LAS COSITAS


LAS COSITAS

Todo el mundo tiene sus particularidades y manías, es decir “sus cositas” que es lo que hace la diferencia entre uno y otro, por supuesto además del sexo y de algunas enfermedades raras.

 

Leer en la cama, no comer verduras, ser vegano, intentar una y otra vez estornudar con los ojos abiertos, subrayar en los libros, mirar pornografía a escondidas, perder la paciencia, soplar sobre la sopa, no gustarle la playa, tener miedo a las arañas y una lista tan variada como diversa…

 

Las “cositas” son eso que construye la personalidad, nos hace únicos y lo que se impone para sobrevivir se llama tolerancia.

 

Imagen: estanotadeleo.blogspot.com

 

 

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“¡QUÉ LE VAMOS A HACER…!”


QUÉ LE VAMOS 1

Para quienes no sepan lo que es un huayco o huaico, les diré que es un alud de agua, tierra y piedras generalmente producido por las lluvias y que arrasa todo a su turbulento paso, encontrando “sus caminos” en las quebradas, por donde alguna vez pasó un río (y no importa que sean muchos años que la quebrada esté seca y nadie se acuerde del río, por pequeño que fuere, que por allí discurría); hago esta aclaración porque huayco o huaico es una palabra común en el Perú, que en otros lugares como Chile, también se usa,  y se escribe a veces “guaico””.

 

En el Perú, estamos en temporada de lluvias en la zona de sierra y por lo tanto, temporada de huaycos: sucede TODOS los años por esta época y la naturaleza pareciera ensañarse cuando lo que hace es seguir su natural devenir, algo que es totalmente previsible por su reiteración; sin embargo los huaycos se convierten en desastres cuando actúan sobre los seres humanos, sus posesiones, casas, cultivos, carreteras y todo aquello que el hombre ponga en el camino que el agua busca para bajar de las alturas donde llueve con rumbo a un río o al mar.

 

No soy geólogo, pero el sentido común me dice que el “nivel del mar”, es aquél en el que la tierra seca está y hacia ese nivel “bajará” por gravedad el agua; el habitante de la sierra sabe, por experiencia ancestral, que esta es temporada de lluvias, que se producen huaycos o avenidas de agua que arrastran tierra, piedras, árboles, animales y cantidades ingentes de lodo o barro (que es la tierra mezclada con el agua) en cualquier momento; sin embargo en la costa peruana, en muchas ciudades, el habitante ignora a la naturaleza salvo cuando ya no hay remedio alguno: construye en los cauces secos de lo que un día fueron ríos, en las riberas mismas de los ríos actuales que discurren pacíficamente hacia el océano y los usan como botaderos de basura y desperdicios que se acumulan poco a poco reduciendo y obstruyendo el fluir.

QUÉ LE VAMOS 2

Es el hombre el que se pone en peligro y vive la desgracia año tras año sin aprender nada, creyendo que con sacos rellenos de tierra evitará inundaciones o que una quebrada seca es terreno seguro para levantar su vivienda e inclusive, vender tal terreno, lotizado, para que otros, incautos, desavisados o desesperados por tener un lugar propio para vivir construyan, estafándolos porque la ley dice que esa tierra es propiedad del Estado y ningún ciudadano puede apropiársela y menos venderla.

 

Todos los días vemos en la prensa escrita, en la televisión y escuchamos por la radio las tragedias que se viven en torno a esta época del año y mi memoria sobre esto va hasta una lejana infancia, registrando siempre lo mismo con desesperante previsibilidad; es tremendo, ciertamente, pero no aprendemos y repetimos los errores con regularidad pasmosa poniendo en peligro nuestras propias vidas y lo que tanto costó conseguir; hace unos pocos días escuchaba a un damnificado quejarse amargamente y decir que “esto no había ocurrido desde que yo era niño…”, pero ocurrió antes e iba a suceder de un momento a otro.

