¿SIN DUDAS NI MURMURACIONES?


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Si se trata llenarse los bolsillos…

¡Vergüenza que parece que no sonroja a nadie, pero el Ejército Peruano demuestra que también está carcomido por la corrupción, con una última investigación donde 27 miembros de esta institución, incluyendo a cuatro generales EP, fueron apresados por robar combustible diésel a su institución y venderlo!

 

El asunto empezó en el 2013 y lentamente (tal vez MUY lentamente) fue avanzando hasta este vergonzante resultado. Incluye una camioneta “van” acondicionada para esconder el combustible robado y comercializarlo; el asunto de “distribuye” en varios departamentos del Perú, demostrando que la delincuencia, de civil o de uniforme, tiene las mismas prácticas a la hora de burlar la ley.

 

Un caso anterior muy sonado, fue el del ex general EP (r) y ex congresista Edwin Donayre, sentenciado por robo de combustible, y que fuera protegido por el congreso, pero que cuando perdió su inmunidad parlamentaria y debía ir preso por la sentencia en su contra, fugó, para luego de larga búsqueda por la policía, fuera recapturado (él dijo que “se entregó”, pero lo real es que “lo chaparon”) y ahora cumple los 5 años de condena impuestos por la Justicia.

 

Pareciera ser que el “pensamiento guía” es: “Si otros roban… ¡Robo yo también!” y esto se extiende como mancha de aceite desde hace mucho tiempo, lo que se comprueba leyendo “Historia de la corrupción en el Perú” de Alfonso W. Quirós, que no es un libro muy viejo que digamos, como sí lo es en nuestra patria el tema que toca y que se ha puesto ahora en evidencia con las acciones que dificultosamente, contra un viento y una marea producidos, avivados y agitados por la corrupción, el Estado emprende, con éxitos que son torpedeados incesantemente por quienes han hecho su “modus vivendi” de este delincuencial “modus operandi”.

 

“Lava Jato”, “Lava Juez”, “Cuellos Blancos” y mucho más se va destapando, haciendo público y como las fichas de un dominó, van cayendo, empujados por la caída de la ficha anterior.

 

Ojalá que esto sea hasta las últimas consecuencias, un “caiga quien caiga”, que de pronto nos deja sin aliento, pero permitirá al país entero tomar aire fresco y empezar, ahora sí, a correr sin lastre y sabiendo salvar los obstáculos… ¡SIN TENER QUE PAGAR COIMAS!

 

Info: RPP radio / Imagen: es.wikihow.com

LA FORZA DEL DESTINO


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El operático señor Petrozzi, ministro de cultura, parece estar destinado a meter la pata, además de reiterar la acción y hundirse hasta que las cosas le impidan respirar.

 

A su desafortunada –por decirlo suavemente- decisión de despedir a Hugo Coya, presidente de Ejecutivo IRTP (Instituto de Radio y Televisión del Perú), es la más reciente metedura de miembro inferior del lírico tenor que o es muy tonto, es un topo de las fuerzas naranja (la desbancada bancada de Fuerza Popular, con la que llegó al congreso y de la que formó parte), o en un chivo expiatorio enviado por el presidente Vizcarra al que no le gustó la cobertura del canal que Coya presidía, con respecto a la excarcelación de la señora Fujimori.

 

No lo sé a ciencia cierta, pero la maratón televisiva del señor P, frente a las declaraciones de Hugo Coya en un programa de TV,  dejan a este émulo minus de Carreras y Plácido Domingo –por decirlo suavemente, otra vez- como un fabulador, como alguien que dice lo que no es cierto.

 

Declara ser muy tímido, pero su ego lo traiciona y se hunde  chapoteando desesperado no sé si por cuenta propia o de alguien, convirtiéndose en un notorio personaje,  ese cuyo nombre él ve en las marquesinas del Metropolitan Opera o de la Scala de Milán en sus sueños canoros.

 

Cuando todos defienden al defenestrado, él tenorísticamente se afirma en su ministerial acto, ése que fue publicado un domingo en el diario oficial “El Peruano”, como tendiente a llevar “aire fresco” a IRTP, nombrando otra vez al señor Guzmán, al que Coya reemplazó cuando lo cesaron del cargo.

