¿DESPEDIR ES LA PALABRA?


 

lazo-negroSon 130 “despedidos” en la cadena RPP.

130 personas que se multiplican en familias y que hacen una pléyade de compromisos que tendrán dificultad en ser atendidos.

130 que no marcarán asistencia ni salida porque les dijeron que “hasta aquí nomás”. En esta situación se han encontrado miles de personas en el mundo, pero eso no es consuelo. Las razones dicen ser económicas y el conglomerado decidió prescindir de los servicios de gente conocida y otros que detrás hacían funcionar al gigante.

La palabra “despido” es correcta y así se dice en el   lenguaje nuestro. Pero es que “despedir” tiene una connotación que suena diferente: es decir adiós, saludar con la mano cuando alguien se va. Uno despide a alguien que va hacia la esperanza. “Despedir” me suena a un eufemismo de “botar” o “echar”. El castellano es muy rico en palabras y los significados abundan. Pero el hecho es concreto y 130 gentes, profesionales, seres humanos ellos, son sacados del puesto que tenían. Claro, salen con todas sus indemnizaciones: ¿pero hay algo que indemnice quedarse sin trabajo? ¿Sin el trabajo que a uno le gusta y para el que es bueno?

No debe ser muy fácil decirle a tanta gente que se vaya. A tanta gente que era “una sola voz” y de pronto ve que sus voces se apagan. Lo económico puede perder a enanos y gigantes, pero eso no quita que se extrañen las voces que hacían a esa sola voz del slogan radial. Yo no soy periodista ni trabajo en la radio pero quisiera que sepan que lo siento, que me duele en el alma lo que viven.

Otros tiempos vendrán y en el futuro volveremos a oírlos. Estoy seguro de eso y desde aquí les ofrezco lo que tengo: un abrazo fraterno.

LAMBAYEQUE: ¡QUÉ LES IMPORTA!


Quema

RPP trajo dos noticias contradictorias: en una se decía que las calles de Lambayeque aparecieron  limpias la primera mañana de año nuevo, porque no se quemaron muñecos, ya que se imponía una multa de S/. 1800 al que lo hiciera y porque (la verdadera razón) resultaban un peligro y contaminaban el ambiente. Pero de inmediato otra noticia, en el mismo medio, cuenta que A PESAR DE LA MULTA, se quemó como se hace siempre, muñecos de año nuevo en…¡Lambayeque!

Malo que se publiquen noticias donde una desmiente a la otra. Lo menor es una duplicación contradictoria de la información. Lo que resulta tremendo es que, como casi siempre, ni a las normas que multan pecuniariamente las inconductas se les hagan caso.

Recién empieza el año y ya se dan muestras del irrespeto total por lo que signifiquen los derechos de los demás.

Parece ser que los viejos malos hábitos no cambian y que se prefiere quemar un muñeco o reventar cohetes con el peligro de perder una mano, herirse o tal vez morir, a festejar con “alegría”. Nuestra alegría “tiene” que ser ruidosa, brillante y “tienen” que “compartirla” todos. Perdón por el uso de comillas exagerado, pero es que el asunto me resulta tan falso como un billete de quince soles. Es cierto que se puede gritar de alegría pero no “hay” que gritarla. La alegría es un estado del espíritu y lo demás está demás.

La noticia nos dice que a la gente le interesa un carajo el prójimo y que ni siquiera les importa la ley que permite una convivencia aceptable. Somos tan obtusos que preferimos “arriesgarnos” con tal de hacer lo que queremos aunque esté prohibido. “Voluntarismo” le llaman, ESTUPIDEZ es en realidad.

Parece que los deseos de año nuevo de mirar lo positivo, se estrellan contra la realidad. O de pronto, lo positivo es que aumente la venta de fósforos y que los médicos puedan practicar con heridos, quemados y contusos para empezar el año.

 

 

SE MEAN EN LA CULTURA


RPP publicó una foto enviada al portal de esta entidad por una persona, que mostraba a un hombre orinando contra una fachada en Lima.

Es una prueba gráfica más de lo poco que importa la Cultura (sí, con mayúscula) en el país. Al acto inculto de orinar en la calle, se suma el hacerlo para “regar” una pared, nada menos que la del museo de… ¡la Cultura!

La desaprensión que se tiene por eso que debería dar identidad a nuestra nación es el resultado de confinarla en libros de texto mal escritos que sirven para “educar” y “formar” a los peruanos. Se dirá que “cultura es todo”, pero desgraciadamente aquí “cultura es nada”. Los ejemplos están a la vista y se suceden a cada instante.

Veo por ahí que la Presidencia del Consejo de Ministros requiere de espacio propio para funcionar bien y no se les ocurre mejor cosa que planear la “toma” de la Casa de la Literatura, para agenciarse una sede.  Espero que el tema solo sea un exabrupto de alguien y quede en nada.

A veces parece que quisiéramos honrar la frase “Cuando escucho la palabra cultura desenfundo mi pistola” porque el tratamiento que le damos a la susodicha se acerca mucho a esa actitud.

La Cultura, a pesar de tener un Ministerio, es tratada como la última rueda del coche: ¡vergüenza para un país como el Perú! “El diario vivir” hace que se la relegue como si no importara, cuando es la vida misma.

