PINZON EL MARINERO


El marinero que era capitán de la nao de don Cristóbal, La Pinta, que divisó tierra y emocionado avisó a gritos, nunca imaginó que su entusiasmo cambiaría la Historia…

Poco importa ahora que se apellidara Pinzón y como el pájaro del mismo nombre buscara la libertad de lo desconocido, que se llamara Alonso o que fuera hermano de Martín…; el asunto es que fue capitán marinero, descubridor, explorador de tierras y nacido en el puerto de Palos, desde donde zarpó a una hoy América y que creyeron era China, la mítica Catay…

Es que somos entonces los americanos producto de un error, de un mapa equivocado, de una ruta marítima fantastica…?

Creyeron en las naos del almirante hispano que iban a pisar el Imperio Celeste?

No fue celeste sino color de bronce y tampoco fue uno sino varios imperios los que el grito emocionado de un marinero capitán hizo entrar en la Historia…

Por lo menos eso es, sin muchas variaciones, lo que cuentan los textos escolares, pero hay que acordarse que historias y no Historia cuentan los vencedores…

ESTO ES GUERRA


Y no es un programa de televisión, con chicas y muchachos sudorosos que compiten jugando, pero esta sí está llena de chismes, medias verdades y un inmenso barullo recorriendo las redes sociales y los medios.

Para algunos resulta materia prima divertida, en el ocio ingenuamente ingenioso de los memes.

La mayoría sufre esta 4a. Guerra Mundial sin enemigo visible, recibiendo el bombardeo implacable de los medios y el nutrido fuego de las redes, que atemorizan con su parloteo caótico….

Estamos en medio de esta guerra total donde como en todas las guerras, las bajas crecen cada minuto entre la población, que trata de protegerse con rezos a sus dioses, encerrándose en casas y huyendo del contacto con cualquiera, porque a diferencia de guerras anteriores, aquí el enemigo invisible podría ser el Otro…

No se vislumbra, como siempre sucede, el final de la guerra y creo que para protegerse solamente nos queda hacer lo que se hace: rezar a nuestros dioses, cualquiera que estos sean, quedarnos encerrados y observar vigilantes porque el primer abrazo puede traer la muerte.

TAITANTAS PRIMAVERAS


Cumplir años era una repetición, un rito casi que desde que su memoria registrara la torta y las velitas se tornó en una espera desmedida que contaba los días y fabulaba obsequios.

Su cumpleaños siempre fue el epicentro de su vida, hasta que un día – nunca supo si fue uno bueno o malo– decidió que no cumpliría más años y con el tiempo se acostumbró a responder que tenía “taitantos” al preguntársele la edad…

Tuvo tantos “taitantos” que perdió la cuenta pero nunca perdonó la torta, pero sí las velitas, hasta que un buen o mal día – nunca se sabría – quiso empezar de nuevo y su biznieta le preguntó si es que era de cero o quizás de uno. Él se quedó perplejo y pensó que mejor era morirse a los “taitantos”.