ESTÁ LLOVIENDO BARRO


lodo.

Parece que la garúa  limeña se ha convertido en un aguacero de barro. En los medios se escuchan y leen los epítetos más insultantes y estrambóticos. El famoso “pitido” con que la TV tapa el sonido de palabras no aptas para ser transmitidas, se convierte en zumbido perenne. Se insultan las vedettes, los políticos, las personas comunes. Las mentadas de madre vuelan en medio del tráfico; parecen “graciosas” las lisuras proferidas y poco a poco está el barro pegajoso inundándolo todo.

A un congresista le han dicho de todo por “osar” presentar una ley igualitaria en proyecto: de pronto unas declaraciones de evidente intención, dicen que defiende a “su” género. Esta lluvia de barro quiere alcanzar a todos, no sirven los paraguas: la ciudad y el país se encuentran chapoteando en el lodo.

Se ha vuelto un deporte masivo: las peleas que en la TV veíamos, importadas, hoy son producto nacional y como un “reality” monstruoso se expande de los barrios a los medios y regresa de estos hacia aquellos.

¡Cómo se espera que la lluvia normal se lleve el barro y limpie! Ojalá que mañana, cuando el tiempo escampe, no se nuble de nuevo y llueva mierda.