¡Qué triste tener que escribir esto cuando los intentos por levantar a la Cultura de su estado de postración, terminan siendo combatidos con un chorro de orina!

Creo que algo hay que hacer y pronto: de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba necesitamos tomar conciencia. La Cultura (sí, con mayúscula) será la única que nos salve porque de otra manera la degradación nos llevará a ser un terreno yermo en el que no crezca ni una brizna de hierba.

 

LA ATLÁNTIDA EN BERMUDAS


“Los científicos canadienses Paul Weinzweig y Pauline Zalitzki afirman haber confirmado la existencia de la Atlántida, dentro de los límites del legendario Triángulo de las Bermudas. 

El mítico continente que, según la leyenda, desapareció hace unos 10.000 años bajo las aguas del Océano Atlántico.

Mediante el uso de un robot sumergible, confirmaron su existencia en el fondo del océano, a la profundidad de unos 700 metros cerca de las costas de Cuba, señala el medio español RT.

La ciudad, que incluye al menos cuatro pirámides gigantes, una de ellas de cristal, además de otras estructuras, se encuentra sorprendentemente dentro de los límites del legendario Triángulo de las Bermudas.

Según se apunta, el complejo cuenta también con magníficas esfinges y un idioma escrito grabado en las piedras, que tienen varios cientos de toneladas.

Zalitzki afirma que el complejo pertenece a un periodo preclásico de la historia de América Central, poblado por “una civilización avanzada, similar a la cultura Teotihuacán”.

“No sabemos con certeza lo que es, pero no creemos que la naturaleza sea capaz de producir arquitecturas simétricamente planeadas, a no ser que sea un milagro”, señaló.

Se cree que la Atlántida, mencionada y descrita por primera vez por el filósofo griego Platón, desapareció por una inundación, un gran terremoto o una erupción volcánica.” (Fuente: RPP).

 

La Atlántida es una obsesión de los descubridores.

Sus diferentes “hallazgos” por diversas personas y expediciones la ubican en sitios disímiles. Cuando bajo el mar se encuentran rocas inexplicables, se la alude y también para referirse a civilizaciones pretéritas. La Atlántida parece ser historia convertida en mito. Ahora, dos científicos del Canadá afirman haberla descubierto, lo cual hace que las expectativas por identificar un  hecho histórico y convertir el mito en realidad total, crezcan.

Si lo encontrado en el Triángulo de Las Bermudas, que tanta fama tiene en materia de sucesos extraños, son los restos de una ciudad que formaría parte del continente sumergido, el misterio se dilucidaría y la historia, abriéndose paso, daría bases sólidas al mito y pondría un escenario real a los miles de relatos que sobre él se han escrito.

Mientras se espera la confirmación, se puede seguir soñando. Nos despertaremos con lo que puede haber sido la erupción de un volcán y la irrupción de las aguas del mar que hasta ahora guardaron silencio.

 

El Timeo y el Critias

Las primeras referencias a la Atlántida aparecen en el Timeo y el Critias, textos en diálogos del filósofo griego Platón. En ellos, Critias, discípulo de Sócrates, cuenta una historia que de niño escuchó de su abuelo y que este, a su vez, supo de Solón, el venerado legislador ateniense, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo. La historia, que Critias afirma verdadera,1 se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón,2 para narrar cómo los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, situada más allá de las Columnas de Hércules y que, al poco tiempo de la victoria ateniense, desapareció en el mar a causa de un terremoto y de una gran inundación.

En el Timeo, Critias habla de la Atlántida en el contexto de un debate acerca de la sociedad ideal; cuenta cómo llegó a enterarse de la historia y cómo fue que Solón la escuchó de los sacerdotes egipcios; refiere la ubicación de la isla y la extensión de sus dominios en el mar Mediterráneo; la heroica victoria de los atenienses y, finalmente, cómo fue que el país de los atlantes se perdió en el mar. En el Critias, el relato se centra en la historia, geografía, organización y gobierno de la Atlántida, para luego comenzar a narrar cómo fue que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia, momento en que el relato se interrumpe abruptamente, quedando la historia inconclusa.

[editar]Descripción de la isla

Los textos de Platón sitúan la Atlántida frente a las Columnas de Hércules y la describen como una isla más grande que Libia y Asia juntas.3 Se señala su geografía como escarpada, a excepción de una gran llanura de forma oblonga de 3000 por 2000 estadios, rodeada de montañas hasta el mar.4 A mitad de la longitud de la llanura, el relato ubica una montaña baja de todas partes, distante 50 estadios del mar, destacando que fue el hogar de uno de los primeros habitantes de la isla, Evenor, nacido del suelo.5

