EL DESPARAMPAMPÍNGULIS


Con el perdón de don Guido Monteverde, autor de la recordada columna: “Antipasto Gagá” del diario “Última Hora” (y del que aprendí –leyéndolo- la palabra) por usarla para el título y sobre todo por cambiarle el sentido, porque si no me equivoco, significa algo así como extraordinario, sumo, el “no va más” de algo… Ya el 23 de setiembre del 2016, en este mismo blog, usé la palabreja como título de un artículo y en “Código” también publiqué algo con ese título, hace bastante tiempo. Ambos artículos diferían en contenido, pero la sonoridad de la palabra me sigue fascinando…

Bueno pues, el Perú de hoy es un “desparampampíngulis”, el “no va más” del desmadre, del despelote. Es un “saco de gatos”, un “todos contra todos” que no sé si es algo que resulta difícil de entender, es la pintura de El Bosco, “La nave de los locos”, salida de su marco y hecha realidad, o qué sé yo…

Es que creo que estamos siendo testigos asombrados de la materialización de una película de cuarta, con actores de quinta y bonitos paisajes que, si uno se fija bien, están llenos de basura; el Perú, mi país, es una especie de pesadilla de la que se quisiera salir y no se puede, porque todas las puertas están cerradas y no hay ventana alguna…

¿Qué hacer?, me pregunto, como estoy seguro que se preguntan muchos ¿Será tal vez que la pandemia nos acojudó de tal manera a todos, que no vemos salida y la protesta tiene flojera de gritar su descontento…?

No lo sé, pero quisiera despertar en el Perú de hace años, bastante más amable y nada “peleonero”; no perfecto, es verdad, pero no TAN desastre, tan ruina, tan escombro, tan detritus, tan feble… ¡Tan desesperanzado!

Imagen: https://lamenteesmaravillosa.com

BARULLO INSOPORTABLE


En el espacio, hay un ruido creciente y muy desagradable, que turba la tranquilidad y molesta, molesta mucho, pero no hay ventanas ni puertas que cerrar, para dejarlo fuera …

Se extraña lo que ha sido el silencio, la paz sonora y en la profundidad del Universo, esa pequeña bola giratoria azul se ha convertido en un incordio, que amenaza con alterarlo todo, porque la bulla que produce ha opacado incluso a la música de las esferas, e irrita a todo el vecindario …

Por supuesto, en la pequeña bola giratoria azul, ese bullicio extremo no les importa nada, parece que creyeran estar solos y gritan, se insultan en voz alta y meten ruido sin respeto ninguno …

Algo hay que hacer para acallarlos, para volver a la tranquilidad … La Junta Universal de Vecinos se reúne mañana por la tarde, y veremos qué pasa …

Imagen: https://www.istockphoto.com

UN LENTO APOCALIPSIS: LLUVIAS, FUEGO, ARMAS, VIRUS, MUERTE…


Cada vez a mayor velocidad, el apocalipsis avanza sobre nuestro planeta, y el ser humano es tan estúpido, que resulta ser el actor principal de esta tragedia, la incentiva y parece seguir tan tranquilo, porque “no se da cuenta” …

Produce más petróleo, para quemarlo en los altares de la destrucción, el plástico invade los mares, ahogando la vida y la basura ennegrece, emporcando, la cumbre nevada más alta de la Tierra…

El cambio climático se combina con la pandemia, y la muerte avanza, implacable, cosechando el trigo negro de los incendios, de lluvias imparables, de los bosques quemados y casas calcinadas, de hombres sin abrigo; de las cifras astronómicas y frías en las que se convierten los seres humanos, de la basura que se sigue acumulando y por si no bastara este apocalipsis en la Tierra, a cada instante, la “basura espacial”, la “militarización del espacio exterior” y “la conquista espacial” humana, de nosotros, ínfimas criaturas, pone en peligro al Cosmos…

¿Es que somos asesinos, suicidas e imbéciles…?

LOS JEFES


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No se trata aquí del primer cuento de Mario Vargas Llosa, publicado en 1957, sino de lo que otro escritor, también muy famoso, Gabriel García Márquez, “inauguró” para la literatura: el realismo mágico.

 

Y es que las declaraciones del Presidente peruano Martín Vizcarra, acerca de que él es Jefe de Gobierno pero no Jefe de Estado –asombrando a todos- se encuadran perfectamente en esa “realidad irreal”, fantástica, que Gabo narró tan magistralmente.

