TODO POR NADA


TODO POR NADA

Decían que tenía muy mal humor pero lo que pasaba era que  estaba pendiente de todo y como todo no funcionaba a veces, sino que estaba sujeto a la voluntad de otros, el diablo metía la cola o el azar ponía las cosas al revés, su mentado mal genio empeoraba al sentirse impotente para lograr que todo anduviera bien.

 

Se desesperaba con la impuntualidad: prefería llegar antes a una cita y esperar, no que lo esperaran; su vida era una sucesión de tropiezos, rabias, decirse a sí mismo que él lo hubiera hecho de otra manera cuando algo naufragaba en el océano de la improvisación y la desidia.

 

No entendían sus furias, su mascullar, tenía fama de malhumorado y solamente lo calmaba leer un libro, escribir algo o tomarse, despacio, un café, adivinando procedencias, fantaseando con geografías, imaginando los almacenes llenos de sacos olorosos que viajarían hasta llegar a su taza…

 

Perdió la vista, el médico le prohibió el café y no le quedó otro remedio que sentarse en un sillón a recordar el olor, el sabor y cómo, decían, se enojaba, pero como no hacía nada, nada le preocupaba: del todo pasó a la nada y allí se disolvió.

 

Imagen: materiaconstruida.blogspot.com

 

 

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CÓDIGO SECRETO


CÓDIGO SE CRETO

Parecía un absurdo, un galimatías: letras sin sentido alguno y “algo” que él sabía estaba debajo.

 

Uno o varios mensajes que no se atrevía a imaginar y que sólo aparecerían si descifraba el código; días enteros, noches sin dormir, café, desesperanza, búsqueda de secuencias, de repeticiones.

 

Posibilidad de palabras clave, más café, incertidumbre, impotencia, desesperación y allí estaba, oculta, casi sacándole la lengua, la respuesta o respuestas a esa pregunta.

 

La hoja de papel, llena hasta casi la mitad, lo miraba como retándolo: como si ese revoltijo de letras supiera de sus dificultades, de su ansiedad por saber.

 

Finalmente arrugó el papel y lo tiró al tacho de basura que rebosaba de papeles rotos, de papeles arrugados, de intentos, de fracasos; la pregunta quedó sin responderse, la respuesta permaneció escondida, convertida en un imposible.

Imagen: http://www.atableintime.com

BAR


BAR

Las bebidas eran diferentes, pero en el bar era diferente el público y distintas sus costumbres: unos usaban tubitos para beber, alguno se preparaba para embocar un “shot” color naranja intenso, las cervezas eran mayoría y  nadie fumaba.

 

Los parroquianos venían de diversos sitios y eran atraídos por la música que atronaba la penumbra haciendo que conversar fuera difícil aunque lo que lo realmente complicado era entenderse por la disparidad de lenguajes de los que tenían voz, porque también estaban los mudos que leían la mente y no tenían problema para proyectar sus pensamientos de respuesta.

 

Fuera, el crepúsculo de las 6.00 am avanzaba sus tonos violeta y en el cielo pájaros metálicos volaban -“clac-clac-clac”- hacia las torres en las que estaban acondicionados sus nidos de viruta.

 

Se despertó con sed y vio que sobre su mesa de noche reposaba el “shot” color naranja intenso, entonces supo que no había soñado, se frotó las manos y las escamas del dorso sonaron, acomodándose.

 

Imagen: http://www.youtube.com

JAPÓN SIGUE PAGANDO EN EFECTIVO: EL 80% DE LAS TRANSACCIONES, EN “CASH”


JAPONESES

Dos jóvenes japonesas “purifican” sus billetes con agua sagrada para atraer la suerte (EFE)

 

Los japoneses siguen utilizando de forma mayoritaria el dinero en efectivo para realizar pagos, en contraste con el uso masivo del pago electrónico en otros países de su entorno. La cultura, la desconfianza y el envejecimiento dela población japonesa son algunas de las razones que explican este fenómeno, según informa Servimedia.

 

De acuerdo con un artículo que publica Financial Times, pese a que la imagen de Japón es la de un país de alta tecnología, es menos futurista en lo que respecta a cómo se pagan los bienes y servicios. En concreto, el dinero en efectivo sigue usándose en más del 80% de las transacciones que se realizan en Japón, mientras que, por ejemplo, en Corea el 90% de los pagos se realizan de forma electrónica y en China el 66%.

 

Grandes empresas japonesas han invertido mucho dinero en este campo, como Rakuten Pay, PayPay de SoftBank/Yahoo Japan y Line Pay de Line Corp. Asimismo, Amazon Pay ha entrado recientemente en el mercado, y grandes cadenas de tiendas de conveniencia como 7-Eleven y FamilyMart tienen sus propios sistemas de pago. Sin embargo, y a pesar del apoyo del Gobierno, ninguno de ellos ha alcanzado una masa crítica.

Resistencia al pago digital

Los principales obstáculos, según ‘Financial Times’, son la cultura y el envejecimiento de la población. Los japoneses desconfían de pagar con tarjeta de crédito en Internet y las personas mayores no están familiarizadas con los pagos digitales y prefieren el efectivo. Además, las empresas de tarjetas de crédito cobran comisiones del 4% a las tiendas, y dado que en Japón hay muchas sucursales bancarias y más de 200.000 cajeros automáticos, un cambio no es urgente.

En Corea del Sur, el 90% de los pagos se realizan de forma electrónica y en China el 66%

Las empresas, agrega el artículo, han intentado atraer a los consumidores con incentivos en efectivo. PayPay ha gastado casi 100 millones de dólares en reembolsos este año y renunció a cobrar comisiones a las tiendas pequeñas, y Amazon hace lo mismo. La agresiva política de gastos promocionales de Line Corp y el aumento de sus costes de procesar los pagos explican que sus beneficios operativos cayeran un 30% en 2018.

“Cualquier compañía que pudiera reducir la dependencia de Japón del efectivo obtendría recompensas, pero los inversores deberían evitar enamorarse de las tecnologías de pago resbaladizas. Los japoneses de a pie son más inmunes a sus encantos”, concluye ‘Financial Times’.

 

FUENTE: Tomado de “El Confidencial”

 

CUESTIÓN DE OLOR


CUESTIÓN DE OLOR

Era simpático, no le faltaba el dinero, honorable, compasivo y solidario; sin embargo nunca tuvo novia porque las chicas que conoció no asistieron a la segunda cita.

 

Vivió soltero, retraído y solo.

 

Cuando en la clínica exhaló su último suspiro, el médico que lo había operado miró a la enfermera, movió la cabeza y a través de su mascarilla dijo: “¡tenía mal aliento!”.

 

Imagen: xculapio.com

NOCHE DE PESADILLAS


NOCHE DE PESADILLAS

El miedo hacía que de las paredes salieran monstruos amenazantes y que la ventana pareciera insegura, frágil, penetrable.

 

El miedo albergaba cocodrilos hambrientos debajo de la cama y proyectaba sombras maléficas en el techo.

 

El miedo convertía a la alfombra en arenas movedizas dispuestas a tragarse a quien osara poner un pie en ellas.

 

El miedo…

 

Su única protección, su amuleto, era la vieja frazada con la que se cubría la cabeza.

 

Imagen: supercurioso.com