CARIACONTECIDO.


 

OJOS GATO

Se le notaba; su rostro era un termómetro de lo que llevaba dentro.

 

Decir que era un cariacontecido era describirlo bien, aunque la palabra signifique que la tristeza se refleja en el rostro,  porque si él maquinaba algo se le notaba en la cara; también cuando lo que le había sucedido era bueno o malo, si estaba triste, pensativo, contento o tenía rabia.

 

Nunca pudo ocultar sus sentimientos y por eso no le iba muy bien, socialmente hablando; lo tildaban desde franco hasta malcriado, pero se sentía bien, porque de niño aprendió a no mentir: su rostro le ayudó.

 

 

EL LIBRO.


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“Está naciendo día a día. Llueve,
hace viento, golpean las ventanas,
rasgo un papel, crepitan las persianas,
digo que el libro está naciendo. Llueve,
hace viento, le dejo que me lleve
al tren, al barco, a las americanas
islas de las Antillas: no hay habanas
ni santiagos sin sol: a veces, llueve.
Madrid, días de páginas delgadas
en el invierno, páginas rasgadas
por un verso instantáneo, transversal.
Llueve. Lleno de vida, el libro crece,
tropieza, avanza, y se nos aparece
de pronto, con un acorde final.”

 

Pasaje de: Blas de Otero. Obra completa (1935 – 1977).

 

Reproducido del blog “Universo Abierto” de Julio Alonso Arévalo.

CAMINOS.


 

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Los caminos se iban separando hasta perderse de vista en una llanura que extendía su vacío más allá, donde nadie conocía.

 

Parado en el sendero, dudó un rato hasta decidirse y andar; total, seguramente daba igual y no llegaría a ningún sitio.

 

Al empezar a caminar pensó que en su vida siempre las opciones que escogió lo llevaron a nada.

 

Arriba, el sol crecía y abajo el paisaje era el mismo.

CARTA SUBLEVANTE DE UN ASEGURADO.


Copio íntegro un artículo de Rosa María Palacios, sobre una carta que no puede quedar en silencio.

 

 

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CARTA SUBLEVANTE DE UN ASEGURADO.

 

 

Esta es una botella en el mar con una nota de auxilio en su interior. La lanzó porque peor no se puede estar. Hace años que me escribo por twitter con el señor Carlos Rodriguez.  Nunca nos hemos visto en persona. Sé que el sufre de esclerosis y su esposa de cáncer. No tienen padres, ni hijos. Casi no tienen medios. Se suponía que Essalud velaría por los dos. No lo hizo pese a todos sus esfuerzos.

Comparto esta carta, con permiso de su autor, que da cuenta de esta situación particular – cosa que en condiciones normales no haría – porque creo que hay otros casos de Essalud que terminan en el INEN, por las mismas razones y que no son reembolsados. No creo que este sea un caso aislado o excepcional. Si usted tiene información de un caso similar por favor deje un comentario. Los pacientes de cáncer y sus familias se lo agradecerán. 

Lo único que no quiere el señor Rodríguez es ver morir a su esposa por falta de dinero después de haber aportado por años a Essalud. Necesita el dinero hoy. Ese es un derecho básico ¿o no?

 

Estimada Rosa María:

En el mes de Mayo del 2016, en el Hospital Guillermo Almenara, después de una biopsia quirúrgica, diagnosticaron a mi esposa con Linfoma de Hodgkin Cervical, derivándola a Oncología, donde la practicaron una biopsia de médula confirmando el diagnostico. La oncóloga prescribió 12 quimioterapias, las que recibiría mi esposa cada 15 días. A la cuarta quimioterapia la oncóloga nos manifestó que a ella le parecía que el tratamiento no había dado resultado porque su tumor cervical no se había reducido y ordenó una nueva tomografía pero aún así mandó la quinta y sexta quimioterapia. En los primeros días de septiembre, la doctora confirmó que los tumores se habían agrandado, ya su  tumor cervical supuraba y sangraba y me dijo que necesitaba internarse urgentemente por 3 días para recibir otro tratamiento, fijando la fecha para el 12 de septiembre. Al no recibir ninguna llamada con antelación, fui al hospital ese día para indagar con la doctora quién en forma airada me manifestó que la fecha que ella había dado era “referencial”. Yo le indiqué que mi esposa ya no comía hacia 2 días, que su piel tenía un color amarillo y orinaba oscuro. Ella manifestó que mi esposa padecía una infección urinaria y que así, no la internaba, me dio una orden de análisis y que en 15 días regresara sin darme ningún medicamento. Yo hice el examen en un laboratorio particular y fue negativo.

