PEQUEÑA CERTEZA


PEQUEÑA CERTEZA

Hoy he tenido una certeza, tal vez sin importancia, pero que al parecer resuelve algo que siempre me decía y usaba con otros como broma: parece que no me quieren arriba ni abajo y por eso me mantienen aquí.

 

Me explico, porque dicho así, fuera de contexto, lo más probable es que no se entienda: después de cuatro infartos al corazón y tres ACV´s (que se dicen infartos) al cerebro y luego de secuelas que se tradujeron  en ceguera temporal (4 meses), hemiplejia lateral derecha (tres meses) y las complicaciones subsiguientes, sigo aquí, casi recuperado cerca de ocho años después del último episodio, viendo peor y mucho menos que antes, cojeando un poco y con ciertos dolores musculares pero vivo y con el cerebro, al parecer intacto en cuanto a las funciones que regulan el ser y el existir.

 

No es que me haga la víctima y pido disculpas si al repetir las cosas que han pasado eso es lo que parece; en realidad el recuerdo solo sirve para contextualizar el que haya tenido esta certeza que de pronto se abrió paso y entendí que contar estos avatares sirve como humilde testimonio para los que piensan que lo que les sucede es lo peor y que no hay ninguna salida.

 

Imagen: rozitahchavez.wordpress.com

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VOLVER A EMPEZAR


VOLVER A EMPEZAR

Esta frase es muy usada, bastante socorrida como título de un artículo y alguna vez seguramente yo mismo la he utilizado como encabezamiento, pero ha pasado un día de las elecciones municipales (pido disculpas por el matiz localista de este texto a los que leen y no están en el Perú) y francamente con el nuevo alcalde que estrena Lima y que en la capital es su “primera vez” aunque tenga una larga historia municipal, trabajando, siendo tres veces regidor y en dos oportunidades alcalde Miraflores, el que ahora es un distrito modelo de nuestra ciudad, me siento (como quizá les suceda a muchos limeños) como volviendo a empezar; no de cero, pero sí con nuevos bríos y ese aire fresco que nos dice que la decencia volvió a la tres veces coronada villa.

 

Ganador por “atropellada”, hasta hace unas semanas tenía un magro 1% en el caótico concierto de 21 candidatos; fuera de Miraflores no era conocido y fue a raíz del debate oficial con algunos contendores que dio a conocer sus propuestas y plan de trabajo, que fueron los únicos verdaderamente sólidos, comparados con las generalidades o las inconsistencias que ofrecían los otros y le permitieron junto con su talante sereno, reflexivo y seguro, escalar posiciones ganando –calculan- 150,000 votos diarios más hasta llegar, según el conteo oficial, a un 36.30 de las preferencias electorales.

 

Es verdad que le espera una inmensa tarea para empezar a devolver a Lima su capacidad de ser una ciudad vivible, donde las cosas funcionen, donde colabore efectivamente con la seguridad ciudadana y con el ordenamiento de un tráfico vehicular que es uno de los peores del planeta; titánico el trabajo que requerirá del concurso activo de todos, como lo ha solicitado en su primera alocución pública al ser reconocido como ganador por todos sus contendores salvo por uno (que habla de “fraude” en la derrota).

 

No se ve al ganador triunfalista ni soberbio sino al hombre que tiene los dos pies puestos sobre la tierra, al hombre de familia, al que sabe que hay que luchar para conseguir algo y tiene el empuje para hacerlo; ha empezado a soplar buen viento para que nuestra barca ciudadana se mueva y avance pero no hay que confiar solamente en la vela y el impulso de Eolo, sino que hay que remar, acompasadamente, al unísono, todos juntos para que sea una buena travesía; francamente, Lima se lo merece.

 

Imagen: peru21.pe

TONELADAS Y MILLONES


DINOSAURIO DE 12,000 KILOS

Cuando uno se enfrenta a cifras gigantescas, lo primero que hace es asombrarse: por lo menos a mí me sucede.

 

La noticia del descubrimiento de lo que fue un dinosaurio  emociona no solo a los paleontólogos, sino a los curiosos, que como yo, ven esta noticia alimento para su “querer saber” que en mi caso específico (perdón porque estoy hablando aquí casi siempre de “yo”) empezó conscientemente cuando hojeaba la enciclopedia de mi hermano mayor, que se llamaba “El Tesoro de la Juventud” y entre sus muchos tomos y sus variadas secciones y artículos, leía con asombro “El Libro de los  Por Qué”, explorando un mundo desconocido que iba mucho más allá de las terrazas de la casa o del reducido circuito que puede tener un niño a los cinco o seis años.

