LA PROVOCACIÓN COMO EXCUSA


 

Los incidentes graves que vienen desarrollándose en el Oriente Medio, principalmente, pero en realidad allí donde el Islam tiene presencia importante, es la trágica repetición de una película ya vista. Los múltiples ataques, la muerte de personas, los heridos, la destrucción y la furia han sido provocados por una película que de acuerdo a las fuentes musulmanas denigra al profeta Mahoma. Esta es una estúpida provocación realizada por un esperpento fílmico que efectivamente parece buscar reacciones violentas, enfrentamientos y lo que ha obtenido: sangre.

La reacción de miles de personas se debe a que, a diferencia de Occidente, su religión es la vida misma y no conciben esta sin aquella. Es bien cierto que hay fundamentalistas feroces en todas partes y no solo en materia de religión, pero no tiene ningún sentido exacerbar los ánimos sabiendo que la respuesta será así. Creo que esta provocación es una excusa para decir: “¿Ven? Los musulmanes son tan intolerantes que responden con violencia asesina a las imágenes y las palabras”. Una excusa para tratar de incendiar la pradera, como las Cruzadas que usaron la religión como pretexto para el expolio o como el “Los evangelios por tierra” de Valverde, para iniciar la matanza de nativos y el calvario de una zona que se llamaría Perú. Lo que sucede es una muestra de como se puede crear adrede un conflicto mayúsculo, con una aparentemente inocente película. Pasó lo mismo con una irreverente caricatura y antes ha venido sucediendo cada cierto tiempo. Desafortunados incidentes provocados por quienes se escudan en la religión o la historia para actuar, dando muestras de mala entraña, intolerancia y desconocimiento (o conocimiento perverso).

No creo que los fundamentalismos, sean los que sean, resulten buenos. Los extremos nunca lo son y esta es una lección que la Historia nos da a cada paso: como ahora.

Foto: AFP.