DÍAS DE RADIO


Perdonen, pero no se trata de la película de 1987, dirigida por Woody Allen, sobre la familia que tenía encendido el receptor de radio todo el día. Tampoco esta historia sucede en Nueva York…

Es una pequeña parte de mi propia historia, que sucede en un lugar menos glamoroso que la Gran Manzana, porque transcurre en el Perú, en Lima, específicamente en el distrito/balneario de Barranco, donde viví durante veintialgo años…

Tampoco es que tuviera encendida la radio todo el día, pero sí el aparato y algunos de sus programas formaron parte importante de mi vida, en esa época en la que en el colegio empecé a descubrir que la amistad, algo verdaderamente nuevo para alguien a quien sus hermanos mayores llevaban 15 y 12 años; era divertido y permitía compartir juegos y actividades, que ahora recuerdo con cariño…

La radio, junto con el tocadiscos (que yo no usaba si no era supervisado por mi madre o mi hermana) fueron siempre esa magia primitiva que me permitía atisbar en un mundo que era grande, variado y al que –por edad- yo no accedía. Esto puede sonar rarísimo en una época como la actual, en la que los niños son “nativos digitales” y parecen haber nacido con los dedos pegados a la computadora o al celular…; pues sí, los medios de comunicación eran más reducidos y primarios…

Era un mundo de “grandes”, aunque después vendría la televisión a cambiarlo todo. En la radio, por supuesto que había programas dirigidos a los niños y a los “chicos más grandes”, es decir aquellos que se sentían adultos y querían usar a diario pantalón largo,  y no hacerlo solamente cuando se ponían un blue jean.

Estaba, claro, “Radio Club Infantil”, el famoso programa que conducía Maruja Venegas Salinas, pero ya al poco tiempo, las aventuras que leíamos en los libros, pedían algo más elaborado, más osado, más… “bacán” …

Es entonces que llegan “Poncho Negro”, “al galope acompasado de Satán” y “Tamakún, el vengador errante”, con la tensión y los escalofríos de cada capítulo.

Por supuesto que también existían programas cómicos, como “Loquibambia”, con los libretos del mítico “Pedrín Chispa” o el de Pepe Iglesias, “El Zorro”, fabuloso cómico argentino, radicado en España…

Y es precisamente con Pepe Iglesias con quien me encontré hace un tiempo en Internet (bueno, con su voz, con algo de sus programas) y regresé a la “sala chica” de Ayacucho 263, en el Barranco de mi infancia, donde estaba el mueble con la radio, el tocadiscos y los discos de 78rpm, esos de zarzuelas y música variada que mis hermanos y mi madre escuchaban…

Pero la radio me llamaba y creo que como a las 7 de la noche, tenía permiso para escuchar, embobado, al “Zorro” Iglesias, el “Zorro, zorro, zorrito, para mayores y pequeñitos…” y su programa “Las zorrerías del Zorro”.

El “Zorro” Iglesias cantaba, silbaba maravillosa e increíblemente y contaba chistes… El “Pobre Fernández” era su personaje-tema: “Se le dijo, se le advirtió, se le hizo ver, pero… ¡Pobre Fernández…! Tenía…” y las historias graciosas brotaban y uno se reía, tratando de seguir el hablar rápido que a veces no entendía…

El “Zorro” Iglesias, ese cómico argentino genial que en verdad estaba en España (nunca he podido averiguar si primero lo escuchaba en una radio argentina y luego se fue a España…) marcó un verdadero hito en mi infancia y ahora que ha pasado el tiempo, tengo la impresión de que su versátil creatividad, sembró la semilla que dio origen a mi trabajo como redactor creativo en publicidad, aunque valgan verdades, nunca llegué ni siquiera a rozar su ingenio desbordante…

Sí, fueron días felices, días de radio y de asombro, de diversión, de aventuras vividas al galope acompasado de “Satán” y acompañando a “Tamakún” en su errar vengador…

Días de maravilla para el chico, que era yo, y que vivía en la casa de color azul añil…

Enlace a YOUTUBE:

Pepe Iglesias «El Zorro» -Centenario de nacimiento: Cine- – YouTube

Imagen: http://www.todocoleccion.net

RADIO VERANO


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Hasta hace cerca de cuarenta años, todos los veranos iba a la playa, pero tal vez la época que más recuerdo es la de mi adolescencia, en la que el verano significaba la playa “La Herradura”, con su malecón, con “Las Gaviotas”, el único edificio playero de departamentos  del que yo supe por mucho tiempo, el antiguo y famoso bar “El Nacional” con su rokola muicaly por supuesto la arena y el maravilloso mar.

 

En la playa, mientras tomábamos el sol, prolegómeno obligado antes de una zambullida, había música, que nunca supe (ni me interesó saber) de dónde venía y que seguramente era transmitida a través de parlantes. Para mí, era tan natural como el sol, el mar y la arena que hacían de “La Herradura”, LA PLAYA, tan distinta a la cercana y populosa “Agua Dulce” o al también cercano y familiar “Establecimiento Municipal  de baños de Barranco”, con su pérgola, orquesta dominical, mesas, funicular  y playa de piedras…

 

La Cajita de Música” era el programa que conducía el disc-jockey Emilio Peláez Rioja y que forma parte integrante, indesligable, de esos veranos memorables, donde las preocupaciones se reducían a lo que habría en casa para almorzar y que hubieran tapado el plato con la comida, para que conservara un poco de calorcito (ni se soñaba entonces con el horno de microondas).

 

Verano, sol, playa y música… ¿Se puede pedir más?

