¡QUE SIGA EL JAZZ…!


Los amantes del jazz, escucharán con placer. ¡Gracias Bluefunkymama!  🙂  🙂

 

a través de Boogie-Woogie

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EL MUG.


 

MUG TRIBI

Se sirvió un café y lo dejó en la mesita, frente al sillón, para ir a buscar el libro que estaba leyendo; cuando volvió, acomodado en el sillón, fue a dar un sorbo, distraído y… ¡el mug estaba vacío!

 

Regresó a la cocina y de la cafetera se sirvió otro; caminó hasta su refugio lector, dejó nuevamente el café en la mesita baja, se arrellanó con el libro entre las manos y buscando el marcador que señalaba la página donde se había quedado, empezó su lectura y se olvidó del café; cuando lo recordó y pensando que estaba frío, decidió calentarlo pero al tomar el mug, vio que estaba vacío.

 

Se intrigó, y al mirar el fondo del recipiente percibió lo que eran restos de café; curioso, olió y era indudable el aroma a la bebida oscura que él tomaba sin azúcar.

 

De pronto se fijó que el mug que estaba usando era el que había sido de su suegro, el bromista, al que le gustaba tanto el café; el asunto era que don Jacinto tenía de muerto un mes.

MACETAS.


 

MACETAS

Cuando había decidido vengarse, no se le ocurrió que algo podía salir mal; eso pensaba en la cama del hospital donde estaba y al que le llevaron los bomberos cuando lo recogieron en la calle esa noche, porque se había caído al tratar                     –equilibrista no era- de orinar en las macetas de esa vecina, la vieja odiosa del departamento contiguo.

CUANDO NO PARÓ DE LLOVER.


 

lluvia

La lluvia no paraba de caer; era un verdadero diluvio y dio gracias en silencio porque le avisaron.

 

Había llegado un señor y le previno; al principio no entendió bien, pero cuando le dijo lo que tenía que hacer, a pesar de calcular que era mucho trabajo, se puso manos a la obra.

 

Cuando pasó el tiempo y se cumplió la fecha que había anunciado el señor que le visitó, en la misma mañana de ese día; cayeron las primeras gotas de lluvia que luego se transformaron en una cortina de agua que lo inundó todo.

 

Mirando por la ventana todo lo que vio fue agua: acarició al ave que tenía en una mano y abriendo un poco con la otra,  la soltó; el cuervo se fue, volvió un par de veces y luego desapareció.

 

Noé pensó en soltar después a una paloma.