, con nuestros conocimientos y experiencia, es posible llegar.

Valorarnos a nosotros en una justa medida nos dará confianza permitirá encarar el trabajo; de paso, esta es una actitud que nos ayudará siempre en la vida. Conocernos, saber nuestros alcances y límites no es cosa fácil y se requiere de un aprendizaje basado en errores y en aciertos.

Corregir los errores significa admitir que uno no lo puede todo y los aciertos no tendrían que ser celebrados de tal forma que uno se duerma sobre sus laureles; tenemos al frente a una audiencia que está esperando que digamos algo y a la que no le podemos fallar.
El publicitario, vuelvo a decir lo que ya mencioné una vez anterior, si no está atento, publicará sus errores y lo que es peor, con ellos causará enorme daño.

Ni supra valorarse ni infravalorarse: valorarse nomás.

*Artículo originalmente publicado en “CÓDIGO” 29 agosto, 2017. / Re-publicado en “mentemochilera.blogspot.com

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EL ARCHIVO MARAVILLOSO


Todos tenemos como propiedad personal un archivo, que solamente puedo tildar de maravilloso, o con algún otro adjetivo positivo y verdaderamente grande …

Se trata de la memoria, la misma que las computadoras y la tecnología tratan de emular, consiguiendo avances inmensos como hace unos años no podríamos imaginar, pero especialmente en lo que se refiere a capacidad.

Nuestra memoria, nuestro archivo, tiene una capacidad que en verdad no llegamos, creo, a conocer … Antes se decía que “los elefantes nunca olvidan” y que, si un hombre tiene una gran memoria, esta es “memoria de elefante” …

Es un misterio como el cerebro almacena en la memoria, las “fichas” de ese archivo que se va juntando y que tal vez se olvide por un tiempo, pero está ahí, guardado y hay cierto mecanismo, que es propulsado generalmente por lo que perciben los sentidos y que produce lo que se llama un “recuerdo”, que no sería otra cosa que la ubicación y “desempolvamiento” de una ficha del archivo, que muchas veces encadena otras fichas o recuerdos más …

Ahora bien, ¿esto qué tiene que ver con la publicidad? Es sencillo y complejo a la vez, porque la publicidad es percibida por el cerebro y aquí se pone en actividad aquello que, por más que nos lo expliquen no llegamos a entender bien… Son reacciones químicas y eléctricas que se producen en ese que es el órgano más importante del ser humano: El cerebro. Se “pone en marcha” (es un decir, porque el cerebro no descansa) y pensamos. Aquí interviene de todo y entre mucho, la memoria, produciendo recuerdos. Esos recuerdos que afloran cuando la publicidad “da en el blanco” y nos hacen actuar de manera determinada …

Perdonen si no he sido muy claro, pero quería enfatizar el uso de los recuerdos, “dormidos” en la memoria por la publicidad, para lograr su cometido. Ahí creo que está la clave de las historias, tan poderosas y que parecen haberse dejado de utilizar …

A veces parece cosa de magia y yo me siento aún después de más de cincuenta años de publicista, como un aprendiz de mago … ¡Es que uno nunca termina de aprender°!

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TODO TIENE SU FINAL


Es totalmente cierto y lo creo así, que absolutamente todo tiene un tiempo de vida, que este termina en algún momento y personalmente me parece no solo importante sino honesto, con los demás y con uno mismo, el aceptar que el tiempo de “hacer”, se ha cumplido con creces …

Esto no debe resentir a nadie, porque es lógico que suceda; hay que dar la bienvenida a los “recambios” y no verlos como si fueran una competencia que logra correr más y dejarlo a uno como poste, en mitad de la pista de carreras …

En mi caso, hace bastante que sé que llegó el término de lo que fue mi carrera como publicitario, en una actividad tan divertida como la creatividad. Empecé en 1969 y hace rato que cumplí los 50 años de entretenerme creativamente, con relativo éxito, éxito que –debo reconocer- es en inmensa parte, mérito de quienes tuvieron la paciencia de enseñarme y tolerar los errores que han salpicado mi tránsito por la profesión …

Es verdad también que, a las enseñanzas, sumé mis ganas de aprender, un espíritu medio aventurero que me permitió arriesgarme –a veces sin medir bien las consecuencias- y curiosidad, mucha curiosidad, que resumo siempre completando la frase “La curiosidad mató al gato”, con la pregunta “¿Y qué es lo que quería saber el gato…?”

Tuve la fortuna de poder enseñar creatividad publicitaria, a la vez que trabajaba en ello en diferentes agencias de publicidad; es decir, la práctica me fue dictando la teoría y las uní, tratando de que cada vez fuera menor lo que para mí empezó como un experimento, en un ya lejano 1985. Idear “de la nada” el curso de creatividad publicitaria, ha sido una de las mejores aventuras de mi vida, de esas, en las que, al calor de una hoguera, el narrador mantiene en vilo a los que se reúnen, al abrigo de un fuego amistoso. Confieso que, a lo largo de esos años, aprendí más de lo que pude enseñar …

Como digo, todo tiene su final y ya no “hago” publicidad, sino que, como creo que ya dije en un post anterior, estoy “en la barrera”, mirando y sí, comentando, porque esto que escribo son comentarios. Digamos que ya no “creo comerciales”, sino que miro los que hay y escribo, porque eso sí, escribir es algo que hace tanto tiempo que hago, que parece que me sale tan natural como hablar.

Supongo que son cosas de un viejo publicista, que siente que todavía tiene algo que decir …

Manolo Echegaray.

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¿CREAR DE LA NADA?


Para el creativo publicitario, la “nada” en su trabajo, no existe. La palabra “nada”, lo dice todo: inexistencia de algo.

El creativo o creativa cuenta, muchas veces sin notarlo, con un nutrido equipaje de recursos, que van apareciendo conforme avanza en su tarea y los aplica casi de manera automática, más, si lleva tiempo en el oficio …

Lo que digo puede parecer una tontería, pero es que la pregunta “¿De dónde sale lo que quien crea para publicidad, hace …?” me la han hecho mucho, sobre todo diciendo “¿Cómo se te ocurren esas cosas?” y entonces creo que es una buena oportunidad para decirlo: La nada, no produce nada. Está vacía …

Por eso, nunca he creído que un redactor o artista gráfico, sea mujer u hombre, que se dedica a la publicidad, no puede ser un “recién llegado”, alguien que no tenga conocimiento de nada y triunfar instantáneamente. Se requiere de un bagaje personal, de un “contenido” variado, que permita abordar, con solvencia, los múltiples temas sobre los que tendrá que aplicar su creatividad …

No hallo otra palabra mejor, para definir ese “contenido”, que CULTURA, que viene de cultivar y, lo siento mucho, pero no se cultiva lo que no existe … La cultura no es algo que se tome en una pastilla, ni tampoco se produce un jueves al despertarse y uno, de “un día para otro”, se vuelve “culto”; la cultura necesita del tiempo y por supuesto, de materia prima.

No estoy diciendo, por favor, que solamente puedan ser cultos los viejos (porque la ignorancia no conoce edad), pero mientras más tiempo se vive, hay oportunidad de saber más, de seguir haciendo crecer el equipaje personal …

Escuché una frase, que me parece decisiva y que querría citar, utilizándola para el final:

“QUIEN MÁS SABE, MÁS DISFRUTA”

Y es que crear, es disfrutar … Por lo menos, lo puedo atestiguar, aunque francamente, no es que sepa mucho, pero como dicen, “estoy en eso” …

Imagen: https://www.freeimages.com/es

Manolo Echegaray.

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