LOS NIÑOS CANTORES DE


los niÑos cantores de

Soy católico y creo verdaderamente que hay que dar gracias a Dios por su bondad que nos permite seguir viviendo, equivocarnos, meter la pata y que Él nos ayude a salir de apuros; creo que es loable sobre todo porque “nos deja ser” y es esa libertad la que nos ayuda para que asumamos responsabilidades y sepamos íntimamente cuando obramos bien o no lo hacemos así.

 

Creo que hay que alabar a Dios y si para “facilidad” de estos bípedos pensantes se programan momentos y fechas específicamente para hacerlo, se destinan lugares y se alienta las reuniones numerosas para alabarle en forma conjunta, el reconocimiento personal, “in pectore”, tiene el valor de la comunicación entre dos seres que podrán decirme que las catarsis multitudinarias superan, pero –perdónenme- no lo pienso así.

 

Y toda esta introducción viene a propósito, porque el domingo, a las diez de la mañana un grupo de niños y niñas que si no es numeroso sí hace el esfuerzo de sonar como si lo fuera, arranca a cantar canciones de alabanza a Dios, en algún departamento situado en uno de los edificios de esta etapa del condominio; cantan fuerte, supongo que sin saber que Dios todo lo oye y no es necesario que levanten tanto la voz.

Claro, es domingo, son ya las diez de la mañana y nadie se debería quejar de que no le dejen dormir, pero pienso en los departamentos que están pared de por medio con este lugar alabatorio que quién sabe en qué edificio estará, pero si aquí suena como si los cantores estuvieran frente a mi ventana…; no me parece que la fe de nadie ni sus creencias deban incomodar a alguien por el modo de manifestarse y finalmente todas las religiones que conozco, tienen lugares destinados al culto masivo, a la alabanza grupal de quien en verdad es un Dios único aunque tenga distintos nombres y haya quienes se sientan sus exclusivos poseedores.

 

Cantar alabanzas a Dios está perfecto, hacerlo en grupo, más, pero ¿no sería bueno que tuvieran un lugar aparente para hacerlo en grupo? A Dios se le alaba en cualquier parte, pero repito que Él oye hasta los pensamientos, entonces ¿¡Por qué…!?  ¿¡Por qué…!? ¿¡Por qué…!?

Imagen: http://www.atades.com

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ESPERANZA


esperanza

Cortázar llamaba así a las mujeres en “Historias de Cronopios y de Famas”; ella se llamaba Esperanza y el nombre se lo había puesto su madre, que leía a Julio en secreto, porque el padre detestaba la lectura, detestaba a los argentinos y detestaba prácticamente todo.

 

El nombre fue motivo de largas disputas y él quiso siempre que se llamara Josefina, como su madre, pero finalmente transaron en ponerle los dos nombres; cuando nació y luego, Esperanza Josefina era, según le decía -casi con sorna- el padre a la madre, “tu Esperanza”, llamando él a la niñita “Mi Josefina”.

 

Esperanza Josefina creció y cuando su madre gritaba “¡Esperanzaaaa…!” sabía que era a ella a quien llamaba y acudía de inmediato, pero curiosamente si su padre era el que la llamaba, Esperanza se hacía la remolona, la distraída, demoraba en ir y cuando finalmente iba, le decía a su padre o que no lo había escuchado, o que había oído otro nombre y no creía que fuera a ella a quien llamaban.

 

El padre nunca entendió que a Esperanza no le gustara  ser Josefina porque en realidad, el padre nunca entendió nada y la esperanza de las dos Esperanzas era que el padre desapareciera, pero como esto no pasaba, un día se fueron de la casa sin ninguna esperanza de volver.

 

Imagen: http://www.exitoysuperacionpersonal.com

RECICLAJE


reciclaje

Antes fueron “X” y ahora son “Z”, eran colorados y se cambiaron a verdes; corrían tras uno y ahora vivan a otro; siempre cuidan de caer parados por más volteretas que den en el aire.

 

Niegan enfáticamente ahora lo que afirmaban antes y se muestran sorprendidos si se les hace notar el cambio; son los “reciclados” y andan por todas partes: maestros en el acomodarse, no pierden la oportunidad de estar con quien parezca ganador o les de alguna ventaja para sus intereses que son cambiantes y móviles.

 

Los “reciclados” siempre están dispuestos porque dicen que lo único permanente es el cambio.

