LA RAZÓN Y LA SINRAZÓN


NOSI

Estamos a poco tiempo en que una vez más la sinrazón pueda ganar a la razón.

La razón dice que Lima no necesita la revocatoria de su alcaldesa que está haciendo cirugía mayor, atacando problemas largamente olvidados. Cirugía mayor que duele, pero curará. La sinrazón dice que el cáncer se mejora con “curitas”, porque le conviene la enfermedad: una vez muerto el paciente, como no puede heredar, aprovechará para arranchar.

La razón dice que no conviene para nada una posible “muda”, en tan corto tiempo de alcaldes para Lima. La sinrazón quiere un proceso costoso para en medio del movimiento que signifique la revocatoria, pescar a río revuelto.

La razón dice que así no podemos seguir y la sinrazón coge al rábano por las hojas y plantea que lo mejor por hacer es revocar a la alcaldesa, “culpable de todo”.

La razón muestra hechos a una ciega sinrazón. La razón argumenta y la sinrazón insulta.

La razón trata de razonar con una pared: la sinrazón.

Pero lo terrible es que la sinrazón tiene sus «razones»: el poder y el dinero. No sé cuál va en primer lugar, pero supongo que el dinero, que sirve para “blanquear” historias y producir un efecto anestésico que posibilita el poder. Un perfecto círculo donde lo uno ayuda a lo otro.

Vemos que los que ayer eran unos, han cambiado gracias al dinero. El dinero da poder, ése es el poder del dinero.

Los promotores de la sinrazón son los mismos que ya conocemos, repitiendo sus bien aprendidos papeles que recitan sin inmutarse. Con total desparpajo.

Al final, de una u otra manera, el pato lo pagarán Lima y los limeños. Revocatoria o no, el dinero y el tiempo perdido o demorado, no regresa. Y la sinrazón aduce como razón el “derecho constitucional” de revocar,  sin importarle lo que pase pues sus conductores, ocultos o desembozados tendrán dinero en los bolsillos y poder para hacer más dinero.