 

Ahora, en Sudáfrica han descubierto un Dinosauriosaurópodo que vivió allí hace la friolera de 200 millones de años (200000000) y al parecer pesaba 12,000 kilos (12 toneladas); muchísimos ceros de esos que están a la derecha y cuentan: una cantidad inimaginable por el lector de a pie que nos pone en nuestro diminuto lugar de recién llegados, peso mosca o pluma…

 

Cuando uno lee algo así, de pronto no realiza mucho las magnitudes de las que se está hablando, la distancia en años (cientos de millones de ellos,  sobre todo pensando que cada uno tiene actualmente 365 días) y la cantidad de carne, huesos y cartílago que forman esa montaña ambulante;  le seguiría el Brontosaurio y esta mole caminaría en cuatro patas…

 

Imaginemos un tren inmenso, realmente inmenso, ramoneando con la tranquilidad de saberse el habitante más grande de la Tierra, ese planeta al que llamamos ahora “azul” porque de lejos, desde el espacio, presenta ese color que se debería a la enorme existencia de agua que hoy tiene, pero que en tiempos del “Trueno Gigante al Amanecer” (“Ledumahadi Mafube”, poético nombre que en lengua lesotho le han dado a la bestia grandiosa) tal vez sería visto por algunos ojos estelares de otro color…

 

¿Cómo no impresionarse con algo así? ¿Cómo no volver a ser niño y como mi nieta de seis años ser un “fan” de los dinosaurios, saberse los nombres señalándolos en el libro y hablar de ellos como quien lo haría del perro o del gato de la casa?

 

Este bicho anduvo millones de años antes que los populares Velociraptor y Tiranosauro Rex aunque no tenga su fama y haya salido en películas; y hoy que es lunes y viene Miranda a visitarnos, le contaré del “Trueno Gigante al Amanecer”, le enseñaré la imagen que ilustra este post y nos maravillaremos juntos porque como un cuentacuentos le narraré la historia que inventaré sobre el “nuevo” dinosaurio…

CON MIRANDA

 

Lo que no sé es si retendrá su nombre o simplemente será “el dinosaurio ése” pero tal vez si le repito muchas veces el nombre en lengua lesotho (que tendré que aprender) lo llame, propiamente, “Ledumahadi Mafube” o “Ledumafu” para abreviar…

 

 

LA ELECCIÓN


LA ELECCIÓN

No sé si aprendimos la lección y este domingo aplicaremos lo aprendido en la elección que hagamos.

 

Solamente en Lima, escoger entre una constelación de candidatos (constelación no por brillante sino por el número) ya es tarea ardua, ímproba casi, sobre todo porque entre la apatía del público elector, la “información” que han dado los candidatos más preocupados por pelearse entre ellos, echarle la culpa a otros de los males de la ciudad, decir tonterías y prometer imposibles risibles, las propuestas serias (que las hay, poquísimas, pero las hay) quedan como florecitas en el desierto del Sahara.

 

Me da vergüenza lo que veo y escucho como supongo que a una gran mayoría de habitantes de Lima y extiendo este sentimiento a todos los peruanos que asistimos a este desmoronamiento del edificio republicano de nuestro país que parece caer sobre sus cimientos como se ve en las películas cuando se destruye una construcción con cargas explosivas, ubicadas en sitios estratégicos y activadas a la vez: es decir una implosión (provocada, por supuesto); me da vergüenza, repito, el que  no se sepa o no se diga por quién se va a votar porque significa ignorancia, miedo a reconocerlo o simplemente aburrimiento desganado.

 

La sensación no es agradable y la visión de esta escena (la d la implosión bárbara, de pesadilla) tampoco, pero seguimos diciendo, mientras el cuerpo aguante, que “es lo que hay” y parece que no hacemos nada, de verdad, por cambiar las cosas.

 

Ojalá estas elecciones inicien una ruta de necesarios cambios, pero me confieso pesimista…

 

 

Imagen: gloseteye.wordpress.com

RELOJ


RELOJ

Era el reloj que usó mi padre y que ahora tengo y uso yo; curioso, pero es como él: sobrio y sencillo, práctico.

