¿VUELVEN A PARAR?


La noticia parece un inactual.

Susana Villarán debe estar harta y nosotros también.

Los “transportistas” otra vez amenazan con parar porque no les parecen las reformas de la Municipalidad de Lima. Es decir, la facción representada por el señor Rau Rau, como no están de acuerdo en ser ordenados, “deciden” no hacer servicio y dejar a sus pasajeros en el aire. Ahora hablan del dinero que invirtieron en buses que ya no servirán porque –dicen- son otra categoría. Según ellos les cambian las reglas sobre la marcha.

Digo yo, ¿por qué esos señores no paran definitivamente, o sea para siempre? Se limpiaría la ciudad, habría algunos problemas de traslado, pero ganaríamos todos los ciudadanos de a pie. Creo que las bravatas irracionales deben tener respuesta y una muy buena sería considerar que esa facción ya no existe y que sus unidades (muchas con fechas de uso vencidas, destartaladas e incómodas) han desaparecido para dar paso a un orden lógico y que no cree en bravatas abusivas pronunciadas “para ver si se gana alguito”.

Al fin y al cabo son los usuarios, posibles pasajeros, quienes deben estar hartos de un “servicio” que sirve únicamente a sus dueños. Dueños que quieren seguir medrando y ganando en este río revuelto que ellos alientan y que es el transporte público. Un ¡basta! dicho con fuerza debería servir para que este tipo de “gremios” deje de hacer de las suyas.

Cada día las noticias nos traen las atrocidades que cometen choferes de “servicio público” al atropellar, matar y herir a transeúntes y manejar con cientos de papeletas que en cualquier parte significarían la cancelación automática de la licencia de conducir y la cárcel. Pero como estamos en el aparente país del “nunca jamás” eso no sucede y el señor Rau Rau dice que las multas son muy altas (se lo escuché hace algún tiempo) y que “deberían bajarlas”. O sea que prefieren pagar multas bajas y seguir cometiendo infracciones, que van desde el choque aleve hasta el asesinato. Y digo asesinato, porque el vehículo es un arma y como tal lo manejan muchos.

¡Que paren para siempre esos “transportistas” y que sus “vehículos” se conviertan en chatarra que dé paso a un sistema decente y digno: para quienes manejan y para los que lo ocupan.

 

 

A OTRO PERRO CON ESE HUESO


“Los comerciantes del mercado mayorista La Parada cuestionaron hoy el apuro de la Municipalidad de Lima por trasladarlos a Santa Anita, sin estar listo el nuevo local.

Fue durante una reunión convocada por la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso, en la que participó el presidente de Empresa Municipal de Mercados (Emmsa), Ricardo Giesecke; dirigentes de los comerciantes como Margarita Valladolid, y el parlamentario Julio Gagó, impulsor del diálogo.

Valladolid sostuvo que sin haber terminado la construcción del nuevo mercado, Emmsa exige el traslado, por lo que piden una concesión de seis meses para tratar nuevamente el tema y permanecer en La Victoria.

Además, los dirigentes de La Parada pidieron que se considere el contrato de concesión y no de alquiler para los comerciantes.

Asimismo demandan que se incluyan  los estibadores para evitar costo social.”(Fuente de noticia RPP).

 

El título es mío, la información de RPP y las consecuencias las pagamos todos.

Nuevo y diferente cuestionamiento para un local y una acción que tienen décadas de historia (y décadas de mugre acumulada). Ahora los comerciantes dicen que los quieren llevar a un lugar que no está terminado, piden una concesión de seis meses para hablar de nuevo. Dicen que “se están apurando” en pedirles el traslado. Mientras tanto ganan tiempo, los roedores y demás plagas se multiplican, las compras de las amas de casa se han visto afectadas por las alzas de su “huelga” que encareció los productos (gracias a los especuladores de siempre, también). Tienen el desparpajo de echarle la culpa a la alcaldesa de Lima, como si tuviera la responsabilidad de que a ellos no les dé la gana de trabajar en condiciones higiénicas y abandonar un sub mundo que huele a podrido desde hace tanto tiempo que el olor se hizo costumbre.

Estos “comerciantes” que encarecen los productos por pasar de manos de unos a las bolsas familiares, creen que son dueños de una situación que pueden manejar a su antojo. El Perú está como está porque esa manera de pensar se extiende y cohonesta desde toma de puentes hasta pedreas. Susana Villarán y su gente podrían haber dejado las cosas como estaban, pero han decidido que ya es hora de adecentar la ciudad que los eligió poniendo orden casos como el transporte público, este del mercado y tantos otros que han añejado su existencia a costa de una Lima, que se degrada cada día más.

No puede ser que se opongan al bien público y que las mafias sigan lucrando a vista y paciencia de todos. Nada sino el mal es enemigo de la limpieza, el orden y las buenas prácticas. Susana no será una heroína, pero hay muchos villanos en esta historia. Y tienen nombres.