MI PROPIEDAD PRIVADA


Es el título de un vals criollo, pero pareciera que es lo que piensa el señor Cerrón del presidente Castillo, además de considerar así a su partido político “Perú Libre”. En realidad, habría que responderle con otro nombre de canción: “Dueño de nada” …

Sus declaraciones “pataléticas” sobre la designación de Oscar Maúrtua como Canciller, porque “no responde a los lineamientos” de “su” partido político y diciendo que “cualquier desvío de los objetivos de “su” partido, es una traición. Es decir que el presidente Castillo es un traidor.

Gruesa palabra insultante, en boca de quien se cree propietario de la verdad y estúpida aplicación de esta palabra, a quien es, en verdad, el presidente de la república y no su marioneta…

No sé qué es lo que pensará el señor Castillo sobre el particular, pero como dije en un post anterior, su silencio es preocupante, sobre todo, porque “Quien calla, otorga”.

Imagen: https: http://www.tumbral.com

¡QUÉ CARA, QUÉ GESTO…! ¿QUÉ CARAJO ES ESTO…?


Escojan la cara, elijan el gesto, saquen conclusiones… ¡Díganme qué es esto…!” …, pensó.

No lo podía creer. Todo eran malas caras, gestos ofensivos y disparates. Parecía una pelea “todos contra todos” de gatos techeros, que bufaban, amagaban y maullaban amenazadores.

Pero no era un techo, ni eran gatos… La primera vez que iba al congreso, lo curó de todo para siempre…

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“LA ÚLTIMA CHUPADA DEL MANGO”


La única Coca-Cola en el desierto o el último huevo duro en la canasta del pic-nic… ¡El “no va más”!… Pareciera que eso se cree la señora Alva, presidenta del congreso…

  • Primero, recién inauguradita, no recibió al – hasta entonces- presidente de la república, Francisco Sagasti, desairándolo y dejándolo en la calle, enviando a un subalterno hasta la puerta, para recoger la banda presidencial que tradicionalmente a él le tocaba entregar y colocar a su sucesor (al de él, claro) …

En segundo, e infortunado lugar, la señora Alva lucía una banda presidencial hecha a su medida, con la que se hizo fotografiar en su despacho y fue ELLA, la que le colocó la banda presidencial a Pedro Castillo…

Para abreviar, su “su tercer acto”, por numerarlos, aunque estoy seguro que entre su “auto designación presidéntica” y este, hay muchos más, está lo sucedido últimamente en el congreso con la visita del presidente Castillo, que terminó con un gesto con la mano, de la señora Alva, que, al parecer ante algo que el señor Castillo quería decirle , hizo con la mano algo así como “no”, “basta” o “es suficiente” …

Resumiendo, digamos que la señora es una persona evidentemente malcriada y yo, que fui amigo de su papá, lamentablemente hoy fallecido, no puedo creer que ella sea así, porque Miguel pudo engreírla, seguramente, pero no maleducarla…

Imagen: sp.depositphotos.com

“TENGO TIEMPO…”


Definimos el tiempo como “La dimensión física que representa la sucesión de estados por los que pasa la materia”, y en su afán por saberlo todo y encontrarle un tamaño, el ser humano quiso medirlo e inventó, entre otras cosas, el reloj, eso que “mide el paso del tiempo” …

Hay relojes de todos los tipos, formas, tamaños, colores y lo que uno pueda imaginar. Casi todas las personas tienen un reloj-pulsera, o hay uno a su alcance en el teléfono celular, por ejemplo y se suele estar “pendiente de la hora”, o más o menos atento a esta…

Pero hay quienes creyendo que “se rigen por la hora”, tienen un concepto más bien “elástico” de algo que es absolutamente inelástico: Lo que pasa, no se “recupera”. Lo que fue… ¡Ya fue! …

Son aquellos que siempre “tienen tiempo” y posponen las cosas, las acumulan una tras otra y no cumplen lo ofrecido, llegan tarde, pierden oportunidades, o les sucede que todo parece ir mal, en una seguidilla casi alucinante.

Tengo tiempo”, suele ser una excusa para la desidia, el desinterés o la ociosidad. Es un invento, como el del reloj…

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¿NOS ESTAMOS YENDO A LA …?