 

Tozudo el señor Petrozzi, ignora que tirios y troyanos deploran la salida de Coya, el modo en que este fue echado y que unánimemente mencionan su buena gestión frente al Instituto. Él cree y dice ser dueño responsable de sus decisiones como ministro, claro que las decisiones que toma son para llorar o mandarlo, como futbolísticamente se dice, “al rincón de las ánimas”. Bueno, yo, de Vizcarra (a no ser que jueguen en oscura dupla) lo mandaría a la mierda.

 

 

Nota: Al escribir este pequeño artículo, temprano por la mañana del 4.12.2019, el ministro Petrozzi, que ayer homenajeó a quien fuera nuestra compositora Chabuca Granda y diera un discurso que sonaba a despedida, no ha renunciado…

 

 

Imagen: http://www.canstockphoto.es

CON “M” DE MUERTOS VIVIENTES


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Basta ver las listas de los candidatos al Congreso para saber que los muertos vivientes, los zombis famosos se sacuden la tierra que los cubría y acomodan sus andrajos que malcubren la gusanera y la podre para iniciar su marcha. ¿La meta? Un sitiecito en lo que fue el congrezoo, desde donde poder vomitar sin que les hagan nada, porque la curul, el sitiecito, les asegura inmunidad/ impunidad: pueden cagarla donde quieran y mearse sobre cualquier principio.

 

La pandilla de cadáveres destartalados repite como mantra sus consignas y confía en que hay un 15% de la ciudadanía que sufre de adicción a la mugre, a los hedores de la descomposición y el desagüe y que peor es nada, que hay que cultivarlos con bocanadas de aliento fétido y tápers proselitistas llenos de excremento.

 

No importa que un 85% de intonsos celebraran el cierre del viejo congrezoo porque la memoria es frágil y cuando vean las caras pustulosas, ajadas y amarillentas pero conocidas, habrá mucho que se echen en sus brazos, aunque les pedirán cuidado porque algún entusiasmo regurgitado se los puede arrancar.

 

Los muertos vivientes confían en la desmemoria y el olvido de la gente y están muy seguros que sus olores ni se van a notar en medio del aroma a gasolina y basura que reina en las calles.

 

Es que parece que en el Perú no aprendemos y buscamos el hueco para meter la pata repetidas veces. “Nacidos para sufrir” no es el título de una vieja película india de Bollywood, sino lo que podría ser el lema masoquista de un país en el que los enterrados regresan de sus tumbas para seguir haciendo de las suyas, porque como decía Humberto Martínez Morosini, “Aquí no pasa nada”.

 

¿No será que se están preparando para una superproducción de Chollywood que se va a filmar en el Presbítero Maestro?

 

Imagen http://www.rtve.es

¡DAME MI OSITO!


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Tarde de domingo, hay sol, mientras escribo escucho viejas melodías tocadas por la orquesta de Paul Mauriat y tengo abierta la ventana para que entre el aire; junto con él se cuelan las voces de niñas que juegan fuera, pero están fuera de mi vista.

 

Juegan y por el tono de las voces no tendrán más de 8 años: “¡Dame mi osito…!”, risas, silencio, risas. “¡Dame mi osito…!”, más risas y silencio. “Dame mi osito te digo…”.

 

Largo silencio y después: “¡Dame mi osito, mierda, hijueputa…!”. Hay sol, jugaban y de pronto algo se ha roto.

 

Es como si la infancia hubiera saltado en pedazos y cierro la ventana porque lo que van a seguir son llantos, seguramente forcejeos y tal vez más lisuras. El aire queda afuera, con los sonidos y yo escribo…

 

Hay sol, es tarde de domingo y todo está transcurriendo con “normalidad”; no tengo que preguntarme nada, porque imagino lo que la niña del “¡mierda, hijueputa…!” escuchará en su casa. Imagino que “así se defenderá” y que de pronto, más tarde, tendrá hijos a los que acunará cantando reguetón…

 

Ya sé, soy de otra época y seguramente por eso escucho las viejas melodías de la orquesta de Paul Mauriat, una tarde de domingo, con sol…

 

Imagen: mercadolibre.com.pe