EL PIANITO.


 

vaso-vacio

No era un piano lo que sonaba.

 

La melodía de Scott Joplin saltaba, hacía cabriolas y se deslizaba alegre por el aire donde el humo de los cigarrillos competía con las risas, las conversaciones y el tintinear de los vasos.

 

Acodado en la barra, miraba fijamente el lugar por donde ella se había ido: era la puerta a un mañana sin sol.

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