Mierda es la palabra que completaría el título, pero como este post pretende hablar sobre educación, buenos modales, corrección, por si es que alguien la considerara como una grosería, puse los puntos suspensivos, ya que no encontré un sinónimo así de contundente…

Sé que es cosa de viejos renegones mencionar lo mejores que fueron “otros” tiempos: “En mi tiempo…”, es algo que hemos escuchado decir mucho y ahora me encuentro pensando que “antes no era así”, con referencia a lo que se ve ahora y que es una manera de decir que “en mi tiempo, las cosas no sucedían de la misma manera que ahora” …

Como humanidad hemos progresado, qué duda cabe, cuando se explora Marte, se desarrolla la computadora cuántica (aunque no se sepa bien qué es lo de “cuántico”), la comunicación es velocísima y casi universal, los avances de la medicina son asombrosos y se inventan zapatillas para los corredores que logran hacerlos más veloces… De las cavernas hasta aquí, es indudable que el salto es exponencial y nadie duda sobre eso.

Hemos progresado MATERIALMENTE, porque en cuanto a persona –o en un momento retrocedimos lo avanzado- o seguimos siendo el cavernícola desconfiado de todo y de todos, egoísta y que piedra, o garrote en mano, ataca a lo que se mueve (en este caso el “progreso” se muestra como arma de fuego o bomba nuclear) …

Sí, avanzamos también como personas y empezamos a vivir en tribus, en comunidades, en pueblos, en ciudades y en urbes gigantescas, relacionándonos con los otros, pero claro, inventamos los mapas y trazamos rayitas divisorias que llamamos fronteras y si lo vemos bien, este es en realidad un volver a la “territorialidad” cavernícola y tribal, que es básicamente animal, consolándonos con eso de que “el ser humano es un animal, pero racional”.

Digamos que nuestro progreso como especie, tiene avances materiales y personales, pero en este último punto, retrocesos que vuelan hasta muy atrás en el tiempo y hacen que lo avanzado como personas se vea un poco ridículo: parecemos un mono (con perdón de los simios) que aprieta el botón rojo del arma nuclear, porque como ni siquiera imagina lo que es, le gusta el color de eso que parece una frutita…

Así, hoy, reunida a la mesa, la familia para el almuerzo, lo que hace cada uno es mirar su teléfono celular ignorando a los otros y, ensimismado en el “chat” – o lo que sea que el aparatito esté proveyendo-, comer sin saber lo que come, ni importarle tampoco. “Incomunicación” le llaman. Yo diría, como mi padre, mi madre y “mis mayores”, que es “ausencia de educación”, o si quieren, piadosamente, “mala educación”, porque sería educación de baja calidad y lo que esto nos dice es que “no hay educación” en este caso…

Hemos avanzado tecnológicamente y personalmente –es curioso- la tecnología nos aísla, nos ensimisma y aunque las redes sociales son inmensas, son millones de personalidades que se conectan remotamente, muchas veces sin conocerse en realidad, y que a veces forman pequeñas tribus en base a intereses comunes: “Soy YO, estoy SOLO y si me junto con otros, lo hago con LOS QUE PIENSAN COMO YO”…

Pero sigamos en la mesa del almuerzo, y la familia se va levantando uno por uno, con excusas como “terminar los deberes”, “una cita importante”, “lavar la vajilla”, “dolor de cabeza” u otras, dejando al abuelo sentado, delante de su café a medio tomar, solo y pensando que “en mi tiempo…”

Se decía “gracias”, “permiso”, “disculpe”, se cedía el asiento en el ómnibus a las mujeres, personas mayores y a los discapacitados; se respetaba el orden de llegada y en la “cola” de gente, nadie “vendía su sitio”, ni se “colaba”; se decía “buenos días”, “buenas tardes” o “buenas noches”, según fuera la hora y en general se tenía lo que era “educación”, o se era “civilizado” … Pienso que ahora la civilización se ha perdido y la educación está ausente…

Repito el lugar al que creo que nos estamos yendo y me da mucha tristeza pensar que somos cavernícolas, piedra o garrote en mano, arrancando con los dientes, un pedazo de carne sanguinolenta, del bicho que acabamos de matar y que un arqueólogo del futuro, al estudiar los restos, dictamine que era un neandertal, comiéndose a un cromañón…

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