LLOVER SOBRE MOJADO


Las noticias que dieron cuenta de que el Perú es el país del mundo con más muertos de acuerdo a su población, es decir que ocupamos un triste y desastroso primer lugar en nuestro planeta, deberían hacernos reaccionar, aunque últimamente las cifras de muertos estén bajando.  Y digo que “deberían” porque pareciera que estamos muy felices de ser los campeones en algo, aunque esto sea nuestra propia destrucción.

Las advertencias han venido de todos lados y en la práctica, el desastre lo vemos por todos lados:  los del barrio, los conocidos, amigos y parientes que se enferman y mueren      –estoy tentado a decir “como moscas”- porque les importó un bledo todo, hasta que dejó de importarles absolutamente, porque a un muerto en una bolsa de plástico no le importa más nada.

Pero esto que escribo es como la lluvia que cae sobre lo que la misma lluvia ya mojó, porque estoy seguro que me van a tomar como tremendista, como exagerado, como derrotista y negativo, porque “Dios es peruano”, porque Superman, que es el “hombre de acero”, existe y canta “Y se llama Perú” …

Decimos que “la vida tiene que seguir”, pero parece que no nos damos cuenta que sí, la vida en general continúa, pero a una velocidad increíble la vida humana, específicamente, se acaba y lo hace en esta “hermosa tierra del sol” a ritmo de campeonato. No sé si somos o nos hacemos, pero sí que no se quiere entender que el Covid-19 mata y que eso de la peruanidad que nos agrupa e “inmuniza” está bien para letra de valsecito criollo o charla motivadora, porque el virus no hace ningún distingo, ni tampoco pide DNI o mira el pasaporte.

Repito que lo más seguro para quienes me lean, es que esto será llover sobre mojado, porque la reflexión no es sino el eco de una avalancha de sucesos increíblemente estruendosa, que de pronto, como después de todo alud, hace oír el silencio… que es silencio de muerte.

Imagen: es.blastingnews.com

…Y VAN DOS


Y VAN DOS

Alan García se asiló, porque según él es un perseguido político. Igual que Hinostroza, el juez que está preso en España, esperando la extradición..

 

Esta es la segunda vez que el señor Alan García, ex presidente del Perú, hace uso de la figura del asilo argumentando persecuciones de índole política y al que todo lo que se le imputó y por lo que fue investigado o prescribió por estar asilado en Colombia o fue convenientemente archivado “por falta de pruebas.

 

Bueno pues, Uruguay que ya manifestó que le concederá asilo y luego seguramente España, su país habitual de residencia y donde parece sentirse protegido y cómodo, será su destino; la Justicia y sus procedimientos son para los cualquiera pero no para él, paladín de la libertad y la democracia: “Qué lo prueben… ¡imbéciles!”, dijo, pero prefirió irse “por si las moscas”, no fuera a ser que los imbéciles probaran algo.

 

Atrás han quedado sus bravatas del “honor de quedarse en el Perú”, la de que “el que nada debe nada teme” y la tan repetida “no recibí ni pedí nada, como otros” y aunque tal vez no hayan sido sus palabras exactas, el considerar imbéciles a quienes lo investigan no hace más que corroborar ese creerse el mesías de un orden nuevo sobre el que ha aportado mucho para beneficio la humanidad; definitivamente pareciera que se considera demasiado para ser par de esos imbéciles y los otros imbéciles que creen en las imbecilidades que los imbéciles balbucean babosos.

 

Alan García se asiló porque dice que lo persiguen y tal vez tenga razón, ya desde hace bastante tiempo que le viene siguiendo los pasos una señora vendada, con túnica y con una balanza en la mano.

 

Imagen: gestión.pe

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