ANTES LA BASURA SE ENTERRABA.


Hoy en el Perú la basura se recicla por lo menos en parte; es decir que se vuelve a usar aquello que es útil.

Sin embargo podemos encontrar basura en los sitios más insospechados: en ciertas “barras bravas”, por ejemplo. O en algunas agrupaciones de “trabajadores” de la construcción. Ojo que no generalizo porque así como la ciudad de Lima no está totalmente cubierta por la basura, tampoco todos los hinchas y camisetas del fútbol son lumpen delincuencial, ni todos los trabajadores (sin comillas esta vez) de la construcción son delincuentes lumpenescos.

Pero a los múltiples problemas que nuestra ciudad y el país tienen, se agregan estos dos.

Hay basura que camina en dos patas -pues sólo los seres humanos tienen pies-  y hace de las suyas en contra de ciudadanos que lo único que buscan es vivir en una atmósfera cada vez más invivible.

Basura que asesina a chicas, pinta paredes y camina en hordas por las calles (curiosamente cuidadas por la policía) bajo la excusa de ser hinchas de lo que alguna vez fue un deporte y hoy es un negocio mundial terabillonario; de la versión local por supuesto, bajetona, misérrima y patotera.

Basura que extorsiona a los constructores cobrando cupos por el “trabajo”de los llamados “chalecos”que no son otra cosa que lo más bajo de la delincuencia, disfrazados para holgazanear mientras los reales obreros de la construcción levantan ladrillo a ladrillo -literalmente-  el país y son muertos impunemente por esta morralla que no merece ni siquiera ver la luz.

Y quienes deben controlar y eliminar esto? Investigando, averiguando, conferenciando y en algunos casos canjeando impunidades por dinero, prebendas o votos. Pero de actuar efectivamente, nada.

Es tan difícil vigilar a un gremio o a grupos de hinchas?  Es que el dolor de los familiares de las víctimas, los sobreprecios, el miedo y la repulsa ciudadana no valen ni un comino?

Es que la basura ahora se pasea impune por las calles infectando lo que toca y convirtiendo a la sociedad en un estercolero?

Basura, que al parecer no tiene la redención del reciclaje.

Antes, la basura se enterraba para que su descomposición no produjera enfermedades.

“Cosas veredes Sancho” es la frase de Don Quijote que parece tener la mayor vigencia en nestro Perú.