SPOT.


 

moviola

En el cuarto de edición las miradas de todos convergían en él;  pensó que no había nada que objetar y sin embargo sabía que esperaban con nerviosismo sus palabras.

 

 

Midiéndolas, opinó sobre el encuadre de una toma. La respuesta fue el silencio que rompió con una risa traviesa y dijo: “Todo está muy bien, pero como cliente tengo que observar algo, porque de otro modo no sería el cliente y quedaría mal”. A continuación pasó a hablar de la lluvia que no había parado de caer en toda la tarde.

 

Respiraron.