Según el Critias, Evenor tuvo una hija llamada Clito. Cuenta este escrito que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida. He aquí la razón de su gran influencia en esta isla. Este dios se enamoró de Clito y para protegerla, o mantenerla cautiva, creó tres anillos de agua en torno de la montaña que habitaba su amada.6 La pareja tuvo diez hijos, para los cuales el dios dividió la isla en respectivos diez reinos. Al hijo mayor, Atlas o Atlante, le entregó el reino que comprendía la montaña rodeada de círculos de agua, dándole, además, autoridad sobre sus hermanos. En honor a Atlas, la isla entera fue llamada Atlántida y el mar que la circundaba, Atlántico.7 Su hermano gemelo se llamaba Gadiro(Eumelo en griego) y gobernaba el extremo de la isla que se extendía desde las Columnas de Hércules hasta la región que por derivación de su nombre se denominaba Gadírica.8

Favorecida por Poseidón, la isla de Atlántida era abundante en recursos. Había toda clase de minerales, destacando el oricalco (cobre de montaña) más valioso que el oro para los atlantes y con usos religiosos (se especula que el relato hace referencia a una aleación natural del cobre); grandes bosques que proporcionaban ilimitada madera; numerosos animales, domésticos y salvajes, especialmente elefantes; copiosos y variados alimentos provenientes de la tierra.9

Tal prosperidad dio a los atlantes el impulso para construir grandes obras. Edificaron sobre la montaña rodeada de círculos de agua una espléndida acrópolis10 plena de notables edificios, entre los que destacaban el Palacio Real y el templo de Poseidón.11 Construyeron un gran canal, de 50 estadios de longitud, para comunicar la costa con el anillo de agua exterior que rodeaba la metrópolis; y otro menor y cubierto, para conectar el anillo exterior con la ciudadela.12 Cada viaje hacia la ciudad era vigilado desde puertas y torres, y cada anillo estaba rodeado por un muro. Los muros estaban hechos de roca roja, blanca y negra sacada de los fosos, y recubiertos de latón, estaño y oricalco. Finalmente, cavaron, alrededor de la llanura oblonga, una gigantesca fosa a partir de la cual crearon una red de canales rectos, que irrigaron todo el territorio de la planicie.13

 

Fuente: WIKIPEDIA.

 

LA PISTA DEL CONEJO DE PELUCHE


“Una monstruosa banda de pornografía infantil que operaba en siete países fue finalmente desbaratada. En la operación liderada por autoridades de Estados Unidos se detuvo en un lapso de dos años en total a 43 hombres. Además, se identificó al menos a 140 víctimas.

De acuerdo a información de la agencia AP, entre los integrantes de la red estaban, para sombro de la ciudadanía, un titiritero de Florida, un gerente de hotel en Massachusetts, un técnico de emergencias médicas en Kansas, un asistentes de guardería infantil en Holanda, entre otros.

Un peluche propició redada

Aunque parezca sorprendente, un conejo de peluche propició una de las redadas más importantes en la lucha contra la pornografía infantil. Los investigadores identificaron el muñeco en una imagen donde se observa a un bebé medio desnudo, de año y medio de edad.

La imagen se usó para rastrear a un maniaco sexual en Amsterdan. A partir de entonces, la Policía detuvo en el marco de la investigación Holitna a varios acusados de pederastia, intercambiar fotografías explícitas de agresiones e incluso, conversar en línea sobre secuestrar, cocinar y comer niños.

La madeja que traía consigo la fotografía en mención se empezó a desenrollar cuando Robert Diduca, gerente de un hotel Sheraton en Massachusetts, la envió a un agente federal encubierto en Boston. El administrador, casado y con dos hijos, usaba el apodo de “Babytodd”.

Una agente danesa reconoció el conejito como Miffy, un personaje de una serie de libros infantiles en Holanda. De esta manera se dio con Robert Mikelsons, trabajador de una galería infantil. En la computadora de este hombre de 27 años se encontró decenas de miles de imágenes de niños víctimas de abusos.

Las autoridades investigan si los pedófilos hablaban en serio cuando manifestaban la intención de asesinar niños e incurrir en el canibalismo, entre otros diálogos perversos.” (Fuente: RPP).

Otra vez echo mano de las noticias y encuentro lo anterior que relata el desbaratamiento de una red de pedófilos que a nivel mundial, intercambiaban imágenes, comentarios y quien sabe qué más. El último párrafo de la noticia es escalofriante si algo puede serlo.

Nuevamente una muestra de lo que es capaz el animal llamado ser humano y del peligro que se corre constantemente de caer en las garras del Mal más impensado.

¿Las víctimas inmediatas?: los niños. Indefensos, curiosos, que están a merced de los caprichos de adultos cuyos crímenes no se atenúan con declaraciones de “locura”. Lo preocupante es que la repetición de hechos como este alrededor del globo terráqueo nos habla del desmoronamiento general de la especie que un día dominó la Tierra. Los niños como juguetes y objetos sexuales representan la existencia de los más profundos sótanos del cerebro, donde el caos repta encharcándose en sus desechos.

Gracias a Dios en este caso el personaje de peluche y  la perspicacia de la policía  hicieron posible llegar hasta lo que resultó ser la punta de un extenso ovillo. Sin embargo el Mal acecha siempre y se camufla de diferentes maneras para actuar. Porque no creo que otra cosa que el Mal, con mayúscula pueda ser el autor de lo que nos horroriza. ¿Hacemos algo para detenerlo o confiamos en la suerte y en conejitos de peluche?