Ante esta situación desesperada la llevé al INEN. Ahí el doctor me dijo que mi esposa tenía el hígado inflamado, que debía hacerse un drenaje hepático porque podía fallecer, ingresó por emergencia  y luego fue internada en el hospital por 45 días, donde nuevamente le hicieron todos los exámenes y dio como resultado Linfoma de No Hodgkin, diagnóstico distinto al Hospital  Almenara, por tanto tenía otro tipo de tratamiento. Le hicieron el drenaje hepático y el médico me dijo que el problema hepático provenía de los medicamentos errados. Al primer tratamiento de quimioterapia el tumor desapareció, sin embargo pese a los tratamientos mi esposa se encuentra muy delicada porque desde el inicio de su enfermedad no fue tratada debidamente y su cáncer ha invadido varias zonas de su cuerpo.

Yo denuncié al Hospital  Almenara ante la Superintendencia de Salud que ha emitido un Informe que determina que el Hospital Almenara ha cometido una infracción que debe ser sancionada ante la IFIS. Hace unos meses me entrevisté con el Doctor Bromley quien me manifestó que él reconocía que el hospital había cometido una negligencia y que debía pagar, que juntara mis recibos, pero que fuera a la Superintendencia  quien nos citaría a una Conciliación. Está se ha producido esta semana y el Almenara se niega a reembolsarme lo gastado y menos a indemnizarme, por el contrario me invita a un proceso judicial algo que no haré porque en éste país precisamente el Poder Judicial no ofrece ninguna garantía. El Almenara sostiene que de acuerdo a la Directiva N° 14-GG-Essalud-2016 solo corresponde reembolsos en caso de emergencias. Precisamente mi esposa ingresó al INEN por emergencia pues su vida corría peligro, como lo sostiene el INEN y fue ratificado por el Dr Bromley.

Yo, hasta el momento, he gastado en recibos acreditables más de S/ 71,000.  No considero taxis, alimentos, sangre que he tenido que comprar etc, y deberé seguir gastando porque ella se encuentra actualmente internada en el INEN y allí  gasto un promedio de $ 300 diarios. Yo no pretendo lucrar con mi esposa, la amo, he compartido con ella casi 30 años de matrimonio. Hoy está deteriorada porque el Hospital Almenara fue indolente, displicente y negligente, ha ocultado pruebas y ni se preocupa por efectuar descargos porque sabe que está protegido por la impunidad. Yo carezco de recursos económicos para seguir afrontando una enfermedad tan cara, he recurrido a exiguos ahorros, préstamos y he vendido mis muebles, cuando estos se acaben seguro mi esposa morirá. Sólo será otro caso más de las tantas negligencias de Essalud.

Carlos Rodriguez Remond

Lima, 21 de julio del 2017

 

CAMINO HACIA EL VERANO.


 

VENTANA EMPAÑADA

El ómnibus lo recogía temprano y le divertía ver como desde dentro las lunas estaban empañadas, porque fuera hacía frío y dentro (esto no lo sabía) el aliento de los chicos formaba esa película que daba un aspecto irreal a lo que se podía ver de la ciudad que despertaba.

 

Primero pasó un dedo por el vidrio y una huella mojada y descendente apareció; entonces probó con su pañuelo y limpió el vaho descubriendo un invierno que pasaba veloz conforme avanzaban por la avenida.

 

Ensimismado, observaba los árboles, los autos, los postes y la gente abrigada. Pensó que así como había descubierto el invierno a través de la ventana, tal vez luego vendría el verano y él estaba sentado en el ómnibus del colegio; sin embargo la ventana, lentamente, se volvía a empañar.

AMANECER.


amanecer-ojo

Amanecía; el sol iba desperezándose detrás de los cerros, que oscuros, iban tornándose verdes desde arriba hasta mostrar el valle y el río que empezaba a brillar; aves madrugadoras al cruzarse hacían figuras contra el cielo.

 

Colores, olores y sonidos: el despertar del día vería aparecer     a los que con el tiempo harían el silencio

BARQUITO DE ESPERANZAS.


 

En el barquito de papel estaban todas sus esperanzas de niño, que eran bien sencillas: jugar esa tarde, que fuera siempre verano, que no lo castigaran por haberse comido el chocolate, que su tía Ana lo llevara al zoológico y le comprara algodón dulce, que lo dejaran quedarse hasta tarde por las noches, que regresara su abuelito para terminar ese cuento….

 

El barquito de papel flotó llevado por la corriente de la acequia y él lo siguió, corriendo por el borde hasta que se volcó desapareciendo en el agua.

 

Pesaba mucho”, pensó.