CARTA DE UN VECINO


Sin título

 Señores propietarios del condominio “Los Robles”.

 

Estimados vecinos:

A través de la presente quiero agradecerles a todos ustedes, los saludos y las muestras de aprecio que me han hecho llegar, por haber recibido el alto honor de juramentar como Presidente de la República.

También quiero agradecer su comprensión por las incomodidades generadas por las acciones de seguridad propias del cargo, que de alguna forma han alterado la paz y tranquilidad de nuestro condominio.

Quiero comunicarles que he decidido trasladar mi residencia a Palacio de Gobierno, hasta el final del periodo de mi cargo como Presidente de la República, esto con la finalidad de no seguir perturbando la vida cotidiana de los vecinos, luego de los cual retornaré a mi departamento para disfrutar de lo agradable que resulta convivir con todos ustedes.

Atentamente su vecino.

 

 

Esta es la carta que hizo llegar Martín Vizcarra a sus vecinos del condominio donde habita; nunca antes, que yo sepa, se ha dado este gesto en quienes fueron elegidos para el más alto cargo del país lo que revela a un hombre respetuoso y amable.

 

A Martín Vizcarra, la mayoría de la población solamente lo conoce por las noticias: muy buenas unas, tendenciosas otras y las cambiantes opiniones de los políticos creo que no deben ser tenidas en cuenta porque se generan de acuerdo a su propia y personal conveniencia.

 

Una carta y un gesto: algo sencillo pero decidor.

 

Creo que a pesar de sonrisas y aplausos, no se la van a hacer fácil al ingeniero Vizcarra, pero tengo esperanza en lo que va a hacer, porque ha empezado por lo pequeño.

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ES MI OPINIÓN


opinion

Es mía y solamente mía. Creo tener el derecho a tenerla y también a equivocarme. Si me demuestras lo contrario a lo que pienso y a mi opinión, aceptaré que me he equivocado y si es posible, pediré disculpas.

Sin embargo no se puede esperar que cambie de opinión porque sí, o que me pliegue a lo contrario por seguir la corriente.

Respeto tu opinión, aunque difiramos. Tienes todo el derecho de tenerla y expresarla y no seré yo el que ponga traba alguna. Tú yo tenemos nuestras opiniones y todo el mundo las tiene. La opinión es como la libertad, y debe ser igual que ella.

NO CONFUNDIR “EL ESTADO” CON “EL GOBIERNO”


LUPA

Para muchos es un sinónimo. Otros, sabiendo la diferencia llaman “el Estado” a lo que en realidad es el gobierno. Lo hacen para crear confusión, eso que Confucio inventó (célebre dicho de Miss Panamá en el 2009).

Me parece importante diferenciar ambos conceptos porque a veces se le atribuye a uno lo que corresponde al otro y viceversa.

El Estado, para empezar, es permanente. El Estado Peruano, por ejemplo. El gobierno (su nombre lo dice) es quien debe conducir un Estado y por lo general es transitorio. El gobierno que preside el señor Ollanta Humala, por ejemplificar.

Estado somos todos los peruanos, en cuanto grupo humano que habita un territorio determinado y comparte una organización jurídica. Sí, son peruanos también aquellos que no viven dentro del territorio indicado y que por Ley son reconocidos como ciudadanos.  Gobierno son las instituciones políticas y administrativas que funcionan dentro de un Estado.

La mezcla (a veces, repito, interesada) viene cuando se atribuyen al Estado, acciones de gobierno o se llama o se nombra al gobierno como si fuera Estado.

Parece que la sinonimia existiera aquí, pero no.

No soy jurista, pero creo que la terminología marca diferencias. Me parece que el Estado no tiene por qué pagar los platos rotos de ningún gobierno.

Como se dice, S. E. u O., porque de pronto me equivoco.

CON “F” DE FREGADOS ¿Y FISCALÍA?


EFE

En el Perú se dice que uno “está fregado” para significar que no tiene salida, que es algo definitivo. Se usa también “fundido”. Se repite la “F” inicial.

Parece que estamos fundidos o fregados como país.

Sigue la escalada de “destapes” a cual peor, que indica que los niveles de corrupción son tan grandes que se dan desde una escala personal hasta la institucional, pasando por distritos, provincias y regiones. Se avizora, con gran dificultad, alguna rara isla medianamente honesta en este mar infecto, monstruosamente denso y que, si alguna playa toca, contamina.