 

Tiene la esfera de color azul metálico (un color serio), los números indicados por líneas blancas, igual que el centro de las manecillas, con otra manecilla pequeña plateada y que gira incansable indicando los segundos, la caja es de acero mate, la correa  negra y es de los de darles cuerda.

 

Es de marca Longines, modelo Admiral, que solamente se puede abrir por detrás para ver su interior usando una herramienta especial; no se me ha ocurrido hacerlo nunca porque ni tengo la herramienta ni la curiosidad por ver sus interiores.

 

En la esfera, debajo, en letra pequeñita dice SWISS MADE, como recordándonos que es un original helvético y no un japonés vistoso o un utilitario de moda que suma, resta, multiplica, divide, que saca porcentaje y raíces cuadradas, se conecta a  internet, mide la frecuencia cardíaca, viene con calendario “eterno”, tiene luz, montones de botones, zumba para avisar cuando se programa la alarma, permite ver la fecha y la temperatura y también da la hora, pero es de plástico con una luna del mismo material, la que que nunca se raya y una correa, de plástico también, que hace sudar muñecas.

 

Este reloj Longines que mi padre usó siempre y que yo recogí de su mesa de noche al día siguiente de su muerte, lo tuve guardado en un cajón mientras usaba otros relojes que aún tengo, porque los he coleccionado, llegando a combinar el color de la correa con el de mis zapatos y claro, con el de la correa que uso en el pantalón; dorados o plateados, alguno negro, pero ninguno de ese innombrable material (que ya nombré) y que se llama plástico.

 

Ahora todos los relojes (y son muchos, bastantes) duermen el sueño de los justos y han callado los que hacían tic-tac porque solo uso ese que es sencillo y sin complicaciones ni prestaciones raras como era el ingeniero al que confieso, extraño y recuerdo “puntual como un reloj”, cada vez que miro mi muñeca izquierda para ver qué hora es.

 

Nota: La foto la tomé yo y a diferencia de mi padre, como fotógrafo soy un verdadero desastre.

EL ENVASE ES LA BASE


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Trato de jugar con el título de “CADA BASE EN SU ENVASE”, pero no puedo, porque la risa, que me provoca recordar lo que vi anoche (el 29/9) en “La Estación de Barranco”, me hace entender que mi humor es una zapatilla comparado con ese humor desenfadado, a veces lisuriento y que se burla de las tres que lo producen, creyendo que es el mejor ejemplo que he visto de reírse de uno mismo (en este caso, de ellas mismas).

 

Es que no puedo contener mi entusiasmo y comentar, agradeciéndole a Lorena Oxenford, mi ex alumna de publicidad y luego compañera de trabajo en aventuras publicitarias que empezaron con Abril Publicidad (cuando ella terminaba casi su carrera), siguieron con Mayo FCB y continuaron en ARE Publicidad (Asociados Rivera Echegaray) donde después de una larga y fructífera relación de trabajo aventurera (que no fueron ni del tipo de relación ni de aventura que podrían parecer) que produjo, campañas memorables, clientes satisfechos, algún premio pero por sobre todo camaradería y diversión a pasto, por la invitación que nos hiciera a Alicia y a mí, para asistir a este stand up extraordinario.

 

Allí me enteré por boca de Mariana Cazorla, que desde el escenario la nombró y agradeció, que estaba allí porque había participado en el taller de stand up comedy que dicta Fabiola Arteaga, quien fue, como Lorena, alumna mía en el IPP y si no me equivoco trabajó con nosotros un tiempo en Mayo FCB… ; ¿cómo no sentir orgullo al ver que el vuelo que emprendieron, tomando otra de las rutas de la creatividad, las llevaría a ellas tan lejos y a cosechar enormes aplausos?

