LAS IMÁGENES HABLAN…


Policía:¡Cholo, al suelo, cholo…!”  Del diario “El Popular”, Lima, Perú

Las he visto, las han visto miles de personas …

Las imágenes muestran lo que sucede y relatan un horror que indigna. Las imágenes muestran a vándalos que siguen alguna consigna destructiva y que creen estar en lo correcto, tengan disfraz de izquierda o de derecha. Es un disfraz, porque son delincuentes, que actúan por propia iniciativa o son malandros alquilados por miserables que se ocultan riendo…

Las imágenes muestran a la policía, “desalojando” una universidad, deteniendo a tutilimundi, golpeando a la gente y deteniéndola bajo la acusación de terrorismo (y después jactándose de ello –un policía lo dice-), para luego tener que liberarlos, porque no había nada que los incriminara; y entre los apresados y luego de por lo menos diez horas liberados, había un anciano con párkinson, una niña, una mujer embarazada …

¿Las imágenes mienten? No, pero hay quienes no creen lo que ven y ahí están las imágenes de la violencia vandálica y policial, que está destruyendo a un Perú que no se lo merece.

IMÁGEN: Fotografías publicadas por el diario “El Popular”, Perú.

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BEBEDORES DE CAFÉ O QUIEN LO HEREDA NO LO HURTA…


DEBO EMPEZAR DISCULPÁNDOME, porque en la entrada anterior, el video que debía aparecer, está registrado por su autor, el periodista peruano César Hildebrandt, director del semanario «Hildebrandt en sus trece». Me pareció importante compartirlo, pues su opinión es muy valiosa para comprender la difícil y terrible situación por la que pasa el Perú. Pido disculpas nuevamente y aquí está este post, escrito al calor interno de un café y que trata de olvidar por un momento el caos…

Ahora sí, empecemos…

Mis hijas, Alicia María y Paloma, son bebedoras de café como yo, pero si hiciéramos una escala, yo ando por arriba, me sigue de cerquita Paloma y luego vendría Alicia María (salió en verso) con un menor consumo …

Es bastante el café que tomamos y francamente, cualquier hora es buena para una taza de café (sin azúcar para ninguno de los tres, por favor), de ese que reconforta, acompaña las conversaciones y a mí me ayuda a escribir …

Por mi parte, puedo decir que muchas veces me “reconvienen” (digamos que me advierten cariñosamente) acerca del café, porque soy hipertenso, pero suelo decir que no se preocupen, que el médico me controla la presión cada vez que me visita, lo que sucede cada dos meses, y me dice que está bien …

En realidad, he sido “cafetómano” desde que dejé atrás la adolescencia, hace como sesenta años y cuando viví y trabajé en Colombia, la tierra del café en Sud América, era muy “cafeínicamente” feliz, con los “tinticos” a discreción. Eso no quiere decir que no sea feliz ahora, con el café peruano, que es un poco más fuerte, pero a veces extraño la suavidad, aterciopelada, diría yo, de un disfrutable “tinto” …

El café es un buen compañero, mantiene y levanta el ánimo y una taza al costado mientras uno lee, escribe, conversa, simplemente piensa o mira por la ventana, es para mí lo que en inglés se llama un “must”, o sea algo que se supone, algo que debe estar: amable y conocido.

Seguramente podría escribir mucho sobre el café, aunque prefiero beberlo lentamente, calentando soledades, amistades, charlas y pensamientos. Acabo de terminar uno y dentro de un rato iré por otro …; como dicen, “mientras el cuerpo aguante”.

IMAGEN: Manolo tomando café en su taza de “Café Taipá”

«ENARDECER MÁS LA PRADERA»


Enardecer es, según consulto, “Excitar o avivar algo, especialmente un sentimiento, el entusiasmo o el apetito sexual, en una persona.”

«sus sermones enardecían a las muchedumbres ávidas de santidad» ….

Un personaje entrevistado dijo que lo que conseguirían, sería “enardecer más la pradera” y claro, no sé cómo se puede excitar a un prado o pradera, aunque seguramente lo que quiso decir nuestro personaje es “incendiar la pradera”, agregándole un “más” aumentativo, porque el dicho usual es “incendiar la pradera” y estamos de acuerdo en que “arder” se utiliza como sinónimo de “quemar” y para que algo arda, una de las posibilidades es incendiarlo …

De pronto, tal vez el entrevistado se sintió mareado por las preguntas y confundió “enardecer” con “arder” y automáticamente pensó que, para arder, algo necesita entre varias posibilidades de ignición del fuego, de un incendio o tal vez de un sol muy fuerte y calor, calor, calor …

Bueno, aturullamientos aparte, tal vez hubieran podido editar y corregir ese pedacito de entrevista, pero esta era en vivo y como dicen que dijo alguien (Sarmiento, creo, pero no lo aseguro) “el que habla se jode”.

