¿LA AGONÍA DEL DIFUNTO?


El Perú parece un difunto, pero que se resiste a morir;

el Perú agoniza, no solamente por los balazos recibidos, sino porque de uno y otro lado lo golpean. Nadie parece hacer caso, mientras las mentiras vuelan por entre el gas de las bombas lacrimógenas y como a Vallejo …

Le pegaban todos sin que él les haga nada. Le daban duro con un palo. Y duro también con una soga

… … …

Y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: ¡No mueras, te amo tanto!
Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo…

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando ¡Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: ¡Quédate hermano!
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

… … …

Ojalá que el Perú resucite y eche a andar nuevamente.

Ref: Dos poemas de César Vallejo.

IMAGEN: https://www.radionacional.com.pe

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LAS IMÁGENES HABLAN…


Policía:¡Cholo, al suelo, cholo…!”  Del diario “El Popular”, Lima, Perú

Las he visto, las han visto miles de personas …

Las imágenes muestran lo que sucede y relatan un horror que indigna. Las imágenes muestran a vándalos que siguen alguna consigna destructiva y que creen estar en lo correcto, tengan disfraz de izquierda o de derecha. Es un disfraz, porque son delincuentes, que actúan por propia iniciativa o son malandros alquilados por miserables que se ocultan riendo…

Las imágenes muestran a la policía, “desalojando” una universidad, deteniendo a tutilimundi, golpeando a la gente y deteniéndola bajo la acusación de terrorismo (y después jactándose de ello –un policía lo dice-), para luego tener que liberarlos, porque no había nada que los incriminara; y entre los apresados y luego de por lo menos diez horas liberados, había un anciano con párkinson, una niña, una mujer embarazada …

¿Las imágenes mienten? No, pero hay quienes no creen lo que ven y ahí están las imágenes de la violencia vandálica y policial, que está destruyendo a un Perú que no se lo merece.

IMÁGEN: Fotografías publicadas por el diario “El Popular”, Perú.

¿CÓMO PUEDO DECIR QUE ESTOY BIEN…?


Me preguntan si estoy bien y respondo “No, no puedo…”

No, no es ninguna enfermedad física, sino que estoy mal, muy mal, porque escucho las noticias nacionales, veo los videos en Internet donde cuentan los muertos a balazos en manifestaciones de protesta en Puno, cuyo número sigue subiendo, llega ya terriblemente a dieciocho y a casi cincuenta en todo el país. Siento como el Perú se desangra, porque los peruanos seguimos apretando las heridas y parece que no importa la vida …

¿Cómo puedo sentirme bien, si en el mismo Puno, queman vivo a un policía dentro de su auto patrullero y le roban sus armas…?

No puedo decir “Buenos días”, cuando sé que hay gente que no amanece ya y que para quienes los lloran, los días no son buenos … Las balas son ciegas, pero no quienes las disparan, por más miedo que tengan. Matan porque tienen la fuerza …

Sí, hay protestas, sí, hay delitos, vandalismo, desmanes, pero eso no significa matar. Matar también es un terrible delito y lo agrava la alevosía criminal de enfrentar las balas a las piedras o al tumulto agresivo…

No puedo decir que estoy bien, cuando miro por la ventana y sé que tras la tranquilidad de este jardín que veo, hay un país que sufre, pelea, grita y llora. Mi país. Tal vez se crea que esto que escribo son puras letras, pero no puedo decir que estoy bien y es mi único modo de decirlo. Estoy muy mal y me duele el Perú, porque soy un peruano ….

Imagen: https://stock.adobe.com

SE ESTÁN METIENDO CON MI PAÍS…


Los gobiernos de México, Colombia, Argentina o sus presidentes, y un ex presidente de Bolivia creen que el Perú es su chacra, su terreno, su lugar y se meten directamente con lo que no admitirían para sus países, que es la soberanía nacional…

Disculpen, pero este programa de opinión de hoy, trata este tema y quisiera que vean y escuchen.

Gracias.

«LA REPÚBLICA»

LA TENTACIÓN DEL FRACASO


Por JORGE BRUCE.

Jorge Bruce es un afamado psicólogo peruano.