 

Cuando Lorena estaba en el último ciclo de sus estudios en el IPP y yo era su profesor de creatividad* le pregunté si quería trabajar como redactora creativa en Abril Publicidad, donde yo era el director creativo: me miró y  dijo que sí, a continuación –como dudando- me preguntó: “¿Y me van a pagar…?”. Me reí y le dije que claro y acordamos ahí mismo un sueldo de mil; empezó a trabajar y recuerdo bien que su primer guion para un  comercial fue para galletas de soda, que el cliente aprobó luego de la presentación de rigor…

 

Mucho tiempo después me confesó que ella al recibir su primer cheque lo miró y no podía creerlo: eran mil, como habíamos acordado, pero mil dólares y no soles que es lo que ella entendió…; entonces me contó que aceptó porque era su oportunidad para trabajar en la parte creativa que era lo que siempre había querido y además porque en ese momento, en su trabajo, le estaban pagando setecientos soles y esto significaba (según ella entendió) un aumento de 300 soles, lo que le permitiría un poquito más de holgura, ya que ella misma se pagaba el IPP y ya no tendría que pedirle al conserje de su oficina que la llevara al caer la tarde, en bicicleta, para poder llegar a clases…

 

Entonces me puse a pensar en cómo una pequeña acción de alguien puede significar tanto para uno y confieso que han pasado los años y aún me río de esa confusión y se me humedecen los ojos al imaginarla yendo a clases llevada en la bicicleta del conserje, porque no le alcanzaba el dinero para pagar su pasaje en micro…

 

Gracias a Lorena, en ARE ganamos un GRAFCO (premio del diario “El Comercio”, por un aviso ideado por ella para nuestro cliente que era la marca TOYOTA (repuestos, servicios y autos usados) que tenía un insólito titular: “PRECIO HUEVO” y luego vino una campaña para prensa en la que también se hicieron afiches con titulares a cuál más “loco”… ¡para repuestos de auto!; recuerdo que el cliente, al ver “Precio Huevo” se rió mucho con la explicación que dimos sobre la frase popular  (el cliente era japonés, pero bastante “peruanizado; Hiroshi Itoh era su nombre pero en secreto, le decíamos “emperador” –por Hirohito, el emperador japonés-) y la explicación que él tuvo que dar al presidente de su empresa, otro japonés pero que solamente hablaba japonés e inglés, seguramente quedará en la historia como uno de los alegatos pro-aviso publicitario más difíciles: imagínense traducir una frase coloquial, del castellano al japonés, que se entienda y cause gracia al ver la ilustración…

TOYOTA Precio Huevo Aviso

 

Me extiendo, porque como dije al comienzo estoy entusiasmado, porque en ese stand up vi a la Lorena ingeniosa, divertida, desenfadada de siempre y vi que sus dos co-tías (como ellas se denominaban) eran iguales, sin miedos, abiertas y graciosísimas; la mesa, por esos “casi” designios del destino, la compartimos con Roberto Chocano, que es viejo amigo y Director de Estudios (o algo así importante) en el IPP y con su novia, sin habernos visto antes ni ponernos de acuerdo para ir juntos al show.

CON LORENA STAND UP 29.9.2018

 

Tal vez todo esto no signifique mucho para quienes leen esta entrada en el blog, pero quería contárselos y compartir esta alegría que siento y espero comprendan, con ustedes; lo que pasa es que, perdónenme, pero el orgullo de un viejo profesor se me sale por los por los poros.

 


 

*Aunque fui quien que creó y primero dictó el curso “Creatividad publicitaria” en el IPP y luego en varias universidades e institutos de estudios superiores, pienso que la creatividad no se puede enseñar: a lo más, las técnicas para su desarrollo y uso…

“SÍ, PERO MI REVÓLVER ES MÁS LARGO QUE EL TUYO”


LIENDO RÁZURI PERÚ21

Hace muchos años a veces compraba un libro solamente porque el título me parecía original y me atraía; solamente dos veces que me acuerde, erré totalmente: la primera era una novela de la que nunca pude leer más de seis o siete páginas (a pesar de varios intentos) y cuyo nombre olvidé a pesar de que entonces me pareció sonoro y el segundo libro llevaba por título “Sí, pero mi revólver es más largo que el tuyo”, que cuando lo abrí esperanzado en casa, resultó ser un libro de poesía bastante mala y baratona:  al parecer el autor se agotó en el título.