Imagen: https://es.pngtree.com

BALÚ


De pronto se llama “Baloo” (muy en inglés), pero lo que oigo es “Balú” y si mi cerebro me corrige poniéndose en modo “inglich”, lo que aparece es “Baloo”, como el oso, personaje de “El libro de la selva” o “El libro de tierras vírgenes” de Rudyard Kipling. …

Pero lo que debe haber al otro lado de la ventana del dormitorio, en el jardín, no es un plantígrado famoso, sino un perro, porque lo que escucho son ladridos agudos, que me indican un chucho de pequeño tamaño, o un cachorro canino, al que su dueño saca para que riegue las plantas levantando una pata, o deje una porción de abono …

El asunto es que es temprano, es domingo y el amo juega con el can, hablándole en voz muy alta (probablemente el animal sea medio sordo, o le importe un pito lo que le digan), que se mezcla con los ladridos estentóreos del bicho; lo insta a hacer pis, lo llama y evidentemente lo ha sacado para que haga sus necesidades y cabriolee un poco, mientras él, en voz alta le da indicaciones y disfruta de los brincos pérricos, post necesidades meatorias y probablemente defecatorias …

A la matutina algarabía, se une una voz de mujer, que también alienta los ejercicios mañaneros de “Balú” (o “Baloo”), comentando las gracias y correteos del cánido; pero reitero que es domingo, es temprano y en general          –supongo- “El músculo duerme, la ambición descansa…”, salvo claro, “Balú” (o “Baloo”), su dueño y la amiga de éste …

Puede parecer que es una queja de viejito al que no dejan dormir o la diatriba, disfrazada de historia, de alguien que prefiere el deslizarse silente y sigiloso de un gato (no en celo, porque sus maullidos serán igualmente estentóreos y cargantes), pero no; resulta que este es un condominio, mucho más pequeño que el anterior en el que vivíamos, hay menos espacio verde y todo está más cerca… Más cerca a la ventana del dormitorio, por donde entran los arrestos vocales del trío “perro-dueño del perro y amiga del dueño del perro” y el bulle-bulle de la correteadera del mejor amigo del hombre …

Lo que estoy pensando es si “Balú” (o “Baloo”) será –en cuanto nombre- un deseo del dueño, porque el perro es chico nomás y él quisiera tener un gran danés o un chow-chow (que tiene pinta de osito); en todo caso, me parece que las necesidades fisiológicas y de lúdica actividad de este vecino de cuatro patas, no concuerdan en tiempo –los domingos al menos- con mi flojera del séptimo día …

IMAGEN: https://www.cartonionline.com

¿CÓMO PUEDO DECIR QUE ESTOY BIEN…?


Me preguntan si estoy bien y respondo “No, no puedo…”

No, no es ninguna enfermedad física, sino que estoy mal, muy mal, porque escucho las noticias nacionales, veo los videos en Internet donde cuentan los muertos a balazos en manifestaciones de protesta en Puno, cuyo número sigue subiendo, llega ya terriblemente a dieciocho y a casi cincuenta en todo el país. Siento como el Perú se desangra, porque los peruanos seguimos apretando las heridas y parece que no importa la vida …

¿Cómo puedo sentirme bien, si en el mismo Puno, queman vivo a un policía dentro de su auto patrullero y le roban sus armas…?

No puedo decir “Buenos días”, cuando sé que hay gente que no amanece ya y que para quienes los lloran, los días no son buenos … Las balas son ciegas, pero no quienes las disparan, por más miedo que tengan. Matan porque tienen la fuerza …

Sí, hay protestas, sí, hay delitos, vandalismo, desmanes, pero eso no significa matar. Matar también es un terrible delito y lo agrava la alevosía criminal de enfrentar las balas a las piedras o al tumulto agresivo…

No puedo decir que estoy bien, cuando miro por la ventana y sé que tras la tranquilidad de este jardín que veo, hay un país que sufre, pelea, grita y llora. Mi país. Tal vez se crea que esto que escribo son puras letras, pero no puedo decir que estoy bien y es mi único modo de decirlo. Estoy muy mal y me duele el Perú, porque soy un peruano ….

Imagen: https://stock.adobe.com