 

Imagen www.toutube.com

 

LA RADIO… ¿ESTÁ MÁS CERCA DE LA GENTE?


LA RADIO ESTÁ MÁS CERCA DE LA GENTE

Una promoción radial que se hizo muy popular, “LA RADIO ESTÁ MÁS CERCA DE LA GENTE”, me parece que a estas alturas está perdiendo vigencia porque siento (y es mi caso particular) que en realidad “LA GENTE ESTÁ MÁS LEJOS DE LA RADIO PORQUE LA RADIO ESTÁ MÁS LEJOS DE LA GENTE”.

 

Hoy me entero que la periodista Josefina Townsend, profesional competente y de larga trayectoria en la televisión y la radio como conductora de serios programas de noticias, con importante opinión orientadora, ha sido despedida del programa noticioso de RPP, la radio que se precia de tener la mayor audiencia a nivel nacional, que conducía y que además, según ella misma lo manifestó a través de su cuenta de Twitter, la empresa le impidió participar en lo que era su último programa al aire en esta emisora y despedirse de su audiencia.

 

Parece ser (por lo menos esto es lo que se comenta y “cuando el río suena es porque piedras trae”) que se decidió su cese porque algunas preguntas que hizo “incomodaron” a “alguien” (o tal vez a varios “álguienes”) con algún poder político o monetario (o tal vez los dos, vaya usted a saber) y para no crearse problemas, no enemistarse con nadie (y menos con poderosos y políticos) dando muestras de “pluralidad” en la radioemisora decidieron hacer lo que siempre sucede: provocar la rotura de la pita por el lado más delgado, solo que esta vez (también como de costumbre) el lado Delgado, que es el apellido de los dueños de la radio, se mantuvo incólume y la pita se rompió por el lado delgadísimo, o sea el de la periodista Josefina Townsend.   

 

He podido leer pronunciamientos y protestas por el hecho y lo que esto significa para los periodistas, que no es lo mismo que las empresas periodísticas que no serían nada sin los primeros; humildemente me sumo con un acto que es puramente simbólico, pero que creo es lo único que personalmente puedo hacer: eliminar a RPP de la televisión, Internet y la radio, como medio para informarme; sé que esta acción es microscópica frente a un vasto universo, pero no puedo estar de acuerdo con lo que ha sucedido.

 

Creo que su eslogan “Una sola voz para todo el Perú” que busca definir a la cadena radial, se convierte en una voz a medias y ya no “para todo el Perú” porque soy peruano y conmigo no cuenten.

 

Imagen: fotosdeluto.com

 

EL TELEFONITO ES….


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«EL TELEFONITO ES UNA NECESIDAD…»

Eso dice la canción que Yola Polastri hizo popular hace muchos años.

Sin embargo, el teléfono ahora es un elemento de juego. Se ha convertido en una popular manera de entretenimiento y continúa el uso de éste necesario medio de comunicación interpersonal, para hacer bromas.

Veía en  la televisión hace unos días que más del 80% de las llamadas al número de emergencia de la policía, son «pasadas»,  bromas de mal gusto, o llamadas maliciosas.

Esto dice mucho de los que las hacen. En realidad los pinta de cuerpo entero, porque además de esconderse en el anonimato, efectúan llamadas sin sentido (o con malicioso sentido) a un número de emergencia, que está indicado para eso: emergencias. Para denunciar asaltos,  pedir auxilio y reportar incidentes donde se requiere rapidez de acción policial.

Es decir que son cobardes anónimos (muy raramente el cobarde da su nombre y dirección; sólo sucede cuando es cogido in fraganti y esto se revela).

Pero lo más censurable, desde mi punto de vista, es que existan espacios en la radio que usan  el teléfono para hacer pasadas y basen en éso un program.

Es cierto que en otros países lo han hecho y hasta con jefes de gobierno. Eso no quiere decir que esté bien. Si hay alguien que salta por la ventana, no es una cosa que se repute como buena y normal; es decir que quien lo hace,  imita algo que no es necesariamente ejemplar.

Volviendo al tema: he escuchado varias veces un cierto programa de radio, que debe tener  audiencia (porque tiene auspiciadores y éso indica que se escucha),  donde los conductores llaman por teléfono a algún número al azar y se «divierten» desconcertando al que responde. A veces se hacen pasar por una compañía que reclama un pago inexistente, o por el amante gay del marido y un etcétera bastante grande.

Lo primero que a uno se le ocurres es que este asunto es de mal gusto. «Disgusting» diría un inglés arrugando la nariz.

Pero ahí no queda la cosa. Estos dos conductores de «programa», ergo comunicadores, tienen un espacio radial y con él una responsabilidad. Como la tiene la emisora que alberga el programa y los auspiciadores que patrocinan (dónde quedan la ética, la Asociación de Radio y TV, la Asociación de Anunciantes y el buen gusto?).

Están enseñando al público desde su tribuna mediática, que es divertido fácil y lícito, llamar a cualquier teléfono y hacer «pasadas  inocentes». Y así nos asombramos de que existan infelices y desquiciados que bloquean el teléfono de emergencia (y no sólo el de  la policía; pasa con los bomberos y estoy seguro que con cualquier institución de ayuda que pubique su  línea telefónica). Si en la radio están enseñando a hacerlo….!

Este es un ejemplo de cómo NO hacer radio. Es un ejemplo de lumpenaje mediático, que seguramente se da en muchas partes. Pero como dice la frase: «COMA CACA, 500 MILLONES DE MOSCAS NO PUEDEN EQUIVOCARSE».