 

Cómo habrá sido que se me quedó el título y al buscarlo ahora en Internet para escribir este artículo, mis tratativas fueron infructuosas (a no ser que ande en la “red oculta”, que no pienso visitar); en algún momento pensé que era algo relacionado con el “Far West” y los pistoleros o dándole una vuelta a la tuerca, la referencia al tamaño del órgano sexual masculino, pensado como un arma…

 

Pero en el caso de esto que escribo y que comentó en una larga carta mi amigo Pepe, el título tiene que ver con un “arma” y su potencia y trata de un hecho que ha sido “notición”, las redes sociales se han refocilado en él y ha producido efectos que parecerían los de un ataque nuclear especialmente para uno de los involucrados, digamos que para el protagonista; hace un par de días un señor automovilista de 70 años de edad según las informaciones (seguramente con el síndrome “furiosus-per-caóticus-tráficus-limensis”), apellidado Liendo Rázuri, decidió en un acto que seguramente es ejecutado por muchos conductores los que, también seguramente, tienen igual síndrome, meterse contra el tráfico orondamente para “ganarse alguito” y “atrasar” a los demás conductores más “monses”; con lo que no contaba es que un joven conductor le increpara su acción y al responderle un poco soezmente, cuando se iba, el joven conductor se convertiría en un joven-conductor-perseguidor y lo acorralaría, hasta que él se bajó, siguió insultando y lanzó un escupitajo; no tengo muy claro lo que siguió, si él señor Liendo sacó una pistola o el joven-conductor-perseguidor convertido además en un vengador sacó la suya (un arma) que resultó ser un teléfono celular para grabar improperios y despropósitos; el señor de lijo algo así como “ahora te voy a enseñar a ser hombrecito”, rastrilló la pistola y es aquí cuando el joven-conductor-perseguidor-vengador se fue, diciéndole antes al señor que “iba a ver”.

 

Esto que parece sacado de una película de serie “b” de bajo presupuesto (a pesar de los carros “de marca”) siguió en los medios como noticia y comentarios, en las redes sociales que inflamadas se poblaron de reproducciones del video filmado y “subido” instantáneamente a Internet por el autor (desde el propio teléfono “inteligente” supongo), comentarios por miles y memes alusivos; en la televisión entrevistaron al señor Liendo que reconoció haber actuado mal (¿al meterse contra el tráfico, al insultar, al amenazar con un arma  rastrillándola? ¿Solamente una o todas las anteriores?), y   dijo que la pistola no tenía balas: ¿Perdón…? ¿Sabía eso el joven-conductor-perseguidor-vengador-amenazado? ¿El señor Liendo es de los que llevan una pistola descargada –sin balas- para amedrentar enseñándola? ¿No sabe el señor Liendo que si lo asaltan y saca la pistola (que sin balas es un pedazo de fierro inútil e incómodo) y el  atacante está armado, este disparará A MATAR sin ningún miramiento?

 

Yo sé que el tráfico caótico, el estrés, la necesidad de llegar y todo eso hacen que –especialmente los limeños- el ciudadano se convierta en un monstruo irrefrenable pero ¿no será que todos somos un poco Liendos en nuestro modo de actuar frente a los demás (nótese que uso la palabra “frente” y no la que podría ser: “con”) y nos importa un carajo todo? ¿O no será tal vez que quisiéramos secretamente ser un X man (“men” es plural, porsiaca) o una Wonder Woman (según el caso) con superpoderes increíbles o aunque sea un Super Ratón volador, fuerte y justiciero?

 

¿Qué nos pasa…?

 

Ahora todo el mundo le cae al señor Liendo Rázuri y lo “memean”, lo insultan, lo entrevistan, tal vez lo amenacen y dicen públicamente que tiene que volver a pasar por una evaluación psicológica  (no sé bien si para lo del brevete o para el permiso para portar armas): hasta donde trabaja prometen “tomar las medidas del caso”.

LIENDO RÁZURI PERÚ21

FRECUENCIA LATINA

 Ahora el señor Manuel Liendo Rázuri, de 70 años (y con una evidente experiencia de la que parece no haber aprendido ni un poquito), es tristemente célebre y diremos que él se lo buscó, por matón, por desaforado, por “barra brava”… Y no nos miraremos a nosotros mismos porque lo que hemos visto y escuchado nos exime de toda culpa, porque nos identificaremos con el joven de la película, guardando nuestro monstruo propio tras una mueca que en verdad es una sonrisa de alivio, asegurándonos que el espejo esté bien cubierto por una tela gruesa.

HANZA PERSIGUIO A LIENDO

 

Imágenes: peru21. Frecuencia latina, meme