SINCUENTA


Los años han pasado sin darnos cuenta y hoy cumplimos cincuenta años de casados, Alicia y yo. Es lo que tradicionalmente se llama “Bodas de Oro” y el tiempo ha ido transformándose de papel, en plata, en oro y dentro de un cuarto de siglo más, será de diamante. No creo que lleguemos a vivir tanto, o sea que nos sentimos agradecidos por estos cincuenta años juntos, en los que hemos construido una pequeña familia, de la que los dos nos sentimos orgullosos …

Como todo en la vida, lo absolutamente perfecto no ha existido, pero el taller de reparaciones de nuestro cariño se ha encargado en enderezar las abolladuras, volver a pintar cuando fue necesario, cubrir raspones y en general de ese mantenimiento que toda aventura necesita…

Es que el 30 de diciembre del año 1971, empezamos el camino, confiados, a lo desconocido, y fuimos descubriendo comarcas, cruzando ríos, navegando mares, escalando trabajosas montañas, para llegar a su cima, tocar el cielo y admirar el paisaje…

Los años han pasado y aquí estamos, con polvo en los zapatos y en la ropa, sabiendo que hemos caminado mucho, pero con la alegría de haberlo hecho y la curiosidad por los descubrimientos nuevos, los que están al pasar el recodo siguiente; caminamos más lento que hace cincuenta años, es verdad, pero este andar pausado nos sirve para mirar  las nubes, a los pájaros que vuelan sobre nuestras cabezas, para escuchar la música que nos trae recuerdos compartidos…

El diario que escribimos a dos manos, está en el corazón, que es uno, que es de los dos…

Imagen: foto I , matrimonio/ foto II por Jessica Zegarra

¡GRACIAS POR HABER SIDO ASÍ!


PAPYS EN TERRAZA BARRANCO0002

A Tony y a Manuel Enrique, allá en el Barrio Eterno, les envío un abrazo inmenso hoy que es el último día del año y estarán celebrando como todos los 31 de diciembre, su aniversario de matrimonio; el día en el que la chica que se subía a los árboles, tocaba timbres  corriendo antes de que abrieran las puertas y el ingeniero serio, pero de gran sonrisa, empezaron esta familia de padres e hijos de la que ahora solo quedo yo.

 

Quiero darles esas gracias inmensas que estoy seguro no serán suficientes nunca, por haber sido como fueron, por darnos a mis hermanos y a mí ese ejemplo viviente que los llevaba, amándose, a superar dificultades, capear vientos y a disfrutar del sol, del mar, del campo y de las pequeñas cosas como el canto del pájaro o la risa del niño.

 

Gracias por enseñarnos a caminar, marcarnos el sendero para dejarnos -vigilándonos siempre- que solos encontráramos el rumbo con nuestro propio ritmo; gracias por enseñarnos que cada día es distinto y que trae consigo alegrías y penas.

 

Gracias a Tony y a Manuel Enrique por darnos lo que nadie podrá quitarnos nunca y es ese ejemplo de vida –perdonen si redundo- que construyeron con paciencia, hecho de días felices y difíciles, uniéndolos con la argamasa indestructible del amor.

 

Hoy que es el último día del año y que para ustedes fue el primero de una vida feliz, mi gratitud eterna, que es pequeña, lo sé, por haber sido como fueron.

 

Manolo.

 

 

MELODÍA DE CAMPANAS


ALICIA & YO & TORTA

No sé si sonaron las campanas de la iglesia Virgen de Fátima en Miraflores, arriba del mar, esa noche del jueves 30 de diciembre de 1971, pero desde entonces han sonado alegres para Alicia y para mí; las escuchamos y nos cuentan la historia que vivimos juntos, que no está escrita en libros sino en mañanas luminosas, alguna tarde con cielo gris y garúa finita, en noches llenas de estrellas que como puntitos luminosos invitan a contarlas, tomados de la mano y a soñar ese sueño que empezó de a dos y que hoy se prolonga en dos hijas y tres nietos….

 

Es un sueño hermoso del que no vamos a despertar porque significa una vida buena, con todo lo que vivir trae y lo que vivir se lleva, dejando solo lo mejor; este sueño que seguimos soñando es como un camino que tiene paisajes bellos, amaneceres, pájaros que cantan saludando al sol; este sueño es subir la montaña, para abrazados, cerca ya de la cumbre, mirar lo recorrido y entre las nubes ver que allá se desenvuelve nuestra historia…

 

Hoy, que es 30 de diciembre, sé que las campanas van a sonar alegres y más fuerte para nosotros dos y lo que importa en verdad es que siempre, su música, ha sido nuestra.