LA HIDRA


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A la alcaldesa de Lima quieren llevársela de encuentro de todas maneras. Buscan cualquier pretexto y excusa para lograr que se vaya a su casa. No les importa haber perdido una votación ciudadana, ni que sus intenciones se descubran. Hay mucha plata de por medio y grandes ambiciones para un futuro que ellos quieren acelerar. Ambiciones que se esperanzan en más dinero y poder que esperan va a generar aún  más plata. Se mueven todos los hilos posibles y ya no importa la visibilidad acusadora con tal de lograr el objetivo que pensaron lograr y se les escapó porque la ciudadanía decidió respaldar a la decencia.

Ahora resulta que un abogado suspendido por no pagar sus cuotas al Colegio de la Orden y los dejados fuera de un negocio turbio entre otros, piden que “por justicia” la alcaldesa se vaya. ¡Altoparlantes de escondidos parlantes?

Son los coletazos de ese dragón infame, de esa hidra maligna a la que le crece una nueva cabeza cuando otra es cortada. Son los coletazos de un sistema corrupto que se niega a morir.

Enarbolan su “triunfo” si llegan a vacar a regidores. ¿Un triunfo sobre qué o sobre quién? Sobre el ciudadano corriente, sobre usted y sobre mí. Consideran y declaran haber “ganado”, pero curiosamente babean por más. Es que saben que el trofeo preciado fue defendido y sufren al ver las arcas alejarse. Sufren porque saben que no podrán medrar. Sin embargo volverán a intentarlo.