QUÉ LE VAMOS 3

La frase más común ante estas desgracias que provoca la naturaleza es “¡Qué vamos a hacer…!” como si no pudiéramos PREVENIR no construyendo en lugares que son peligrosos pues fueron cauce de río o dando el mantenimiento adecuado a los encauzamientos realizados para desviar las aguas o evitando arrojar desperdicios y basura que reducen cauces activos y los taponan; en una palabra, siendo RESPONSABLES y no dejar las cosas “al destino” o a la “buena de Dios”: hay que darle su verdadero sentido a PREOCUPARSE, que es OCUPARSE PREVIAMENTE de algo y no “resignarse”.

 

A veces pienso que vivimos y no nos importa dejar de hacerlo, es decir, morirnos.

 

Imágenes: larepublica.pe

ES PREFERIBLE REÍR QUE LLORAR


ES PREFERIBLE REIR

El título es el de una canción de Peret,  creador de la rumba catalana y viene a cuento con lo que está sucediendo en el Perú, mi país; una desgracia tras otra se amontonan y si antes fue el “fenómeno del Niño” el “fenómeno” ahora tiene más de un nombre: “Lava Jato” y “Lava Juez”, pero significa lo mismo: CORRUPCIÓN.

 

Sin embargo ese es el fenómeno notorio, porque lo demás ratonea por las esquinas royendo al país y a sus instituciones: se puede escuchar el ruido que hacen los dientes al ir atacándolo casi todo.

 

Por eso, tal vez, esto que es tan serio, sin dejar de serlo, provoque hacer bromas a su costa y el ingenio nacional pueda, si no salvar definitivamente, sí paliar los sufrimientos de un Perú que no se merece el brete* en el que está metido.

 

Una risa bien vale una misa y tal vez muchas misas sirvan para que Alguien nos escuche y mientras tanto… ¡sonriamos, hermanos!

 

*brete: cepo de hierro que se ponía en los pies de los condenados para impedirles huir.

UNOS TRAGOS DEMÁS…


 

Al sobrino (que no parece ser ningún niñito, con 32 años) del Presidente de mi país lo detuvo la policía por manejar a excesiva velocidad, con tragos encima y faltarle el respeto a la autoridad. Un hecho que no tendría repercusión en los medios, sino fuera por su parentesco.

Una lección, repetida por otros en otras oportunidades, que hay que aprender. Lo principal es que el alcohol tomado inmoderadamente estupidiza a las personas además de ponerlas a ellas en peligro y a los demás también. Lo otro y no menos importante es recordar aquello de “La mujer del César no solo tiene que ser honesta sino parecerlo”. A buen entendedor pocas palabras, porque el dicho se aplica a todos los que algún vínculo tienen con la autoridad o el poder. En realidad todos deberíamos regirnos por esa norma, pero sé que van a surgir las voces que reclamen.

Cuando estuve trabajando para el Gobierno, le ofrecieron un puesto de secretaria a mi hija en un Ministerio. Cuando me lo contó, le dije que era suficiente uno con el mismo apellido y de la familia en la cosa pública. No le gustó mi respuesta, pero entendió mi razonamiento porque usé el mismo dicho. En general se debe pensar que quien ejerce la autoridad o el poder debe tener las manos libres para decidir con justicia. Creo en la independencia, pero también observo que infinidad de veces los lazos familiares son difícilmente desatables.

El entorno familiar es una cosa y su intromisión otra. Cada uno debería pensar que la mejor manera de ayudar al que gobierna es demostrando una actitud intachable, para lo cual hay que andar con mucho cuidado y evitar las situaciones que puedan comprometer a quien uno tiene en su parentela ejerciendo poder y autoridad. No significa esto que no se tenga vida propia ni opinión, sino que estas sean tan transparentes que no empañen en nada, ni por interpósita persona un actuar que debe estar libre de trabas y obstáculos, por más familiares que estos sean.

Los medios resaltan el accionar de parientes que comparten ilustres o publicitados apellidos, poniendo su foco en ellos. El blanco no es otro que el pariente con poder y autoridad al cual se expone sin razón alguna.

Repito: el hecho que genera este post pasaría desapercibido, pero es hecho notar. Me parece mal que sucedan el hecho y sus consecuencias: las inmediatas y las mediatas.