ÉCHALE LA CULPA AL BOSSA NOVA


La tarde había sido calurosa, pero al anochecer la temperatura se suavizó un poco. Sin embargo, la camisa de manga corta, los shorts y el andar sin medias, revelaban que el verano se resistía a irse.

Ella estaba absorta en lo que pasaba en lo que al parecer era el capítulo final de la telenovela de las 6.00 pm, que el televisor entregaba puntual de lunes a viernes…

De pronto oyó la voz de él, que, desde el cuarto, decía algo y sin entenderle ni darle importancia, respondió con un “¿…?” distraído y automático.

Terminó la telenovela y durante los comerciales se quedó mirando a la pantalla, pensando en ese desenlace, en el que Juan, el protagonista, moría sin que nadie le hiciera caso, mientras sonaba un bossa nova de moda. Sin apagar el televisor, fue hasta la cocina para buscar un vaso con agua y desde allí le preguntó a su marido si quería que le llevara uno; él no contestó y ella se sirvió el suyo, bebió el agua y después de dejar el vaso en el fregadero, caminó hasta el dormitorio, donde él estaría leyendo, sentado en la silla de ruedas que usaba desde que el accidente le impidió caminar.

Estaba allí, sentado, sí, en camiseta y pantalón de pijama, con el periódico desparramado por el suelo, la cabeza ladeada y la boca abierta…

En ese instante, ella se dio cuenta de lo que había dicho su marido cuando ella no le dio importancia: “Tengo frío…”

Imagen: http://www.radiotunes.com

Gatos y Pericotes by Manolo Echegaray


MasticadoresMuchasAlmas

De eso que nos resulta antagónico, de eso mismo resulta que también tenemos… AC

Ladrones y celadores, los buenos y los bandidos, el bien y el mal. Sin medias tintas. Blanco o negro.

El problemase presentacuando el blanco y el negrose mezclan, porque empiezan a formarse los grises, variando con la cantidad de uno u otro color.

El gris no es blanco ni negro. “Los Grises”, esos personajes supuestamente extraterrestres o de ciencia-ficción, ¿son una mezcla del bien y del mal…?

Igual que los seres humanos, digo.

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QUE SUEÑES CON LOS ANGELITOS


Su madre, cuando era niño, siempre se lo decía después de acostarlo, darle bendición y despedirse.

Él nunca había soñado con ángeles, ni pequeños, ni mayores.

Sus sueños eran con otras personas conocidas, como tías, amigos y chicos del barrio. Hasta con un perro soñó, pero no con los angelitos como quería su mamá.

Uno noche soñó con uno que volaba, pero no era un angelito cachetón, algo gordo y con pequeñas alas blancas en la espalda.

Dudando mucho, se demoró hasta la hora del almuerzo, para que, conversando y como quien no quiere la cosa, preguntar si había ángeles negros. La madre se rió y le dijo que claro, que sí los había.

Mucho tiempo después, hojeando un libro, vio una ilustración y entonces supo que había soñado con el demonio. En el libro decía, debajo del dibujo, “Luzbel, el demonio, el ángel caído”. Total, al fin y al cabo, era un ángel.

Ojalá no se hubiera golpeado muy fuerte…

Imagen: silvitablanco.com.ar.

CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE…


Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose y, sin embargo, se complace en su pecho colorado; que lo único que hace es componerse de días; que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando que el hombre procede suavemente del trabajo y repercute jefe, suena subordinado; que el diagrama del tiempo es constante diorama en sus medallas y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, desde lejanos tiempos, su fórmula famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo que el hombre se queda, a veces, pensando, como queriendo llorar, y, sujeto a tenderse como objeto, se hace buen carpintero, suda, mata y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también que el hombre es en verdad un animal y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza…

Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo…

Comprendiendo que él sabe que le quiero, que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente…

Considerando sus documentos generales y mirando con lentes aquel certificado que prueba que nació muy pequeñito…le hago una seña, viene, y le doy un abrazo, emocionado. ¡Qué más da! Emocionado… Emocionado…

César Vallejo.

La parte final de este poema de César Vallejo, el gran poeta peruano, fue usada por Francisco Sagasti, en su discurso, al asumir como Presidente del Perú.

Imagen: leereluniverso.blogspot.com

LA LUZ AL FONDO DEL TÚNEL


El Perú tiene un nuevo Presidente que, creo personalmente, es una pequeña luz que se vislumbra al final de este túnel oscuro en el que se mueve el país.

Es muy temprano para opinar, por lo menos en mi caso, pero lo sucedido hoy es el oxígeno que el enfermo grave, que lo necesita para seguir viviendo, recibe.

Lo único que puedo decir es que los jóvenes han sido quienes hicieron posible lo sucedido. Los jóvenes de edad y también los que son jóvenes de espíritu.

Imagen: http://www.elfunerariodigital.com

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