LOS ZAPATOS DE MIRANDA


 

No camina todavía, no ha nacido aún, pero ya tiene zapatos.

Se los compró Daniela, nuestra nieta, que desde hace un tiempo es su hermana y aunque Miranda venga al mundo en junio, llegará para alegría de todos a estrenar sus zapatos con diseño de piel de leopardo.

Este blog ha tomado un tinte “nietístico” porque es un medio que me permite compartir la felicidad con los que lo leen. El neologismo es válido en cuanto entiendan bien que hablo de los nietos, porque si hubiera puesto “familiar” el ambiente era más grande. Pero aquí quiero ir escribiendo, aunque sea poco, sobre esos “locos bajitos” a decir de Joan Manuel Serrat. Claro que Daniela con sus casi 17 años ya no es loca, aunque sea bajita, lo suficiente para que su apodo de colegio haya sido “Peke”. Tampoco Manu que crece mucho es bajito, ya que con más de 90 centímetros y algo un poco más de dos años, se proyecta como una sacuara. Loco sí es, pero está en el tiempo de serlo, mal que pese a algunos, Y claro, ahora viene Miranda a la que sus padres y hermana han visto en las imágenes de un scanner médico y nosotros intuimos con el corazón lleno de contento.

Viene al mundo donde le espera un buen par de zapatos, para todo lo que va a tener que caminar. El diseño de piel de leopardo le presume agilidad, destreza felina y le va a dar oportunidad de mostrar uno de los más bellos dibujos de la naturaleza. Llegará para ser el disfrute de Daniela, la muñeca real conque toda chica sueña.

Pido disculpas por lo personal de este post, pero no me he podido resistir a escribirlo, desde que anteayer vi en el Facebook de nuestra nieta, la fotografía de los zapatos y el comentario de su compra. Me llené de ternura y de inmediato lo compartí con Alicia, con quien seguimos paso a paso las incidencias del acontecimiento, viviéndolo como cuando Alicia María, Paloma, Daniela o Manuel iban a nacer: Con ilusión y agradecimiento. Hijas, nietos y ahora una nueva alegría: Por eso lo personal que quiero dar a saber a todos los que lean.

Dirán que soy un abuelo chocho y acepto plenamente el término: He sido también un padre chocho. Es que siempre he visto la vida como una oportunidad para que quienes vienen detrás y están cerca, puedan aprender de los aciertos y errores que uno tuvo y corregir el rumbo. Veo en nuestras hijas y nietos esa prolongación que poco a poco llena los espacios y demuestra que la vida merece ser vivida, no importan los obstáculos, dificultades ni lo difícil que a veces resulta enfrentar la mañana.

Miranda: Un lindo nombre de origen latino, que significa maravilla, prodigio. Esto, sumado a los zapatos con diseño de piel de leopardo anuncia un muy buen futuro. El principio es auspicioso, el camino largo pero parece que empieza con buen pie: uno calzado con el zapato de diseño de piel de leopardo que Daniela le regaló a su hermanita, la que va a nacer.

 

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COMO UN PAR DE ZAPATOS NUEVOS.


zapatos-hombre

Empezamos el año como quien estrena  un par de zapatos recién comprados.

Brillantes, sin uso, con las suelas inmaculadas. Listos para llevarnos por todas partes, para soportar kilómetros, para asistir a donde vayamos y despertar la envidia de los demás (pura imaginación, porque generalmente no es así).

El año se inicia con promesas y planes. Cargado de “esta vez sí!”, lleno de posibilidades.

Como un par de zapatos nuevos, suele ajustar un poco; tenemos que conocerlo y encontrar modos que nos van a ir dando la comodidad esperada. El año que empieza tiene alegría, brillo y futuros.

Poco a poco irán pasando los meses, cada vez más veloces y de pronto nos encontraremos a medio año y tal vez haya que hacer reparaciones menores en nuestros zapatos: cambiar unos tacos, comprar nuevos pasadores. O dejarlos descansar un poco y usar las zapatillas de siempre. Total, no es cosa de arruinarlos tan rápido.

De pronto pasa que como yo, tengo varios años en mi colección. Años, que como ciertos pares de zapatos no me animo a desechar, porque todavía están bien. Se ven y se sienten cómodos. Años a los que vuelvo porque traen recuerdos gratos, amables, luminosos. Es cierto que hay otros a los que no quisiera regresar; como ésos zapatos tan bonitos que tuve que regalar con una sola, desastrosa puesta.

Hay años y años. Este 2009 (nueve, nuevo) estoy seguro que va a ser para conservar. Para estar cómodo. Para después de tiempo, volvérselo a poner y andar entre casa o ir a una reunión de amigos.

No creo en los augurios. Pero dicen que los años impares son buenos. Yo nací en 1947.