CASI


Es una palabra que define aquello que estuvo a punto de suceder, de ocurrir, pero por alguna razón que se conoce o desconoce, no pasa …

La vida está llena, plagada diría, de “casis”, de posibilidades que se desvanecen y a veces dejan un recuerdo que se traduce en un “y si …”, que puede abrirse a un universo de posibilidades, al que no tenemos acceso real, sino a través de lo que llamamos “especulaciones”, plural de una palabra que significa “Meditar o pensar con profundidad en términos puramente teóricos, sin ánimo de aplicación práctica”, lo que nos remite a la palabra latina “speculum”, que es “espejo” en español,  y es como se le llama al espejo que usan los médicos para examinar y ver el interior de la boca, por ejemplo …

El “speculum” es pues un espejo, y en él las imágenes se ven “volteadas”, como podemos comprobarlo si nos miramos en uno de tamaño grande, es decir que la izquierda es la derecha y viceversa … Curioso el lenguaje, porque parecemos ver lo que no sucedió y lo adivinamos, pero dado vuelta; o sea que un “casi”, podría ser “isac”. Esto, por supuesto, no tiene ninguna aplicación práctica, a no ser que la “i” sea mayúscula, le agreguemos una “a” y se convierta en un nombre masculino, pero eso sería, como dicen, “rizar el rizo”.

Imagen: https://www.conmishijos.com

¿LO IMPORTANTE ES LO IMPORTANTE?


Lo importante es la vida. Sin vida, todo carece de importancia. Y estamos haciendo todo lo posible para terminar con ella, por lo menos a nivel de nuestro planeta (porque no sé -aunque lo presumo – si exista vida en otros).

Todos hablan del “cambio climático”, pero solamente hablan y se camina irreversiblemente, parece, a que este “cambio”, cambie por completo a la Tierra como la conocemos, haciendo que la vida, TODA la vida, se extinga…

Caminamos hacia la desaparición total, envueltos en el humo de los incendios, en los gases que producen el “efecto invernadero”, los que causamos a nuestro paso.

Hacia el fin vamos, hablando, hablando y no nos importa…

Imagen: http://www.nicepng.com


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DESDE LA TRIBUNA


Después de cincuenta años jugando, estoy sentado en la tribuna, viendo el partido. Ha sido uno muy largo, con múltiples entretiempos y que hoy continúa, pero, aunque siga siendo el mismo juego, las reglas parece que hubieran variado o que las viejas normas ya no se respetaran, tildándolas de “obsoletas” o en algunos casos                            –maliciosamente tal vez- de “venerables” …

Fuera de la cancha, la vista es panorámica y se puede seguir las jugadas sin contacto con la pelota, sin los obstáculos que suponen los demás jugadores, tampoco sufriendo “amistosos fouls”, ni lidiando con cansancio que agarrota las piernas…

Fuera de la cancha, si uno es un viejo jugador, hincha de ningún equipo, salvo del fútbol en sí, persiste la emoción y desaparece lo demás, para disfrutar, para en todo caso, pensar que uno, de haber estado jugando, hubiese hecho tal o cual cosa…

Ahora, fuera de la cancha, tal vez veamos más claro y tengamos eso que se llama “visión de conjunto”, que equilibra el ánimo y atempera momentáneos ardores… 

No podemos dejar de opinar, pero nuestro parecer es el del que ya estuvo en esa situación, la superó con éxito o se equivocó y tuvo que aprender del error…

Lo que sí se extraña es jugar. Sentir la adrenalina borbotear. Recibir el pase inesperado, patear y meter gol. Saltar de alegría, revoleando la camiseta.

La publicidad, para mí, ha sido ese largo y emotivo partido, del que ahora, que estoy en la tribuna, hay cosas que no entiendo. Me parece que la velocidad está ganando al cerebro, que las reglas se saltan por “quítame estas pajas” …

Me gustaba más el partido cuando era jugador, pero eso ahora no importa, lo que no es obstáculo para que extrañe las reglas viejas y las dificultades. Para que extrañe ese parar la pelota y el silencio que uno siente en el estadio, cuando va a meter gol.

Publicado en el blog «Mente Mochilera»

Imagen: elcomercio.pe

EL COLOR DE LAS HORMIGAS


Las cosas se ponen color de hormiga” es un término que se usaba (y tal vez ya no se usa tanto), cuando algo se tornaba difícil, aunque francamente solamente intuí el color, porque desconcertantemente hay hormigas rojas, negras, color caramelo y seguramente de otros colores. ¿Cuál es el famoso “color hormiga” …?

Nunca he tenido respuesta a esta pregunta y supongo que dependerá del tipo de hormiga y su color, la que más abunde donde esté y conozca el que da la respuesta…

En mi caso, las hormigas más “corrientes” siempre han sido las de color caramelo, ese marroncito claro y brillante que campean en la cocina, los alféizares y tienen como estación privilegiada, el verano…

Tal vez lo de “color hormiga” se refiere al color que pueden tomar cuando se reúnen en masa (se dice popularmente “hay gente como hormigas” cuando se trata de referir la cantidad) y entonces, en mi caso, el color caramelo, el “color-masa de hormiga” sería un marrón más oscuro…

En realidad, a no ser que alguien me dé una explicación, el “color hormiga”, con referencia a situaciones problemáticas o dificultosas, seguirá siendo un enigma…

Imagen: coloreamania.com

EL «TOMBO» DE LA ESQUINA


Tombo” es la palabra usada en la jerga popular peruana para designar al policía, así como “patuto” se le llama al auto patrullero de la policía y “cómica” a la comisaría o local policial…

Patuto” y “cómica”, tienen evidente parentesco con las palabras originales y son una deformación –evidente- de estas, pero “Tombo”, confieso hidalgamente que no sé de dónde proviene y no creo que sea de “tomb” (“tumba” en inglés) …

 “Tombo”, cuando se refiere a varios de ellos o a la institución policial, se convierte en “la tombería” y a las mujeres-policía, se las conoce, criollamente, como “tombas”. No soy un conocedor de la jerga nacional y como pasa con todo lenguaje, esta cambia, se va modernizando e incluye muchas novedades, o sea que dudé mucho antes de escribir este post, porque de pronto estaba usando como tema, un término… ¡En desuso!, pero al parecer “tombo”, es una palabra que se continúa utilizando, aunque eso de “El tombo de la esquina”, sea algo que huele a pasado…

Me explico: Cuando era chico, era muy común ver a un policía, si no en cada esquina, sí lo suficientemente notorios para que uno sintiera su presencia cercana. El policía era una persona de confianza, que se conocía, aunque fuera solamente de vista, y daba la tranquilidad de sentirse protegido… “Tombo” no era una palabra adecuada para dirigirse a él (siempre me pareció despectiva) y se le decía “Señor policía” o “mi guardia” (la policía es la “Guardia Civil del Perú”); sentíamos respeto por ese hombre que nos cuidaba y que estaba presto para ayudar en cualquier situación necesaria…

Si escribo “tombo”, es por usar una palabra que me suena original y en ningún modo por parecer faltoso u ofensivo, porque me imagino muy bien lo difícil que debe ser policía en un país como el Perú, donde la delincuencia crece, se vuelve más audaz y –desgraciadamente- a veces, parece rebasar los esfuerzos de la autoridad por contenerla…

El “tombo de la esquina”, fue una verdadera institución en mi infancia y sabíamos que su sola presencia, ahuyentaba a los maleantes; lamentablemente no guardo ningún nombre en mi memoria, pero sí el cariñoso calor interno que produce saber que están cuidando de ti a toda hora.

Imagen: inaepxvi1997.blogspot.com