 

Imagen: http://www.organizedatoz.com

LAS DESENCANTADAS


las desencantadas

Son mujeres que un día fueron hadas pero que pasado algún tiempo perdieron el encantamiento y se convirtieron en seres extraños con voces estridentes.

 

Circulan por ahí, son las desencantadas que olvidaron sonreír y a las que se apagó el brillo de los ojos, se les ajó la piel y el cabello se redujo a mechones.

 

No es que sean ancianas, porque sin importar la edad son simple y tristemente viejas.

 

Imagen: http://www.flickreel.com

ASESINATO EN EL CONDOMINIO


asesinato en el condominio

El domingo pasado a la hora del almuerzo, se perpetró un asesinato en el condominio donde vivo; los alaridos se escuchaban muy fuerte y era evidente que estaba ocurriendo en el área común, esa en la que se realizan celebraciones y fiestas, que está en el subsuelo y que se llama ZUM.

 

Gritos destemplados atronaban el ambiente y alarmado, le pregunté a mi hija qué podía ser aquello, aunque no me cupiera duda alguna de que fuera algo terrible; “Creen que cantan” me dijo y entonces me percaté que los gritos, los alaridos tenían discordes de guitarra como acompañamiento y palmadas.

 

“Creen que cantan” repitió y lo que Juan Gabriel concibió como una canción y cantó muchísimas veces, estaba siendo berreado por un grupo dedicado entusiasta y minuciosamente a destrozar la letra, que improvisaban sin reparo y  a patear la música que, discordante y errática parecía pedir auxilio; estaban asesinando a un Juan Gabriel que, muerto ya, se resistía a que lo mataran otra vez.

 

Minuciosos, estaban asesinando hasta el recuerdo y para que no quedaran dudas atacaron una tras otra a varias composiciones hasta dejarlas reducidas a polvo y a un penoso eco que a cualquier oído (salvo los de ellos, claro) le sonaría al graznido de gallinazo en celo; algo jocosamente mi hija comentó que “no sabía que teníamos un club de fans de Juan Gabriel en el condominio”, para ser informada de inmediato y corregida, por el griterío disonante que estaba equivocada, porque ahora mataban a más: “Vilma Palma E Vampiros”.

 

Ha sido un almuerzo sazonado con muertes el de este domingo, porque fueron asesinados cantantes, compositores y… ¡La Música!; más tarde el velatorio fue amenizado por una radio o tocadiscos, con el acompañamiento incansable de voces estentóreas que mal decían (que no es lo mismo que maldecir o proferir maldiciones) los trozos de letra que creían conocer.

 

En fin, almuerzo necrológico de domingo, con café, de ese que se acostumbra a tomar en los entierros.

 

Imagen: http://www.cubanet.com

MORTAL ACTIVIDAD NOCTURNA


mortal actividad noctura

La oscuridad iba a dejar paso a esa claridad lechosa que se transformaría poco a poco en mañana brillante y los voladores nocturnos buscaban las cavernas donde la luz no llegaba y el día era noche siempre; las alimañas que reptaban y correteaban por las piedras huían en busca de los mismos antros donde descansarían hasta que sus relojes biológicos les indicaran que era ya la hora de salir nuevamente en busca de presas y tratar de no serlo de los voladores que, hambrientos, se lanzarían en picada sobre lo que se moviese al descubierto.

 

La mañana mostraría el paisaje árido y pedregoso, sobre el cual no llovía nunca y lo único líquido era la sangre fría y negra que corría por las extrañas venas de los habitantes de ese mundo nocturno; allí, tomarían tierra –porque de alguna manera había que llamar al montón de pedruscos- los que no sabían que la noche era muerte: venir del sol, no les daba ninguna experiencia.

 

Imagen: http://www.eliteguias.com

ESE OSCURO SUPLICIO


ese oscuro suplicio

Los colores de la tarde iban cambiando para dar paso a lo que terminaría por convertirse en oscuridad; el reino de lo incierto se apoderaba de lo brillante y conocido trayendo extraños ruidos, ecos lejanos y ese escalofrío que ponía la piel de gallina ante la tremenda sospecha de algo que no podría controlarse.

 

La noche era lo opuesto al día y las criaturas de este temían a los fantasmas que, ciegos e inmateriales, hacían de las horas sin luz una verdadera eternidad.

 

Imagen: leyendohastaelamanecer.com