Publicado el 2.1.2023, en «LA REPÚBLICA«

El título de esta nota es, por supuesto, el del extraordinario diario de Julio Ramón Ribeyro. Por razones que ni yo me explico, recién lo he leído este fin de año. Acaso me detenía el temor a la nostalgia. Pues si bien este volumen se interrumpe en 1978, dos años antes de que nos conociéramos en París, fueron muchas las oportunidades en las que tuve el privilegio de conversar con Julio.

Para ese entonces ya había pasado la época de pobreza que recorre buena parte de las páginas del diario, mas no el cáncer al que sobrevivió tantos años que desafían los pronósticos de la ciencia.

Todos los viernes, un grupo de peruanos, relativamente jóvenes, nos dábamos cita en la oficina de JRR en la Unesco y salíamos a comer algo, tomar vino de Burdeos que generalmente era invitado por Julio y, sobre todo, conversar. Ribeyro era tan asombrosamente discreto que a veces era el que menos hablaba.

Nos dejaba chacharear, mientras miraba con esa expresión entre comprensiva e irónica que era su marca de fábrica. El diario, paradójicamente, suple con creces esos silencios y nos invita a compartir su intimidad de una manera que, sin embargo, nunca abandona el pudor y la elegancia.

Uno de los tantos rasgos admirables es cómo no cede, pese a que no le alcanza el dinero para pagar las cuentas —a menudo le cortan la energía eléctrica—, a otra tentación: la de volver a Lima y hacer carrera de abogado, pues estudió Derecho antes de irse a vivir a Europa.

Todo el tiempo, sin embargo, se ve a sí mismo como un escritor mediocre, indigno de compararse con Vargas Llosa, Roa Bastos, Fuentes, Goytisolo, García Márquez, Donoso.

En su prólogo, el gran escritor español Enrique Vila-Matas, comenta: “Parece una pérdida de tiempo esa amargura absurda de Ribeyro por llegar a creerse que no estaba a la altura de esas novelas de narradores sumamente omniscientes que algunos lectores de hoy percibimos ya un tanto monstruosas en todos los sentidos”. Califica al diario como uno de los más fascinantes del siglo pasado. En mi modesta opinión, lo es.

Imposible terminar esta nota sin subrayar el paralelo entre el título del libro y la situación en la que nos encontramos los peruanos. Atrapados en un violento callejón sin salida, parecemos incapaces de organizarnos para salir juntos de esta. Ojalá sepamos, como Julio Ramón Ribeyro, prevalecer contra toda desesperanza: “Como barco que sale en busca del naufragio/levo anclas cada día para hacerme a la vida”.

LOS ALEGRES HIJOS DE PUTA


Antes que nada, desearles un año nuevo mucho mejor que el que terminó… Qué pena y perdónenme por empezar el año 2023 escribiendo así …

El año se anuncia con explosiones de cohetes, aullidos de perros y desde las doce de la noche hasta mucho después, el sordo rugido de las detonaciones que resuena, recorriendo todos los barrios, simula, pienso yo -que no estuve en ninguna guerra ni fui víctima de bombardeos- a lo que deben sentir quienes sí están sometidos a la vesania directa e inhumana de un conflicto bélico …

No me refiero por cierto a los fuegos artificiales legales, que iluminan el cielo con estrellas brillantes y cascadas de luces de colores, sino a esos criminales del cohetón clandestino y la “rata blanca” mutiladora y asesina, que impunemente “celebran” con la quema de pequeños explosivos ilegales, esos que provocan los incendios donde se pierden vidas y se consumen innumerables esperanzas materiales …

Esos pirotécnicos fabricados a la buena de Dios, en covachas escondidas o en habitaciones que esconden y disimulan su mortal contenido. Es a esos a los que me refiero, a lo abiertamente ilegal en fabricación hechiza, venta y compra culpables que disfrazan la delincuencia, con ropas de alegría y de celebración …

Es sintomático escuchar desde las doce de la noche, las sirenas de los bomberos que acuden uno tras otro y en diferentes zonas de la ciudad para sofocar los incendios provocados por la irresponsabilidad asesina de unos hijos de puta que creen que la muerte es diversión y lo peor es que no se dan cuenta hasta que resulta muy tarde …

El año nuevo empieza con incendios y destrucción, como en la guerra. Una guerra donde el enemigo es la estupidez de algunos peruanos.

Imagen: https://es.dreamstime.com