HERMANAMIGA


Hoy, 12 de noviembre, era tu cumpleaños, Teté. Era y lo será siempre, porque vivirás en el corazón de los que te quieren, de los que te quisieron y ahora te acompañan en ese maravilloso Barrio Eterno, y en el de los que te querrán, porque van a escuchar de ti a quienes te conocieron, a los de la familia, a los amigos, a tus compañeros de trabajo, a tus alumnos de servicio social y a toda esa pléyade de personas que atesora tu recuerdo de mujer buena, de mujer divertida, de esposa compañera, de mujer bonita, de madre cariñosa, de abuela, de tía y –perdóname la primera persona- de quien, como yo, te sentirá siempre como la hermanamiga, como madre y madrina sonriente, como compañera de juegos en el parque de Barranco…

Un beso cariñoso, Teté, que llega hasta esas nubes donde celebras con una multitud risueña, tu cumpleaños, el cumpleaños de la niña rosada de la casa azul, que siempre vas a ser.

Manolo.

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DE ENTRECASA


Hoy, 26 de junio, es el día del cumpleaños de Tony, mi madre y los recuerdos tienen el calor del hogar. Están en bata y zapatillas de levantarse. Cómodos. Cálidos. Llenos de ese cariño que siempre he tenido para con ella.

Tony…

Qué de momentos músicos vienen a mi memoria, qué maravilla sentarme a tus pies y dejar que Chopin nos bañara en su Claro de Luna para escucharte contar lo que sentías al teclear en el piano, en el salón grande en la casa de Santo Domingo, en Arequipa  …

Tony…

Pídeme, como siempre, que te despierte de tu siesta, porque estaré esperando que cuentes de tus viajes, acompañando a Manuel Enrique -mi papy-, el constructor de carreteras, por un Perú que conocí a través de tus palabras y me hacía soñar con las montañas, con paisajes hermosos, con árboles, con ferias pueblerinas coloridas y con el casco de ingeniero que dormía en el ropero de tu cuarto …

Tony…

Puedo aspirar el aroma del queque de naranja, horneándose para el lonche que tomaremos juntos y donde tu té de rigor y mi vaso de leche, coronarán una tarde cualquiera, porque nuestro cariño ocupa todo el espacio, en ese tiempo que solamente existe en el reloj cucú de la salita chica …

Tony…

¡Cuántos recuerdos hoy…, cuántos recuerdos…!

Demás está decirte que te extraño y que siempre que creo escuchar tu voz diciéndome “Manolo …”, volteo y me doy cuenta que es la imaginación, que estoy pensando en ti, que vuelven esos tiempos felices del queque de naranja, lonches interminables, música de Chopin y tantas, tantas cosas que pusiste en mi vida y extraño cada día …

Tony…

¿Sabes qué…?  Aquí tengo una velita imaginaria para poner de adorno cumpleañero en el delicioso queque de naranja, y que vamos a cantarte happy birthday, con mi papy, Teté, Panchín y Lucho … Te pido por favor que les digas a ellos, que yo también los quiero mucho …

CELEBRANDO LA VIDA


¡Hoy es 3 de marzo, cumpleaños de mi hermano mayor, Francisco –“Panchín” en familia- y aunque él ya no esté con nosotros, porque se mudó al Barrio Eterno hace unos pocos años, sigue vivo en los corazones de su esposa, sus hijos, sus nietos, sus amigos y aquí, en el mío, que lo abraza con ese cariño que no necesita ninguna palabra…

Imagen: “Panchín” hacia 1955 o 1956, en el centro de Lima.

«CADA UNO ES CADA UNO Y TIENE SUS CADAUNADAS»


Entre las frases que solía decir mi padre y que hasta ahora, algún amigo de mi infancia recuerda- hoy, 26 de diciembre, pegadito a la Navidad, a unos días del 31, que es el día del aniversario de matrimonio de Tony y Enrique (¡90 años…!), y con un pie ya en el nuevo año…- que mi padre cumpliría 118 años, esta, la del título, lo pinta de cuerpo entero, porque siempre pensó que cada ser humano es único y tiene sus peculiaridades. Lo importante es aceptarlas…

Si a esas ocasiones señeras sumamos que Alicia y yo nos casamos un 30 de diciembre, tendremos, desde hace tiempo, un fin de año lleno de recuerdos, festejos, alegrías, ausencias y agradecimiento, porque hemos tenido la fortuna de vivir la aventura de la vida, jalonada por fechas memorables…

