¿A LA MEDIDA DEL HOMBRE?


 

SOVIET UNION

Hace unos días me llegó en un blog que sigo una sucesión de fotografías con edificios de la Unión Soviética y como el mismo artículo menciona, son construcciones que están prácticamente en cualquier ciudad, hasta en las más remotas, de ese inmenso territorio.

 

El artículo habla de la grandiosa enormidad de cada edificación y que tal vez sea la manera de hacer sentir al ser humano como una pequeñez.

 

Definitivamente, lo que he visto no contempla la escala humana en su gigantismo. Allí, las personas, estoy seguro, no son sino accidentes móviles que se pierden en la inmensidad. No digo que los departamentos que hacen el conjunto sean grandes en sí; deben ser normales, de uno o dos dormitorios, sala-comedor, cocina y tal vez algún pequeño desahogo como lavandería-patiecito, por ejemplo. Nada diferente a lo que solemos tener en nuestras ciudades. Individualmente.

 

Sí, el ser humano es casi nada frente a lo que significa el Universo; nuestro planeta es una mota de polvo cósmico que viaja no se sabe bien adonde y nosotros estamos en ella, infinitesimalmente pequeños y al parecer, en este caso, el Estado se complace en recordarlo, pero en relación con él mismo. Ese Estado que dice lo darlo todo, que lo controla todo y lo es “todo” para sus ciudadanos a los que al parecer considera como uniformes hormigas obreras.

 

Hormigueros, colmenas, construcciones que dicen que el ser humano es para ese Estado lo mismo que un insecto.

 

De pronto me equivoco, pero las construcciones están ahí, repitiéndolo masivamente.

 

 

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