Claro que  todos, mientras no se demuestre su culpabilidad son inocentes, pero si los indicios dicen que el animalito dice “miau”, tiene cuatro patitas y duerme gran parte del día, es porque se trata de un gato.

No parece haber mucha salida porque el mar de corrupción lo inunda todo y quiere ahogar a los que tratan de flotar asidos a un madero. No parece haber mucha salida si es que son delincuentes los carceleros, si los que dan las leyes las infringen y si la autoridad es ejercida para acallar los gritos de protesta. Dicen que así está sucediendo en el mundo, lo que se resume en el refrán “mal de muchos…. Sí, “consuelo de tontos” completa el refrán. Pero tonto me parece muy suave como apelativo, porque el tonto no es que tenga mucha conciencia de serlo ni de repente culpa. Este es el consuelo de los sinvergüenzas, que espero no lo tengan y caigan entre rejas.

BENEDICTO Y MARCO


ESCUDO PNP

Si nos guiamos por los significados de los nombres, Benedicto significa “Bien Dicho” y Marco, es un “Hombre Combativo” (proviene de “Marte” el dios de la guerra de la mitología romana).

Curioso, Benedicto Jiménez y Marco Miyashiro son policías en retiro. Son amigos, compañeros.

Jiménez es además abogado, mientras que Miyashiro llegó al grado más alto de la Policía. Curioso.

Jiménez quiso ser alcalde de Lima, se transformó en el “sheriff” (“chérif” para ponerlo fácil) y perdió la elección.

Miyashiro es ahora regidor metropolitano del Concejo Provincial de Lima.

Benedicto y Marco son y serán recordados como los que capturaron a Abimael Guzmán. Son los “hombres Dincote”.

Benedicto escogió el camino equivocado y se alió a la delincuencia; hoy está prófugo de la justicia y la policía lo busca.

Marco opina que Jiménez es una vergüenza para la Dircote.

A Marco Miyashiro lo conocí personalmente durante el gobierno de Alejandro Toledo. Me pareció un hombre serio, reflexivo, que medía sus palabras antes de hablar, parco. De Benedicto Jiménez supe solo por los medios.

Vi una entrevista en televisión al recién electo concejal Miyashiro y me pareció el mismo hombre prudente, pausado y reflexivo que conocí hace tiempo en Palacio de Gobierno.

Le escuché dos cosas importantes: toda su vida ha estado marcada por la disciplina y que al ser liberado, cuando fue rehén del MRTA en la embajada de Japón, prometió hacer una buena acción cada día, por el resto de su vida, en beneficio de sus semejantes. La disciplina que aprendió en su hogar y continuó practicando en el colegio militar “Leoncio Prado”, luego en la Escuela de Policía y a lo largo de su carrera, nos asegura que está cumpliendo la promesa religiosamente. A mí, personalmente, me da mucha confianza un hombre que cumple sus promesas: ser concejal es una nueva manera de hacer buenas acciones. Muy buena manera.

De Benedicto Jiménez no se sabe nada.

General Marco Miyashiro: ¡usted vale un Perú!

HAY UN CIERTO OLOR…


CLIP EN NARIZ

Lima se ha despertado y en apariencia nada cambió; sin embargo hay un cierto olor en el aire. Olor común, que es un mal olor.

Tenemos para cuatro años por delante y el olor, que lo impregna todo, es tremendo, pero puede ser que nos acostumbremos: los que viven en medio de la basura, con el tiempo la ignoran. Y lo terrible es eso, que se acepte que las cosas vienen así y peor, que se haya elegido el que así sea.

Ha amanecido como siempre pero hay muchos que sonríen y se frotan las manos porque saben a ciencia cierta que lo que nacía y era una amenaza para ellos, sus estilos de vida y su “futuro” se lo lleva la corriente del “no te preocupes”.

La corriente de aguas servidas que dejará al bajar restos de lo que esas aguas llevan.

La Lima que pudo ser,  ya no será.

Seguirán asesinando las combis asesinas y lo que pudo ser amabilidad, “permiso”  y “por favor” dejará paso a una risita cachacienta que significa que nada de eso será:” ¿vieron?”. Nada de nada, en realidad.

Ayer, el sol por solidaridad, salió con timidez y creo que vergüenza, porque  Lima tendrá la misma lluvia de siempre: pequeña y persistente. Esa lluvia que no lava las cosas sino que ensucia todo.

En Lima los gallinazos regresan; gallinazos que vuelven porque hay promesa de carroña.

Llegan a esta Lima que pudo ser y no será.