¿SON CREATIVOS EL “VIVO”, EL “OCURRENTE”, EL “CHISTOSO” Y EL “INGENIOSO”?


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Sí, el “vivo”, el “chistoso”, el “ocurrente” y el “ingenioso”, son creativos a su manera, porque para “ser” reconocido por cualquiera de estas habilidades o cualidades, se necesita una buena dosis de lo que según Wikipedia es: “La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. La creatividad es sinónimo del “pensamiento original”, la “imaginación constructiva”, el “pensamiento divergente” o el “pensamiento creativo”.

Todos esos individuos son creativos, pero no “creativos publicitarios”, porque serlo es una especialidad profesional que se adquiere como cualquier otra especialidad, la cual, para desarrollarse requiere de tener las bases mínimas. Creo que es lo que corrientemente se llama “vocación”, o sea algo que a uno le gustaría ejercer en el campo profesional…

Es que el creativo publicitario, como cualquier otra profesión y cualquier profesional que se respete, están en constante evolución y crecimiento. No sé de ningún profesional de éxito, en cualquier campo, que se haya quedado solo con lo primero que aprendió…

El creativo publicitario debe tener una cualidad que es necesarísima en este camino: la CURIOSIDAD. Esa curiosidad que lo llevará siempre más allá de lo “normal” para averiguar los porqués y poder explicarlos a los demás, ya que su trabajo primordial es comunicar e informar sobre algo, además de hacerlo atractivo.

Es verdad que la curiosidad sola no basta, pero como digo, es indispensable porque permite encontrar respuestas que luego serán “trabajadas” para lograr una comunicación fluida y lo que es más importante y necesario, publicitariamente correcta.

¿Solamente es eso…? Bueno… ¡Es el comienzo!

 

Publicado por codigo.pe el 4.3.2020.

PERMISO, SOY PUBLICIDAD


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Es indudable que una historia, bien contada, te atrapa y francamente no importa que ya la hayas oído porque siempre le encontrarás algo nuevo que atraiga tu atención, aunque eso sea solamente un pequeño detalle.

Por eso es que las historias en los comerciales de televisión suelen tener tanto éxito y digo “suelen”, porque para captar audiencia y triunfar, deben ser historias bien contadas e interesantes, pero sobre todo, tienen que estar bien narradas y sé que esto no es fácil.

Tal vez por esto es que cada vez vemos menos comerciales que cuentan una historia, aunque sea por necesidad del tiempo en el medio, breve; breve pero interesante, o emocionante, o divertida.

Una historia, que a la manera clásica, tenga una exposición, un “nudo” al centro y un final. Todo simple, sencillo y complicadísimo a la vez en una época en la que parecen primar luminosamente palabras como “¡Compre!”, “¡OFERTA!”, “¡EXCLUSIVO!” o “¡IMPERDIBLE!”; todas con admiración, sonoras y rimbombantes. Es lo más fácil, lo más sencillo, lo más corto, pero también –y perdonen- lo más primario, aquello que no requiere pensamiento ni elaboración alguna para proponerlo o para entenderlo.

Una buena historia en un comercial de televisión no necesita ser enrevesada o fruto de elucubraciones estrambóticas, tampoco aspira a ganar un premio Nobel de literatura ni la Palma de Oro en el festival de cine de Cannes; es simplemente una corta historia, atractiva y motivadora.

Eso sí: TIENE que ser una buena historia y estar MUY BIEN CONTADA…

¿Será que es mucho pedir?

Imagen: www.sourcecon.com

Publicado en codigo.pe 17.12.2019

 

PERMISO, SOY PUBLICIDAD


 

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Hace muchos años leí un libro de un autor mexicano, cuyo nombre desgraciadamente se me escapa, pero de que recuerdo perfectamente el título: “PERMISO, SOY PUBLICIDAD”; lo he buscado en las redes cuando planeé escribir este artículo, pero creo que es como buscar una aguja en un pajar y desistí del intento…

Sin embargo, el articulito este se basa en la frase cortés que daba nombre al libro, porque creo que con el paso de los años la publicidad no solamente irrumpe (a veces interrumpe) sin avisar nada, salvo un poco en las tandas publicitarias “anunciadas” de la televisión (antes, a veces, algún conductor de programa decía “vamos a los comerciales”, o “ahora, un mensaje de nuestro auspiciador”).

Por lo general ahora la publicidad “salta” de donde uno menos se espera y nos sorprende, aunque muchos dirán que eso es precisamente una de las características de la publicidad: el ser imprevisible (para el espectador o público, claro). Bueno, yo vengo de esa época en que la publicidad no era TAN intrusiva y se guardaba esa educación que lleva a solicitar permiso cuando se trata de ocupar un lugar; y es que la publicidad suele ocupar –aunque sea brevemente- el sitio del entretenimiento, la información o el ocio.

La publicidad está en todos lados y creo que esto es parte de la avalancha de información que se recibe diariamente, en cada momento e instante; por eso soy un convencido de que hoy es mucho más complicado que antes atraer la atención del público y mantenerla a la vez que se informa.

La proliferación de medios, la aparición de las llamadas “redes sociales” y los adelantos tecnológicos en materia de comunicación han ampliado enormemente el terreno de acción de la publicidad, pero los diversos grupos-objetivo, los internautas, radioescuchas, televidentes y simples paseantes cuentan en la actualidad, en primer lugar, formas de “evadir” o “saltar” la publicidad y además, el “ruido” es tal, que destacar sobre él resulta difícil y el mensaje publicitario debe ser muy pero muy bueno, para traspasar las barreras de la voluntad, la indiferencia y la atención.

Francamente, hoy no se lo tiene fácil la publicidad…

Publicado en codigo.pe 11.12.2019.

COMO REDACTOR CREATIVO DE PUBLICIDAD, SOLITO ME JARANEO


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¿Quién dice que ser redactor creativo de publicidad es aburrido? Yo en el tiempo, que ya va por el medio siglo, que vengo haciéndolo no tuve ninguna oportunidad de aburrirme, porque siempre algo nuevo sucedía que reclamaba mi atención e impedía el bostezo.

Productos nuevos, clientes diferentes, mucho que aprender, investigación apasionante, conocimiento de usos y costumbres, ver cómo las ideas de uno toman forma, participar en el proceso, usar ese sentido tan poco común que es el sentido común, aplicándolo cada día en multitud de ocasiones…

¿Aburrirme… como redactor creativo de publicidad? ¡Nunca ha habido tiempo para eso!
Cada proyecto nuevo ha sido un desafío y cuando creí haber triunfado en uno, se presentaban cuatro más…

No se trataba de mirar al techo mirando pasearse a alguna mosca mientras pensaba. Siempre fue cuestión de barajar opciones, descubrir oportunidades, encontrar caminos.

La creación publicitaria impide el aburrimiento porque implica tanto antes de escribir una palabra que es cuando se comprende que el redactor tiene una mochila llena, un maletín de mano y un canguro, repletos todos de elementos que ha ido recogiendo y que va a elegir conforme los necesite.

He dicho muchas veces que es una maravillosa aventura, porque internarse en territorios desconocidos, por más que uno lleve brújula, es siempre arriesgarse, hay que moverse con cuidado y estar alerta todo el tiempo. Hay que pensar a mil y actuar rápidamente.

A pesar de usar las palabras todo el tiempo, ellas no bastan para describir lo que se siente: esa mezcla de curiosidad, emoción, confianza en uno mismo y todo lo que se siente cuando se empieza un encargo creativo.

¿Aburrirme…? ¡Qué va…!
Nunca he tenido tiempo para eso.

Publicado en codigo.pe 29.11.2019