LA DIRECCIÓN CORRECTA


 

 

“Una mujer estadounidense, identificada como Jennifer Vasilakos, recibió una propina de 20 mil dólares en agradecimiento por haber indicado una dirección a una persona, que resultó ser el multimillonario Ty Warner, propietario de la de la compañía Beanie Baby.

Hace unos días, la joven californiana, que padece insuficiencia renal, decidió poner un puesto en la calle, con el objetivo de recaudar dinero para poder costear su costoso tratamiento, refiere el portal Inside Edition.

Una tarde apareció un hombre en un lujoso vehículo, quien le pidió ayuda para llegar a una dirección. La joven no dudó y ayudó al hombre, sin saber quién era en realidad. El sujeto, en agradecimiento, le dio un billete de 50 dólares.

Horas después, el hombre volvió y le dijo que, gracias a su ayuda, había podido llegar tranquilamente a su destino. Ty Warner se presentó y le dijo que le ayudaría con su tratamiento.

Al cabo de unos días, la joven recibió en su domicilio un cheque de 20 mil dólares, para que pueda realizar su tratamiento. “Las lágrimas cayeron por mis mejillas al saber que alguien me había ayudado a tener una mejor vida”, comentó Jennifer.

En la carta que acompañaba al cheque, se puede leer este mensaje de parte de Warner: “No suelo perderme, pero el destino hizo que me pierda y que te pregunte por la dirección. Espero que tengas una maravillosa nueva vida. Dios te bendiga”.” (Fuente:  RPP Noticias)

 

Noticias como esta alegran y hacen cálido cualquier día, por gris y frío que sea. El hecho nos reafirma en la confianza que debemos tener en el otro.

Una buena noticia que aparece junto a multitud de malas nuevas y que sirve de llamada de atención para decirnos que no todo está perdido. ¡Cuántas buenas noticias se nos escapan porque no les damos importancia! También son buenas noticias el que amanezcamos cada mañana, que el sol salga y nos sonrían. Noticias no por cotidianas menos notables o pequeñas. Novedades gratas a pasto que no sabemos identificar ni reconocer y que por supuesto tampoco agradecemos. La noticia lo es por lo extraño del caso en un mundo duro y carente de sentimientos: una persona necesita ayuda, la pide y reconoce esta. Fue primero una cantidad y luego otra muy grande. El mensaje es el mismo, dicho por los dos: “¡Gracias, Dios te bendiga!”.

El millonario agradecía deseándole una buena nueva vida a la mujer y compartiendo con ella algo de lo que ella necesitaba. Las buenas noticias no parecen ser muy comunes y las tenemos a cada paso. Es cuestión de sensibilizarse un poco. Creo.

YO TAMBIÉN SOY PAPÁ


Este domingo se celebra el día del padre, es decir que también es “mi día” y hoy viernes cumple años mi hija Paloma que vive en Buenos Aires.

Día del padre: una fecha buena para pensar en algo que se aprende con los años de práctica, sobre lo que abundan los consejos e historias de experiencias vividas, pero que siempre es como si fuera la primera vez que sucede.

Ser padre es una responsabilidad y una aventura: cada día es distinto y lo es cada hijo. Se puede desear el camino, pero emprenden su ruta. Como hicimos nosotros. Como lo hicieron tantos que nos antecedieron.

Miro atrás como padre y los años se juntan convirtiendo los días en anécdotas y trayendo recuerdos: el tiempo de colegio, los amigos, las esperas nocturnas, las risas y las bromas. El tejido de la vida en común. Soy padre pero también soy hijo, miro atrás y ahora sé que mi padre tal vez pensó lo mismo y así, retrocediendo encuentro que siempre existió la alegría de crear nueva vida y hacerse responsable tratando de ser guía.

Ser padre es ser alegre y enseñar un camino sabiendo que tal vez el sendero escogido será otro y nos va a parecer que así está bien.

Ser padre es ser maestro con cantidad de lecciones que enseñar. Ser hijo es aprender. Y así está bien.