 

Sucede que en este Perusalén nuestro, antiguo y sin muro de las lamentaciones, cada vez más lo que sería imposible, increíble u onírico se hace realidad, porque si el señor Presidente (nada que ver con la novela de Asturias, por si acaso) dice no ser Jefe de Estado (que por si acaso es lo que dice la Constitución del Presidente al reunir en su persona los dos cargos) o es que no ha leído bien esa parte de nuestra “Carta Magna” o es que –digámoslo suavemente- tiene un caos mental que lo hace hacer lo que está haciendo.

 

Defenestra ministros porque tuvieron algún contacto con la empresa Odebrecht, aunque este fuera anterior a saberse lo que se ha sabido y se sigue sabiendo de la constructora carioca; o porque, como sucedió con la Ministra de Justicia (RIP), que supo de las conversaciones que estaba teniendo  un Procurador del Estado, del cual era el jefe directo (RIP también por si las moscas el Procurador) en la búsqueda de soluciones ventajosas para el Estado, con  los representantes de los brasileros; o para “volarse” en una especie de carambola mágica o “chuza” trágica a la titular del misterio de Educación (sin ninguna explicación sobre corrupción…), que venía haciendo una plana impecable e inclusive tuvo el “atrevimiento” de anunciar el cierre esos negocios informales que con el letrerito de “Colegio Privado” estafan a los padres de familia,

 

Y el realismo mágico/trágico peruviano continúa, porque el señor Primer Ministro sabía de las conversaciones y tratativas de sus ministros (¿no es el Jefe del Gabinete Ministerial?) pero su ya célebre frase “No negociamos con corruptos” se elevó como una pared y prefirió, en vez de renunciar él, “renunciar” a los ministros, seguramente diciéndose que son “fusibles”…

 

Mientras tanto el Ministro del Interior (el que les echa la culpa de la inseguridad ciudadana a los venezolanos          –delincuentes o no- y los deporta, asistiendo con el Presidente al aeropuerto, supongo que porque la atracción de las luces de la “fama” es irresistible) dice que para que se dediquen a brindar seguridad ciudadana, se ha decidido que los efectivos policiales que daban seguridad al Congreso y a los congresistas, dejen esa labor; para más inri, el Jefe de Gobierno lo desautoriza un poco después, diciendo que es “solo una propuesta” de su peliculinero ministro, a pesar de que este había dicho que la nueva norma se publicaría, como debe hacerse, en el diario oficial “El Peruano”…

 

Tal vez sea por afinidad con McDonald’s, la cadena hamburguesera, pero esto se parece a ese Macondo que flotaba en la irrealidad de la Ciénaga Grande.

 

¿Es que se ha abierto el cofre de Melquíades y creemos que el trozo de hielo que hay ahí es un diamante gigantesco?

 

Imagen: lucidez.pe

 

 

 

CON «M» DE MUERTOS VIVIENTES


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Basta ver las listas de los candidatos al Congreso para saber que los muertos vivientes, los zombis famosos se sacuden la tierra que los cubría y acomodan sus andrajos que malcubren la gusanera y la podre para iniciar su marcha. ¿La meta? Un sitiecito en lo que fue el congrezoo, desde donde poder vomitar sin que les hagan nada, porque la curul, el sitiecito, les asegura inmunidad/ impunidad: pueden cagarla donde quieran y mearse sobre cualquier principio.

 

La pandilla de cadáveres destartalados repite como mantra sus consignas y confía en que hay un 15% de la ciudadanía que sufre de adicción a la mugre, a los hedores de la descomposición y el desagüe y que peor es nada, que hay que cultivarlos con bocanadas de aliento fétido y tápers proselitistas llenos de excremento.

 

No importa que un 85% de intonsos celebraran el cierre del viejo congrezoo porque la memoria es frágil y cuando vean las caras pustulosas, ajadas y amarillentas pero conocidas, habrá mucho que se echen en sus brazos, aunque les pedirán cuidado porque algún entusiasmo regurgitado se los puede arrancar.

 

Los muertos vivientes confían en la desmemoria y el olvido de la gente y están muy seguros que sus olores ni se van a notar en medio del aroma a gasolina y basura que reina en las calles.

 

Es que parece que en el Perú no aprendemos y buscamos el hueco para meter la pata repetidas veces. “Nacidos para sufrir” no es el título de una vieja película india de Bollywood, sino lo que podría ser el lema masoquista de un país en el que los enterrados regresan de sus tumbas para seguir haciendo de las suyas, porque como decía Humberto Martínez Morosini, “Aquí no pasa nada”.

 

¿No será que se están preparando para una superproducción de Chollywood que se va a filmar en el Presbítero Maestro?

 

Imagen http://www.rtve.es