Tal vez se pensaría que, entre el tráfago de fechas, festejos, obsequios, villancicos, arbolito, nacimiento, tarjetas de felicitación, pavos nuevañeros y demás, el 26 pasó un poco desapercibido, pero la sonrisa de Manuel Enrique, brilló siempre y su luz sigue marcando para mí este día, en el que el hombre bueno nació. El hombre que habría de ser ingeniero, constructor de caminos, lector empedernido, un ferviente, comprometido y alegre católico, esposo ejemplar, malgeniado, profesor universitario, padre y abuelo incomparable…

Siempre que lo recuerdo, es su sonrisa la que viene a mi mente –lo he dicho siempre- y hoy, más que nunca, es una especie de faro que me guía en este embravecido mar, ese mismo mar que un día navegamos juntos y del que él me enseñó los secretos, para hacer de mí un buen marinero y me preparó para que –en mi propia barca- desafiara las olas…

¡Gracias, Manuel Enrique, por ser mi padre, mi amigo, mi maestro! Ojalá que pronto nos abracemos como cada 26 de diciembre…

Te quiero. ¡Feliz cumpleaños!

Manolo.

PENSATIVA


Una vez más ha llegado

tu cumpleaños

y no tengo nada material

para obsequiarte …

Sin embargo,

te ofrezco

el tiempo

que hemos pasado juntos …

No está envuelto

en papel de regalo,

ni lo até

con una cinta roja …

Lo empaquetan

las horas

y los días

de lo que hemos

vivido y

lo ata el amor …

Cuando abras

el paquete

ten cuidado,

porque junto

con el tiempo,

hay sonrisas …

Espero que

te guste …

Manolo.

19.11.2021

Imagen: Alicia.

LOS MUCHACHOS DE BARRANCO


Hoy es 12 de octubre y es el cumpleaños de mi amigo Lucho;

nuestra amistad empezó a comienzos de la década del 50, el siglo pasado, lo que suena antiguo y lejano visto así, pero en el corazón parece que hubiese sido ayer …

El título de este post viene a cuento, porque desde entonces hemos sido y somos, cuatro amigos barranquinos, compañeros de colegio, de clase, de juegos, de aventuras y seguramente de alguna desventura: Lucho, Carlos, Germán y Manolo (o sea yo). Cuatro, como los Tres Mosqueteros …

Lucho se nos adelanta en cumplir años por unos meses, luego viene Carlos, le sigo yo y el “menorcito” es Germán, aclarando que Lucho y Carlos son “del año anterior”, porque yo soy de abril y Germán de mayo…

La “máquina de recordar”, me trajo a la memoria hace unos días, la música y letra de un valsecito criollo, que cantábamos, Lucho (él siempre con su guitarra) y yo en nuestra incipiente adolescencia… Hay que aclarar que el vals “original”, lo cantaban nuestros hermanos mayores (Paco, Manolo y Pancho), de los cuales “heredamos” el “Club Unión Deportivo Barranco”, que “funcionaba” en el garaje de mi casa, de la calle Ayacucho y que como deportivamente éramos bastante malos, “ampliamos” la cobertura del club e incorporamos a “no-barranquinos”, compañeros de clase deportistas, que jugaban fulbito y que permitirían darle razón a lo deportivo, en el nombre de la institución, denominación que cambiamos ligeramente, llamándonos desde entonces “Club Deportivo Unión”…

Para no alargar más esta pequeña historia, la letra del vals me aventuré entonces a cambiarla un poco, para que fuéramos los cuatro amigos los protagonistas, en lugar de los hermanos de Lucho, mi hermano y sus amigos los dos Felipes, (a quienes les decían a uno “el Seven” y al otro, “Calvino”) …

Aquí estamos

los muchachos

de Barranco,

Lucho, el “Chino”,

Carlos Moisés y Manolo,

conversando de las “gilas” animados,

no importa si es que es blanca

o morenita…

(bis las dos últimas líneas).

¡Ahora con punta y talón,

muchachos del Barranco ideal,

que me disloco por verlos bailar

este precioso vals…

(bis la estrofa)

“Chino” dice que no hay como su Elenita,

Carlos parla sin cesar de Josefina,

(una voz: ¡Napoleón!),

don Manolo habla hoy de una alemana,

Lucho no habla,

Lo mandaron a la cama…

Ahora con punta y talón,

Muchachos del Barranco ideal,

Que me disloco por verlos bailar

Este precioso vals…

(una voz: ¡Sí señor!)

¡Ahora con punta y talón,

Muchachos del Barranco ideal

Que me disloco por verlos bailar

este precioso vals…!

La música la tengo en la memoria y Lucho, seguro, la podrá cantar acompañado –repito- como siempre, por su guitarra…

Este pequeño post, con memorias y música, es mi regalo cumpleañero para Lucho, teniendo pendiente un gran abrazo “post-Covid” y una charla larguísima.  ¡Sapo verde tu yú!

Imagen: Lucho y Manolo, hace años