SEÑALES


 

S. Humo

Las señales se producen cuando algo pasa y Francisco, este Papa, viene enviando muchas, señal que bastante sucede donde lo acostumbrado era mantener las “costumbres” que no siempre son buenas, sino costumbres nomás.

Las señales son vistas por muchos como indicio que la esperanza sobrevuela territorios que no solo no veían el sol desde hace siglos, sino que las “costumbres” habían convertido en simples mapas.

Si “el Papa bueno” abrió las ventanas para que entrara el aire a las habitaciones, Francisco ha salido por una de ellas y ha empezado a volar, reconociendo cosas que muchos escondían. De pronto, las actitudes cambian regresando a un origen que se fue deformando bajo el peso del oro, el poder y la pompa. Un origen sencillo que terminó en Mercedes, trono de oro y corte aduladora.

La esperanza, como debía ser, alcanza a todos y a los más pobres les devuelve la fe para vivir. Es verdad que hay muecas de disgusto, murmuraciones varias y sonrisas que dicen “pronto se cansará”. Los que están descontentos es porque pierden algo: pierden lo acumulado, las venias, las prebendas, los oropeles varios, las zalemas. Pierden lo que tomaron de los otros, esos a los que siempre falta.

Francisco da señales de cambio en una institución que dormitaba anquilosada en el sofá mullido de la Historia;

es solo un aire nuevo, una esperanza. Son pequeñas las semillas que vuelan. Son pequeñas, porque el peso de siglos no deja por ahora que las grandes despeguen, pero pronto el terreno –que antes se había convertido en mapas- tomará el color de la esperanza y asistiremos todos al brote de las flores.

Son señales las que hay, Francisco, y son buenas señales.

ABRIL


abril2

Estamos a dos días de haber empezado el cuarto mes del año y el 2013 avanza inexorablemente. La estación veraniega, aquí en Lima empieza a diluirse poco a poco y los recuerdos vuelan aterrizando en desorden, como palomas en una plaza. En abril, hace muchos años empecé a ir al colegio, fue en 1952, el mismo día de mi cumpleaños: desconcierto total por pasar de una casa habitada por adultos familiares a un patio lleno de niños desconocidos. Abril es el mes de lo nuevo: nuevos libros, estreno de cuadernos, del lapicero de tinta mojada, anécdotas del verano. Abril es el mes de los comienzos, según decía mi amigo Toribio cuando le preguntaban por qué se llamaba así su agencia de publicidad. Explicaba que en abril empezaban las clases (bueno, antes de las huelgas y despelotes educativos);  A era la letra con la que el alfabeto se iniciaba, estaba en primer lugar en la guía telefónica y sí, creo que en general la A indica al número uno.

Abril tiene en el horóscopo por símbolo al carnero. El que va delante de la manada, Aries que es aventurero, osado y valiente según la astrología.

Hay canciones famosas como “Abril en Portugal”, o “Luna de abril”. En muchas partes se celebra el primero de abril “Fool´s Day” (“día de los tontos”) o en una traducción más benigna “el día de inocentes” y en general, abril es un mes donde siempre suceden cosas.

Estamos en abril y de pronto la nostalgia empaña las ventanas y veo que mi madre empieza a guardar la ropa de verano;  ella ya no está y va entrando el invierno.